Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 7 de agosto de 1897 - Londres, 8 de mayo de 1944) fue un periodista y escritor español.Página sobre Manuel Chaves NogalesCertera radiografía francesa de Manuel Chaves Nogales, Luis Fernando Moreno Claros 31/07/2010 - El PaísReportaje sobre Manuel Chaves Nogales 2 junio, 2011, en Instituto Cervantes Colaboró con numerosos diarios y dirigió también varias cabeceras. Fue autor de diversos libros de carácter biográfico y, sobre todo, crónicas y reportajes viajeros.
Biografía
Orígenes familiares
Manuel Jacinto José Domingo Chaves Nogales nació en el número 11 de la calle Dueñas de Sevilla el 7 de agosto de 1897. Su padre, Manuel Chaves Rey, fue un escritor miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras y de la Real Academia de la Historia. Escribió diversas obras, entre ellas una biografía de Mariano José de Larra e Historia y bibliografía de la prensa sevillana. Colaboró en más de una veintena de publicaciones sevillanas y, a partir de 1901, lo hizo en el periódico El Liberal. Su madre, Pilar Nogales, trabajó de concertista de piano. El matrimonio formado por Manuel Chaves Rey y Pilar Nogales tuvo cinco hijos: Elisa, nacida en 1896 y fallecida a los tres años; Manuel, nacido en 1897 y fallecido en 1944; José, fallecido en 1954; Juan Arcadio, fallecido en 1961; y Leonor, fallecida en 2021.
Muy pronto, Manuel mostró interés por la labor de su padre en El Liberal y por los ambientes que frecuentaba, tales como las tertulias con literatos en cafés del centro o el Ateneo de Sevilla. En su casa también se tenía conocimiento de la labor de su tío José Nogales que, aunque murió en 1908 y pasó parte del tiempo en Madrid, ejerció una notable influencia en él.
Su abuelo paterno, José Chaves Ortiz, fue un conocido pintor costumbrista que se especializó en escenas taurinas y, entre sus obras, está el primer cartel de la Feria de Sevilla en 1878.
Su tío materno, José Nogales, fue abogado y periodista. Viajó a Tánger en el y apoyó al pueblo marroquí, fundando los primeros periódicos marroquíes Al Moghreb y Al-Aksa. En Huelva se puso de parte de los mineros de Riotinto con su artículo El año de los tiros (1888). En Sevilla fue director del periódico El Liberal. En Madrid colaboró en ABC y La Ilustración Española y Americana, entre otras publicaciones.
Carrera profesional en España
La muerte del padre, en noviembre de 1914, dejó a la familia en una calamitosa situación económica. Ese año Manuel Chaves Nogales se había matriculado en algunas asignaturas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla. En 1915 se matriculó de otras asignaturas pero después de este año abandonó la formación universitaria. Como necesitaba de medios económicos, mientras estudiaba colaboró con la prensa local y continuó desarrollando la Crónica abreviada o Registro de sucesos de la ciudad de Sevilla de 1913 y 1914 que había iniciado su padre.
El Ayuntamiento de Sevilla le ofreció a la familia optar entre dos recursos: una prestación económica para que Manuel concluyese sus estudios o bien una renta durante algunos años. La familia escogió la segunda opción.
En 1915 Chaves Nogales era redactor de El Liberal. También colaboró con cuarenta artículos en El Noticiero Sevillano. En 1919 dirigió el periódico liberal sevillano La Noche.
En enero y junio de 1920 colaboró con el periódico de ámbito nacional El Sol con artículos sobre el movimiento obrero sevillano. Por estas fechas contrajo matrimonio con Ana Pérez Ruiz en una iglesia de la calle Montera de Madrid. En febrero de 1920 formó parte de una obra colectiva titulada Quien no vio Sevilla..., en la que también participaron Alejandro Guichot, los hermanos Álvarez Quintero y Luis Montoto. La aportación de Chaves sirvió de base para su ensayo La ciudad, aparecido en 1921.
La Voz En 1920 se trasladó con Marcelino Durán de Velilla a la ciudad de Córdoba para trabajar como redactor del nuevo diario La Voz. Por esta época, Chaves Nogales hacía frecuentes viajes a Madrid, donde colaboraba con periódicos de ámbito nacional, como El Sol. El 27 de julio de 1920 nació en Córdoba su primera hija: Pilar Chaves Pérez.
En 1921 El Liberal dio la noticia de la publicación del libro La ciudad y Chaves Nogales, desde Córdoba, volvió a colaborar con este periódico sevillano tras cinco años de paréntesis. El 8 de julio de 1921 el Ayuntamiento de Sevilla le dio un premio de 3 000 pesetas por este libro. El Noticiero Sevillano y La Voz de Córdoba se hicieron eco del premio y publicaron fragmentos. Rafael Castejón escribió una crítica de la obra y la revista España publicó otro comentario crítico.
En mayo de 1921, estrenó en Córdoba la obra de teatro Las inquietudes de Ernestina, escrita junto con el periodista de Puente Genil (provincia de Córdoba) Joaquín García-Hidalgo, director de La Voz. Dos años después, en junio de 1923, estrenó en Puente Genil la obra titulada Rescoldo que se hace llama, escrita, igualmente, con García-Hidalgo.
Su etapa cordobesa la recogió luego en un cuento titulado El hombrecillo de la limalla de oro (1926), que ganó el concurso de relatos de El Liberal de Madrid. En el relato, el protagonista, un orfebre de nombre Rafael, ha de abandonar la ciudad a causa de la crisis económica.
Madrid Hacia 1922 se instaló con su mujer y su hija Pilar en Madrid. Entre 1922 y 1924 escribió para el Heraldo de Madrid escritos sueltos y puntuales, como De Andalucía: El cante hondo, serio y trascendente, publicado el 1 de abril de 1922. Escribió artículos de forma esporádica para las revistas Mercurio, España y La Esfera, un artículo ilustrado en la revista Elegancias, así como cuentos en el Heraldo de Madrid, La Correspondencia de España y La Voz de Córdoba. También publicó un cuento y seis artículos, en una sección llamada Los hombres y los días, en el periódico La Acción.
El 23 de septiembre de 1923 comenzó la dictadura de Miguel Primo de Rivera, que impuso una censura de la prensa.
En 1924 pasó a ser redactor de Heraldo de Madrid. El 12 de septiembre de 1924 publicó en este periódico su artículo En defensa de la propiedad intelectual. Los eternos fraudes editoriales, donde aprovechó para criticar la censura diciendo:
A finales de 1924 el directorio militar tomó la decisión de levantar la censura de los libros, pero mantuvo la de los trabajos periodísticos.
Durante su etapa en el Heraldo de Madrid coincidió con César González Ruano.
En Sevilla y Córdoba escribió la mayor parte de su obra Narraciones maravillosas y biografías ejemplares de algunos grandes hombres humildes y desconocidos, que publicó en Madrid en 1924. En esta obra se incluyeron cuentos publicados previamente en La Correspondencia de España, La Voz de Córdoba y El Heraldo de Madrid.
En 1926 ganó el Premio Nogales (llamado así en referencia a su tío José Nogales) otorgado por el periódico El Liberal de Sevilla por su cuento El hombrecillo de la limalla de oro.
El Heraldo de Madrid lanzó una sección titulada La novela sin final, donde un autor consagrado escribía una narración breve que quedaba interrumpida y los lectores enviaban posibles finales. Uno de ellos era seleccionado y compartía los derechos de autor del relato completo. Chaves Nogales escribió para este concurso las narraciones El gobernador y sus siete mujeres (30 de abril de 1926), María, Maruja, Mary, Mariquita y doña María (24 de julio de 1926), Mi señora madre política (18 de septiembre de 1926), La maravillosa aventura del profesor Russell (12 de noviembre de 1926) y El señor Fanjul, su esposa y la cocinera (7 de enero de 1927).
Entre enero y febrero de 1926 los aviadores Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, Juan Manuel Durán y Pablo Rada fueron en el hidroavión Plus Ultra desde Palos de la Frontera hasta Buenos Aires. Regresaron desde América a bordo del crucero Buenos Aires a Palos de la Frontera en abril, donde fueron recibidos por Alfonso XIII y por un despliegue de 140 aviones que habían despegado de la base área sevillana de Tablada. Tuvo lugar un acto de recibimiento en la ciudad de Huelva. El 6 de abril el crucero con el monarca y los aviadores remontó el río Guadalquivir hasta Sevilla. Chaves Nogales viajó a Andalucía y cubrió todos estos acontecimientos para el Heraldo de Madrid. Por primera vez aparecieron crónicas de Chaves en este periódico durante varios días seguidos, tales como La emoción de Huelva (5 de abril), Indescriptible entusiasmo en Huelva (6 de abril) y Los héroes de un día y los héroes de veinte años (7 de abril). Fue llamativo que en esta última crónica hablase de los obreros que habían realizado la corta de Tablada en el río Guadalquivir los años anteriores.
En 1926 viajó a Santa Olalla del Cala para investigar la desaparición de una persona y el atentado contra un policía. Realizó cinco crónicas sobre este suceso.
En junio de 1926 escribió para la revista Mediodía un artículo de opinión titulado Sevilla desde dentro y desde fuera, donde criticaba el "sevillanismo" autocomplaciente, la ignorancia y el alejamiento de la vida culta de Europa.
En los años de la dictadura de Primo de Rivera ingresó en la masonería, siguiendo una tendencia bastante común entre periodistas, intelectuales y militares de significación política liberal. En su caso concreto, se inició en julio de 1927 en la Logia «Dantón» de Madrid, perteneciente a la Gran Logia Regional del Centro, donde adoptó el nombre de «Larra».Gómez Molleda, María Dolores (1986), La masonería en la crisis española del siglo XX, Madrid, Taurus, pág. 131 y nota 64; y pág. 152, nota 128. miniaturadeimagen|Retrato de Manuel Chaves Nogales publicado en El Liberal con motivo de la concesión del premio Mariano de Cavia de 1927 En octubre de 1927 la piloto Ruth Elder y su copiloto George Haldermann despegaron de Nueva York en el avión American Girl con la intención de cruzar el Atlántico. El avión se estrelló en el océano y ambos fueron recogidos por un vapor neerlandés. Ruth Elder llegó a Lisboa, donde se encontró con Chaves Nogales, que iba acompañado de otros tres periodistas, uno francés, otro portugués y otro de la agencia International News Service. Luego, Ruth Elder pilotó un Junker de la Unión Aérea Española, en el cual iba también Chaves, y aterrizó en la base aérea de Getafe. Después de pasar unas horas en España, la piloto se marchó a Francia. Durante varios días, Chaves estuvo informando sobre esta historia con radiogramas y crónicas transmitidas por avión con titulares impactantes. Por esta labor, el 10 de mayo de 1928 los directores de cuatro periódicos de ámbito nacional (El Liberal, Heraldo de Madrid, El Sol e Informaciones) acordaron concederle a Chaves el Premio Mariano Cavia de Periodismo.
El 5 de mayo de 1928 se publicó en la revista Estampa una entrevista realizada por Eduardo Torralba Beci a Chaves Nogales.
El 2 de febrero de 1928, alegando un homenaje a Blasco Ibáñez, se celebraron reuniones de republicanos en diversos lugares de Madrid, con la asistencia de Manuel Azaña, Nicolás Salmerón, Alejandro Lerroux y Manuel Chaves Nogales, entre otros.
El 15 de marzo de 1928 en La Gaceta Literaria se publicó una entrevista a Chaves donde este daba su opinión sobre la política y la literatura, mostrándose a favor de que los literatos tomasen partido ante los graves problemas del mundo.
El 27 de junio de 1928 el Heraldo de Madrid publicó en primera página una entrevista de Chaves Nogales al ministro francés Anatole de Monzie, que estaba de visita en la capital española.
Hacia 1928 Chaves realizó un reportaje en el sur de Francia sobre la situación de los exiliados políticos y de los trabajadores españoles que emigraban allí, pero el escrito fue censurado.
En 1928 empezó a colaborar también con la revista Estampa, de la mano de Vicente Sánchez-Ocaña.