Antella es un municipio de España en la Comunidad Valenciana. Perteneciente a la provincia de Valencia, en la comarca de la Ribera Alta. Cuenta con una población de . La localidad acoge desde 2012 la fiesta de la Maerà, una tradición milenaria de conducción fluvial de troncos por el río Júcar, que desde el 1 de diciembre de 2022 forma parte del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad de la UNESCO.

Geografía Situado entre el río Júcar y las estribaciones de la sierra de Tous. La superficie del término es muy accidentada, a excepción de una estrecha franja ribereña del Júcar. Las principales alturas son: la Loma Larga (312 m), Moreras (221 m) Cantalares y Rodeno. El río Júcar que cruza el término de noroeste a sureste sirve de límite con Sumacárcel. En las partes montañosas del término hay pinares muy diseminados y pastos.

El pueblo está situado en la margen izquierda del Júcar.

Localidades limítrofes El término municipal de Antella limita con las siguientes localidades: Alberique, Alcira, Cárcer, Cotes, Gabarda y Sumacárcel, todas ellas de la provincia de Valencia.

Historia La población es de origen musulmán. En sus orígenes, el término albergaba el poblado de Xarquia, el cual fue abandonado debido a las frecuentes crecidas del río Júcar, trasladándose la población a un emplazamiento más elevado y seguro.

Tras la conquista del Reino de Valencia por Jaime I hacia 1239-1240, el territorio fue incorporado a la Corona de Aragón, aunque mantuvo una predominante población morisca durante siglos. Un hito crítico en su devenir histórico fue la expulsión de los moriscos en 1609, que dejó la localidad prácticamente despoblada y obligó a una difícil repoblación cristiana. Durante el , el municipio sufrió graves inundaciones por las crecidas del Júcar, lo que marcó profundamente su trazado y economía.

El nombre de la población deriva del latín anticula («compuertas»), término que ha evolucionado a través de las lenguas romances valencianas en referencia directa a las infraestructuras de regulación del caudal del río, esenciales para el regadío de la comarca.

Demografía Antella cuenta con una población de . En las últimas décadas, el municipio ha seguido una tendencia demográfica descendente, pasando de los 1549 habitantes en 2008 a los 1114 en 2024.

Economía El regadío está destinado casi exclusivamente a la producción de naranjas y kakis. El reducido secano se dedica a algarrobos y olivos.

Para riegos utilizan aguas de la Acequia Real del Júcar que tiene una presa dentro de este término; también hay motores para la extracción de aguas subterráneas. La ganadería es doméstica.

Administración y política

Las elecciones municipales de 2023 arrojaron los siguientes resultados: el PSPV-PSOE obtuvo 7 concejales (77,08 % de los votos), mientras que el PP consiguió 2 concejales (21,01 %).

Patrimonio

Religioso Iglesia de la Inmaculada Concepción. Fecha de principios del , fue levantada sobre el solar de una antigua mezquita y es de estilo churrigueresco. Ermita del Cristo de la Agonía. En la falda de la montaña de la Creueta al final de uno bonito paseo escalonado y con capillas del vía crucis, de estilo gótico construidas con ladrillos roges a cara vista en que colocaran retablos de azulejos con las estaciones, protegidos por un marco con tela metálica.

Monumentos civil Casa de las Compuertas miniatura|Al fondo, la Casa-castillo de las Compuertas en una imagen tomada tras la celebración de la fiesta de la Maerà d'Antella de 2019, cuyos troncos transportados por los gancheros por aguas del Júcar, aparecen en primer término. Se construye por primera vez en 1732, destinada a ubicar en su interior las tres compuertas mediante las cuales, al levantarlas, dejaban pasar el agua del río Júcar a la Acequia Real, sirviendo también para regular el caudal de la acequia. La casa está situada junto al azud, sobre un puente de piedra de tres arcos y con dos barandillas a los lados. Dentro de ella hay tres compuertas de las que dos pertenecen a la comunidad de regantes y son las del antiguo riego, y la otra un poco mayor es propiedad del duque de Híjar, cada una de ellas corresponde en un arco del mencionado puente, son unos grandes y gordos tableros de 9 palmos de latitud que subiendo y canalón por medio de unos espirales colocados convenientemente sirven de dique o contra azud para detener y hacer retroceder el agua del río cuando se quiere quitar en la acequia y para graduar la cantidad que se desea dejar entrar. En la parte alta de la casa hay una especie de galería o mirador en que a un palo alto se pone una bandera que sirve de señal a los trabajadores del campo para empezar y dejar los trabajos. Encima de una puerta de entrada en una lápida de mármol negro se lee la siguiente inscripción: "Año 1835, tercero del Reinado de Isabel II y siendo "Baile General" El señor Antonio González Alborç, se hizo la obra sólida de la azud de los caudales de la Comunidad de Regantes de la Real Acequia de Alzira".

Ha sido reconstruida totalmente respetando en lo posible su estructura anterior a la "riuà" (riada) de 1982. La Casa de la Comunidad o de Regantes fue arrasada hasta sus fundamentos por la fuerte corriente de las aguas del río y no se ha vuelto a edificar, debido, tal vez, a que había perdido la función para la que había sido construida.

Casa del rey Este edificio está en la plaza del mismo nombre. Desde el azud se puede llegar por el calle Pintor Lozano, antigua calle del arrabal. La plaza se construyó al primero tercio del , para que los carruajes de los síndicos de la acequia pudieron entrar en el corral de la casa. La casa, una mansion noble diez este nombre a la realeza de la acequia y era, es, el lugar donde se reúnen los síndicos de los pueblos que riega la acequia real anualmente para las asambleas de la acequia.

Torre árabe La torre de Antella es el último vestigio histórico de que fue el castillo-casa solariego del Señor Territorial de Antella y se levantó en el centro de toda la edificación. La torre es de estilo mudéjar y forma rectangular, y no tiene el talud como es habitual en este tipo de construcciones para su mejor sustentación, para que esta torre se construyó reduciendo la espesor de sus paredes por la parte interior, con lo cual resulta que a medida que se sube en los pisos superiores, estos tienen una mayor superficie interior. En el fue utilizada coma prisión.

miniatura|Vista panorámica de lAssut d'Antella, una histórica presa hidráulica construida por orden del rey Jaume I para derivar parte de las aguas del río Júcar a la Acequia Real. L'Assut de Antella (el azud de Antella). La pieza fundamental de la infraestructura hidráulica de la Acequia Real del Júcar es, además de la propia acequia, el azud de Antella, que sirve como presa para derivar parte de las aguas del río en la Acequia. Su importancia se expresa en el hecho de que se encuentra representado en el escudo de la población. Y las aguas sobrantes continúan su curso sobresaliéndolo en su primer tramo o bien dejadas salir por los "portillos". Comienza a construirse en 1239 y finaliza en 1260.

Fiestas y celebraciones Fiestas patronales. Tradicionalmente, estas fiestas se celebraban los días 8 y 9 de diciembre en honor a la Puríssima Concepción y el Santísimo Cristo del Calvario. A causa del mal tiempo de esta época del año, las fiestas patronales se trasladan a partir de 1977 a las fechas veraniegas del 6 y 7 de agosto. La Salpassa. Era un acto tradicional que se celebraba en la Semana Santa, y consistía en que el cura, el día de Miércoles Santo visitaba todas las casas del pueblo para bendecirlas, llevando un crucifijo, al tiempo que recogía los donativos. Al capellán le acompañaban los monaguillos y toda la población infantil del pueblo, los cuales llevaban unas mazas de madera, con las que daban fuertes golpes sobre el suelo, al tiempo que proferían gritos parafraseando estrofas como la que decía: "Ous a la pallissa, Ous al ponedor, A pegar-li garrotades al senyor capellà" ("Huevos al pajar, Huevos al ponedor, A pegarle garrotazos, al señor capellán") produciendo un fuerte estruendo y algarabía que llenaba de alegría a los pequeños y de alegría a los mayores. El golpeo de las mazas sobre el suelo tenía como objetivo matar al diablo, matar a los judíos y a los duendes o espíritus malignos.

miniatura|Un momento de la fiesta de la Maerà en la que los gancheros locales de la asociación Maeros del Xúquer, en primer término, conducen una partida de troncos por aguas del río Júcar hasta el paraje de l'Assut d'Antella, al fondo de la imagen.La Maerà. Fiesta que rememora el oficio de los gancheros y el transporte fluvial de troncos de madera, una tradición que durante más de 800 años se ha llevado a cabo en el Júcar y su afluente el Cabriel, entre otros ríos valencianos. Esta actividad milenaria fue recuperada en Antella con motivo de la XXVII Trobada de Centres d'Ensenyament en Valencià que tuvo lugar en esta localidad de la comarca de la Ribera Alta el 22 de abril de 2012. Desde entonces, la maderada de Antella o conducción de troncos por aguas del Xúquer se celebra anualmente en este municipio ribereño cada último sábado del mes de julio, coincidiendo con las vísperas de las fiestas patronales. Durante esta fiesta cultura y etnográfica, los gancheros locales (conocidos como ganxers o maeros) pertenecientes a l'Associació Cultural de Maeros del Xúquer, entidad sin ánimo de lucro organizadora del evento y que forma parte de la International Association of Timber-Raftsmen (IATR), son los encargados de guiar hasta el paraje del Assut d'Antella, unas 10 toneladas de troncos mediante el sistema tradicional de flotación de piezas sueltas por un recorrido fluvial de unos dos kilómetros. Los gancheros van ataviados durante la bajada fluvial de troncos con indumentaria típica y conducen la madera valiéndose de su destreza y con la única ayuda de una larga vara de madera provista en un extremo de una punta de hierro y un garfio. A su llegada al Assut, una histórica infraestructura hidráulica ordenada construir por Jaume I con la indicación expresa de dejar una compuerta que permitiese el paso de los troncos, los palos son extraídos del agua con la ayuda de caballos y mulas. Antella fue un punto importante de paso y, a partir del , de recuento y extracción de troncos. Una vez fuera del agua, se dejaban secar durante al menos 40 días y se medían -en palmos valencianos- y marcaban en grados -Tocho (A), Mejoría (M), Sisa (U), Madero (m), Cuaderno (Q), Seiseno (L) y Cabrio (C)- en función de su calibre. La conducción fluvial de madera por el Júcar y el Cabriel se ha llevado a cabo desde tiempos de la dominación musulmana, como atestiguó el geógrafo Al-Idrisi. Durante más de ocho siglos, esta actividad estuvo estrechamente ligada a las necesidades de madera de Denia, Cartagena, Valencia, Alcira y Játiva, entre otras ciudades, para la construcción naval, edificaciones y uso doméstico, principalmente y, a partir del , para la industria valenciana del mueble y la fabricación de cajas de naranjas destinadas a la exportación. A través de la Maerà, Antella rinde homenaje a una tradición y un oficio milenarios.

miniatura|Un momento de la llegada de los gancheros de la asociación Maeros del Xúquer al azud de Antella en la maerà 2024 tras conducir durante toda la jornada con sus ganchos cientos de troncos -en primer término- por el río Jucar desde la vecina localidad de Sumacàrcer.