Hispano-Suiza es una empresa española de automóviles de lujo y competición, que tuvo también su vertiente en el diseño y fabricación de motores de aviación, motores de embarcaciones, vehículos de transporte y bélicos, así como de armas.
La marca fue fundada en Barcelona (España) en 1904 por los empresarios españoles Damián Mateu, Francisco Seix Zaya, Lluís Barral Nualart y el ingeniero suizo Marc Birkigt. La empresa tuvo un gran desarrollo durante la segunda y tercera décadas del . En 1911 había establecido una filial en Francia, abriendo en 1914 una fábrica en Bois-Colombes que con el paso del tiempo sobrepasó a la matriz española en cantidad y en posición en el mercado de su producción, principalmente debido al golpe de Estado de 1936, que dio lugar a casi tres años de guerra civil en España.
Los activos automovilísticos de la Hispano-Suiza española (la fábrica de Barcelona y la gama de productos, proyectos y patentes; pero no la empresa como tal ni la marca Hispano-Suiza) fueron adquiridos por el Instituto Nacional de Industria (INI) en el año 1946. Tras esta nacionalización se creó ENASA, que se dedicó a la fabricación de camiones, autobuses y —durante un corto periodo— de coches deportivos, bajo la marca Pegaso.
En 1920 se produce la nacionalización de la división de motores aeronáuticos radicada en Francia por parte del gobierno francés, creando la Société Française Hispano Suiza, siendo absorbida por Snecma, filial del grupo francés Safran en 1968.
Se estima que entre los años 1904 y 1946, Hispano-Suiza produjo más de y hasta .
En el año 2000 la familia Suqué Mateu llegó a un acuerdo de cesión de marca con la empresa de ingeniería Mazel, también con sede en Barcelona, para fabricar un prototipo, el superdeportivo biplaza de lujo HS21, que vio la luz en el Salón del Automóvil de Ginebra ese mismo año. En los años 2001 y 2002, se presentaron los modelos K8 y el HS21-GTS, sendas evoluciones del primero.
En 2019 la marca fue refundada y presentó, nuevamente en el Salón del Automóvil de Ginebra, un superdeportivo biplaza 100% eléctrico llamado Carmen.
La marca Hispano-Suiza forma parte del Grupo Peralada (propiedad de los descendientes de Arturo Suqué Puig y Carmen Mateu Quintana), orientado hacia el lujo en gastronomía, restauración y ocio a través de su cartera global de empresas de casinos, restaurantes, hoteles, campos de golf, viñedos, festivales de música y puertos deportivos.
Historia Precedentes Compañía General Española de Coches Automóviles E. de la Cuadra (1898-1901)
La «Compañía General Española de Coches Automóviles Emilio de la Cuadra, Sociedad en Comandita» era una empresa española que había sido fundada en Barcelona en septiembre de 1898 por el militar español, capitán de artillería e ingeniero industrial Emilio de la Cuadra Albiol. Estaba situada en la calle Diputación, esquina con el paseo de San Juan, en Barcelona. Además de fabricar automóviles también llevaba la representación de los coches Benz & Cie.
A sugerencia de Carlos Vellino, ingeniero de origen suizo que trabajaba en la fábrica, Emilio de la Cuadra contrató en agosto de 1899 a un joven ingeniero suizo de 21 años que llevaba trabajando en Barcelona desde hacía varios meses, Marc Birkigt.
Debido al fracaso del motor eléctrico, al hacer la demostración pública de un ómnibus en 1900 una vez convocada la prensa, Vellino abandona la empresa y Marc Birkigt es nombrado director técnico.
Si bien el diseño del automóvil eléctrico terminó en fracaso, abandonándose su fabricación en 1900, Marc Birkigt había estudiado entretanto los coches Benz que representaba la empresa, centrándose principalmente en la parte mecánica. De este modo, Birkigt se dio cuenta de las enormes posibilidades que ofrecía el motor de explosión, llegando a la conclusión de que este sería el futuro de la automoción.
De esta manera, La Cuadra construyó unas pocas unidades de su modelo Centauro entre 1900 y 1901 para probar un motor de explosión que resultó un éxito gracias a su gran calidad, sencillez y funcionalidad, destacándose claramente sobre los restantes del mercado. Marc Birkigt diseñó dos motores, ambos de dos cilindros con 4,5 y 7,5 HP, respectivamente. A mediados de 1901 los vehículos de La Cuadra comenzaron a estar listos.
Sin embargo, la capacidad financiera de La Cuadra era muy limitada (principalmente debido a sus fallidos vehículos eléctricos), lo que unido a la huelga general de mayo de 1901 y a las escasas ventas de los automóviles Benz, provocaron que Emilio de la Cuadra declarase la suspensión de pagos en ese mismo año. El militar solicitó reingresar en el ejército.
La empresa fabricó solamente unos cinco ejemplares de la serie de seis que tenía prevista.
J. Castro (1902-1904)
Un año más tarde, en noviembre de 1902, el empresario gallego José María Castro Fernández, uno de los principales acreedores de La Cuadra, constituyó, una vez conseguido apoyo financiero, la sociedad "J. Castro, Sociedad en Comandita, Fábrica Hispano-Suiza de Automóviles", asumiendo el personal técnico y los obreros especializados de la anterior compañía.
El ingeniero suizo Marc Birkigt fue el director técnico de la firma y formó parte de la nueva sociedad en calidad de socio industrial, por lo que se adoptó la denominación de Hispano-Suiza por primera vez.
Castro adquirió todas las instalaciones, maquinaria y utillaje de Emilio de la Cuadra e instaló su empresa en la calle Floridablanca de Barcelona. La nueva compañía empezó por acabar los vehículos que habían quedado a mitad del proceso de fabricación. Mientras tanto Birkigt trabajó en el diseño de un nuevo motor, un bicilindro derivado del último motor que había diseñado para Emilio de la Cuadra con una potencia de y que fue montado en el primer modelo que Castro presentó como coche propio en 1903. Este vehículo contaba con una caja de cambios de cuatro velocidades, algo muy inusual en aquel tiempo.
El nuevo modelo de Castro tuvo una buena acogida y se vendieron al menos cuatro unidades, una de ellas en 1903 al empresario del sector de las artes gráficas Francisco Seix, un admirador de los diseños de Marc Birkigt y que a su vez ya tenía un pequeño bicilindro La Cuadra.
Entre tanto Marc Birkigt ya estaba trabajando en el desarrollo de un nuevo motor, un 4 cilindros de 2.545 cc y . Fue el primer motor de 4 cilindros creado por Birkigt y presentaba como novedad dos árboles de levas, uno para la admisión y otro para el escape.
Pero al igual que le ocurrió a su predecesor, las condiciones económicas para continuar con la actividad no fueron las más favorables y el capital se agotó pronto. Aunque también quebró esta nueva empresa, gracias al éxito de sus nuevos automóviles, Birkigt ganó fama por su ingenio, creatividad y talento como diseñador de motores.
En marzo de 1904 se cerró la compañía, cuando Birkigt estaba en pleno diseño de un nuevo motor, una evolución del 14 HP.
La Hispano-Suiza (1904-1946) Inicios mini|Acción de fundación de La Hispano Suiza Fábrica de Automóviles por 500 pesetas, emitida en Barcelona el 14 de junio de 1904, firmada en original por Damián Mateu, cofundador, presidente y financiero de la empresa. Cuando la compañía J. Castro se arruina, Francisco Seix Zaya convence a su amigo, el abogado y empresario del sector metalúrgico Damián Mateu Bisa, que a su vez era acreedor de Castro, para que se hiciera cargo de la industria. Damián Mateu también escuchó los razonamientos de Birkigt y se interesó por el futuro del automovilismo.
Como resultado de estas conversaciones iniciales aparece el 1 de abril de 1904 un estudio de viabilidad en el que se hace un análisis exhaustivo de los motivos por los que tanto La Cuadra como Castro han fracasado en sus respectivos proyectos. Básicamente el estudio concluye que el principal problema de las anteriores empresas fue la falta de recursos financieros suficientes para hacer frente al desarrollo de prototipos y la compra de maquinaria apropiada.
Es así que el 14 de junio de 1904 se constituye una nueva sociedad, "La Hispano-Suiza, Fábrica de Automóviles, S. A.". Damián Mateu será el presidente, Francisco Seix vicepresidente y Marc Birkigt el director técnico.
El capital inicial de la empresa se cifraba en , de las cuales se emiten la mitad en 1904, y al año siguiente la mitad restante, quedando así 1000 acciones de 500 pesetas.
En las mismas instalaciones de J. Castro de la calle Floridablanca comenzaron los trabajos de la nueva compañía. En primer lugar, el trabajo se centró en concluir los últimos automóviles Castro que habían quedado pendientes. Así, a finales de 1904 se entregaron dos Castro de y los dos primeros coches que se ponen a la venta con el nombre de Hispano-Suiza, ambos de . Uno de estos Hispano-Suiza fue adquirido por un cliente argentino a un precio de 14.000 pesetas de la época.
El Castro 14/16 HP fue la base del primer Hispano-Suiza, de y 3.770 cc, que se puso a la venta en los primeros días de enero de 1905. Este modelo será el de más éxito de esta primera serie y con el que se iniciarán los triunfos en el mundo de la competición.
En agosto de 1905 Marc Birkigt viajó a Ginebra, acompañado por el agente comercial de la marca, Ernest Stofler, para cerrar un convenio por el que la "Société d'Automobiles à Génève" adquiría los derechos de fabricación de coches bajo licencia de Hispano-Suiza.
Gracias a su fiabilidad, calidad y prestancia, los automóviles Hispano-Suiza fueron pronto considerados como coches de lujo y símbolos de prestigio social. Además eran lo suficientemente rápidos como para hacerse un hueco en las incipientes carreras de coches y triunfar en múltiples competiciones.
Como era costumbre en la época, los fabricantes de automóviles de lujo entregaban únicamente el chasis y el motor y correspondía al cliente escoger al carrocero de su elección para que construyese la carrocería según sus gustos y especificaciones. Así fue cómo se abrió el camino para que los Hispano-Suiza tuviesen carrocerías diseñadas por los mejores carroceros de España y Europa.
Desarrollo e impulso para Hispano-Suiza mini|Hispano-Suiza Alfonso XIII (T45) de 1908. El rey Alfonso XIII de España era un gran aficionado al mundo del automóvil, y pronto tuvo un gran interés por la marca. Esto fue como consecuencia de la labor del agente de ventas de Hispano-Suiza, Francisco Abadal, que tanto ayudaría a la buena reputación y éxito de la marca española, tanto en el campo de la competición como en el publicitario. Efectivamente, en 1905 presentó al monarca un coche de 20 CV, y el rey quedó muy satisfecho de su manejo. En concreto, le fue entregado al rey en el año 1907 un modelo de 4 cilindros y 20 CV.
Este fue el comienzo de una estrecha relación entre la mítica casa y el monarca español, que siempre fue un gran partidario de la misma y que llegó a tener muchos de los modelos que fabricó la firma y de los que llegó a decir que "eran los únicos autos de lujo que no se conducían como un camión". Incluso compró 250 acciones en 1910 y participó en las ampliaciones de capital de 1915 y 1916, llegando a poseer el 8% de las acciones. Este interés hizo que el rey, el cual era considerado toda una autoridad en el mundo del automovilismo, promocionase la marca en los círculos de la alta sociedad y que contribuyera, entre otros, a la difusión del buen nombre y fama de Hispano-Suiza, siendo apreciados como coches fiables, potentes y de categoría.
A partir de 1906, la Hispano-Suiza se presentó en los salones del automóvil, como el de París o el de Londres, provocando la admiración y curiosidad, a la vez que el reconocimiento de sus cualidades, entre el numeroso público asistente. En ese mismo año, el capital se amplió hasta 1.500.000 pesetas y se adquirió un gran terreno situado en La Sagrera (Barcelona), para la instalación de una nueva fábrica con el objetivo de satisfacer el constante aumento del número de clientes.