Texcoco de Mora es una ciudad mexicana, es la cabecera del municipio de Texcoco y de la región Texcoco, en el Estado de México. Se ubica a 28 km del centro histórico de la Ciudad de México y a 99 km de la ciudad de Toluca de Lerdo. La ciudad de Texcoco de Mora es una de las ciudades más antiguas del país y del estado, fue capital del estado de México en 1827 y dejó de ser capital del estado de México por movimientos políticos internos, los poderes estatales se trasladaron a la nueva capital en 1830.
Texcoco es hoy una de las ciudades pertenecientes a la denominada, Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM). Texcoco de Mora se encuentra conectada con la Ciudad de México por la autopista Peñón-Texcoco y por la carretera federal Los Reyes-Lechería.
Oficialmente el municipio de Texcoco tiene una extensión territorial de 418.69 kilómetros cuadrados.
El municipio tiene 52 comunidades rurales o semirrurales, con servicios de autobuses y taxis. El 80% de ellas cuentan con pavimentación total o parcial.
Toponimia Con base en la etimología náhuatl, extranjera europea y americana, y en los códices, así como en las reglas gramaticales, Tetzcuco, hoy en día Texcoco, (con frecuencia escrito también como cerro del papagayo) tiene las siguientes raíces: tē- (gente), tsikoa (retener), -ko (locativo), por lo que su traducción sería “lugar donde se retiene gente”.
Una de las causas de los diferentes significados de la palabra Texcoco, son las diversas formas en que los códices representan a este lugar. Por ejemplo, en el Códice Azcatitlán su representación pictográfica es una piedra, símbolo del cerro o lugar, con una flor encima; en el Códice Cruz aparece el signo del lugar o cerro con una olla encima; en el Xólotl se puede observar un cerro y una piedra que a su vez tiene una olla encima; en el Mapa Quinantzin se encuentra una olla de donde sale una planta con material pétreo al fondo.
Otras interpretaciones son las siguientes: Texcoco fue capital de la provincia de Acolhuacán y por eso en algunas representaciones pictográficas como en la del Códice Osuna se le representa con los símbolos de esta provincia.
El glifo oficial del municipio fue tomado del Códice Mendocino, el cual representa a Texcoco con un jeroglífico que reúne tanto al símbolo de Acolhuacán, como al específico de Texcoco, donde se puede observar un brazo con el signo del agua, que a su vez se encuentra junto a un risco donde florecen dos plantas. De ahí que Manuel Orozco y Berra, considere que este conjunto jeroglífico significa “La ciudad de Texcoco en la provincia de Acolhuacán”.
El escudo de armas de la ciudad de Texcoco fue dado por Carlos I de España y V de Alemania el 9 de septiembre de 1551. El escudo, aunque es de diseño castellano, su contenido eminentemente es mexica.
El nombre oficial actual de la ciudad es Texcoco de Mora, en honor al destacado José María Luis Mora, padre del liberalismo mexicano, que en el presidió el Congreso Constituyente que promulgó en Texcoco la primera Constitución Liberal del Estado de México.
Escudo El escudo de armas de la ciudad de Texcoco fue otorgado por Carlos I de España (y V del Sacro Imperio Romano-Germánico), el 9 de septiembre de 1551. El escudo aunque de diseño castellano, contiene elementos eminentemente prehispánicos.
El cacique don Fernando Pimentel y Alvarado se presentó en el año de 1551 al emperador Carlos V, pidiendo el título de ciudad para su patria Tescuco y que el escudo de armas fuera el mismo que usaban sus antiguos reyes.
El escudo de armas está estructurado por una cabeza de coyote en perfil derecho, que simboliza a Acolmiztli-Nezahualcóyotl, rey de la nación chichimeca y gobernante de Texcoco. Al frente y circunvalando al escudo hay dos orlas: la diestra representa a la cultura española y la siniestra a la cultura asentada en el lago de Texcoco.
Debajo de la cabeza del coyote, al centro hay una cueva que representa el origen de las siete tribus nahuatlacas que se asentaron en la cuenca de México simbolizadas por siete cabezas de perfil derecho, cuyos reyes o señoríos fueron tributarios de Texcoco. Arriba, al centro hay un penacho de guerra texcocano; en el campo de la izquierda un vestuario de guerra llamado xiquipile, sostenido por dos águilas que hacen patente la coronación de Acolmiztli-Nezahualcóyotl como rey de Texcoco.
La montera, capucha o casco que se halla sobre el escudo con dos borlas en la parte superior era una insignia de las personas reales que la usaban por adorno. La macana india con filos de navaja de obsidiana; un escudo o rodela (chimalli) que simboliza las guerras sostenidas con los acolhuas; y la caxa o tambor (tlanpanhuehuetl) que usaban en sus celebraciones y fiestas. En el lado derecho hay un cerro que dista poco menos de una legua de la ciudad, conocido hoy por el de Tetzcutzinco y las jarillas que crecen sobre de él; el brazo con la flecha representa a la provincia de Acolhuacan desde su fundación. En la parte de abajo hay dos casas (callis): la siniestra hace referencia al monumento que Acolmiztli-Nezahualcóyotl mandó a construir en honor del creador del cielo; la diestra arroja humo y representa a Chimalpopoca, (habitación que desprende humo) rey mexica, que obtuvo como tributaria a la ciudad de Tezcuco mediante el apoyo de Tezozómoc. Más abajo, las plumas colocadas sobre un piecezuelo o peana, son los adornos que usaban los indios principales en sus bailes. Finalmente, los campos del escudo de armas están sostenidos por cuatro garras que representan la unión de la provincia de Acolhuacan.
Historia Época prehispánica thumb|Zona arqueológica Los Melones Aunque no se ha determinado una fecha exacta del establecimiento de los primeros grupos humanos en el actual territorio de Texcoco, es muy probable que los asentamientos de la región se hayan visto influidos por la cultura teotihuacana desde finales del periodo preclásico y durante el clásico; y después bajo el influjo de los toltecas, en el posclásico . Las fuentes históricas basadas en los códices Xólotl, Tolotzin y Quinatzin, entre otros, indican que los fundadores del señorío pertenecían a un grupo chichimeca que al llegar a la cuenca de México, se estableció en la provincia que más tarde, los mexicas llamaron Acolhuacán.
Los principales tlatoanis del señorío de Texcoco fueron: Nopaltzin, Tlotzin Pochotl, Quinatzin, Techotlala, Ixtlixochitl El Viejo, Acolmiztli-Nezahualcóyotl, Nezahualpilli y Cacamatzin.
En la época prehispánica, después de doscientos años del arribo de los primeros grupos chichimecas nace el tlatoani texcocano más destacado: Acolmiztli-Nezahualcóyotl. Este gobernante guerrero conocido también como el rey poeta, nació en el año Ce-tochtli (Año 1 Conejo), el día y signo Cemazatl (Venado); y casi al final del mes de Tocoztzintlan, el cual corresponde al 28 de abril de 1402.
El año 4 conejo que corresponde a 1417, a la edad de quince años su padre muere por órdenes de Tezozómoc, señor de Azcapotzalco. Nezahualcóyotl, quien al nacer le fue impuesto el nombre de Acolmiztli o "puma fuerte", pero las tristes circunstancias que rodearon su adolescencia hicieron que se cambiara el nombre por el de Nezahualcóyotl que significa "coyote hambriento" se ganó el favor de los señores de Huexotzinco y Tlaxcala, así como los de sus parientes por línea materna: los tenochcas, y en el año 3 conejo (1430), emprendió la liberación de los dominios de su padre que estaban bajo el dominio de los tepanecas. Se coronó en 1431 y dos años más tarde, integrándose en el imperio de México-Tenochtitlan, se establece de manera definitiva en Texcoco. Su reinado duró más de cuarenta años y durante ese periodo la cultura, las artes, así como la construcción de palacios y templos tuvieron un gran auge. Se dice de este príncipe que recibió una educación muy completa, dirigida a permitirle gobernar a su pueblo con valentía y sabiduría. Así, su amplia formación intelectual se traducía en una elevada sensibilidad estética y en un gran amor por la naturaleza, que quedaron reflejados no sólo en la arquitectura de la ciudad, sino también en sus manifestaciones poéticas y filosóficas. El rey Acolmiztli-Nezahualcóyotl muere el año seis pedernal (1472), y deja como heredero a su hijo Nezahualpilli, por ser su madre tenochca. Uno de los más hermosos pensamientos de Acolmiztli-Nezahualcóyotl que encierra su profunda filosofía es el que dice:
“Amo el canto del cenzontle,
pájaro de cuatrocientas voces,
amo el color del jade y
el enervante perfume de las flores,
pero amo más a mi hermano, el hombre.”
Las ruinas de lo que fueron centros de esparcimiento para la nobleza como los conocidos Baños de Nezahualcóyotl, aún pueden ser visitados. Sin embargo, recientes teorías relacionan estas construcciones, no con la recreación, sino con un sistema de riego muy ingenioso y avanzado para la época.
Dichas ruinas se encuentran en muy buen estado de conservación, aproximadamente a 45 minutos de la Ciudad de México, tomando la autopista México-Texcoco, siguiendo el camino hacia Molino de las Flores, son de fácil acceso para personas con alguna capacidad diferente hasta la base de la construcción, pasando un camino de tierra de diez minutos a pie.
Se aprecia como en muchas zonas arqueológicas la hermosura con la que se ideaban estas construcciones, pero lamentablemente la zona no se encuentran bajo resguardo y vigilancia aparente del INAH, pues su acceso es libre y comienzan a reflejar signos de desgaste y vandalismo.
Conquista y el Virreinato Después de que Hernán Cortés fundó la Villa Rica de la Vera Cruz (hoy Veracruz), se dirigió hacia México-Tenochititlan conquistando a su paso diferentes señoríos. Llegó a Texcoco el 3 de noviembre de 1519, cuando gobernaba Cacamatzin. Sus huestes ocuparon la ciudad y dieron muerte al último rey independiente de Texcoco, para después aposentarse en lo que había sido el palacio de Acolmiztli-Nezahualcóyotl. A partir de entonces Hernán Cortés, con la colaboración de otro hijo de Nezahualpilli, que al bautizarse adoptó el nombre de Fernando Cortés Ixtlilxóchitl, hizo de Texcoco su base de operaciones y plataforma para la posterior Conquista de México. Ahí construyó los bergantines para atacar a la gran Tenochtitlan. Estos fueron botados el 28 de abril de 1521. El 1 de junio de ese mismo año se dirigió a la gran Tenochtitlán, siendo esta reducida el 13 de agosto de 1521. Existe en la calle de Juárez sur, un obelisco conmemorando este hecho.
Tras la conquista de México-Tenochtitlán, la encomienda de Texcoco y sus cuatro cabeceras (Huexotla, Coatlichán, Chiauhtla y Tezayuca) fue objeto de disputa legal entre Hernán Cortés y la corona, cambiando varias veces de manos hasta que finalmente en 1531 fue definitivamente excluida de la lista de posesiones del marquesado de Cortés y quedó bajo jurisdicción de la corona, dando inicio el proceso de cristianización por orden de Carlos V. El emperador envió a tres franciscanos: Fray Juan de Tecto, Fray Juan Ayora y Fray Pedro de Gante. Este último se quedó en Texcoco y fundó la primera escuela de artes y oficios de corte europeo en América en la capilla conocida como La Enseñanza. Ahí se impartían lecciones de latín, castellano, sastrería, bordado, carpintería y tejido. Asimismo, fray Pedro de Gante aprende náhuatl y escribió el primer catecismo en esa lengua para la enseñanza de la doctrina cristiana. De acuerdo con la cédula real emitida el 9 de septiembre de 1551 en la ciudad de Valladolid, España, Texcoco era la segunda ciudad más importante del continente americano. El 9 de septiembre de 1551, Carlos V otorgó a Texcoco el título de ciudad.