María Ana de Austria (Monasterio de El Escorial, 18 de agosto de 1606 - Linz, 13 de mayo de 1646), fue una infanta de España, hija menor del rey Felipe III y de la archiduquesa Margarita de Austria. Miembro de la rama española de la Casa de Habsburgo, contrajo matrimonio en 1631, con el archiduque Fernando, futuro emperador Fernando III del Sacro Imperio Romano Germánico, convirtiéndose posteriormente en emperatriz consorte y reina consorte de Hungría y Bohemia. Fue madre de varios hijos, entre ellos el emperador Leopoldo I y Mariana de Austria.
Primeros años de vida izquierda|miniaturadeimagen|María Ana de Austria, infanta de España, retratada por Juan Pantoja de la Cruz, en 1607, cuando tenía aproximadamente un año. La obra se encuentra en el Kunsthistorisches Museum, Viena (inv. n.º 3268). Nacida en el Monasterio de El Escorial, el 18 de agosto de 1606, María Ana fue bautizada el 8 de septiembre del mismo año, festividad de la Natividad de la Virgen, por Bernardo de Sandoval y Rojas, arzobispo de Toledo. Sus padrinos fueron: su hermana Ana de Austria, futura reina consorte de Francia, y Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma,.Fue llevada en brazos hasta la pila por el hijo primogénito del duque de Lerma, Cristóbal Gómez de Sandoval, marqués de Cea luego duque de Uceda y de Cea. El llevar a los infantes hasta la pila era considerado el honor más alto en los bautismos reales, tras los padrinos. valido de Felipe III.
María Ana de Austria, también conocida frecuentemente en la historiografía como María Ana de España, debe la dualidad de su nombre, al cruce entre su linaje dinástico y su origen geográfico. Nacida como infanta española, por ser hija de Felipe III, la historiografía hispánica utiliza el apelativo «de España» para marcar su origen natal. En este caso, también se usó para evitar confusiones con su propia hija, quien fue bautizada originalmente como la archiduquesa María Anna, y cuyo nombre fue hispanizado a Mariana de Austria, tras casarse con Felipe IV. Sin embargo, al pertenecer a la Casa de Habsburgo (denominada históricamente Casa de Austria), las fuentes históricas y archivos internacionales, suelen optar por el apellido dinástico «de Austria». izquierda|miniaturadeimagen|339x339px|La infanta María Ana de niña (entre 2 y 4 años de edad). Autor: Bartolomé González y Serrano, uno de los retratistas oficiales de la corte de Felipe III, especializado en captar la suntuosidad de los trajes de la realeza.María Ana se crio en el Real Alcázar de Madrid, en el seno de una familia estrechamente vinculada a las dos ramas de la Casa de Austria. Su madre, Margarita de Austria, era hija del archiduque Carlos II de Estiria y hermana del emperador Fernando II, mientras que su padre, Felipe III, pertenecía a la rama española de los Habsburgo. Sus abuelos paternos fueron el rey Felipe II de España y Ana de Austria, hija del emperador Maximiliano II. De este modo, los vínculos familiares que rodeaban a la infanta, se extendían tanto a la corte de Madrid, como a la rama imperial de Viena.
Su madre, Margarita de Austria, ejercía un papel determinante en el entorno dinástico y cultural en el que se crio la infanta María Ana. El matrimonio de los reyes de España, se distinguió por desarrollar un estrecho y sólido vínculo afectivo, algo que valió a la reina convertirse en una de las figuras de mayor influencia en la corte de Felipe III. Alineada con la tradición de las mujeres de la Casa de Habsburgo, la reina Margarita destacó por su habilidad política, su fervor católico y su destacada labor como mecenas de las artes. Su infancia transcurrió junto a sus hermanos en la corte española, en un ambiente armonioso y afectuoso, aunque su vida familiar se vio alterada tempranamente por la muerte de su madre, el 3 de octubre de 1611, derivado de un complicado parto. María Ana tenía entonces cinco años, y su hermana mayor, Ana de Austria, asumió la tutela de los hermanos menores. En los años siguientes, permaneció vinculada a la corte de su padre junto a sus hermanos. La posición de los hijos de Felipe III, habría de adquirir una importancia creciente dentro de la política dinástica: mientras Ana sería destinada a la corte francesa, Felipe heredaría el trono español y Fernando desempeñaría un destacado papel político y militar. María Ana, por su parte, terminaría convirtiéndose en una pieza relevante de la política matrimonial de los Habsburgo.
La descendencia del núcleo familiar incluyó a:
Ana de Austria (1601–1666): Infanta de España por nacimiento y Reina consorte de Francia, por su matrimonio con Luis XIII. Fue madre de Luis XIV de Francia y de Felipe I, duque de Orleans. María de Austria (1603): Infanta de España. Fallecida en el año de su nacimiento. Felipe IV de España (1605–1665): Contrajo matrimonio en primeras nupcias con Isabel de Francia, de cuya unión solo sobrevivió María Teresa de Austria (posterior esposa de Luis XIV). Se casó segundas nupcias con su sobrina, Mariana de Austria. Carlos de Austria (1607–1632): Infante de España. Ocupó el segundo lugar en la línea sucesoria durante buena parte del reinado de su hermano, y desempeñó funciones militares y cortesanas. Participó en asuntos políticos y militares de la Monarquía Hispánica, aunque tuvo una intervención menos destacada que su hermano, el cardenal-infante Fernando. Murió en Madrid, en 1632, a los 24 años, sin haber contraído matrimonio ni dejado descendencia. Fernando de Austria (1609–1641): Conocido como el Cardenal-Infante de España. Destinado inicialmente a la carrera eclesiástica, fue nombrado arzobispo de Toledo y cardenal, aunque nunca llegó a ser ordenado sacerdote. Durante la guerra de los Treinta Años, desempeñó importantes funciones militares y políticas en defensa de la Monarquía Hispánica. Gobernó los Países Bajos Españoles desde 1634, y obtuvo una destacada victoria en la batalla de Nördlingen (1634). Murió en Bruselas en 1641, a los 32 años. Margarita de Austria (1610–1617): Fallecida durante la infancia, a los 6 años. Se encuentra sepultada en la novena cámara del Panteón de Infantes
Tentativa de matrimonio con Carlos I de Inglaterra miniaturadeimagen|Esta pintura de la emperatriz consorte, María Ana de Austria, pertenece a la serie de retratos oficiales de la infanta enviados a las cortes europeas, durante las largas negociaciones para su matrimonio, incluidas las célebres negociaciones fallidas con el príncipe de Gales, el futuro Carlos I de Inglaterra. Al comenzar el año de 1620, Jacobo I de Inglaterra tomó en cuenta a María Ana, como una posible novia para su hijo y heredero, el futuro Carlos I de Inglaterra y Escocia. Enrique Estuardo, hijo de Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, murió de tifus, en 1612, por lo que su hermano, Carlos, se convirtió en el heredero del trono y fue nombrado duque de Cornualles. Sin embargo, no recibió formalmente los títulos de príncipe de Gales y conde de Chester, hasta noviembre de 1616. Al año siguiente, su hermana Isabel Estuardo, contrajo matrimonio con Federico V, elector palatino, consolidando así la posición de Carlos como principal heredero de Jacobo I. thumb|220px|George Villiers, I Duque de Buckingham, valido de Carlos I, retratado por Peter Paul Rubens (c. 1625).|izquierdaCarlos se vio notablemente influido por el favorito de su padre, George Villiers, I duque de Buckingham, el cual lo llevó a una visita a España, para buscar una alianza con este país, mediante un eventual matrimonio con la hija menor del rey español, Felipe III. Así, Carlos viajó de incógnito, 18 de marzo de 1623, para reunirse con la infanta María Ana de Austria y avanzar en las negociaciones matrimoniales. Sin embargo, no pudo convencer a Felipe IV y su privado, Olivares, de aceptar este matrimonio inglés. Entre otras consideraciones, las necesidades de la guerra de los Treinta Años, entonces en marcha, aconsejaban una alianza más estrecha con el emperador Fernando II, quien era el único aliado seguro para la Monarquía hispana en Centroeuropa. Además, el papa Gregorio XV, se mostraba extremadamente reacio a autorizar la boda de una infanta católica, con un príncipe anglicano, si este no se convertía antes a la fe romana. miniaturadeimagen|Carlos I de Inglaterra, el rey católico que fue ejecutado, en gran medida, debido a sus ideales absolutistas. Para la infanta española, el colapso de las negociaciones significó un rumbo totalmente opuesto. El fracaso de este enlace, le evitó enfrentar la revolución inglesa, un inminente exilio y la ejecución de su cónyuge. En su lugar, pudo consolidar una influyente posición política y diplomática en Viena, donde disfrutó de una vida relativamente pacífica, en el entorno de la corte imperial. La propia María Ana tampoco parece haber mostrado entusiasmo por el proyecto. El nuncio apostólico, Francesco Massimi, transmitió instrucciones para que la infanta evitara pronunciarse sobre el matrimonio, hasta conocer la decisión del papa. María Ana estaba muy unida a su tía abuela, la infanta Margarita de la Cruz, monja en las Descalzas Reales de Madrid, la cual abogaba por una alternativa austriaca, para descartar al candidato inglés. Entretanto, los confesores de Margarita y de María Ana, eran ambos franciscanos y se encontraban entre los pocos miembros de la Junta Grande de Teólogos de 1623, que se opusieron a la boda inglesa con decisión. Las damas de la infanta se expresaron muy críticamente contra esta opción, y a la propia infanta, se atribuye que juró tomar el hábito de monja, antes que casarse con un hereje.
A su regreso a Inglaterra, en octubre de 1623, Carlos y el duque de Buckingham, instaron a Jacobo I a abandonar las negociaciones matrimoniales y adoptar una política más firme frente a España. El fracaso del proyecto matrimonial, fue atribuido en España, en buena medida, al duque de Buckingham.Lo que favoreció al deterioro de las relaciones anglo-españolas y favoreció el cambio de orientación de la política exterior inglesa.
Impulsado por sus consejeros protestantes, Jacobo I convocó al Parlamento para solicitar los subsidios necesarios para una eventual guerra contra España. Paralelamente, el monarca comenzó a considerar una nueva alianza matrimonial para su hijo. Durante su viaje de regreso de Madrid, Carlos había conocido, en París, a Enriqueta María de Francia, hija de Enrique IV y hermana del rey Luis XIII, y ambos iniciaron un acercamiento, que llevó a Jacobo I, a favorecer su matrimonio, el cual se celebró en 1625.Ese mismo año, Carlos ascendió al trono como Carlos I, y tras la derrota de las fuerzas realistas durante la guerra civil inglesa, fue ejecutado, el 30 de enero de 1649. Así se cerró el episodio conocido colectivamente como el «Spanish Match». Si bien la intransigencia en las cláusulas religiosas y los roces personales del duque de Buckingham, impidieron la unión de la infanta María Ana, con el príncipe de Gales, el prolongado diálogo diplomático logró posponer durante casi una década, el conflicto abierto entre la Monarquía Hispánica e Inglaterra.
Matrimonio e hijos