Los saurópsidos (Sauropsida-del griego «cara de lagarto»- o también Reptilia stricto sensu) son un clado de vertebrados amniotas al que pertenecen la mayor parte de los reptiles y todas las aves. Tienen en común la posesión de escamas epidérmicas de queratina y un huevo amniótico virtualmente idéntico en todos ellos. Fueron muy diversos en el Mesozoico, época en la que surgieron los dinosaurios, pterosaurios e ictiosaurios. En la actualidad existen cerca de 9000 especies de reptiles y casi 10000 de aves. Chapman, A. D., 2009. Numbers of Living Species in Australia and the World, 2nd edition. Australian Biodiversity Information Services ISBN (online) 9780642568618
El primero en proponer esta relación fue Thomas Huxley en 1864, al mismo tiempo de proponer su teoría de que las aves evolucionaron a partir de dinosaurios la cual es actualmente aceptada entre los especialistas.Huxley, T.H. (1876): Lectures on Evolution. New York Tribune. Extra. no 36. In Collected Essays IV: pp 46-138 original text w/ figures
Definición de reptil
A principios del , durante la adopción de la cladística, un enfoque en el cual todos los grupos se definen de manera que sean monofiléticos (es decir, que incluyan a todos los descendientes de un antepasado específico), se evidenció que la clasificación histórica de los reptiles resultaba parafilética. Históricamente, los reptiles excluían tanto a las aves como a los mamíferos. Se reconoce ahora que las aves evolucionaron a partir de un grupo de dinosaurios, al igual que los mamíferos lo hicieron a partir de los primeros terápsidos, comúnmente denominados reptiles mamiferoides. Además, se ha descubierto que las aves están más estrechamente relacionadas con los cocodrilos que estos últimos con el resto de los reptiles existentes. Colin Tudge escribió:
A pesar de las primeras propuestas para reemplazar la Reptilia parafilética por una Sauropsida monofilética, que incluye a las aves, ese término nunca se adoptó ampliamente o, cuando lo fue, no se aplicó de manera consistente.
Cuando se usaba Sauropsida, a menudo tenía el mismo contenido o incluso la misma definición que Reptilia. En 1988, Jacques Gauthier propuso una definición cladística de Reptilia como un grupo corona monofilético basado en los nodos que contiene las tortugas, lagartos, serpientes, cocodrilos y aves, su ancestro común y todos sus descendientes. Si bien la definición de Gauthier estaba cerca del consenso moderno, sin embargo, se consideró inadecuada porque la relación real de las tortugas con otros reptiles aún no se entendía bien en ese momento. Las revisiones importantes desde entonces han incluido la reasignación de los sinápsidos como no reptiles y la clasificación de las tortugas como diápsidos.
Otros científicos propusieron una variedad de otras definiciones en los años posteriores al artículo de Gauthier. La primera definición nueva de este tipo, que intentó adherirse a los estándares de PhyloCode, fue publicada por Modesto y Anderson en 2004. Modesto y Anderson revisaron las muchas definiciones anteriores y propusieron una definición modificada, que pretendía retener el contenido más tradicional del grupo manteniéndolo estable y monofilético. Definieron Reptilia como todos los amniotas más cercanos a Lacerta agilis y Crocodylus niloticus que a Homo sapiens. Esta definición basada en el tallo es equivalente a la definición de Sauropsida, que Modesto y Anderson sinonimizaron como Reptilia, ya que esta última es la más conocida y utilizada con mayor frecuencia. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las definiciones anteriores de Reptilia, la definición de Modesto y Anderson incluye las aves, ya que están dentro del clado que incluye los lagartos y cocodrilos.
Evolución Orígenes Los saurópsidos son una de las dos grandes ramas evolutivas de los amniotas (la otra gran rama es la de los sinápsidos, que conduce hasta los mamíferos). Se originaron a partir de tetrápodos primitivos en el periodo Carbonífero, diversificándose durante los períodos posteriores.
Carbonífero 190px|thumb|Hylonomus. Los saurópsidos aparecieron a principios del Carbonífero Superior. Descendían de reptiliomorfos avanzados, aunque aún no se conoce el ancestro directo de estos animales. Estos reptiliomorfos evolucionaron hasta originar los primeros amniotas, caracterizados por poner huevos en tierra firme, ya que gracias a sus envolturas podían soportar la falta de agua en el medio. Los primeros amniotas pronto se separaron en dos linajes evolutivos: los sinápsidos (que más tarde originaron a los mamíferos) y los saurópsidos. Ambos grupos se diferencian en el número y disposición de las fenestras o aberturas temporales del cráneo; los sinápsidos tenían una y los saurópsidos dos (diápsidos) o ninguna (anápsidos).
De los primeros saurópsidos sólo se conocen unos pocos géneros: Protothyris, Paleothyris, Cephalerpeton, Hylonomus y Petrolacosaurus. El más avanzado era Petrolacosaurus, debido a que fue uno de los primeros diápsidos, un grupo de saurópsidos caracterizado, como se ha dicho, por tener dos fenestras en el cráneo. 200px|thumb|Scutosaurus.
Pérmico Durante el Pérmico, la tierra firme estuvo dominada por los sinápsidos. A principios de este periodo, siete de cada diez animales terrestres pertenecían a este grupo. En este período destacaron varias especies de anápsidos, como los pareiasaurios (grandes animales acorazados, como Scutosaurus y Pareiasaurus), los mesosaurios o los millerétidos, como Milleretta. Estos saurópsidos no eran diápsidos, sino que pertenecían al grupo menos avanzado de los anápsidos. Entre los diápsidos del Pérmico se encontraban Coelurosauravus, Hovasaurus o Youngina. En el Pérmico apareció un importante grupo de diápsidos, los arcosauromorfos, grupo que incluye a cocodrilos, pterosaurios y dinosaurios. Sin embargo, en el Pérmico no tuvieron un papel relevante. miniaturadeimagen|200x200px|Cymbospondylus.
Triásico miniaturadeimagen|Recreación de un rauisuquio (Rauisuchia) del Triásico en Bejís (España) La extinción masiva del Pérmico-Triásico, ocurrida a finales del Pérmico, acabó con casi toda la vida en la Tierra. Los pocos supervivientes se diversificaron rápidamente. En tierra, los sinápsidos seguían dominando, pero los arcosaurios tomaron un papel más relevante rápidamente. Entre los diápsidos aparecieron los coristoderos y los lepidosaurios; este grupo incluye a los escamosos (lagartos y serpientes) y a los esfenodontos (tuátara) que aparecieron a mediados del Triásico. Los arcosaurios se diversificaron en varias formas. Entre los arcosaurios primitivos destacaron Tanystropheus, los rincosaurios y los tecodontos, como Euparkeria, ancestros de los arcosaurios avanzados. Entre estos últimos estaban los primeros cocodrilotarsianos (grupo al que pertenecen los cocodrilos, de los que había gran variedad en el Triásico, y los primeros dinosaurios (ornitodiros) que aparecieron a finales del Triásico. En el agua, los reptiles marinos (ictiosaurios y sauropterigios) y las tortugas hicieron su primera aparición. Por último, en el aire, surgieron los pterosaurios, de origen incierto. 190px|thumb|Dimorphodon.
Jurásico A finales del Triásico se produjo una extinción masiva que acabó con casi todos los cocodrilotarsianos, todos los arcosaurios primitivos, los placodontos y los notosaurios. En tierra, los dinosaurios dominaban. El Jurásico también se conoce como la edad de oro de los dinosaurios, pues estos alcanzaron su mayor diversidad y dimensiones, con algunos que superaron los 30 metros de longitud. Los dinosaurios estaban divididos en la mayoría de sus subórdenes a finales del Jurásico. Entre los lagartos aparecieron los infraórdenes que existen hoy en día. En el agua, los plesiosaurios alcanzaron grandes dimensiones y empezaban a sustituir a los ictiosaurios, que estaba en declive. Los cocodrilos y tortugas siguieron siendo, en su mayoría, de agua dulce. En el aire, los pterosaurios dominaban, aunque su hegemonía en este medio no prevalecería mucho tiempo. A finales del Jurásico aparecieron las aves, el único grupo superviviente de dinosaurios en la actualidad. 190px|thumb|Velociraptor.
Cretácico En el Cretácico, los dinosaurios siguieron con su hegemonía. Aparecieron nuevas formas que sustituyeron a las anteriores. Los lagartos evolucionaron hasta dar origen a las serpientes y anfisbenios. En el mar, pocos ictiosaurios sobrevivían, y los plesiosaurios estaban en un pronunciado declive. En su lugar aparecieron las tortugas marinas y los mosasaurios, un grupo de lagartos marinos gigantes. Algunas aves se adaptaron a un modo de vida acuático. A finales del período, en el aire aparecieron gigantescos pterosaurios, los mayores animales capaces de volar, si bien las formas de pequeño tamaño eran muy escasas en esto momento. Las aves desarrollaron nuevas técnicas de vuelo y se diversificaron al tener menos competidores en el aire. Al final del Cretácico, una extinción masiva acabó con los dinosaurios no avianos, los pterosaurios, los plesiosaurios, los mosasaurios y las aves primitivas. 180px|thumb|Megalania.
Cenozoico En el Cenozoico, tras la extinción de los dinosaurios, los dominadores del planeta fueron los mamíferos; los saurópsidos no tuvieron tanto éxito y quedaron relegados a un segundo plano. Quien más evolucionó fue el grupo de las serpientes, aunque lagartos, cocodrilos y tortugas también lo hicieron. Los tuátaras, los últimos rincocéfalos, no se diversificaron mucho. Las aves, en cambio, tuvieron éxito, tanto que hoy en día llegan casi a las 11000 especies.
Taxonomía Durante años se usó el término reptiles (Reptilia) para clasificar a la mayor parte de los miembros del grupo. El concepto clásico de reptiles incluía tres grandes linajes:
Reptilia = Synapsida+Anapsida+Diapsida
Pero según la sistemática cladística, los reptiles, en sentido clásico, son un taxón parafilético porque no incluye a sus descendientes las aves (incluidas en Diapsida) y los Mamíferos (incluidos en Synapsida). Por tanto, según este punto de vista, no es válido. Además, según la cladística, Synapsida no pertenece a los reptiles, que por tanto quedan limitados a Anapsida y Diapsida; para evitar confusión, se suele utilizar el nombre Sauropsida, con el siguiente sentido:
Sauropsida = Anapsida+Diapsida
Por tanto, Reptilia y Sauropsida no son sinónimos, ya que incluyen grupos diferentes; a veces se utiliza el término Reptilia en sentido estricto (Anapsida+Diapsida) y en este caso ambos nombres sí son sinónimos.
Actualmente los análisis fósiles recientes han sugerido que Anapsida es un taxón parafilético compuestos por todos los reptiles que carecen de fosas temporales. Según estos análisis los cotilosaurios o captorrinidos están relacionados con el origen de los diápsidos y las tortugas están emparentadas con los arcosaurios. Por ello de manera monofilética se divide a Sauropsida en dos clados Parareptilia (que contiene la mayor parte de los anápsidos) y Eureptilia (que contiene a los diápsidos, cotilosaurios y tortugas).
Filogenia
thumb|Diagrama en el que se muestra la relación entre la clasificación cadística y tradicional de la clase Reptilia. Los reptiles son, en sentido clásico, un taxón parafilético. Aquí se excluye del grupo natural Sauropsida a las aves y se incluyen los sinápsidos no mamíferos.
Según Tree of Life, las relaciones filogenéticas de los grupos antes mencionados son las siguientes:
Como puede comprobarse, los sinápsidos (que incluyen los actuales mamíferos y una gran cantidad de formas fósiles relacionadas con ellos conocidos como «reptiles» mamiferoides), no están considerados saurópsidos (reptiles).