Selma Ottilia Lovisa Lagerlöf /ˈsɛlma ʊˈtiːlɪa lʊˈviːsa ˈlɑːgərˌløːv/, también escrito como Selma Lagerlof o Selma Lagerloef (Mårbacka, provincia de Värmland, Suecia meridional, 20 de noviembre de 1858-Mårbacka, 16 de marzo de 1940), fue una escritora sueca de fama universal y la primera mujer en obtener un Premio Nobel de Literatura (1909).
Niñez y adolescencia Selma Lagerlöf nació el 20 de noviembre de 1858 en Mårbacka, una propiedad de sus padres en el municipio Sunne, en la provincia de Värmland. Fue la cuarta de los cinco hijos de Louise Wallroth y del teniente Erik Gustaf Lagerlöf.
Posiblemente sufrió de displasia infantil de la cadera, sin recibir tratamiento, lo que le hizo llevar una vida más bien sedentaria en su niñez, favoreciendo su natural afición a la lectura. A los 7 años de edad leyó el libro de Thomas Mayne-Reid Oceola, y quedó tan impresionada que, se dice, tomó la decisión de ser algún día escritora.
A los 10 años había leído la Biblia y comenzó a familiarizarse con las obras de H.C. Andersen, los Hermanos Grimm, Esaías Tegnér, Carl Michael Bellman, Alexandre Dumas (padre), Walter Scott, etc. Más tarde, en la adolescencia, leyó a William Shakespeare, Lord Byron y Johann Wolfgang von Goethe.
Cumplidos los 12 años, escribió un largo poema sobre Mårbacka, iniciando así su carrera literaria. Tres años más tarde fue enviada a Estocolmo a terminar sus estudios (1873); este período lo refleja en su obra Diario. A estas alturas, ya era claro que no le interesaban los quehaceres domésticos, según sus propias palabras: «además de ser torpe en la cocina y peor en el bordado».
La situación económica familiar era muy mala, al igual que la salud del padre. Su hermano Johan había asumido la responsabilidad por la familia y luchaba, casi desesperadamente, en la producción agrícola de Mårbacka, con magros resultados. Selma entendió que debía aprender alguna profesión para poder mantenerse por sí misma. Eligió la docencia, pero no encontró la manera de financiar el aprendizaje. Johan le apoyó, y a pesar de no tener dinero para darle, le consiguió un préstamo con el cual ella pudo comenzar los estudios, regresando a Estocolmo para estudiar Docencia en 1881. Primero en el Liceo Sjöberg para Señoritas y al año siguiente postulando e ingresando en el Real Seminario Superior para Estudios Docentes, una universidad para jóvenes y talentosas damas. El ser mayor que sus compañeras le dio una posición distinta, ya que la consideraban más madura; además se hizo popular por sus sonetos y poemas.
Hermanos Anna, la primera hermana, murió muy joven víctima de la tuberculosis, en 1875. Daniel se graduó como médico en la Universidad de Upsala y, después de trabajar durante un año en el hospital de Lidköping, se trasladó a Kungälv, donde Selma le visitó muchas veces.
Johan, se hizo cargo de Mårbacka a la muerte del padre, pero la coyuntura económica de la Suecia de entonces le arruinó y le hizo decidirse en 1890 a emigrar a Estados Unidos, al no poder evitar el remate de la propiedad. Fue él quien consiguió el préstamo en 1881 para los estudios de Selma. Ella le estuvo agradecida toda su vida por ello, y para retribuirle le compró con parte de su salario un pasaje de ida cuando trabajaba de profesora en Landskrona. En 1895, compró los pasajes para el resto de la familia. A Johan le fue mal en EE.UU. y Selma le siguió ayudando económicamente hasta su muerte, en 1912. De su descendencia se perdió el rastro. Su primera novela editada, El desagravio, está inspirada en su vida.
Su hermana menor, Gerda, se casó y se trasladó a vivir a la ciudad de Falun.
Landskrona: de maestra a escritora Un día de otoño de 1885, la flamante maestra de 26 años descendió del tren en la estación de Landskrona, para iniciar su nueva carrera en la escuela primaria para niñas de dicha ciudad. Atrás quedaba su querida Mårbacka y la pena de ver morir a su padre en el verano del mismo año.
Poseedora de una personalidad introvertida pero afable, no tardó en hacer su primera amiga, Anna Oom, que enseñaba en la misma escuela. También inició amistad con Elise Malmros, una empleada bancaria interesada en cuestiones sociales y feministas. A través de ella conocería la vida real de la pequeña ciudad costera: la pobreza, el alcoholismo, la discriminación hacia la mujer y la ignorancia, que dejarían huella en su futura carrera literaria. Esta amistad sería de por vida. Ella sería también el modelo para su novela La anciana Agneta.
Su vida como maestra se fue desarrollando junto a su afición literaria. Llegó a ser muy popular entre las alumnas por sus amenas y cautivantes lecciones. También empezó a escribir artículos para el periódico y la iglesia locales. La cercanía de Copenhague y su vida cultural atrajeron su interés, y las visitas fueron frecuentes, lo que le permitió hacer nuevas amistades.
En otoño de 1886 recibió una carta de Estocolmo, y según sus propias palabras: «Cuando leí un par de líneas, comenzaron mis manos a temblar y las letras a bailar ante mis ojos». La carta estaba firmada por la principal figura del movimiento [feminista] sueco, Sophie Adlersparre, y la invitaba a visitarla. Sus antiguas compañeras del Real Seminario habían enviado algunos de sus sonetos a la revista literaria femenina Dagny y habían despertado su interés en la talentosa maestra. La visita fructificó para Selma, al obtener una guía literaria y una importante amistad. La baronesa Adlersparre la convenció para que desarrollara su obra en prosa.
miniaturadeimagen|Selma Lagerlöf en 1909.En 1888 recibió la triste noticia de que la propiedad Mårbacka saldría a subasta para pagar las deudas pendientes. Este fue un duro golpe para ella y para su familia, ya que se vieron forzados a dispersarse. Selma se hizo cargo de su tía paterna Lovisa y la llevó a vivir con ella a Landskrona. La joven profesora, además, se hizo el firme propósito de recuperar algún día la propiedad familiar.
También por ese tiempo, el periódico cultural Idun ofreció un premio de 500 coronas a la mejor novela. Esta cantidad, que correspondía a medio año de su salario, le interesó muchísimo y le animó a enviar cinco capítulos de su obra La saga de Gösta Berling al periódico.
Como era de esperar, ganó el concurso y lo puso en conocimiento de Sophie Adlersparre. La baronesa le respondió entusiasmada, y le consiguió además una beca para que se tomara un tiempo libre de la escuela y se dedicara a tiempo completo a terminar la obra. El libro se publicó en 1891, pero tuvo un tibio recibimiento. El extraño relato sobresalía un tanto localista.
Dos años después, su amiga Anna Oom escribiría la primera reseña de su novela La saga de Gösta Berling en el diario de Landskrona, pero no despertó mayor interés. Selma creyó entonces que su carrera literaria había terminado. Pero el reconocimiento le llegaría a través del movimiento feminista, y del otro lado del Öresund.
Dos damas danesas, Ida Falbe-Hansen, que había traducido su obra al danés, y Sophie Alberti, de la Asociación Femenina de Lectoras, ambas amigas de Selma, le aconsejaron presentar su libro al destacado crítico literario Georges Brandes. Unos días después apareció una brillante reseña en el periódico Politiken, desencadenando el anhelado interés entre los lectores de Dinamarca. Esto significó el comienzo de una nueva etapa en la vida de Selma Lagerlof. Con tristeza, decidió, en 1897, terminar su carrera en Landskrona y mudarse junto a su anciana tía Lovisa a la ciudad de Falun, donde residían su madre y su hermana Greta. En el tiempo que residió en Landskrona había escrito su primera novela, La saga de Gösta Berling, la colección de cuentos Lazos invisibles y la novela Una aventura en Vineta.
La saga de Gösta Berling
La novela de Lagerlöf, ambientada en su provincia natal de Värmland, cuenta la historia de una granja que es salvada de la ruina por un grupo de aventureros autodenominados "Los Caballeros de Ekeby" que la defienden del malvado Sintram. Entre los doce temerarios jinetes se encuentra el joven Gösta, héroe de la saga. Su atractiva personalidad encanta a todos. Gösta logra casarse con su amada, la condesa Elizabeth, a quien su marido había abandonado, y, mediante la benéfica influencia de la muchacha y su denodado esfuerzo, el caballero consigue por fin vivir en paz y armonía. La saga de Gösta y los caballeros fue llevada al cine en un film homónimo de 1924, dirigido por Mauritz Stiller y protagonizado por Greta Garbo.
Otros textos miniaturadeimagen|Selma Lagerlöf (óleo de Carl Larsson, 1908). A partir de La leyenda de Gösta Berling, Lagerlöf disfrutó de una larga serie de éxitos. En 1894 publicó un libro de relatos cortos, Lazos invisibles (Osynliga länkar), que le valió la celebridad a nivel nacional.
Durante ese mismo año, Selma conoció a su colega Sophie Elkan, en quien encontró su alma gemela, que se convertiría en su pareja hasta su fallecimiento y cuya biografía Lagerlöf dejaría inconclusa al morir. Una selección de la ingente e interesantísima correspondencia enviada por Selma, fue recogida en el libro Tú me enseñas a ser libre (Du lär mig att bli fri), publicado en 1992.
Los éxitos de público y crítica llamaron la atención del rey Oscar II de Suecia y Noruega y de la Academia Sueca, a tal punto que ambos decidieron resolver los problemas financieros de la escritora para que pudiese dedicarse enteramente a escribir. Así pudo la novelista establecerse en Falun, donde pasaría la mayor parte de su vida.
Después de viajar con Sophie Elkan a Italia y Sicilia, Selma publicó otra novela de éxito, titulada Los milagros del Anticristo (Antikrists mirakler), una novela socialista ambientada en la isla italiana que acababa de visitar. Después de un viaje por Egipto (1899-1900) que le inspiró grandes ideas, escribió Jerusalén: en Dalecarlia (Jerusalem: i Dalarne) (1901) y Jerusalén: en la Tierra Santa (Jerusalem: i det heliga landet) (1902), que rápidamente la establecieron como la novelista sueca más vendida, leída y respetada.
Se trata de dos colecciones de cuentos ambientados alrededor de 1890, que relatan los efectos destructivos de un "renacimiento" religioso entre los miembros de una comunidad rural ubicada en la provincia de Dalecarlia. Una familia, los Ingmars de Ingmarsson, deciden vender su granja familiar a efectos de poder realizar una peregrinación a Jerusalén. Un miembro de la familia, viendo que el futuro de todos está en peligro, decide sacrificarse por sus parientes: renunciando al amor de toda su vida, seduce y se casa con una rica heredera, con cuyo dinero logra salvar las tierras de su heredad pero, obviamente, pierde en el proceso su felicidad.
Siguiendo el ejemplo de su personaje, Selma Lagerlöf consiguió, en 1904, volver a comprar el hogar de su infancia en Mårbacka, que su madre se había visto obligada a vender en 1880 al quedar viuda y sin recursos.
El Premio Nobel
miniaturadeimagen|Selma Lagerlöf y Sophie Elkan, a la izquierda, en 1894. En 1909, la Academia Sueca decidió conceder a Selma Lagerlöf el Premio Nobel de Literatura, «en reconocimiento al altivo idealismo, la vívida imaginación y la percepción espiritual que caracterizan a todas sus obras». Lagerlöf se convertía de este modo en la primera mujer en recibir un Nobel de Literatura.
El discurso de presentación del premio fue leído por el presidente de la Academia, Claes Annerstedt, el 10 de diciembre de ese año, y, entre otros elogios, remarcaba el «retrato totalmente original de la vida campesina» que era capaz de dibujar la prosa de la autora, así como "«la pureza de su dicción, la claridad de la expresión y la bella musicalidad que son características de todos sus escritos».
"La grandeza de su arte", concluye el académico, "consiste precisamente en su habilidad para utilizar tanto su corazón como su genio para lograr el peculiar y original carácter y las actitudes de sus personajes, en los cuales todos nosotros nos reconocemos".