Rosario de Acuña y Villanueva (Madrid, 1 de noviembre de 1850-Gijón, 5 de mayo de 1923) fue una escritora, pensadora y periodista española.Rosario de Acuña en «Proyecto Ensayo Hispánico» Consultado en diciembre de 2014 Considerada ya en su época como una de las más avanzadas vanguardistas en el proceso español de igualdad social de la mujer y el hombre —y los derechos de los más débiles en general. Nacida en una familia emparentada con la aristocracia, se mostró desde muy pronto como una mujer íntegra, creativa e indomable. Su talante librepensador de ideología republicana y su corta pero valiente y provocadora producción teatral, la convirtieron en una figura polémica y en objetivo de las iras de los sectores más conservadores de la España de la segunda mitad del y primer cuarto del . Entrada enciclopédica con posibles errores de bulto.
Biografía Hija única de Dolores Villanueva y Elices, hija de un notable médico, viajero y naturalista leonés, Juan Villanueva Juanes,Genealogía, Macrino Fernández Rierahttps://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-pensamiento-utopico-de-rosario-de-acuna/html/782546ae-404f-477b-b119-92b5ff8c496f_7.html y de Felipe de Acuña y Solís, de abolengo aristocrático y descendiente del obispo Acuña, famoso líder comunero. Hasta fecha reciente su nacimiento se localizó en la localidad madrileña de Pinto en 1851; investigaciones publicadas en 2005, han determinado, por el contrario, que nació calle de Fomento de la capital española en 1850. El ilustrado ambiente familiar y una grave afección ocular fomentaron una personalidad culta, sensible y con una fuerte base intelectual (intensificada por la tutela paterna). Con apenas dieciséis años, viajó al extranjero, visitando la Exposición Universal de París (1867) y más tarde residió una temporada en Roma, donde su tío, Antonio Benavides, era embajador español.
Su primera colaboración periodística se documenta en 1874, en La Ilustración Española y Americana, y su bautismo literario ocurrió el 12 de enero de 1876, fecha en que se estrenó en el Teatro del Circo, en Madrid, su primera obra de teatro, Rienzi el tribuno —un alegato contra la tiranía—, cuando la autora todavía no había cumplido los veinticinco años de edad.«Introducción» a Rosario de Acuña, Rienzi el Tribuno, El padre Juan, Madrid. Castalia - Instituto de la Mujer, 1990. El público asistente y críticos como Clarín o venerables dramaturgos como José de Echegaray o Núñez de Arce, le dieron su aplauso; no en vano, la obra era una llamada a la libertad, y la nueva autora, una mujer, cerraba filas en el grupo de la intelectualidad liberal española del momento. miniaturadeimagen|La joven Rosario de Acuña (hacia 1876). Dos meses después de su brillante estreno teatral, contrajo matrimonio con Rafael de la Iglesia y Auset, un joven teniente de Infantería perteneciente a la burguesía madrileña. Antes de terminar ese año de 1875 se trasladaron a Zaragoza, destino militar del marido de Rosario, aunque pronto retornarían a Madrid. Continuó Rosario su labor como dramaturga y el 27 de noviembre de 1878 estrenó en la mencionada capital aragonesa su segundo drama Amor a la patria (firmado con el seudónimo "Remigio Andrés Delafón"). Y dos años después, el 6 de abril de 1880, estrenó en el Teatro Español de Madrid Tribunales de venganza.
En ese periodo, su matrimonio se había ido descomponiendo, hasta que la reiterada infidelidad de su esposo la llevó a tomar la decisión de abandonarlo, algo inconcebible en España en aquel momento. Otro golpe importante fue la muerte de su padre, en enero de 1883.
Como periodista, Rosario desarrolló todo un programa de denuncia contra la desigualdad social entre la mujer y el hombre y contra la institución que "no solo lo permitía sino que lo alimentaba", tarea en la que destacaron desde 1884 sus colaboraciones con Las Dominicales del Libre Pensamiento, semanario madrileño fundado y dirigido por Ramón Chíes y Fernando Lozano, el segundo periódico más excomulgado y denunciado del país después de El Motín de José Nakens, y formando frente con Ángeles López de Ayala. Ese espíritu beligerante —lúcido, valiente, o endemoniado, según las diferentes perspectivas— la acercó a la intelectualidad progresista española masculina; en la primavera de 1884 se convirtió en la primera mujer que realizaba una lectura poética en el Ateneo de Madrid, considerada emblemática por sus simpatizantes y una provocación por sus adversarios. Su producción, tanto creativa como periodística, había ido aumentando. En esos años fueron muy habituales sus colaboraciones en los principales diarios (El Imparcial, El Liberal) y revistas españolas (Revista Contemporánea, Revista de España). Se ganó el reconocimiento de los sectores sociales y culturales afines al libre pensamiento, vinculados en ocasiones con agrupaciones republicanas, con proposiciones entonces tan conflictivas como la separación de la Iglesia y el Estado; en esa línea, Rosario ingresó en una logia de adopción masónica, la Constante Alona de Alicante, con el nombre simbólico de «Hipatia», que aparecerá desde entonces en muchos de sus escritos;González Neira, Aquilino, Rosario de Acuña: Masonería y anticlericalismo burgués. Oviedo: Eikasia Ediciones, 2005. el acto de su iniciación se celebró el 15 de febrero de 1886. También estuvo vinculada a la logia Hijas del Progreso de Madrid en 1888 y a la logia Jovellanos de Gijón a partir de 1909. En los últimos años de la década de 1880 desplegó una gran actividad viajando por Galicia, Asturias, Andalucía y el Levante español. Mantuvo un acre enfrentamiento con la Compañía de Jesús. y arremetió virulentamente "contra la intromisión del clero en la intimidad de las conciencias". Pese a que publicó una serie de artículos bajo el nombre Ateos, reivindicó una vuelta a "un cristianismo auténtico, el de los primeros cristianos y un retorno al Evangelio", junto con el ideal de "la perfectabilidad humana".
El escándalo de El padre Juan En el umbral de la última década del , concretamente el día 3 de abril de 1891, Rosario de Acuña dio a luz su drama más valiente y desde luego el más famoso por atrevido y escandaloso. Este fue un acontecimiento cultural y social muy polémico que se reflejó en numerosos periódicos y revistas de la época como El día, La Época, El Heraldo de Madrid, La Unión Católica, El Imparcial, La Justicia, Las Dominicales del Librepensamiento, etc. El padre Juan La autora sufrió multitud de dificultades para poder llevar el drama a escena, pues, aunque consiguió todos los requisitos legales, ninguna compañía estable se atrevía a representarlo; pese a su situación, Acuña no desistió y creó su propia compañía, alquiló el Teatro Alhambra de Madrid, e incluso confeccionó ella misma el vestuario. Así se estrenó El padre Juan, resultando clamorosos el éxito y el escándalo. Obra anticlerical por antonomasia, acusando a la Iglesia católica de institución "manipuladora y moldeadora de conciencias" y echando por tierra buena parte de los intocables pilares de la sociedad católica.
Sin embargo, a pesar de haber superado la censura previa y contar con el permiso pertinente, el gobernador de Madrid ordenó la clausura del teatro y la interrupción de las funciones. Rosario decide entonces abandonar la capital de España y hacer un breve viaje por Europa. A su regreso, Rosario trasladó su residencia al pueblo de Cueto, en las afueras de Santander. La acompañaron, además de su madre, Carlos Lamo Jiménez —un joven que había conocido en Madrid en 1886 y que ya nunca la abandonaría— y la hermana de este, Regina.
Una granja avícola y una casa frente al mar alt=Placa conmemorativa frente a la casa donde residió Rosario de Acuña en El Cervigón (Gijón)|miniaturadeimagen|Placa conmemorativa frente a la casa donde residió Rosario de Acuña en El Cervigón (Gijón) Rosario de Acuña, amante del campo y de la naturaleza, llegó a convertirse en una experta en avicultura y una auténtica innovadora en su época. Habiendo acudido a la primera Exposición de Avicultura, celebrada en Madrid en 1902, y publicado en el diario El Cantábrico de Santander una colección de artículos técnicos sobre este primitivo recurso agrario, llegó a recibir una medalla por sus estudios prácticos, investigaciones y labor de difusión de la industria avícola, como un planteamiento de alternativa para la mujer rural.Colección de artículos sobre avicultura
En 1905, fallece su madre en Santander, y Rosario escribe un soneto dedicado a ella, que incluirá en el testamento que redactó en 1907, con el expreso deseo de colocarlo sobre una losa, junto a la tumba donde descansaban sus restos. La dedicatoria completa decía: "A mi madre, Dolores Villanueva, viuda de Acuña, aquí yacente desde 1905"
Después de que los dueños de la finca santanderina en que había montado la granja le rescindieran el contrato —sometidos quizá a presiones de las fuerzas conservadoras—, Rosario se trasladó a la vecina Asturias y, con el apoyo del Ateneo-Casino Obrero de Gijón, inició en 1909 la construcción sobre un acantilado de su solitaria casa en el lugar conocido como El Cervigón (parroquia de Somió, Gijón), en la que habitaría ya desde 1910 hasta su muerte.
Exilio y testamento Instalada en El Cervigón, Rosario desataría de nuevo la furia en todos los estamentos convencionales de España, con la publicación de «La jarca de la Universidad», un artículo que le envía al polémico periodista anticlerical Luis Bonafoux, editor en París del periódico El Internacional («L'Internationale»), en el que muestra su indignación e ironiza el suceso ocurrido en Madrid, reseñado en el Heraldo de Madrid del 14 de octubre de 1911, a propósito de los insultos de un grupo de estudiantes a universitarias de la Universidad Central, artículo que, reproducido también en El Progreso de Barcelona del 22 de noviembre de 1911, causó escándalo y desató una huelga masiva de estudiantes. El gobierno decidió tomar partido del lado de los huelguistas —esta vez sí— planteando el procesamiento de Rosario de Acuña. Ante la perspectiva de ir a prisión, Rosario de Acuña tuvo que exiliarse en Portugal, coincidiendo con la instauración de la república lusa. Poco más de dos años después, en 1913, regresó del exilio gracias al indulto propuesto para ella por el conde de Romanones (que 'justificó' el perdón con estas palabras: "Rosario de Acuña, que debe tener más años que un palmar, ha de volver a la Patria, porque es una figura que la honra y enaltece").
La última crítica que realizó a la religión quedó escrita en su testamento:
Murió a causa de una embolia cerebral en su casa de «La Providencia» el 5 de mayo de 1923, y fue enterrada en el Cementerio Civil de Gijón. En los diarios de aquellas fechas, como El Noroeste, ha quedado noticia de que la manifestación del pueblo asturiano fue extraordinaria.
El primero de mayo de 1923, en una reunión con los obreros gijoneses del mencionado Ateneo de la ciudad, había sido última voluntad de Rosario la representación, como recuerdo póstumo, de su obra El padre Juan, "censurada por el Gobierno Español por considerarla racionalista". Como tal deseo fue puesta en escena por la Sección Artística Obrera del Ateneo y representada en el Teatro Robledo de Gijón.
Obra La obra total de Rosario de Acuña, muy extensa, abarca en la práctica la mayor parte de géneros de creación escrita.Obras de Rosario de Acuña Muy importante fue durante su vida el escandaloso éxito de su obra teatral, pero no es menor la calidad de buena parte de su producción.Cristina Santolaria: "Rosario de Acuña, una mujer de teatro". Centro Virtual Cervantes Consultado en diciembre de 2014 Pueden destacarse a modo testimonial:Bibliografía para Rosario de Acuña recogida por Macrino Fernández, profesor del Instituto Rosario de Acuña, de Gijón Consultado en diciembre de 2014