Manuel de Sumaya, o Manuel de Zumaya (Ciudad de México, 1679 — Oaxaca, 1755), fue un compositor, organista, maestro de capilla y sacerdote, que suele ser considerado el representante más prolífico del barroco musical en el continente americano y posiblemente el más famoso de entre los compositores novohispanos. Fue autor de la segunda ópera en América, La Parténope (1711) con un libreto que luego usaría en 1730 Georg Friedrich Händel para una ópera del mismo nombre.

Vida

Del nacimiento y el problema de las actas en las partidas de bautismo La biografía más antigua que conocemos de Manuel de Sumaya la da José Mariano Beristáin de Souza en su Biblioteca Hispano-Americana Septentrional, en la cual escribe (respetando la ortografía original):

La fecha de su nacimiento no se ha podido fijar con exactitud. Lo único certero es que fue bautizado el 14 de enero de 1680, como lo asientan las partidas de bautismo que se encuentran en el Libro de bautismos de mestizos, negros y mulatos y en el Libro de bautismo de españoles, ubicados en el Archivo del Sagrario Metropolitano de la Ciudad de México. La partida de bautismo del primer libro señala lo siguiente:

Posteriormente, en 1691, se ordenó que la partida de bautismo se pasara al libro de españoles. La entrada dicta:

Del contenido de ambas partidas puede inferirse que Sumaya pudo haber nacido entre diciembre de 1679 y el 1.º de enero de 1680. Asimismo, el contenido de la segunda partida, lleva a otro asunto mucho más polémico en torno a la figura de Manuel de Sumaya, relativo a su origen racial. Aurelio Tello sugiere que podría haber sido criollo, es decir, hijo de españoles europeos nacido en Nueva España. La información antes presentada nos hace suponer que pudo haber sido mestizo, ya que si hubiera sido negro o mulato las actas de cabildo lo hubieran hecho evidente en algún momento. Lo que cabría ahora preguntarnos es ¿por qué fue trasladado al libro de españoles? Quizás se hizo atendiendo a la importancia que se pensó tendría para la sociedad y la Iglesia de su época. Sea cual sea la razón, el ser nombrado español le otorgaba la oportunidad de tener acceso a diversas instituciones, como la universidad y la Iglesia, en las cuales no hubiera tenido cabida de haber sido su condición de mestizo.

De su formación musical Alrededor del año de 1690 ingresó a la capilla musical de la Catedral de México como seise, bajo la tutela del maestro de capilla Antonio de Salazar. En poco tiempo se convirtió en la figura principal de la escolanía parroquial. Ello llevó al maestro de capilla Antonio de Salazar a pedir su tutela. En 1694, Sumaya pidió al cabildo catedralicio su despido, licencia y ayuda de costacf. ACCMM, AC, Vol. 23. F.: 297v. para aprender órgano. El deán le otorgó treinta pesos de ayuda de costa ordinaria y entre cincuenta y sesenta pesos al año para vestuario clerical. Entonces fue enviado a estudiar con José de Idiáquez, uno de los mayores organistas de la Nueva España, con quien se perfeccionó en el clavecín. Además ingresó al coro con sobrepelliz y asistía a su maestro de órgano cuando éste tocaba el instrumento. El 10 de enero de 1700, el maestro Antonio de Salazar, solicitó al cabildo ser excusado de sus labores de enseñanza a los seises. A partir de ese momento, Manuel de Sumaya, fue designado para impartir la materia en la escoleta los lunes y jueves.

En ese mismo año, 1700, Sumaya pidió al cabildo en sesión ordinaria se le perdonaran los intersticios para grados y corona. El cabildo siguió apoyando y alentando a Sumaya, al grado que resolvió su dispensa y que despachase, aclarándole que era necesario que cumpliera con los demás requisitos establecidos. Poco después, Sumaya fue nombrado organista adjunto en sustitución del organista semanero José de Idiáquez.

Su producción operística

En las actas capitulares de la Catedral de México Sumaya, cuando era organista y ayudante de coro, no es mencionado entre el 12 de febrero de 1700 y el 28 de febrero de 1708. Los teóricos afirman que un posible viaje de Sumaya a Italia pudo haber ocurrido, de tal suerte, en algún momento entre 1700 y 1707, hipótesis que queda reforzada por la completa ausencia de noticias sobre Sumaya en la Catedral de México en ese período, su reaparición en 1708 componiendo música teatral para el Palacio Real de México y las innovaciones presentes en las composiciones inmediatamente posteriores conservadas en el Fondo Estrada. Por otro lado, se sabe que precisamente en 1708 se representó en el Palacio Real de México el drama El Rodrigo para conmemorar el nacimiento del príncipe Luis Fernando, con música de Sumaya hoy no localizable y libreto impreso, tampoco localizable. La obra se clasificó como melodrama. Con gran probabilidad se trata de una zarzuela, aunque, por carecerse de los manuscritos musicales y del libreto no se ha podido establecer su categoría.

En realidad, esta hipótesis queda descartada por las evidencias. No existen en la Catedral de México los libros de actas entre 1702 y 1705 (en los cuales podría haber aparecido). Además, recientemente se ha demostrado que Manuel de Sumaya consagró esos años a su carrera eclesiástica. Fue ordenado en la Ciudad de México: subdiácono en 1702, diácono en 1704 y sacerdote en 1705.Archivo Histórico del Arzobispado de México, Caja 41, Exp. 3 (Matrículas de órdenes, 1700-1706), fols. 8v, 14v y 19r. Citado por Bernardo Illari en «Ideas de Sumaya», Revista de Musicología, vol. 43, n. 2, p. 603. En el libro de su ordenación consta que Sumaya no había obtenido aún un su título de bachiller (para ser ordenado clérigo era obligatorio obtener un bachillerato en artes, teología, medicina o cánones), así que pudo haber completado su formación en algún momento entre 1705 y 1708, pues su primera aparición en las actas capítulares en 1708 es ya con el título de bachiller. Es muy posible que haya sido alumno del Seminario Conciliar de México, la casa de formación para sacerdotes que abrió sus puertas en 1697. Siendo aún discípulo del maestro Salazar, el 12 de febrero de 1700 Sumaya había pedido permiso al Cabildo de la Catedral licencia de intersticios para grados y corona,«[...] Otra de Manuel de Sumaya, asistente del coro, en que pide dispensa de intersticios para grados y corona y se resolvió se le dispense y se le despache precediendo las diligencias necesarias. [...]», ACCMM Libro 25, f.152v, 12 de febrero de 1700 es decir dispensa para comenzar su carrera clerical con la tonsura sin cumplir los tiempos obligatorios que mediaban entre los grados inferiores que son ostiario, lector, exorcista y acólito.

En 1711, Sumaya puso música al libreto de La Parténope, con motivo del cumpleaños de Felipe V, se trataba de un libreto del italiano Silvio Stampiglia, por encargo del recién llegado virrey Don Fernando de Alencastre Noroña y Silva, III Duque de Linares, marqués de Valdefuentes, comendador de la Orden de Santiago, virrey de la Nueva España desde 1711 hasta 1716.Marín López 2007: 325 El Duque de Linares, gran aficionado a la ópera italiana, encargó a Sumaya la traducción de libretos italianos y la composición de nueva música para los mismos. El libreto de La Parténope, se conserva en la Biblioteca Nacional de México,aunque la parte musical se ha perdido. Usualmente se considera La Parténope, estrenada en 1711, como la primera ópera mexicana, pero tal afirmación debe tomarse con cuidado considerándose la probabilidad que tal título se le deba conceder, en realidad, a El Rodrigo, de la cual no se ha localizado mayor información, más que su clasificación de melodrama. La ambigüedad de tal clasificación, coincidente con clasificaciones de óperas italianas con fine tragico compuestas en la época, apunta a la probabilidad de que, en realidad, El Rodrigo sea la primera ópera mexicana. Tal especulación no se podrá solucionar hasta que la investigación avance al respecto. Sobre el estilo de ambas óperas solo caben conjeturas,ya que la música no se ha conservado; sin embargo, la familiaridad de Sumaya con libretos italianos y su contacto con el duque de Linares, un aficionado a la ópera italiana, parecen indicios suficientes para afirmar que, al menos La Parténope,se escribió en estilo italiano, superando el lenguaje de la zarzuela barroca presente en La Púrpura de la Rosa de Tomás de Torrejón (1701), sobre texto castellano de Calderón. Stevenson señaló en 1952 que una ópera llamada La Parténope, compuesta por Luigi Manzo, se presentó en Nápoles en 1699, y que a Sumaya le hubiese sido muy difícil conseguir el libreto a no ser que estuviera en Italia, sin embargo los nuevos descubrimientos sobre la vida de Sumaya descartan tal posibilidad.

De su actividad en la catedral de México En 1710 es nombrado Segundo Maestro de Capilla a instancia de Antonio de Salazar cuando éste solicitó permiso para abandonar algunas de sus labores como maestro de capilla, debido a su vista deteriorada y a múltiples enfermedades propias de su edad. La lógica dictaba que el tercer músico en rango de la capilla musical, Francisco de Atienza y Pineda, fuera seleccionado como segundo maestro de capilla; sin embargo, el cabildo catedralicio acordó por sugerencia de Salazar que:

Un mes después, el jueves 11 de febrero de 1710, Francisco de Atienza reprochó el nombramiento de Sumaya como segundo maestro de capilla: argumentando “que él había servido como sustituto de Salazar siete años atrás y que era mayor que Sumaya”. Por ello, el 27 de junio de 1710, algunos miembros del cabildo coincidieron que a pesar de que Atienza había figurado como tercero en la lista de músicos de la catedral desde 1695 hasta su ida a Puebla (1705), “ningún organista podía dirigir desde el órgano”, así, el cabildo ratificó la decisión de Salazar. Como segundo maestro de capilla Sumaya debía de encargarse de la dirección del coro, el cuidado del archivo musical, el resguardo de la capilla física (lugar de los ensayos y las clases), de la que tenía la llave el maestro de capilla Antonio de Salazar. Asimismo, debía reclutar y evaluar a cantores y músicos para poder garantizar el buen funcionamiento de la capilla musical. También debía de encargarse de la composición de piezas destinadas a fiestas especiales, impartir lecciones de las materias ya antes citadas. El incumplimiento de cualquiera de estos deberes se castigaba con sanciones económicas.

Al mismo tiempo que se desempeñaba como segundo maestro de capilla, Sumaya fue nombrado, el 14 de junio de 1714, organista mayor. El 26 de marzo de 1715, el deán, doctor Rodrigo García Flores de Valdés y el cabildo catedralicio ordenaron expedir el edicto para proveer la vacante de maestro de capilla. En ese decretó se señalaba que:

Una vez publicado el edicto oficial se procedía a la elección de examinadores sinodales; éstos eran de dos tipos: los músicos (examinadores, organistas, músicos) y los representantes del cabildo. A ambos tipos de jueces se les hacía firmar o dar una declaración bajo juramento sobre su dictamen final para garantizar que serían honestos y justos con los postulantes. Así, el 25 de mayo de 1715 en la Ciudad de México, el señor doctor Antonio de Villaseñor y Monrroy, chantre de la catedral, fue nombrado por dicha iglesia, para vigilar el examen y demás diligencias que fueren necesarias para la oposición del magisterio de capilla. Acto seguido, el chantre en virtud de la comisión dada por el cabildo, designó por comisarios a los señores canónigos:

Ese mismo día, el bachiller Antonio Bernárdez de Ribera, secretario de cabildo, citó en persona, según lo mandado y ordenado en el auto antes mencionado, al maestro de capilla de la catedral de Puebla Francisco de Atienza y, al primer organista de la catedral de la Ciudad de México, Manuel de Sumaya, pues solo ellos se presentaron al concurso. El examen de oposición era común en la época virreinal. A través de él se comprueba la calidad rigurosa que se demandaba a todos los aspirantes a puestos de primer orden.