miniaturadeimagen|La señera, uno de los principales símbolos de Cataluña

El nacionalismo catalán () es un movimiento político, social y cultural que sostiene que los catalanes constituyen una nación y defiende el reconocimiento político de Cataluña o de los Países Catalanes. Sus distintas corrientes comparten la reivindicación de una identidad nacional catalana propia, fundamentada en elementos como la historia, la lengua, la cultura y las instituciones históricas catalanas, aunque difieren en sus objetivos políticos, que abarcan desde la ampliación del autogobierno hasta la independencia.

Aunque la idea de una identidad política catalana tiene antecedentes en épocas anteriores, el nacionalismo catalán contemporáneo se desarrolló durante las últimas décadas del siglo , en el contexto de la Renaixença, la industrialización y la consolidación del Estado liberal español. Surgido inicialmente como una evolución del catalanismo político, se articuló en torno a la reivindicación de las instituciones históricas catalanas, la defensa de la lengua catalana y la recuperación del autogobierno, consolidándose como una de las principales corrientes políticas de Cataluña durante el siglo .

Desde la Transición española, el nacionalismo catalán se ha articulado principalmente en torno a dos grandes corrientes: el nacionalismo institucional, representado históricamente por Convergència i Unió y, posteriormente, por Junts per Catalunya, y el independentismo catalán, encabezado principalmente por Esquerra Republicana de Catalunya, la Candidatura d'Unitat Popular y otros partidos soberanistas. Desde la década de 2010, el movimiento ha experimentado un notable crecimiento del apoyo al independentismo como consecuencia del denominado proceso soberanista.

El nacionalismo catalán constituye una de las principales corrientes políticas de Cataluña, donde los partidos nacionalistas e independentistas obtienen de forma continuada una parte significativa del apoyo electoral y de la representación parlamentaria.

Corrientes nacionalistas

Pueden distinguirse básicamente tres corrientes en el nacionalismo catalán, en función de la relación que los nacionalistas catalanes creen que debe tener Cataluña con el resto de España, y en función del fin último de sus objetivos políticos.

Autonomismo

Corriente liderada por la ya disuelta CiU y su máximo representante, el expresidente Jordi Pujol, que defendía Cataluña como una «nación sin Estado». Defendían una Cataluña con identidad, lengua y cultura propias que se desarrolle mediante un aumento del autogobierno dentro de España. Este movimiento reconocía puntos positivos de permanecer dentro de España y abogaba por la negociación de las competencias con el gobierno central: recuperando gradualmente el peso que las instituciones catalanas tuvieron anteriormente en su historia, promoviendo la cultura y una identidad colectiva catalana e impulsando una red empresarial catalana («fer país»).

Esta corriente fue gradualmente perdiendo popularidad ante la crisis del Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006, que causó que gran parte del movimiento considerara «agotada» la vía autonomista y abogara por la vía independentista.

Derecho de autodeterminación

thumb|Bandera que simboliza el movimiento nacionalista catalán, la «estelada blava» (1918). Corriente liderada principalmente por Junts, ERC, CUP y Aliança Catalana que defienden que Cataluña sea reconocida como nación, la Generalidad de Cataluña obtenga mayores cuotas de autogobierno y que los catalanes puedan decidir si Cataluña debe permanecer integrada en España, entendida como un Estado «plurinacional», o convertirse en un Estado independiente mediante la independencia unilateral. La opción hacia la independencia ha crecido notablemente en los últimos años.El 'sí' vencería en un referéndum por la independencia de Cataluña El País. www.elpais.com

Federalistas

Defendido principalmente por el PSC e ICV que propugnan un federalismo asimétrico, en el que se ponga fin al «café para todos». El PSC está a favor de celebrar un referéndum con opción a la independencia, siempre y cuando se permita legalmente y deje abierta la opción federal, la cual pediría votar.

Ideario El nacionalismo e independentismo catalán plantea que la cultura catalana es diferente a la española, y defiende la tesis de que Cataluña es una nación oprimida por España desde su ocupación por las tropas borbónicas en 1714, y la posterior supresión de las instituciones catalanas y la prohibición de su lengua en la administración mediante los Decretos de Nueva Planta promulgados por Felipe V. Desde un punto de vista cultural, el nacionalismo catalán promueve el uso de la lengua catalana en todos los ámbitos de la vida social de Cataluña, a un nivel superior a la lengua castellana, entendiendo que el catalán es la lengua propia de Cataluña. Además, defiende el derecho a utilizar la lengua catalana tanto en las instituciones españolas como europeas, con base en su cantidad de hablantes y a su tradición literaria e histórica.El catalán en la UE https://ec.europa.eu/spain/barcelona/about-us/cat_UE2_es

Los nacionalistas e independentistas catalanes denuncian que Cataluña está sometida a un agravio económico por parte del Estado, debido al déficit de la balanza fiscal para Cataluña, entendiendo que Cataluña recibe mucho menos de lo que aporta en concepto de impuestos. Por esas razones, se argumenta que Cataluña viene reclamando históricamente un mayor nivel de autogobierno con respecto a España, tanto desde el punto de vista legislativo como ejecutivo, judicial, cultural y económico.

Desde un punto de vista simbólico, el nacionalismo catalán defiende la idea de que Cataluña, aunque forme parte de España, pueda tener selecciones deportivas propias, diferenciadas de las selecciones españolas, que puedan participar de forma oficial en los acontecimientos de mayor nivel internacional, siguiendo el ejemplo de otros territorios sin estado propio como Escocia, País de Gales o Macao, que sí tienen selecciones deportivas propias reconocidas por algunos organismos deportivos internacionales.

Debe diferenciarse el nacionalismo catalán del catalanismo, que si bien ensalza los símbolos y tradiciones catalanas, defiende la preservación de la cultura y la lengua catalanas, y defiende la obtención de mayores cuotas de autonomía, no articula sus planteamientos políticos bajo los parámetros del nacionalismo. Pese a que, según diversas encuestas, la mayoría de catalanistas consideran que Cataluña es una nación, no hacen de ello el motor de su acción política y defienden la plena integración de Cataluña en España, descartando la opción del independentismo catalán. A este ámbito se adscriben partidos como el Partido de los Socialistas de Cataluña (Partit dels Socialistes de Catalunya) o Iniciativa por Cataluña-Verdes (Iniciativa per Catalunya-Verds), que no se reconocen como "nacionalistas" sino como "catalanistas", y aunque defienden pública y formalmente la idea de que Cataluña es una nación, defienden su pertenencia a España, ya sea bajo el marco actual del estado de las autonomías, o con la fórmula de un estado federal.

Una característica destacada del nacionalismo catalán es un discurso crítico hacia el centralismo de Madrid y el nacionalismo español. Marginalmente también se ha criticado el papel histórico de Francia. Con frecuencia en el discurso de líderes nacionalistas catalanes, tanto de la derecha como de la izquierda, han aparecido declaraciones adscribibles al antiandalucismo,Artur Mas se burla del acento andaluz esto ha sido fuente de polémicas durante diversas campañas electorales. Tras la muerte de Franco, una parte del nacionalismo catalán —al igual que otros nacionalismos periféricos de España— ha revestido con frecuencia a su ethos del argumento de «autoridad moral» de ser víctimas del fascismo. De acuerdo a Enric Ucelay-Da Cal, el mensaje del catalanismo, negador de España, abusa con frecuencia de circunloquios como «Estado español», para referirse a España.

Historia del nacionalismo catalán

Nacimiento del nacionalismo catalán en el último cuarto del thumb| Valentí Almirall, considerado el fundador del catalanismo político Tras el fracaso del Sexenio, un sector del republicanismo federal encabezado por Valentí Almirall dio un giro catalanista y rompió con el grueso del Partido Federal, que dirigía Pi y Margall. En 1879 Almirall fundó el Diari Català, que aunque tuvo una breve vida —cerró en 1881— fue el primer diario escrito íntegramente en catalán. Al año siguiente convocaba el Primer Congreso Catalanista, del que surgiría en 1882 el Centre Català, la primera entidad catalanista claramente reivindicativa, aunque no se planteó como partido político sino como una organización de difusión del catalanismo y de presión sobre el Gobierno. En 1885 se presentó al rey Alfonso XII un Memorial de Agravios en que se denunciaban los tratados comerciales que se iban a firmar y las propuestas unificadoras del Código Civil; en 1886 se organizó una campaña contra el convenio comercial que se iba a firmar con Gran Bretaña —que culminó en el mitin del teatro Novedades de Barcelona, que reunió a más de cuatro mil asistentes—; y en 1888 otra en defensa del derecho civil catalán, campaña que alcanzó su objetivo —«la primera victoria del catalanismo», la llamó un cronista—.

En 1886 Almirall publicó su obra fundamental Lo catalanisme, donde defendía el «particularismo» catalán y la necesidad de reconocer «las personalidades de las diferentes regiones en que la historia, la geografía y el carácter de los habitantes han dividido la península». Este libro constituyó la primera formulación coherente y amplia del «regionalismo» catalán y tuvo un notable impacto —décadas después Almirall fue considerado como el fundador del catalanismo político—. Según Almirall, «el Estado lo integraban dos comunidades básicas: la catalana (positivista, analítica, igualitaria y democrática) y la castellana (idealista, abstracta, generalizadora y dominadora), por lo que «la única posibilidad de democratizar y modernizar España era ceder la división política del centro anquilosado a la periferia más desarrollada para vertebrar "una confederación o estado compuesto", o una estructura dual similar a la del Austria-Hungría».

Durante esos mismos años ochenta fue cuando comenzó la difusión de los símbolos del catalanismo, la mayoría de los cuales no tuvieron que ser inventados, sino que ya existían previamente a su nacionalización: la bandera —las cuatro barras de sangre (les quatre barres de sang), 1880—, el himno —Los segadores (Els Segadors), 1882—, el día de la patria, el 11 de septiembre (l'11 de setembre), 1886—, la danza nacional —la sardana (1892)—, los dos patronos de Cataluña —San Jorge (Sant Jordi), 1885, y la Virgen de Montserrat, 1881—. thumb|right|Cabecera de la La Renaixença.