Se denomina cultura celtibérica a la secuencia de diferenciación cultural del mundo celtibérico, con importantes diferencias de unas regiones a otras, que se desarrolló a lo largo de finales del II milenio a. C. y el I milenio a. C. El estudio de las necrópolis, que abarcan un período de casi seis centurias (siglos VI-I a. C.) y constituyen una de las principales señas de identidad de los celtíberos, y, más concretamente, la asociación de objetos depositados en los ajuares, ha permitido establecer una secuencia cultural del mundo celtibérico y conocer su estructura social, definiendo así una zona nuclear localizada en las altas tierras de la Meseta Oriental y el Sistema Ibérico en torno a la cabecera del Tajo, principalmente las cuencas altas del Henares y el Tajuña, el Jalón y el Duero. Esta extensa región se articula en dos grandes zonas: el Alto Tajo-Alto Jalón, con la que se vincula el valle del Jiloca, y el Alto Duero, cada una con su propia personalidad, pero con importantes puntos de contacto entre ellas. Este territorio resultaría más restringido que el que ofrece las fuentes históricas y la lingüísticaVéase Idioma celtíbero.</ref> que, dada su fecha avanzada, reflejarían un estado ulterior en el proceso cultural celtibérico.Cecas celtíberas en el Sistema Ibérico.Cecas celtíberas en otras zonas de España. Consultado el 21 de junio de 2010.
Protoceltibérico (ca. siglos XIII-VIII-mediados del VI a. C.)
Se viene aceptando, de forma general, que en torno de la segunda mitad del , llega a su fin la cultura característica del Bronce final en la Meseta, Cogotas I,Del Bronce al Hierro el el Valle del Duero: Una valoración del límite Cogotas I-Soto de Medinilla de Germán Delibes De Castro en Zepyrus, 53-54, 2000-2001, 293-309. que tuvo una implantación escasa en el área de la meseta oriental, aunque se admite un desfase cronológico, con la pervivencia de ciertas tradiciones cerámicas propias de esta cultura en algunas zonas periféricas de la meseta.thumb|220px|Reconstrucción de una tumba túmulo-cista en la necrópolis de Herrería I Sería en esta época cuando aparecen una serie de características, no conocidas en el sustrato anterior y precedente de prácticas que sirven para definir la cultura celtibérica clásica y que no desaparecerán hasta el proceso de aculturación romano.
En este periodo, se ha datado por medio de C-14 entre 1470-1209 a. C. en la necrópolis de Herrería I, las características de las necrópolis serían: rito de incineración, con tumbas planas o con señalización de estelas, sin ajuar cerámico o metálico y con ofrendas animales. Los poblados estarían formados por un número variable de cabañas de materiales endebles, (barro y ramajes), de forma ovalada o circular, sin estructuras defensivas visibles, aunque pudieron tener empalizadas o cercas de madera como forma de aislamiento, tipo Pico Buitre, Valiente Malla, J. et all. Wad-Al-Hayara, 13 (1986) 47-70. Visto el 4 de junio de 2010. (Espinosa de Henares), y Fuente Estaca, (Embid), ambos yacimientos en Guadalajara.El inicio del mundo celtibérico en el interfluvio Alto Jalón-Mesa de Martínez Naranjo, J. P. Complutum 8, 1997: pp. 161-182. Visto el 4 de junio de 2010.
Celtibérico Antiguo (ca. mediados del -mediados del ) thumb|165px|Urna celtibérica de cerámica excisa. Edad del Hierro I. El Celtibérico Antiguo enmarca la primera fase cultural en la que se observa la mayoría de las características materiales que definen tradicionalmente a los celtíberos, ya en la I Edad del Hierro y que denotan asentamientos humanos sólidos y permanentes que se mantuvieron durante los siglos siguientes.
Los elementos materiales, definen este periodo, podemos diferenciarlos en dos grupos, el primero de ellos claramente vinculado al valle medio del Ebro: necrópolis exclusivamente de incineración en llano con tumbas planas y/o bajo túmulos, con los poblados en altura con sistemas defensivos, diseño urbano de calle central y viviendas rectangulares adosadas con cerámicas a mano bicónicas, cerámicas grafitadas, con decoración incisa o excisa, morillos prismáticos macizos, fíbulas de hierro, tipo navarro-aquitano y las primeras lanzas y cuchillos de ese metal, todo ello de la influencia de los Campos de Urnas del Hierro. El segundo grupo de elementos ofrece una filiación clara con el mundo levantino del Ibérico Antiguo: tinajas y jarras a torno pintadas, urnas de orejetas con tapas de botón bicónico, fíbulas de pivote.
Se perciben dos ámbitos con los que estos territorios mantuvieron relaciones, los intercambios hacia el norte, aparte de las influencias ya conocidas en el Protoceltibérico, las fíbulas navarro-aquitanas, confirman que durante la I Edad del Hierro se mantenían las rutas de intercambio, por donde llegarían las primeras piezas de hierro, piezas que debieron ser usadas como signo de identidad para determinados grupos sociales. La presencia de cerámica ibérica confirma las tempranas relaciones con el levante y la cultura ibérica. thumb|265px|Vista del Castro celtibérico El Ceremeño El número de yacimientos aumenta considerablemente en relación con el periodo anterior, generalizándose los hábitat en altura, rasgo definitorio del poblamiento celtibérico, son poblados de nueva planta y con sistemas defensivos más o menos complejos, principalmente murallas realizadas con piedras calizas sin trabajar, trabadas en seco, con dos paramentos, uno exterior y otro interior, rellenado el interior de piedras, con un grosor medio de 2,5 a 3 metros.
La nueva organización socioeconómica impulsaría el crecimiento demográfico y concentración de la riqueza y poder por parte de quienes controlan las zonas de pastos, las salinas, abundantes en toda la zona y esenciales para la ganadería y la conservación de alimentos, y la producción de hierro, favorecida por la proximidad de importantes afloramientos del Sistema Ibérico, que permitió desarrollar tempranamente un eficaz armamento, lo que explicaría la aparición de una organización social de tipo guerrero progresivamente jerarquizada, uno de los elementos fundamentales del desarrollo de la Cultura Celtibérica y en cuyo proceso de etnogénesis jugó un papel esencial como factor de cohesión.
Celtibérico Pleno (ca. mediados del -finales del ) thumb|165px|Pectoral de Bronce celtíbero, necrópolis de Aguilar de Anguita. Un nuevo período se desarrolla a partir del , durante el cual se pone de manifiesto variaciones regionales que permiten definir grupos culturales vinculables, a veces, con los populi conocidos por las fuentes históricas. El estudio de las necrópolis y especialmente, de los ajuares funerarios depositados en las tumbas, principalmente las armas, ha proporcionado un buen conocimiento de los mismos y su evolución, aunque la periodización no es fácil de corroborar con la información procedente de los poblados.
La creciente diferenciación social se manifiesta en las necrópolis, con la aparición de tumbas "aristocráticas" cuyos ajuares están compuestos por un buen número de objetos, algunos pueden se considerados excepcionales, como las armas broncineas de parada o las cerámicas a torno. Este importante desarrollo parece inicialmente circunscrito al norte de la provincia de Guadalajara, Alto Henares-Alto Tajuña, afluentes del Tajo, y a las tierras meridionales de la provincia de Soria, Alto Duero-Alto Jalón, como resultado de la riqueza ganadera de la zona, el control de las salinas, la producción de hierro o debido a su privilegiada situación geográfica, al tratarse del paso natural entre el valle del Ebro y la Meseta. El aumento del número de necrópolis puede asociarse con el aumento en la densidad de población, que conllevó una ocupación más sistemática del territorio.
En este periodo la espada se incorpora a los ajuares de las tumbas de guerrero. Se tratan de modelos de antenas y de frontón, que se documentan contemporáneamente en el mediodía peninsular, también se hallan puntas de lanza, de hasta 40 cm de longitud, usualmente acompañadas de sus regatones, soliferrea, y, posiblemente, pila. thumb|165px|Espadas de antenas. El escudo, con umbos de bronce o hierro, el cuchillo de dorso curvo y, en ciertos casos, discos-coraza y cascos, ambos realizados en bronce, completarían la panoplia. Es frecuente encontrar, junto a ellos, arreos de caballo, un signo más de la categoría del personaje al que acompañan. Un buen ejemplo de ello lo constituyen las necrópolis de Aguilar de Anguita, (provincia de Guadalajara) y Alpanseque, (provincia de Soria), en las que está presente la ordenación del espacio funerario en calles paralelas de estelas alineadas. Los ajuares de estos cementerios, adscritos a los momentos iniciales del Celtibérico Pleno, muestran una sociedad fuertemente jerarquizada, en las que las tumbas de mayor riqueza se vincularían con grupos aristocráticos.
Durante este período se produce la celtiberización de determinadas zonas adyacentes a los territorios nucleares del Alto Tajo-Alto Jalón-Alto Duero, que al final de esta fase, presentan características uniformes con el resto del territorio celtibérico. Así ocurre con el sector septentrional de la actual provincia de Soria, área montañosa perteneciente al Sistema Ibérico donde se individualiza la Cultura de los castros sorianos,Romero Carnicero, Fernando, Los castros sorianos. Celtíberos: tras la estela de Numancia: Catálogo de la exposición / coord. por Antonio Chaín Galán, José Ignacio de la Torre Echávarri, 2005, ISBN 84-95099-86-1, pp. 89-96 que constituye uno de los grupos castreños peninsulares de mayor personalidad. Fechados entre los siglos VI-V, siendo abandonados la mayoría hacia mediados del Se podría hablar de celtiberización del territorio serrano al relacionar el fenómeno de abandono y posibles transiciones violentas de los asentamientos de la serranía con el desarrollo de las necrópolis y poblados de la zona central de la cuenca alta del Duero, celtiberización que no llegaría a completarse, como lo demuestra el hecho de que el territorio se mantuviera al margen de las manifestaciones funerarias propias del ámbito árevaco. De manera similar, asistimos a un proceso de celtiberización de la margen derecha del Valle Medio del Ebro a partir de finales del -inicios del o incluso después, toda vez que este territorio, durante los estadios iniciales de la cultura celtibérica, aparece vinculado al mundo del Hierro de tradición de Campos de Urnas del Ebro.
Celtibérico Tardío (finales del III-) thumb|200px|Fibula celtíbera. Este es un periodo de transición y profundo cambio en el mundo celtibérico, la tendencia hacia formas de vida cada vez más urbanas es el hecho más destacado, tendencia que se enmarca entre el proceso precedente en el mundo tartesio-ibérico y el de la aparición de los oppida en Centroeuropa. En relación con este proceso de urbanización estaría la probable aparición de la escritura, que se documenta ya a mediados del en las acuñaciones numismáticas, pero la diversidad de alfabetos y su rápida generalización permite suponer una introducción anterior desde las áreas ibéricas meridionales y orientales.Véase Escritura celtibérica Asimismo hay que señalar la existencia de leyes escritas en placas de bronce.
Muestra de estos profundos cambios son los fenómenos de sinecismo documentados en las fuentesApiano, Iber, 44 y la arqueología, y la transformación de la ideología funeraria reflejada en los ajuares, que explica el desarrollo de la joyería como elemento de estatus, que sustituye al armamento como símbolo de ese estatus.thumb|225px|Contrebia Leukade. Muralla y foso celtíberos. En estos productos artesanales, como bronces y cerámicas, están fuertemente influidos por los íberos, lo que le otorga una indudable personalidad dentro del mundo céltico al que pertenecen estas creaciones, evidenciándolo sus elementos estilísticos e ideológicos.