Eduardo Francisco Pironio (9 de Julio, 3 de diciembre de 1920-Ciudad del Vaticano, 5 de febrero de 1998), también conocido como el cardenal Pironio, fue un cardenal católico argentino: el sexto agregado al Colegio cardenalicio, y el primer latinoamericano que desempeñó un cargo en la Curia romana al momento de su creación cardenalicia.

Ordenado presbítero en la Basílica de Nuestra Señora de Luján el 5 de diciembre de 1943, fue rector del Seminario Metropolitano de Villa Devoto en la arquidiócesis de Buenos Aires, decano de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina y Visitador Apostólico a las universidades católicas de la Argentina. En 1964 fue designado obispo auxiliar de la arquidiócesis de La Plata, participando como padre conciliar en la III y IV sesión del Concilio Vaticano II.

Como secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Pironio ejerció marcada influencia en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968), que definió el perfil de la Iglesia latinoamericana post-conciliar.

Fue administrador apostólico de la diócesis de Avellaneda en 1968, y obispo de la diócesis de Mar del Plata desde su designación el 19 de abril de 1972 hasta el 20 de septiembre de 1975. También en 1972 sería elegido presidente del CELAM y como tal le correspondió la aplicación de las «conclusiones de Medellín». El opúsculo de su autoría titulado «En el espíritu de Medellín. Escritos pastorales marplatenses II» (1976) tuvo una amplia difusión en América Latina. Su prédica comprometida con la opción preferencial por los pobres, en línea con lo proclamado por la Iglesia latinoamericana en la conferencia de Medellín, le valió ser tildado por algunos de comunista.

En 1975 fue promocionado por el papa Pablo VI a Prefecto de vida consagrada y sociedades de vida apostólica y trasladado a Roma. Dicho traslado se da en un clima de hostilidad hacia su persona caracterizado por reiteradas amenazas a su vida durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón que un año después finalizaría con el golpe de Estado de 1976.

Creado cardenal en el consistorio del 24 de mayo de 1976, fue designado pro-prefecto (1975-76), y luego prefecto (1976-84) de la Congregación para los Religiosos y los Institutos Seculares. Fue profundamente apreciado por el papa Pablo VI, quien le pidió que fuera su confesor personal. Juan Pablo II lo designó presidente del Pontificio Consejo para los Laicos (1984-1996). Hombre de una profunda cultura teológica y espiritual, Pironio se distinguió por su afabilidad, por su continua prédica sobre la esperanza y sobre la Virgen María, madre de Jesús, y por su trayectoria eclesial impecable. Al momento de su fallecimiento, algunos medios lo consideraron el prelado argentino más encumbrado de la Historia.

El teólogo argentino Juan Carlos Scannone ubica las elaboraciones teológicas de Pironio como una de las cuatro ramas de la teología de la liberación, denominándola Teología de la Liberación desde la Praxis Pastoral. En el concepto de P. M. Etchepareborda, refrendado por el miembro de la Comisión Teológica Internacional Carlos Galli, Pironio fue «un teólogo de la esperanza y de los signos de los tiempos». El arzobispo Óscar Arnulfo Romero sintió amistad y solidaridad con él, a quien consideró entre los «padres de la Iglesia latinoamericana», junto con el cardenal Aloísio Lorscheider, el obispo Sergio Méndez Arceo, el arzobispo Hélder Câmara, el obispo Leonidas Proaño, y el cardenal Paulo Evaristo Arns.

En septiembre de 2024, el Monseñor Eduardo Francisco Pironio fue declarado Ciudadano Ilustre post mortem de la Provincia de Buenos Aires, por el Honorable Senado Bonaerense. Este Proyecto de Ley, fue impulsado por la Senadora por Nueve de Julio, Male Defunchio.

Biografía Familia Eduardo Francisco Pironio nació el 3 de diciembre de 1920, en la ciudad argentina de Nueve de Julio, provincia de Buenos Aires, siendo el vigésimo segundo hijo de un matrimonio de inmigrantes italianos, Giuseppe Pironio y Enrica Rosa Buttazzoni, provenientes ya como matrimonio de la región de Friuli en 1898.

Su padre, falleció de una apendicitis cuando Eduardo tenía apenas ocho años.

Sacerdocio Su vocación religiosa fue incentivada por su madre, y tras finalizar la formación primaria, a los doce años, ingresó al seminario San José de La Plata, de donde egresó cinco años después.

Su ordenación sacerdotal fue el 5 de diciembre de 1943, en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, a manos del obispo Anunciado Serafini, a la edad de veinte y tres años; incardinándose en la entonces diócesis de Mercedes.

Pasó a desempeñarse como docente en el Seminario Pío XII de Mercedes en la provincia de Buenos Aires. Por quince años se dedicaría a la formación de futuros sacerdotes.thumb|Universidad Angelicum de Roma, donde Pironio cursó Teología entre 1953 y 1955.|izquierda|267x267px Tras realizar estudios en la Universidad Angelicum (1953-1955), obtuvo la licenciatura en Teología. Su Tesis versó acerca de «La Paternidad Divina en los escritos de Dom Columba Marmion».

A su retorno a la Argentina, continuó su trabajo como formador en los seminarios de Mercedes y de La Plata, hasta su nombramiento como vicario general. El 8 de diciembre de 1958, fundó el Instituto Secular «Misioneras de Jesucristo Sacerdote» en la localidad de Mercedes, con la consagración de las tres primeras Misioneras.

A partir de 1960, fue rector y profesor del Seminario Metropolitano de Villa Devoto en la arquidiócesis de Buenos Aires y, simultáneamente, fue miembro y decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina, cargos que ocuparía hasta 1963 inclusive. En ese año se desempeñó como visitador apostólico a las universidades católicas de la Argentina. El papa Juan XXIII lo designó para participar en la segunda sesión del Concilio Vaticano II en calidad de perito.

Episcopado El 24 de marzo de 1964, el papa Pablo VI lo nombró obispo titular de Ceciri y obispo auxiliar de La Plata. Fue consagrado el 31 de mayo del mismo año, en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, a manos del arzobispo Antonio José Plaza.

Eligió como lema episcopal: «Cristo entre vosotros, la esperanza de la gloria», una frase de la epístola a los Colosenses 1:27. El tema de la esperanza estaría presente de forma continua en su predicación y en sus escritos.

Pironio participó en carácter de Padre conciliar en las sesiones tercera y cuarta del Concilio Vaticano II. Desarrollaría su ministerio como obispo auxiliar de La Plata durante tres años. El 2 de diciembre de 1967, fue nombrado administrador apostólico de Avellaneda durante un periodo de sede vacante, cargo que ejerció hasta la posesión del nuevo obispo Antonio Quarracino, el 3 de agosto de 1968. También fue elegido asesor nacional de la Acción Católica Argentina, función que desempeñó durante tres años.

thumb|Altar de la Catedral de Mar del Plata. Pironio fue obispo diocesano entre 1972 y 1975.|200x200px

El 19 de abril de 1972, fue nombrado obispo de Mar del Plata. Tomó posesión canónica el 26 de mayo del mismo año. Allí tendría su ejercicio episcopal más destacado, aunque también doloroso por las amenazas de muerte que recibió.

Trabajó en la Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) durante muchos años, primero como secretario general (1967-1972) y luego como presidente desde noviembre de 1972. Esto lo puso en posición de oficiar de secretario general en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín (24 de agosto al 6 de septiembre de 1968), caracterizada por su enfático compromiso con los pobres y oprimidos de América Latina. Más tarde participó de la III y de la IV Conferencia, que tuvieron lugar en Puebla (1979), y en Santo Domingo (1992) respectivamente.

Teología de la liberación

Pironio, como gran parte de la Iglesia latinoamericana, adhirió y desarrolló los principios de la teología de la liberación aparecida en Medellín, de la que fue uno de sus fundadores. Juan Carlos Scannone ubica las elaboraciones teológicas de Pironio como una de las cuatro ramas de la teología de la liberación, denominándola Teología de la Liberación desde la Praxis Pastoral. El propio Scannone sintetiza la teología de Pironio con estas palabras:

Clima de violencia y amenazas

A mediados de la década de 1970, existía una marcada convulsión política y social en la Argentina, representada por la última etapa del gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón y el inicio de la última dictadura militar en 1976. La popularidad de Pironio había aumentado y, en aquel marco de inseguridad, el obispo y personas de su entorno recibieron acusaciones y amenazas. Se desconoce el origen de las amenazas de muerte hacia el cardenal. Desde distintos sectores se asoció a los agresores con fuerzas paramilitares conocidas como la Triple A y la CNU. En el juicio realizado años después se dictó prisión perpetua para tres perpetradores (Gustavo Demarchi, Mario Durquet, Fernando Otero), miembros de la CNU en 2016

El 9 de mayo de 1975 fue secuestrada la decana de la Universidad Católica de Mar del Plata, María del Carmen Maggi, muy cercana al obispo, como mensaje intimidatorio hacia él. Para Pironio, esa fue «una espina dolorosísima que lo hirió mucho». El cadáver de esta profesora joven aparecería un año después, el 23 de marzo de 1976, día anterior al golpe de Estado de 1976, y en el juicio realizado en el 2016 se condenó a tres de sus asesinos, que recibieron prisión perpetua (Gustavo Demarchi, Mario Durquet, Fernando Otero).

En 1975, el gobierno de María Estela Martínez de Perón le habría ofrecido a Pironio proveerle custodia personal, oferta que rechazó argumentando:

Como consecuencia de dichas amenazas, en 1975 la Santa Sede decidió trasladarlo a Roma.

Curia romana

Pontificado de Pablo VI thumb|175px|Pablo VI creó cardenal a Pironio en el consistorio del 24 de mayo de 1976.|izquierda El 20 de septiembre de 1975, fue nombrado arzobispo titular de Thiges y pro-prefecto de la Congregación para los Religiosos y los Institutos Seculares. Fue creado cardenal por el papa Pablo VI durante el consistorio del 24 de mayo de 1976, con el titulus de cardenal diácono de Santos Cosme y Damián; convirtiéndose en el sexto argentino en ser incorporado al Colegio Cardenalicio.

Tres días más tarde, el 29 de mayo, fue designado prefecto de la misma congregación, donde permanecería hasta el 8 de abril de 1984. Desde allí catalizó los cambios que las diversas congregaciones e institutos de vida consagrada debieron realizar a la luz del Concilio Vaticano II. Pablo VI tuvo gran empatía con Pironio, «Esta común corriente y sensibilidad espiritual formará parte, cuando Pablo VI y Pironio se conozcan, del conjunto de elementos que permiten una inmediata empatía.» e hizo de él su confesor personal.

Tanto en el cónclave de agosto de 1978 tras la muerte de Pablo VI, como en el cónclave de octubre luego del fallecimiento de Juan Pablo I, fue considerado potencial candidato a papable.

Pontificado de Juan Pablo II El 8 de abril de 1984, el papa Juan Pablo II lo nombró presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, pocos días antes del Domingo de Ramos, cargo que ocupó hasta el 20 de agosto de 1996. Muy amigo del obispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero y del prepósito general de los jesuitas Pedro Arrupe, los vaticanistas consideraron a Pironio parte del sector progresista y estimaron que su designación al frente del dicasterio de los laicos habría significado para él un virtual destierro.

Según el cardenal Camillo Ruini vicario de Roma, Pironio dijo en una entrevista de 1995: "Me parecía haber retrocedido a un cargo de serie B", en referencia a su nombramiento por Juan Pablo II en 1984 como presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, pero más tarde se habría dado cuenta de que eso había sido una promoción, "porque los laicos son la mayoría del pueblo de Dios".