alt=Alcázar de Segovia|miniaturadeimagen|El Alcázar de Segovia, que data de principios del , es uno de los castillos medievales más característicos de toda Europa. La dinastía de los Trastámara hizo del Alcázar su residencia principal y Felipe II le dio el aspecto actual. thumb|derecha|El castillo de Windsor es una residencia oficial del monarca del Reino Unido, que tiene más de 900 años de antigüedad. thumb|derecha|El Castillo de Montsoreau, que data del , es el único castillo del Loira construido en la cama del Loira. Fue construido por el embajador del rey de Francia en Venecia. thumb|El Castillo de San Olaf en Savonlinna, Finlandia. Castillo (del latín castellum, diminutivo de castrum) es, según la definición del Diccionario de la RAE, un «lugar fuerte, cercado de murallas, baluartes, fosos y otras fortificaciones».dle.rae.es: castillo. Existe todo un conjunto de edificaciones militares que guardan analogías con el castillo, como el alcázar, la torre, el torreón, la atalaya, el fuerte, el palacio fortificado, la ciudadela, el maestril, el burgo, el fortín, el castro o la alcazaba, lo que el castillo encierra es un patio de armas, en torno del cual se sitúan una serie de dependencias y que dispone por lo menos de una torre habitable.

Evolución

Los castillos europeos típicamente eran construidos por la realeza, la nobleza de alto rango o las órdenes militares. En los siglos  y , los castillos que se construían en la Europa cristiana eran generalmente estructuras de madera erigidas sobre montículos artificiales que, tras la conquista normanda, se denominaban motas.

thumb|Fuerte romano en Ambleside, Cumbria.

Antecedentes Desde el Neolítico (entre 8500 a. C. y 2500 a. C.), la población construyó castros y fortificaciones en colinas para defenderse. Muchas de ellas, construidas de barro (tapial) han llegado hasta nuestros días, junto con la evidencia del uso de empalizadas y fosos. Posteriormente se fueron construyendo en piedra o en ladrillos de barro o adobe según la disponibilidad de materiales o las necesidades defensivas. Los romanos encontraron enemigos que se defendían en colinas fortificadas que llamaron oppidum. Aunque primitivas, eran efectivas y requerían del uso de armas y otras técnicas de asedio para superar las defensas, como por ejemplo en la batalla de Alesia.

Las propias fortificaciones romanas, los castrum, iban de simples obras provisionales levantadas sobre el terreno por los ejércitos en campaña, hasta construcciones permanentes en piedra, como el Muro de Adriano en Inglaterra o los Limes en Alemania. Los fuertes romanos se construían con planta rectangular y torreones con esquinas redondeadas. El arquitecto romano Marco Vitrubio fue el primero en señalar la triple ventaja de las torres redondas: más eficiente uso de la piedra, una mejor defensa contra los arietes (al trabajar la muralla a compresión) y mejor campo de tiro. Hasta el estas ventajas no se redescubrieron en la Europa del norte, llevadas desde la España musulmana, que mantuvo la tradición desde mucho antes.

Primeros castillos thumb|right|Castillo de Turégano, provincia de Segovia, España. thumb|right|Castillo de Bellver en Palma de Mallorca, España. Si bien los primeros castillos datan del -simples torres de madera-, su origen es más antiguo y tienen precedentes en la arquitectura militar de la Grecia clásica. En la Alta Edad Media, se utilizaba como cerco defensivo una mera empalizada de madera, pero la evolución del armamento y de las técnicas militares hicieron inservible este procedimiento; más adelante, se confió en la solidez de las construcciones en piedra y en la altura de los muros que con este material podía alcanzarse.

Aunque los castillos feudales proliferaron durante la Edad Media, el castillo no solo cumplía funciones puramente castrenses, sino que servía también de residencia a los señores de la nobleza y a los propios reyes, llegando con el tiempo a ser un auténtico palacio fortificado. Si bien podía estar enclavado en los núcleos urbanos, lo común es que se situase en lugares estratégicos, normalmente en puntos elevados y próximos a un curso de agua para su abastecimiento, desde donde pudiera organizarse la propia defensa y la de las villas que de él dependían.

A partir del , con el ocaso del feudalismo y la consolidación de las monarquías absolutistas, la nobleza propietaria de los castillos los fue abandonando a cambio de mansiones palaciegas en la corte. Por este motivo, y porque quedaron obsoletos en su función militar, los castillos perdieron todo interés y decayeron hasta quedarse en estado de ruinas en su mayoría.

Los elementos del castillo thumb|right|Muralla del Castelo dos Mouros, en Sintra, Portugal. En la arquitectura castelar pueden señalarse los siguientes componentes como esenciales y característicos:

La mota castral

Una mota era un montículo de tierra con una cima plana. A menudo era artificial, aunque a veces se incorporaba a una característica preexistente del paisaje. La excavación de la tierra para hacer el montículo dejaba una zanja alrededor de la mota, llamado «foso» (por la que deriva la palabra "mota" del "motte" en francés antiguo y "moat" como foso), indicando cómo se asociaron entre sí dichas características interdependientes en la construcción original. Aunque la mota se asocia comúnmente con el patio (o "bailey") para formar lo que se denominó «castillo de Mota y Bailey», pero no fue siempre así y existen casos en los cuales existía una mota por sí misma.

"Mota" refiere a la loma sola, pero a menudo era coronada por una estructura fortificada, como un homenaje, y la parte superior plana estaría rodeada por una empalizada, Era común que la mota fuera alcanzada por un puente levadizo (un puente sobre la acequia de la contraescarpa del foso hasta el borde de la parte superior del montículo), como se muestra en la descripción que hace el tapiz de Bayeux del castillo de Dinan. A veces, una mota cubría un viejo castillo o un «hall», cuyas habitaciones se convirtieron en áreas de almacenamiento subterráneo y en prisiones bajo una nueva fortaleza.

Cerca Todo el recinto va cercado de una alta y gruesa muralla, generalmente transitable por el camino de ronda, un camino que la recorre en su parte superior. De trecho en trecho, se intercalan en la muralla cubos o torreones que permiten diversificar los ángulos de tiro y defender mejor las cortinas. Todos los lienzos suelen estar rematados por almenas para la protección de los defensores. También es habitual disponer de matacanes y garitas voladas para mejorar las condiciones de tiro sobre los asaltantes. Al pie de la muralla y rodeándola por el exterior se abre a veces un foso para impedir la aproximación del enemigo; se salva con puentes levadizos. Puede haber más de un anillo defensivo amurallado. thumb|left|Patio y torre del homenaje del castillo de Prunn, Baviera. miniaturadeimagen|Torre Mayor del Castillo de Cullera Torre del homenaje

Es la torre principal, la que sirve de residencia del señor y cumple con las funciones más destacadas del castillo, albergando las estancias principales y, en ocasiones, los almacenes de víveres. Se encuentra en la posición más abrigada en relación con un posible ataque exterior, de forma que si sucumbiese el resto de las defensas, esta torre proporcionase un último refugio.

Generalmente es más alta que el resto del conjunto, sus dimensiones pueden ser de hasta 40 metros. La torre del homenaje más alta en España es la del Castillo de los Sotomayor Zúñiga en Belalcázar (Córdoba).

thumbnail|Castillo de los Sotomayor Zúñiga y Madroñiz en Belalcázar.

Patio de armas

También llamado plaza de armas, constituye un espacio central que en algunos casos recuerda los claustros monásticos. En torno al patio se distribuyen determinadas estancias, como la capilla (cuando la hay), la sala de recepciones, las naves para acuartelamiento de la tropa, la armería, etc. La entrada al castillo se produce a través del patio de armas; desde él se accede al resto de las dependencias como pasillos de acceso a las mazmorras o incluso a pasadizos secretos de huida, que suelen estar reservados al señor. Se utiliza para la instrucción militar de la guarnición. En Hispanoamérica es utilizado el término como sinónimo de plaza mayor. miniaturadeimagen miniaturadeimagen|Castillo de Aledua con los restos de la muralla

Primeras Murallas Qué función tienen estas primeras murallas para estas sociedades prehistóricas. La función principal era la de contener a la comunidad y a sus recursos preservados dentro de unos límites sólidos, con zonas de acceso y salida para la población, obviamnete también esta tenía un fuerte papel en la defensa de la ciudad buscando impedir el ingreso de personas y animales los cuales no eran bienvenidos, por lo que las llevó a ser de una gran solidez y resitencia, luego fue ganado monumentalidad para la protección de invasiones mayores. La construcción de estas requería de una gran movilización de la población, para acarrear materiales, alimentar mano de obra y su diseño de trazado y estructura.

Muralla cortina

Los muros cortina eran las murallas que encerraban un patio. Tenían que ser lo suficientemente altas como para hacer escalar las paredes con escaleras difíciles de construir y lo suficiente para soportar el bombardeo de máquinas de asedio que, desde el en adelante, incluyeron la artillería de pólvora gruesa. Una pared típica podría ser de 3 metros (10 pies) de espesor y 12 metros (39 pies) de altura, aunque los tamaños varían mucho entre los castillos. Para protegerlos de caer, los muros cortina se hacían veces con un faldón de piedra alrededor de sus bases. Las pasarelas a lo largo de la parte superior de los muros cortina permitieron a los defensores hacer una lluvia de misiles sobre los enemigos abajo, y las almenas les daban una mayor protección. Los muros cortinas estaban salpicados de torres para permitir abrir fuego a lo largo de la pared. Las aspilleras en las paredes no se volvieron comunes en Europa hasta el , por temor a que pudieran poner en peligro la fortaleza de la pared.

Puerta fortificada o Casa del guarda

La entrada era a menudo la parte más débil del circuito de defensas. Para superar esto, la casa del guarda fue desarrollada, permitiendo a aquellos dentro del castillo para controlar el flujo de tráfico. En los castillos de tierra y madera, la puerta de entrada era por lo general el primer tramo que se reconstruía en piedra. La parte frontal de la puerta de entrada era un punto ciego y para superar esto, se añadieron torres que sobresalían a cada lado de la puerta en un estilo similar a la desarrollada por los romanos. La puerta de entrada contenía una serie de defensas para hacer un asalto directo más difícil que derribar una simple puerta. Por lo general, había uno o más rastrillos —una rejilla de madera reforzada con metal para bloquear el paso— y aspilleras para permitir a las defensas. El paso a través de la puerta de entrada se alargó para aumentar la cantidad de tiempo que un agresor tenía que pasar bajo el fuego en un espacio cerrado y no pudiera tomar represalias.

Es un mito popular que los llamados meurtrière, que eran las aberturas en el techo en el paso por la puerta, se utilizaran para verter aceite o plomo fundido hirviendo sobre los atacantes; ya que el precio del aceite y el plomo y la distancia de la puerta de entrada demostraban que la noción es poco práctica. Pero posiblemente eran utilizados para tirar objetos sobre los atacantes, o para permitir que el agua se vertiera durante los incendios. En el piso superior de la casa del guarda se dispuso un alojamiento para que la puerta nunca quedara sin defensas, aunque con el pasar del tiempo el alojamiento se volvió más confortable a expensas de la defensa.