Tlaxcallan, conocida también como la República de Tlaxcallan , la República de Tlaxcala o la Confederación de Tlaxcala, fue una entidad política multiétnica del Posclásico tardío situada en el valle de Puebla-Tlaxcala, en el actual centro de México. Estuvo integrada por más de veinte altepemeh. Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán figuraban como sus cuatro cabeceras principales al momento del contacto con los españoles, pero coexistían con otros centros regionales, casas señoriales y poblaciones aliadas.

La autoridad se repartía entre los dirigentes de los altepemeh, las casas señoriales, los capitanes militares y los consejos encargados de deliberar sobre los asuntos comunes. El principal núcleo urbano ocupaba cerros y laderas acondicionados con terrazas residenciales, plazas y conjuntos cívico-ceremoniales. Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán conservaban espacios públicos propios dentro de esta concentración policéntrica. La población comprendía comunidades nahuas y otomíes, además de grupos de origen xaltocano, pinome, chalca, cholulteca y huexotzinca.

Durante los siglos y , Tlaxcallan mantuvo conflictos y alianzas cambiantes con otras entidades del valle y permaneció fuera del sistema tributario de la Triple Alianza. En 1519 combatió contra la expedición de Hernán Cortés y posteriormente estableció con ella una alianza militar. Los contingentes tlaxcaltecas participaron en las campañas que culminaron con la caída de México-Tenochtitlan en 1521 y en otras expediciones realizadas durante las décadas siguientes. Las instituciones de Tlaxcallan se reorganizaron dentro del régimen colonial de la Nueva España mediante la formación de un cabildo indígena y la conservación de las cuatro cabeceras como divisiones administrativas. Denominación miniaturadeimagen|Glifo de Tlaxcallan.|izquierda|226x226px El topónimo náhuatl Tlaxcallan se compone de tlaxcalli, «tortilla» o «pan de maíz», y el locativo -tlan. Se ha traducido como «lugar de tortillas» y fue castellanizado como Tlaxcala. Francisco López de Gómara lo interpretó en el como «pan cocido o casa de pan» y relacionó el nombre con la producción local de maíz. El cronista empleó Tlaxcallan tanto para la ciudad como para el territorio sujeto a sus gobernantes, pues señaló que «de la ciudad se nombra la provincia, o al revés». También consignó la forma anterior Texcallan, que tradujo como «casa del barranco».

La investigación arqueológica distingue entre el centro urbano de Tlaxcallan, formado por los asentamientos enlazados de Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán, y la entidad política de mayor extensión a la que pertenecían. Los tlaxcaltecas se reconocían como un altépetl, término empleado en Mesoamérica para designar entidades políticas dotadas de territorio, autoridades, instituciones, población dependiente, organización económica e identidad propia. El vocablo no se limitaba a una ciudad ni suponía necesariamente la existencia de un solo gobernante. López Corral, Fargher y Santacruz Cano aplicaron la expresión huey altépetl a la unidad de mayor tamaño formada mediante la asociación de varios altepemeh. También señalaron que James Lockhart denominó «altépetl complejo» a este nivel de organización, mientras que Ángel García Cook utilizó el término «confederación».

La segunda carta de relación de Hernán Cortés, fechada en 1520, describió una organización en la que numerosos señores residían en la ciudad, poseían tierras y vasallos y se reunían para acordar las campañas militares. Cortés comparó este sistema con las señorías de Venecia, Génova y Pisa porque no encontraba en Tlaxcallan un «señor general de todos». López de Gómara retomó la comparación y llamó a Tlaxcallan una «república como Venecia», gobernada por nobles y ricos. También escribió que durante la guerra había cuatro capitanes principales, uno por cada uno de los cuatro sectores de la ciudad, y que de entre ellos se elegía al mando general del ejército.

López Corral, Fargher y Santacruz Cano indicaron que no se ha conservado el término con el cual los tlaxcaltecas nombraban específicamente su forma de gobierno. Los autores emplearon «república» para referirse al ejercicio compartido del poder y a la ausencia de una autoridad única sobre el conjunto de Tlaxcallan. En el mismo estudio enumeraron «república», «confederación», «gobierno colectivo», «altépetl complejo», «señoríos» y «senado» entre las denominaciones utilizadas por cronistas e investigadores. Ramón Santacruz Cano y Aurelio López Corral emplearon después «gobierno colectivo» para analizar la participación de varias autoridades y casas señoriales dentro de una zona urbana compuesta por cuatro altepemeh principales y vinculada con más de veinte entidades políticas de la región. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por su parte, registra la expresión «Tlahtoloyan Tlaxkallan» para referirse a la entidad política que se desarrolló durante el Posclásico mesoamericano en el actual territorio de Tlaxcala y que existía al momento de la llegada de los españoles.

Fuentes

Históricas

La Segunda carta de relación de Hernán Cortés constituye la narración más próxima al contacto de 1519. Cortés la firmó el 30 de octubre de 1520 y describió la provincia como un territorio cultivado de más de noventa leguas de contorno, gobernado por varias autoridades sin un «señor general» sobre todas ellas. Estimó una población de 150000 «vecinos», aunque Pascual de Gayangos aclaró en su edición de 1866 que la cifra correspondía conjuntamente a Tlaxcala y Huexotzinco.

Varias décadas después, Bernal Díaz del Castillo redactó la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Los capítulos dedicados a Tlaxcallan narran los combates fronterizos, las embajadas, la entrada de los españoles y las reuniones que precedieron al acuerdo con Cortés. En el capítulo , Díaz situó la llegada de Xicohténcatl al campamento español acompañado por hasta cincuenta principales y narró su solicitud de amistad y obediencia en nombre de su padre, Maxixcatzin, los demás gobernantes y la «república» de Tlaxcallan.

Entre los testimonios tlaxcaltecas se encuentra la Historia de Tlaxcala de Diego Muñoz Camargo, elaborada durante las últimas décadas del . La obra incorporó tradiciones sobre las migraciones teochichimecas, la fundación de los asentamientos y las sucesiones de sus gobernantes. Muñoz Camargo organizó buena parte de esa historia alrededor de Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán y proporcionó distintas listas dinásticas para cada población. La Historia cronológica de la noble ciudad de Tlaxcala de Juan Buenaventura Zapata y Mendoza, escrita en náhuatl hacia 1689, siguió una forma analística: distribuyó los acontecimientos por años y registró migraciones, conflictos, gobernantes, epidemias, muertes y sucesos de la ciudad colonial.

Las relaciones coloniales no emplearon la misma unidad para describir la composición territorial. Alonso de Zorita y Francisco López de Gómara mencionaron veintiocho poblaciones dentro de Tlaxcallan. Muñoz Camargo y otras narraciones concedieron especial importancia a cuatro cabeceras, aunque algunas relaciones incluyeron también a Topoyanco o Tepeyanco como una quinta unidad principal y a Atlihuetzia como una sexta. Los padrones de 1556 y 1557 organizaron a la población y sus jurisdicciones dentro de los cuatro «señoríos» coloniales y registraron familias nobles y comunes.

El Lienzo de Tlaxcala, encargado por el cabildo tlaxcalteca alrededor de 1552, representó la historia política mediante imágenes. Su escena capitular colocó a cuatro gobernantes principales alrededor del emblema de Tlaxcallan y añadió aproximadamente 143 casas nobles o teccalli, cada una identificada mediante una casa y el rostro de su dirigente. El documento dedicó la mayor parte de sus escenas a las campañas realizadas junto con los españoles y fue producido para exponer ante la Corona los servicios prestados por los tlaxcaltecas.

Contemporáneas El Proyecto de Mapeo de Tlaxcallan inició en 2007 un reconocimiento sistemático de la concentración urbana mediante recorridos de superficie, cartografía de estructuras y registro de materiales arqueológicos. Sus trabajos documentaron terrazas residenciales, plazas, plataformas, conjuntos cívico-ceremoniales y vías de circulación en Tepeticpac, Ocotelulco y Quiahuiztlán. El proyecto propuso una primera delimitación de la ocupación urbana y examinó la distribución de los espacios públicos, las áreas residenciales y las diferencias materiales entre las viviendas.

El Proyecto Arqueológico Tepeticpac, iniciado en 2010, amplió esta investigación mediante levantamientos y excavaciones de conjuntos residenciales y cívico-ceremoniales. Desde 2013, el Proyecto Arqueológico Tizatlán realizó recorridos y excavaciones extensivas en el núcleo del asentamiento, con los que registró la distribución de plazas, basamentos, terrazas y recintos ceremoniales. Estos trabajos, junto con las excavaciones efectuadas previamente en Ocotelulco, permitieron revisar la delimitación del núcleo urbano y estudiar las relaciones entre sus cuatro cabeceras principales.

Las excavaciones de residencias también modificaron la interpretación de la arquitectura política de Tlaxcallan. Los primeros modelos destacaron la ausencia de grandes palacios comparables con los de entidades más centralizadas, mientras que el Proyecto Arqueológico Tepeticpac identificó el conjunto CA-2 como una probable residencia de una casa gobernante. Sus excavadores propusieron que existieron residencias palaciegas de menor tamaño y ostentación que las conocidas en otros Estados del centro de México.

Formación

Las tradiciones recogidas durante el periodo colonial relacionaron los orígenes de Tlaxcallan con grupos teochichimecas procedentes del norte del Altiplano Central. En la versión de Diego Muñoz Camargo, una etapa de la migración se sitúa en Poyauhtlan o Teopoyauhtlan, llanura ubicada entre Cohuatlinchan y la ribera del lago de Texcoco. Los enfrentamientos con poblaciones culhuas, mexicas y tepanecas obligaron a los migrantes a abandonar la región después de la batalla de Poyauhtlan. Una parte del grupo habría rodeado la Sierra Nevada, atravesado distintas poblaciones del valle de Puebla y entrado después en el territorio de la actual Tlaxcala.

El grupo que llegó al valle se estableció en la serranía situada al norte del río Zahuapan. El núcleo que formaron recibió el nombre de Tepeticpac Texcallan y quedó relacionado con Culhuatecuhtli Quanex. La llegada se fecha en el año nahua 5 técpatl, aproximadamente trescientos años antes de la redacción de la obra de Muñoz Camargo, aunque la conversión de ese dato al calendario cristiano ha producido fechas situadas entre 1260 y 1280. Los anales de Juan Buenaventura Zapata y Mendoza consignan, en cambio, el año 9 técpatl, correspondiente a 1331 en la cronología empleada en la edición moderna de esos anales.

Los recorridos arqueológicos, la clasificación de materiales cerámicos y los fechamientos disponibles sitúan el comienzo del desarrollo de la entidad política entre aproximadamente 1250 y 1300.

A partir de Tepeticpac se articularon otros núcleos políticos y residenciales. Las narraciones coloniales atribuyeron a integrantes de los primeros linajes la formación de Ocotelulco y Tizatlán, mientras que Quiahuiztlán se incorporó durante el y quedó vinculada con descendientes de un contingente teochichimeca establecido previamente en Tepetlaoztoc. En la reconstrucción de Santacruz Cano y López Corral, la dirección política fue compartida inicialmente por Tepeticpac y Ocotelulco, a la que siguieron el establecimiento de Teotlalpan y la formación posterior de Tizatlán. La articulación de estas cuatro cabeceras constituyó el núcleo urbano de Tlaxcallan.