thumb|Los eliminativistas argumentan que la creencia moderna en la existencia de fenómenos mentales es análoga a la antigua creencia en teorías obsoletas como el modelo geocéntrico del universo. En la filosofía de la mente, el materialismo eliminativo o eliminativismo es una forma radical de materialismo (fisicalismo).

Planteamiento Los materialistas eliminativos creen que la conciencia es un epifenómeno de la función cerebral, y algunos creen que el concepto terminará siendo eliminado tan pronto como la neurociencia progrese. De una manera similar argumentan que los conceptos de la psicología popular como los son las creencias, los deseos, y las intenciones, son ilusorias y por lo tanto no tienen un sustrato neurológico consistente.

La visión del mundo según la cual todo es materia siguiendo leyes físicas, y en la que el cerebro es la única realidad existente en los mal denominados «fenómenos mentales», es criticada usualmente por partidarios de una visión mentalista o dualista, incluyendo casos de emergentistas que piensan que la mente es algo que "emerge" y se separa ontológicamente del cuerpo. Estas críticas apelan a la realidad de los «qualia» y la consciencia dado que son directamente percibidos.

Martín López Corredoira, desde una posición materialista, sale al paso de esos argumentos: tales percepciones son una pura ilusión, una fantasía, sueños sobre algo irreal.López Corredoira, M., 2010, "Algunas respuestas a las críticas al materialismo en el problema mente-cerebro", en: C. Diosdado, F. Rodríguez Valls, J. Arana, Eds., Neurofilosofía. Perspectivas contemporáneas, Thémata/Plaza y Valdés, Sevilla, pp. 129-141

Los que apoyan esta visión, comúnmente hacen comparaciones con las anteriores teorías científicas que ya han sido eliminadas, como la de los cuatro humores, la teoría de medicina, la teoría de la combustión atribuida al flogisto, y la teoría de la vida 'fuerza vital' (de Stahl -stahlianismo- y el vitalismo en general ―como el de Hans Driesch―). En estos casos, la ciencia no ha producido versiones más detalladas de estas teorías, sino que las ha rechazado como obsoletas. Los materialistas eliminativos argumentan que la psicología popular se encamina hacia el mismo escenario. De acuerdo a Willard Van Orman Quine, tomará decenas de años antes de que la psicología popular sea remplazada por la ciencia real.

Esta forma de materialismo es principalmente asociada con los filósofos Paul y Patricia Churchland, aunque filósofos como Daniel Dennett, Jonás Barnaby y Lynne Rudder Baker también se considerarían a sí mismos como "eliminativos" respecto de muchos aspectos de la psicología.

Argumentos filosóficos contra el eliminativismo

Reservas intuitivas

La tesis del eliminativismo parece ser tan obviamente errónea para muchos críticos, bajo el argumento de que las personas saben de inmediato e indudablemente que tienen mentes, que la argumentación parece innecesaria. Este tipo de intuición se ilustra al preguntar qué sucede cuando uno se pregunta con sinceridad si uno tiene estados mentales. Los eliminativistas se oponen a tal refutación de su posición al afirmar que las intuiciones a menudo son erróneas. Las analogías de la historia de la ciencia se invocan con frecuencia para apoyar esta observación: puede parecer obvio que el sol viaja alrededor de la tierra, por ejemplo, pero a pesar de su aparente obviedad, esta concepción se demostró errónea, sin embargo. Del mismo modo, puede parecer obvio que aparte de los eventos neuronales también hay condiciones mentales. Sin embargo, esto también podría ser falso.

Pero incluso si uno acepta la susceptibilidad al error de las intuiciones de las personas, la objeción puede reformularse: si la existencia de condiciones mentales parece perfectamente obvia y es central en la concepción del mundo de las personas, entonces se necesitan argumentos enormemente fuertes para negar con éxito existencia de condiciones mentales. Además, estos argumentos, para ser consistentes, deben formularse de una manera que no suponga la existencia de entidades como "estados mentales", "argumentos lógicos" e "ideas"; de lo contrario, son autocontradictorias. Los que aceptan esta objeción dicen que los argumentos a favor del eliminativismo son demasiado débiles para establecer un concepto tan radical; por lo tanto, no hay razón para creer en el eliminativismo.

Auto refutación

Algunos filósofos, como Paul Boghossian, han intentado mostrar que el eliminativismo es en cierto sentido auto refutable, ya que la teoría misma presupone la existencia de fenómenos mentales. Si el eliminativismo es verdadero, entonces el eliminativista debe permitir una propiedad intencional como la verdad, suponiendo que para afirmar algo uno debe creerlo. Por lo tanto, para que el eliminativismo se afirme como una tesis, el eliminativista debe creer que es verdad; si ese es el caso, entonces hay creencias y el reclamo eliminativista es falso.

Georges Rey y Michael Devitt responden a esta objeción invocando teorías semánticas deflacionistas que evitan analizar predicados como "x es verdadero" como la expresión de una propiedad real. Se interpretan, en cambio, como dispositivos lógicos, de modo que afirmar que una oración es verdadera es solo una forma citada de afirmar la oración misma. Decir, "Dios existe, es verdad" es solo decir, "Dios existe". De esta manera, argumentan Rey y Devitt, en la medida en que los reemplazos disposicionales de los "reclamos" y los relatos deflacionarios de "verdadero" son coherentes, el eliminativismo no se refuta a sí mismo.

Qualia

Otro problema para el eliminativista es la consideración de que los seres humanos experimentan experiencias subjetivas y, por lo tanto, sus estados mentales conscientes tienen qualia. Como los qualia generalmente se consideran características de los estados mentales, su existencia no parece ser compatible con el eliminativismo. Los eliminativistas, como Daniel Dennett y Georges Rey, responden rechazando las qualia. Esto se ve como problemático para los oponentes de los eliminativistas, ya que muchos afirman que la existencia de qualia parece perfectamente obvia. Muchos filósofos consideran la "eliminación" de los qualia inverosímil, si no incomprensible. Afirman que, por ejemplo, la existencia del dolor simplemente está más allá de la negación.

Admitiendo que la existencia de qualia parece obvia, Dennett sin embargo afirma que "qualia" es un término teórico de una metafísica obsoleta derivada de intuiciones cartesianas. Argumenta que un análisis preciso muestra que el término está a la larga vacío y lleno de contradicciones. La afirmación del eliminativista con respecto a las qualia es que no hay evidencia imparcial de tales experiencias cuando se consideran como algo más que actitudes proposicionales. En otras palabras, no niegan que el dolor existe, sino que existe independientemente de su efecto sobre el comportamiento. Influenciados por las Investigaciones Filosóficas de Ludwig Wittgenstein, Dennett y Rey han defendido el eliminativismo sobre las qualia, incluso cuando se aceptan otras partes de lo mental.

Eficacia de la psicología popular

Algunos filósofos simplemente argumentan que la psicología popular es una teoría bastante exitosa. Los teóricos de la simulación dudan de que la comprensión de la gente de lo mental pueda explicarse en términos de una teoría en absoluto. Por el contrario, argumentan que la comprensión de las personas sobre los demás se basa en simulaciones internas de cómo actuarían y responderían en situaciones similares. Jerry Fodor es uno de los objetores que cree en el éxito de la psicología popular como teoría, ya que crea una forma efectiva de comunicación en la vida cotidiana que puede implementarse con pocas palabras. Tal efectividad nunca podría lograrse con una terminología neurocientífica compleja.

Argumentos sobre la diferencia entre naturalismo y fisicalismo

Noam Chomsky (2000) ha señalado que el “proyecto del fisicalismo” en la filosofía de la mente está mal encaminado. Chomsky está de acuerdo con el proyecto del naturalismo metodológico, según el cual la mejor manera de obtener conocimiento es mediante procedimientos científicos, de modo que si queremos obtener conocimientos acerca de la mente, entonces debemos confiar en los procedimientos que utiliza la ciencia para estudiar la mente, como uno más de sus objetos de estudio.

Pero para Chomsky el proyecto del fisicalismo es distinto del proyecto naturalista. De acuerdo a este autor, el proyecto fisicalista es fundamental para la filosofía analítica, en él desempeñan un papel central la argumentación y el debate filosóficos y metafísicos. Sin embargo, ninguna de estas características es propia del proyecto naturalista: este último confía en los procedimientos de la ciencia natural, y en él no es claro que la argumentación filosófica o metafísica cumplan un papel determinante.

De esta manera, en la medida en que ambos proyectos son distintos, para Chomsky el proyecto fisicalista es en cierta forma ilegítimo. De acuerdo a este autor, la paradoja es que incluso para los propios fisicalistas, parece ser que el proyecto fisicalista no es recomendable, puesto que ellos dicen adherir al naturalismo metodológico (Chomsky, 2000; Stoljar, 2016).Chomsky, N. (2000). New horizons in the study of language and mind. Cambridge University Press.Stoljar, D. “Physicalism”. En E. N. Zalta, E. (Ed.), The Standford Encyclopedia of Philosphy (ed. primavera 2016). Recuperado de https://plato.stanford.edu/archives/spr2016/entries/physicalism/

El filósofo Steven Horst (2007), por su parte, en su libro Beyond Reduction: Philosophy Of Mind And Post-Reductionist Philosophy Of Science, sostiene que, mientras que en gran parte de la filosofía de la mente se presupone que la mente es especial o única por ser aparentemente irreductible a lo físico, la realidad es que en la filosofía de la ciencia actual existe consenso sobre que el reduccionismo interteórico es insostenible en las ciencias en general. El reduccionismo en filosofía de la ciencia fue propuesto inicialmente por los positivistas lógicos como Ernest Nagel. De acuerdo a E. Nagel, las leyes de una teoría científica deberían poder derivarse deductivamente de las leyes de otra teoría más básica en combinación con “leyes puente” que conecten los predicados de ambas teorías (Horst, 2007). Es, por tanto, un proyecto unificacionista, y por lo general considera a la física como la “ciencia básica” reductora de las demás, que serían “ciencias especiales”. Sin embargo, de acuerdo a Horst (2007), en la filosofía de la ciencia posterior a mediados del existe consenso acerca de que cada ciencia tiene sus métodos, conceptos y objetos de estudio propios, y el proyecto unificacionista y reduccionista ya se demostró fracasado. Para este autor, la filosofía de la mente es única en haberse quedado atrasada en los presupuestos de la filosofía de la ciencia de la primera mitad del . Horst señala que la situación no es que la biología, la química y todas las demás ciencias se reduzcan claramente a la física, mientras que la ciencia de lo mental tenga una “brecha explicativa” única y peculiar, sino que “en las ciencias hay brechas explicativas por todas partes” (“in the sciences it is explanatory gaps all the way down”) (Horst, 2007, p. 4).Horst, S. (2007). Beyond reduction: Philosophy of mind and post-reductionist philosophy of science. Oxford University Press.