La conquista musulmana de Persia o conquista rashidún de Persia (633-654) se refiere a la invasión del Imperio sasánida y gran parte de la región irania oriental en Asia Central por parte de los ejércitos en su mayoría árabes del Estado islámico temprano (el Califato rashidun u ortodoxo), como parte de las primeras conquistas musulmanas, iniciadas por Mahoma en 622. Tal conquista desembocó en el fin del Imperio sasánida y la decadencia de la religión zoroástrica en Persia (Irán), que había sido la religión oficial de la región desde la época del Imperio aqueménida (circa 550 a. C.). También resultó en la asimilación de pueblos que dio forma y vitalizó a la cultura musulmana. A su vez, la persecución de los zoroastrianos por parte de los primeros musulmanes durante y después de este conflicto impulsó a muchos de ellos a huir hacia el este, a la India, donde recibieron refugio de diversos reyes.
Con el paso de los siglos, la inmensa mayoría de los pueblos iranios, incluyendo a los persas y kurdos, pasó del zoroastrismo al islam, sobre todo (aunque no exclusivamente) a su rama chiita. Sin embargo, las experiencias de la civilización persa precedente no se perdieron, sino que fueron en gran parte absorbidas por la nueva entidad islámica.
Mientras Arabia experimentaba el auge del islam en el , Persia se enfrentaba a una debilidad política, social, económica y militar sin precedentes. El ejército sasánida se había agotado enormemente en la guerra bizantino-sasánida de 602-628. Tras la ejecución del sah sasánida Cosroes II en 628, la estabilidad política interna de Persia comenzó a deteriorarse rápidamente. Diez nuevos aspirantes reales fueron entronizados en los cuatro años siguientes.The Muslim Conquest of Persia By A.I. Akram. Ch: 1 Poco después, Persia se vio aún más devastada por el Interregno sasánida, una guerra civil a gran escala que comenzó en 628 y que resultó en la descentralización del gobierno para 632.
Cuando Yazdgerd III, el último soberano sasánida y zoroastriano de Irán, llegó al trono en 632, el año de la muerte de Mahoma, heredó un imperio debilitado por las guerras bizantinas y las disensiones internas. En medio de la agitación persa, la primera invasión del califato rashidun al territorio sasánida tuvo lugar en 633, cuando el ejército rashidun conquistó partes de Asuristán, centro político y económico sasánida en Mesopotamia. Posteriormente, el comandante regional del ejército rashidun, Jálid ibn al-Walid, fue transferido para supervisar la conquista musulmana del Levante, y a medida que el ejército rashidun se centraba cada vez más en el Imperio bizantino, los territorios mesopotámicos recién conquistados fueron retomados por el ejército sasánida. La segunda invasión rashidun comenzó en 636, bajo el mando de Sa'd ibn Abi Waqqas, cuando una victoria clave en la batalla de al-Qadisiyyah puso fin de forma permanente a todo control sasánida al oeste del actual Irán. Durante los seis años siguientes, los montes Zagros, una barrera natural, marcaron la frontera política entre el califato rashidun y el Imperio sasánida. En 642, Umar ibn al-Jattab, tras ocho años de reinado como segundo califa del islam, ordenó una invasión a gran escala del resto del Imperio sasánida. Dirigiendo la guerra desde la ciudad de Medina, en Arabia, la rápida conquista de Persia por parte de Umar, mediante una serie de ataques coordinados y multifacéticos, se convirtió en su mayor triunfo, lo que contribuyó a su reputación como gran estratega militar y político. Sin embargo, en 644, fue asesinado por el artesano persa Abu Lu'lu'a Firuz, quien había sido capturado por las tropas rashidun y llevado a Arabia como esclavo.
La caída de los sasánidas se ha atribuido a las luchas clasistas y religiosas en su sociedad, la falta de apoyo popular a un régimen elitista, los conflictos entre los nobles, la inestabilidad dinástica y el coste de la reciente, larga e infructuosa guerra contra los bizantinos. El éxito final de los musulmanes también se ha explicado por su organización y determinación, el efecto de su fe en su moral, su capacidad para reclutar y cooptar fuerzas a medida que se expandían, y su mayor movilidad. Algunos historiadores iraníes han defendido a sus antepasados utilizando fuentes árabes para ilustrar que, «contrariamente a lo que afirman algunos historiadores, los iraníes, de hecho, lucharon larga y tenazmente contra los árabes invasores».Milani A. Lost Wisdom. 2004 p.15 Para el año 651, la mayoría de los centros urbanos en territorio iraní, con la notable excepción de las provincias a orillas del mar Caspio (es decir, en Tabaristán y Transoxiana), habían quedado bajo dominio musulmán. Muchas localidades lucharon contra los invasores, y aunque el ejército rashidun había establecido su hegemonía sobre la mayor parte del país, muchas ciudades se rebelaron asesinando a sus gobernadores árabes o atacando sus guarniciones. Con el tiempo, refuerzos militares sofocaron las insurgencias iraníes e impusieron el control total. La islamización de Irán fue gradual y se incentivó de diversas maneras a lo largo de siglos, aunque algunos iraníes nunca se convirtieron y existe evidencia generalizada de que las escrituras zoroastrianas y todas las demás escrituras preislámicas fueron quemadas sistemáticamente y de que los sacerdotes zoroastrianos fueron ejecutados, particularmente en zonas que fueron focos de resistencia.(Balāḏori, Fotuḥ, p. 421; Biruni, Āṯār, p. 35) El islam se había convertido en la religión predominante de Irán para la Baja Edad Media;Mohammad Mohammadi Malayeri, Tarikh-i Farhang-i Iran (Iran's Cultural History). 4 volumes. Tehran. 1982. la mayoría de los iraníes eran musulmanes sunitas hasta que los safávidas convirtieron Irán por la fuerza al chiismo en el .
Esta fue la primera vez desde la caída del Imperio neobabilónico en el 539 a. C. con la batalla de Opis, que Mesopotamia fue gobernada de nuevo por pueblos de habla semítica, tras siglos de dominio persa (los imperios aqueménida, parto y sasánida) y greco-romano (los imperios macedonio, seléucida y romano). El fin de los sasánidas fue ignominioso, pero no marcó el fin de Irán. Más bien, marcó un nuevo comienzo. En dos siglos, la civilización irania revivió con una amalgama cultural, con patrones artísticos y de pensamiento, con actitudes y una sofisticación que provenían de su herencia iraní preislámica, una herencia transformada, pero también revitalizada por la conquista árabe musulmana.
Persia antes de la conquista
Desde el , el río Éufrates había servido de frontera, aunque continuamente franqueado, entre el Imperio romano (más tarde bizantino) y el Imperio parto (más tarde sasánida). La inmensa mayoría de las batallas, y también de las fortificaciones, se concentraban en las regiones de colinas del norte y en Armenia. Al sur, romanos y persas estaban separados por vastos desiertos, donde no los amenazaba más que las ocasionales incursiones de las tribus árabes. Ambos imperios concluyeron alianzas con pequeños principados árabes semiindependientes, que servían de estados tapón y protegían a Bizancio y Persia de los ataques beduinos. Los clientes de los bizantinos eran los gasánidas de Jabiyah, y los de los persas, los lajmíes de Al-Hira, clanes que estaban constantemente ocupados luchando entre sí, con lo que no afectaban considerablemente a la seguridad de los bizantinos ni de los persas.
En el y el , ciertos factores echaron por tierra este equilibrio de fuerzas multisecular.
El equilibrio entre Bizancio y Persia amenazado
A poco de subir al trono, el shahanshah (Rey de Reyes) o shah (rey) persa Cosroes II venció (con el apoyo del emperador bizantino Mauricio) una rebelión peligrosa en el seno de su propio imperio, encabezada el general Bahrâm Chubin. Luego dedicó sus esfuerzos a los problemas exteriores, en particular con los bizantinos, que habían vuelto a ser sus enemigos tradicionales del Imperio tras la deposición y asesinato de su amigo Mauricio a manos del general Focas (602-610); y durante algunos años el shah tuvo cierto éxito. Sus tropas, al mando del general Sharvaraz, saquearon y ocuparon Siria y Asia Menor, logrando avanzar hasta Calcedonia en 608. Entre 613 y 614, Sharvaraz extendió las fronteras occidentales persas hasta las ciudades de Antioquía, Damasco y Jerusalén y hasta Egipto. En esos momentos, Constantinopla (capital bizantina) estaba sitiada por los ávaros y se esperaba la llegada persa, pero dicho peligro se conjuró.
Los bizantinos, al mando de su nuevo emperador, el general Heraclio (610-641), se reagruparon y rechazaron a los persas, tras desembarcar en Isos y atacar a las fuerzas iraníes por la retaguardia. Aparte de esto surgieron desavenencias en el campo persa y el general Sharvaraz se apartó del mando persa. El ejército del shah Cosroes, al mando del general Rhahzadh, fue derrotado en la batalla de Nínive en 627 por el emperador Heraclio; los bizantinos recuperaron toda Siria y penetraron en las provincias de Mesopotamia, amagando la capital persa, Ctesifonte. A pesar de eso se le intentó pedir la paz al shah, pero Cosroes la rechazó de forma altiva.
Asesinato de Cosroes II y sucesión de monarcas débiles
En vista de esto, estalló en Ctesifonte una revuelta nobiliaria-militar encabezada por el príncipe Kavad, hijo del shah. Cosroes fue asesinado en el año 628, después de ver como degollaban a dieciocho de sus hijos. Kavad II asumió el poder, firmó la paz con Heraclio y murió por la peste poco después. Luego de estos hechos, los pretendientes al trono fueron numerosos: entre 628 y 632 hubo nueve reyes de Persia (Ardacher III, el general Sharvaraz, la princesa Boran, la princesa Azarmedukht, Ormuz VI, Cosroes IV, Cosroes V y Boran II). El último, Yazdgerd III (632-654), era nieto de Cosroes II y lo que se sabe de él es que era hijo único. Su fecha de nacimiento es desconocida.
Revueltas de los Estados vasallos árabes
Los clientes de los bizantinos, los árabes gasánidas, se convirtieron al cristianismo monofisita, considerado como herejía por la Iglesia ortodoxa. Los bizantinos trataron de suprimir la herejía, debilitando a los gasánidas y alimentando rebeliones en las fronteras del desierto.
A su vez, los lajmíes se rebelaron también contra el sah persa Cosroes II. Al-Nu‘man III (hijo de Al-Mundhir IV), primer rey lajmí cristiano nestoriano, fue derrocado y muerto por Cosroes II, porque había tratado de librarse de la tutela persa. Después del asesinato de Cosroes, el Imperio persa se fragmentó, y los lajmíes consiguieron una independencia de hecho.
Es probable que el debilitamiento del tapón que constituían gasánidas y lajmíes facilitara la invasión árabe-musulmana por Irak y Baréin.Articulo "arab conquest" en http://www.iranica.com
Ascensión del Imperio islámico
Al morir el profeta Mahoma en 632, la inmensa mayoría de la actual Arabia había sido unificada bajo la bandera de la nueva religión, el islam. Pero también había grupos de beduinos y aldeanos araboparlantes instalados en los confines de la estepa siria,Donner, Fred. The Early Islamic Conquests, 1981, ISBN 1-59740-200-1 por lo que todo régimen que pretendiese unificar a los árabes debía conquistar la estepa siria. Bajo el mando de Abu Bakr, primer califa y sucesor de Mahoma, los musulmanes reafirmaron su dominio sobre Arabia (Guerras Ridda) y lanzaron después campañas contra los árabes restantes en Siria y en Palestina.
Sin embargo, se produjo una colisión con los imperios bizantino y sasánida, que se disputaban sus territorios desde hacía siglos. Pronto, las guerras dejaron de tener por objetivo la consolidación de las tribus árabes para transformarse en operación de conquista.
Conquista islámica de la Mesopotamia persa Campaña mesopotámica de Jálid en el 633.|miniatura|upright=1.6