Lituma en los Andes es una novela de 1993, publicada por la editorial Planeta, del premio Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa.

El libro ganó el Premio Planeta de 1993.

El argumento sigue al personaje Lituma, que también está presente (con diversos rangos) en otras novelas de Mario Vargas Llosa (La casa verde, ¿Quién mató a Palomino Molero?, El héroe discreto, así como en la obra de teatro La Chunga).

Trama Lituma, un cabo de la Guardia Civil, oriundo de la región costera de Piura, en el noroeste de Perú, recibe como destino el pequeño campamento minero de Naccos, en el departamento de Junín, en la zona montañosa andina de la sierra central, cuya capital es Huancayo. Lo ayuda en este puesto el joven guardia Tomás Carreño, apodado "Tomasito" o "Carreñito", originario de Sicuani, en la región montañosa del Cuzco.

Ambos agentes de policía deben investigar la desaparición de tres hombres en la zona de obras de la carretera de Naccos. Las tres personas desaparecidas son forasteros entre los trabajadores indios de la construcción de carreteras: El joven Pedrito Tinoco de Abancay es mudo y Casimiro Huarcaya es albino. Finalmente, don Medardo Llantac, vicegobernador de Andamarca, quien como capataz de la obra vial en Naccos, se esconde de los terroristas del Sendero Luminoso bajo el nombre falso de Demetrio Chanca.

Los dos policías se instalan en su puesto, un refugio de emergencia, en una zona abandonada. A veces logran captar la emisora de radio Junín. Armados y atrincherados, los representantes del Estado peruano esperan temerosos a los terroristas por la noche. Estos últimos se mantienen alejados a lo largo de la novela, pero se habla de varias masacres en el comedor de los constructores de la carretera.

A Lituma le preocupa la desaparición de Pedrito Tinoco. El gendarme Tomás Carreño lo había traído desde Andahuaylas. Pedrito, un pastor de vicuñas con retraso mental, había sobrevivido a un ataque de terroristas en lo alto de la Pampa Galeras. Más tarde se hizo útil para todo en la pequeña comisaría de Nacco.

Durante su investigación, Lituma se concentra desde el principio en el matrimonio de posaderos de la cantina, porque los responsabiliza de incitar a los indios. Es recibido con indiferencia por parte de Adriana, de quien el cabo cree que es la principal culpable. Su marido, Dionisio, también endurecido, incluso se ríe del policía. Ambos cónyuges expresan una convicción muy arraigada: detrás de toda adversidad, detrás de toda maldad, se encuentra la deidad de la montaña. En la segunda mitad de la novela, Lituma sobrevive -a pie, de regreso a casa después de un acto oficial en la vecina mina de plata La Esperanza- sólo con suerte a un huaico que destruye el trabajo de los constructores de carreteras.

El posadero Dionisio quiere venderle a Lituma el secreto del paradero de los tres desaparecidos para que él y su esposa puedan salir de Naccos. Dado que el policía es insolvente, le da a pesar de ello una pauta de lo sucedido.

Lo más probable es que ningún superior crea el espantoso hallazgo de la investigación del cabo Lituma, ya que se basa en declaraciones, pero no en pruebas sólidas: Dionisio y Adriana habían incitado a los trabajadores al canibalismo. Los restos de las tres víctimas habían sido arrojados al pozo de una mina abandonada. El motivo de los participantes era contrarrestar posibles desastres como corrimientos de tierra y otros accidentes, apaciguando a los espíritus de las montañas y a los demonios de las minas, como los apus, amarus y muquis. Al mismo tiempo querían llevarse bien con los terroristas que merodeaban sin previo aviso en la obra.

Aunque el cabo Lituma es ascendido a sargento, debe comandar el remoto puesto de Santa María de Nieva en la selva. El gendarme Tomás Carreño tiene más suerte: lo trasladan a Piura, la ciudad natal de su amada esposa Mercedes.

Personajes

Lituma, cabo de la Guardia Civil del Perú. Es piurano y había servido en su tierra natal y en Talara. Enviado a la sierra para tomar el mando de un pequeño puesto policial situado en Naccos (departamento de Junín), es fiel cumplidor de su deber, pues permanece en su puesto pese a la amenaza de los terroristas, y se esfuerza en investigar la desaparición de tres personas. Como costeño y criollo le cuesta entender las costumbres e idiosincrasia de los habitantes del lugar, andinos y quechuahablantes. Lituma es protagonista en dos anteriores novelas de Vargas Llosa: La casa verde y ¿Quién mató a Palomino Molero?. Fue además un personaje secundario en la obra de teatro La Chunga y también personaje menor en el cuento Un visitante (incluido en Los Jefes), Historia de Mayta y en un radioteatro de Pedro Camacho en La tía Julia y el escribidor, aunque este último libro no tiene conexión directa al resto de sus apariciones. En una entrevista Vargas Llosa se pronunció sobre su recurrente personaje: "Lituma aparece desde mis primeros cuentos, aparece desde Un visitante. En Lituma en los Andes aparece por primera vez como protagonista. Es curioso, porque tú sabes que yo no tengo ninguna explicación, de porque ese personaje más bien anodino, más bien comparsa, más que protagonista, es un personaje que ha reaparecido tantas veces a lo largo de mis historias y otros personajes con mucho más relieve, con más personalidad se han borrado, la verdad que no ha sido en absoluto deliberado, escribía las historias y de pronto comparecía “motu proprio”. Es un personaje que supongo que la explicación es que siempre estuvo allí y del que tuve y que tengo todavía la sensación, pero es algo bastante inconsciente, de no haberlo aprovechado del todo, como si el personaje potencialmente diera más de lo que realmente yo he hecho con él hasta ahora. Supongo que es una explicación, pero no tengo ninguna explicación racional. Es como el personaje que aparece ahí en el subconsciente o sale del subconsciente como diciendo bueno, aquí estoy, todavía estoy vivo, todavía tengo posibilidades de desarrollarme, actuar, participar, vivir, porque no estoy suficientemente aprovechado." Navarro, Xiomara. La recurrencia de Lituma en la obra de Mario Vargas Llosa.Texas, Tech. University, 1998. p. 168

Tomás Carreño, llamado familiarmente Tomasito o Carreñito, proviene de Sicuani (departamento del Cuzco) y habla quechua, aunque también domina el castellano y parece criollo. Es de contextura delgada pero maciza, “con unos ojos hondos y vivos, una piel cetrina y unos dientes blancos y protuberantes”. Subordinado de Lituma, convive con él en el puesto policial de Naccos, siempre con la aprensión de que los terroristas los sorprendan. Narra extensamente su amorío con Mercedes y se revela en ese sentido como un espíritu cándido, si bien capaz de emplear la violencia. Mercedes Trelles, bailarina de un cabaret limeño y piurana de origen, es mencionada constantemente por Tomasito en sus diálogos nocturnos con Lituma. Tomasito la conoció en Tingo María, a donde Mercedes había ido, contratada por un mafioso apodado "El Chancho" para que participara en prácticas sadomasoquistas. Tomasito, enamorado de Mercedes, mata a "El Chancho", huye con ella y por un tiempo viven juntos. Mercedes, sin embargo, termina por abandonarlo. Tomasito, desolado, parte a Naccos, sin importarle el riesgo que tal misión supone. Al final de la obra Mercedes visita inesperadamente a Tomás. Se la puede identificar con la Mercedes que aparece en la obra teatral del mismo autor, titulada La Chunga, pero cuya historia se sitúa en 1945. Dionisio es el cantinero de Naccos, borrachín, gordo y fofo. En el pasado fue un comerciante de pisco que recorría el país seguido de un cortejo de danzantes, músicos y mujeres. Cantaba, brincaba, tocaba el charango y hacía de ukuku. Se dice que convocaba al demonio vestido de mujer. Se casa con Adriana, a quien enseña las artes adivinatorias, y se instalan en Naccos. Adriana, esposa de Dionisio, de entre 40 y 50 años, de rasgos aindiados pero de tez clara, corpulenta y de amplias caderas, es la bruja o curandera del pueblo, practica la cartomancia y la quiromancia. También ayuda a su esposo atendiendo en la cantina a los obreros que trabajan en la construcción de la carretera. Timoteo Fajardo, pareja de Adriana antes de que conociera a Dionisio. Hombre temerario y narigón, lo que le será útil en su empeño por eliminar al pishtaco Salcedo que asola la región. Pedrito Tinoco, el mudito, un ser humilde y servicial, a quien las personas motejaban de opa (idiota) y con el que evitaban tener relación cercana, según la costumbre andina frente a las personas de su temperamento. De niño había sido abandonado en Abancay y se crio en la parroquia del pueblo. Ya joven se dedicó a ser barrendero, cargador, lustrador de botas, acomodador de circos, entre otros oficios. Un día fue levado para servir en el ejército pero huyó y se internó en la puna, donde unos pastores lo encontraron casi muerto de hambre y de frío. Se recuperó y aprendió los oficios del campo. Poco después se le encargó la cría de vicuñas en un paraje alejado. Un día llegaron senderistas armados, quienes exterminaron a todas las vicuñas, aduciendo que su crianza era uno de los roles que el imperialismo imponía a los pueblos explotados. Pedrito queda desolado ante tal matanza, pero se recupera y llega a Naccos, donde consiguie trabajo como sirviente en el puesto policial. Se gana pronto la confianza de Lituma y Tomasito, para quienes hace mandados, limpia los barracones y lava la ropa, hasta que un día desaparece sin dejar rastro. Casimiro Huarcaya, albino de Yauli, es hijo de un tinajero. A los 15 años se escapa de su pueblo con un comerciante viajero, con el que recorre la sierra aprendiendo el oficio. Se relaciona con la joven Asunta, quien le comunica que espera un hijo suyo. En un primer momento Casimiro la rechaza, pero luego la busca, comienza a visitarla y a ofrecerle regalos. Asunta desaparece y su familia no quiere comunicarle su paradero. La busca mucho tiempo hasta que la encuentra formando parte de un grupo de senderistas, quienes lo condenan muerte por violador. Asunta se encarga de la ejecución, fallando -intencionadamente o no- el disparar. Huyendo de los terroristas, Casimiro recala en Naccos, donde consigue trabajo en la construcción de la carretera. Casimiro y Pedrito "tienen una característica común que les encaminará hacia un destino similar: son diferentes. Esas diferencias serán las que les hagan sufrir una violencia irracional, basada en la ignorancia y el miedo a lo distinto." Demetrio Chanca es el capataz de barreneros de la obra de la carretera que pasa por Naccos, su verdadero nombre es Medardo Llantac. Había sido alcalde de Andamarca, y una noche escapó de morir a manos de los senderistas. Su salvación se debió a una pura casualidad, pues en el momento en que los terroristas asaltaron su casa, se hallaba afuera, en una acequia cercana, víctima de una incontenible diarrea. Se ocultó dentro de un sepulcro, hasta que los senderistas se retiraron. huyendo luego a a Naccos. Adriana le predice el futuro: "Que lo iban a sacrificar para aplacar a los malignos que tantos daños causan en la zona. Y que lo habían escogido a él porque era impuro." Paul Stirmsson, llamado Escarlatina, un profesor danés que pasa desde hace treinta años sus vacaciones en Perú. Domina el español y el quechua. Enseña en Odense las costumbres, los mitos y la historia del Perú. Dice del mismo: "Es un país que no hay quien entienda [...] Y no hay nada más atractivo que lo indescifrable, para gente de países claros y transparentes como el mío." Le explica a Lituma que los chancas y los huancas sacrificaban gente cuando iban a abrir un camino para mostrar su respeto a los espíritus del monte a los que iban a perturbar. "Para ellos no había catástrofes naturales. Todo era decidido por una voluntad superior, a la que había que ganarse con sacrificios."