Boromir es un personaje ficticio que pertenece al legendarium creado por el escritor J. R. R. Tolkien y que aparece en su novela El Señor de los Anillos. Es un dúnadan, hijo mayor del senescal de Gondor Denethor II, hermano mayor de Faramir y predilecto del vigésimo cuarto y último senescal regente del reino de Gondor. Como primogénito de este, Boromir era capitán de la Torre Blanca y portaba el Gran Cuerno de Vorondil, principal heredad de la Casa de los Senescales.

Tras tener un sueño profético sobre el Anillo Único, Boromir partió hacia Rivendel, la tierra del medio elfo Elrond, con la esperanza de encontrar allí respuestas. Acabó así formando parte de la Compañía del Anillo, cuyo objetivo era llevar el preciado objeto hasta Mordor y destruirlo en los fuegos del Monte del Destino, lugar donde fue forjado, para que el señor oscuro Sauron, quien puso parte de su poder en él, pudiera ser derrotado. Durante el viaje Boromir se pervirtió por la influencia maligna del Anillo, e intentó arrebatárselo por la fuerza a su portador, el hobbit Frodo Bolsón. Purgó esa falta defendiendo a sus compañeros Peregrin Tuk y Meriadoc Brandigamo del ataque de una horda de uruk-hai, acto en el que murió.

Boromir ha aparecido en las distintas adaptaciones que se han hecho de El Señor de los Anillos, incluyendo la trilogía cinematográfica del director neozelandés Peter Jackson, donde es interpretado por el actor Sean Bean.

Etimología y significado del nombre Boromir fue descrito por Tolkien como un nombre «mixto»; posiblemente combine elementos en quenya y en sindarin: bor(on)- («inquebrantable» en sindarin) + mîr («joya» en sindarin) o + míre (también «joya», pero en quenya); para dar un significado de «Joya inquebrantable». Sin embargo, los Senescales de Gondor solían elegir nombres «mentados en antiguas canciones e historias de la Primera Edad», sin atender a su significado, por lo que el nombre «Boromir» pudo haber sido adoptado simplemente por copia del de Boromir, un Edain de la Casa de Bëor en la Primera Edad, mencionado en El Silmarillion.

Historia Antes de la Guerra del Anillo Boromir nació en 2978 T. E. Era hijo de Denethor y de Finduilas, hija del príncipe Adrahil de Dol Amroth. Desde muy joven se destacó en el uso de las armas y en la destreza guerrera, lo que llevó a colocarlo en las preferencias de su padre, como hijo predilecto. De carácter fuerte y orgulloso, siempre tuvo el deseo de devolver a Gondor el antiguo esplendor. Además no podía entender cómo su familia no había podido superar la tradición, convirtiéndose los Senescales Regentes en Reyes, puesto que para él era improbable que existiera el verdadero heredero de Isildur, y le dolía profundamente que, a pesar de tantos años de Senescales al frente de Gondor, estos no podían conducirlo como reyes. Este pensamiento acentuó aún más su orgullo y fue una guía para toda su vida.

En el año 3018 de la Tercera Edad del Sol dirige la defensa de la costa occidental del Anduin del ataque de los ejércitos de Mordor, dirigidos por el Rey Brujo de Angmar. Junto a su hermano Faramir contraataca a las fuerzas orcas que acababan de conquistar Osgiliath. En la batalla logra hacer que los orcos se retiren a la ribera oriental del Anduin y destruye el puente de Osgiliath, impidiendo el ataque a Minas Tirith, y avanza hasta Ithilien, devolviendo a los ejércitos orcos hasta Minas Morgul.

El sueño Estando en plena campaña contra los orcos de Mordor, y junto a su hermano menor Faramir, tiene un extraño y profético sueño (que Faramir ya había tenido varias veces) en el que una voz le decía: "(...)Busca la espada quebrada, que está en Imladris; habrá concilios más fuertes que los hechizos de Morgul. Mostrarán una señal de que el Destino está cerca: el Daño de Isildur despertará, y se presentará el Mediano..." Tras contárselo a su padre, este lo único que acertó a decirles con los conocimientos que poseía, fue que Imladris era desde tiempos remotos el nombre que daban los elfos a un lejano valle del norte, donde vivía Elrond el Medio Elfo, el más grande de los maestros del saber. Por el deseo de acabar con Sauron, marchó a Rivendel a pesar de una discusión con su hermano Faramir y por tratarse del primogénito. Boromir partió en su lugar buscando una respuesta. "(...)Yo (Faramir) había sido elegido por mi padre y los ancianos, pero él se adelantó, por ser el mayor y el más osado, y no escuchó razones. Y tras 110 días de viaje, en el que sufrió muchas peripecias, hasta incluso llegar a perder su caballo en Tharbad, llegó para participar del Concilio de Elrond y buscar respuestas al enigma.

Las dudas de Boromir

El interés de Boromir por el Anillo Único El interés de Boromir por tener al Anillo Único no respondía, como en el caso de Isildur, a una ambición desmedida por poder, sino más bien a la necesidad de usarlo contra el propio mal para salvar a su pueblo, como quedó claro cuando en el Concilio de Elrond propuso llevar el anillo a Minas Tirith para ayudar en la lucha contra Mordor, y a pesar de las advertencias de Gandalf y del Medio-Elfo no quedó convencido. Algo de su personalidad se trasluce en su posición al respecto y el que mejor lo explica es su hermano Faramir, cuando sostiene que desde joven lo enojaba la idea de que su padre no fuera Rey. Además Faramir, al enterarse por boca de Frodo del intento de quitárselo, decía que si el Anillo "(...)fuese un talismán que procurara ventajas en la guerra, puedo creer por cierto que Boromir, el orgulloso y el intrépido, el a menudo temerario Boromir, siempre soñando con la victoria de Minas Tirith (y con su propia gloria) haya deseado poseerlo y se sintiera atraído por él..."

Orgullo, fidelidad a su casa y osadía parecieran ser los componentes de la personalidad de Boromir que lo llevaron en búsqueda de respuestas al sueño y luego a desear el Anillo. Al decir de Sam el propio Boromir llevaba el peligro en sí mismo, puesto que apenas vio el Anillo quiso tenerlo para sí.

En el Concilio de Rivendel Ya en el Concilio de Elrond, Boromir planteó su disconformidad sobre la idea de llevar el Anillo a su destrucción, puesto que creía que era mejor llevarlo a Gondor y aprovechar su poder para derrotar a Sauron. Para él la Espada de Elendil (Narsil), forjada de nuevo, y la posesión del Anillo Único serían unas herramientas poderosas para derrotar definitivamente a Sauron; e incluso pregunto: “(...)¿Por qué no pensar que el Gran Anillo ha llegado a nuestras manos para servirnos en esta hora de necesidad? Llevando el Anillo, los Señores de los Libres podrían derrotar al enemigo...”

Como se ve Boromir no alcanzaba a comprender que el poder del Anillo termina destruyendo a quien lo posee, puesto que como dijo Elrond "(...)La fuerza del Anillo, Boromir, es demasiado grande para que alguien lo maneje a voluntad, salvo aquellos que ya tienen un gran poder propio. Pero para ellos encierra un peligro todavía más mortal. Basta desear el Anillo para que el corazón se corrompa".

Con muchas dudas terminó aceptando la idea de destruirlo en lugar de utilizarlo. Pero las cosas cambiaron cuando Gandalf cayó en Moria. Allí la Compañía comenzó a dudar de cual debía ser el destino del Anillo, puesto que el principal guía (ahora caído) era quien con más fuerza había impuesto la idea de destruirlo. Y Aragorn, al quedar al frente del grupo de valientes, sintió que su sangre númenóreana lo ponía en la disyuntiva de seguir con la compañía hacia Mordor o correr en ayuda de Gondor. Esto probablemente despertó en Boromir la idea de apoderarse del Anillo para usarlo contra Sauron, tanto que Galadriel se dio cuenta, en Lothlórien, de los pensamientos del hombre de Gondor, aunque no lo reveló en su momento.

Su estancia en Lothlórien A medida que la Compañía se iba acercando a su destino, las dudas de Boromir se iban acentuando; pero fue la estadía de la Compañía en el Bosque de Lothlórien lo que marcó para Boromir un punto de inflexión en sus dudas acerca del camino a seguir sobre la cuestión del Anillo y como dijimos más arriba la Dama Élfica del Bosque de Lórien se dio cuenta de ello al leer sus pensamientos, cuando en su saludo lo miró directamente a los ojos y buceó en su interior; y el hombre de Gondor no pudo sostener la mirada y quedó sumamente turbado.

Por lo anterior no era de extrañar que al momento de partir del Bosque Dorado se planteara claramente la duda por el camino a seguir. Incluso el mismo Boromir dijo abiertamente que su idea era la de regresar a Minas Tirith al decir que elegiría seguir por la orilla occidental del Anduin cruzando el reino de Rohan, en donde encontrarían aliados. Porque para él sería una locura entrar a Mordor sin una fuerza poderosa y sería también "(...)una locura sacrificar vidas...". Para Boromir se trataba de "(...)elegir entre defender una plaza fortificada y marchar directamente hacia la muerte..."

El ofrecimiento de Celeborn de embarcaciones élficas y el conocimiento de que por tierra era peligroso el viaje, pospuso la discusión, puesto que hasta no llegar a los saltos del Rauros no tendrían que definir.

Boromir en la Comunidad del Anillo

Su presencia en la Comunidad del Anillo obedecía al hecho de que representaría a uno de los pueblos libres de la Tierra Media que más había aportado a la lucha para contener al Señor oscuro, y además porque el camino elegido para el Portador del Anillo lo llevaba directamente al sur y parte de las tierras a recorrer se encontraban en Gondor; de ahí que Boromir pensaba que un punto de partida para entrar en Mordor podía ser Minas Tirith. No había abandonado la esperanza de convencer a Frodo y a los demás de la opción de usar el Anillo.

A lo largo de la dura misión, fue un miembro muy valioso para la Comunidad. Ya en el primer tramo del viaje mostró su valentía y decisión.

En Acebeda En el Paso del Cuerno Rojo, y aprovechando su experiencia en sus viajes por las Montañas Blancas, aconsejó llevar atados de leña para evitar la muerte por congelamiento, lo que salvó a la Compañía en la más grande y extraña nevada caída en el sendero. Su arrojo también permitió despejar un poco el camino, cuando con Aragorn se lanzaron hacia delante, abriendo una brecha en la nieve para evitar que los hobbits murieran congelados. Solo la avalancha de piedras provocada por un raro artilugio les impidió continuar por ese camino. Esto le dio la oportunidad para insistir en que el mejor camino era el Paso de Rohan, idea que fue rechazada por Gandalf, por el temor a ser capturados por Saruman en las cercanías de Isengard.

Por ello, y a pesar de su desacuerdo, la Compañía intentó el cruce por Moria. Cuando se dirigían hacia la Puerta Oeste de la mina debieron luchar contra Lobos de Sauron en Acebeda. Boromir demostró no solo su coraje, sino su habilidad para el uso de la espada, ya que dio muerte a muchos de ellos. Acostumbrado a dar órdenes no aceptaba de buena gana las directivas de Gandalf ni menos de Aragorn a pesar de respetar profundamente el linaje del que descendía este y reconocer en él cierta grandeza de los reyes del pasado. Solo su palabra empeñada de acompañar a Frodo y su sentido de lealtad para con los miembros le impedían romper la unidad, pero siempre hacía oír su voz.

En Moria