miniaturadeimagen|Imagen ilustrativa de una claqueta con la bandera de España miniatura|Pedro Almodóvar y Penélope Cruz en Oviedo en la entrega del Premio Príncipe de Asturias de las Artes Con el nombre de cine español se conoce a las producciones cinematográficas rodadas por españoles o en España. A lo largo de su historia, el cine de dicho país ha logrado ofrecer algunas figuras de primer nivel, entre las que destacan: Luis Buñuel, director cuya producción tuvo una gran influencia en Europa (a través de Francia) e Iberoamérica (a través de México) y Pedro Almodóvar. Pero se deben citar muchos otros nombres como Segundo de Chomón, Florián Rey, Juan Antonio Bardem, José Luis Sáenz de Heredia, Luis García Berlanga, Carlos Saura, Jesús Franco, Antonio Isasi-Isasmendi, Mario Camus, Víctor Erice, José Luis Garci, Mariano Ozores, José Luis Cuerda, Fernando Trueba, Ricardo Franco, Isabel Coixet, Álex de la Iglesia, Alejandro Amenábar, Santiago Segura o Juan Antonio Bayona.
Otras vertientes han obtenido menos repercusión internacional. Solo el director artístico Gil Parrondo, ganador de dos Óscar de Hollywood, y el director de fotografía Néstor Almendros (que desarrolló toda su trayectoria fuera de España) o los actores José Isbert, Paco Martínez Soria, José Luis López Vázquez, Fernando Rey, Francisco Rabal, Fernando Fernán Gómez, Antonio Banderas y Javier Bardem y las actrices Imperio Argentina, Sara Montiel, Carmen Sevilla, Ángela Molina, Victoria Abril, Carmen Maura, Maribel Verdú y Penélope Cruz, han obtenido cierta fama mundial, generalmente por sus trabajos fuera de España.
Historia del cine español Como señalan los autores del libro Cine español en cien películas (2002), Miguel Ángel Barroso y Fernando Gil Delgado, «la historia del cine español es parte integrante de la historia del sigloXX y no un simple "adorno cultural"... la cronología de nuestro cine es parte de la historia de nuestro país». En efecto el cine es un espejo de la realidad y de la sociedad de la época en que fue realizado.
Inicios
miniatura|Homenaje a la primera proyección cinematográfica en Madrid
miniatura|Segundo de Chomón fue el primer director español de éxito internacional
Las primeras exhibiciones cinematográficas en España tuvieron lugar en Madrid en mayo de 1896. Por una parte, el día 11 de mayo el estadounidense de origen húngaro Edwin Rousby presentó a la prensa el Animatógrafo, un sistema también conocido como Teatrograph, derivado del Kinetoscopio de Edison, modificado por el inglés Robert W. Paul. La proyección tuvo lugar en el Circo Price de la plaza del Rey. Dos días después, lo presentó ante el público general madrileño. Al día siguiente, el 14 de mayo, se presentaron en un pase privado a la prensa las imágenes del Cinematógrafo Lumière traídas por Jean Busseret, representante de los inventores lioneses para la península ibérica.Jon Letamendi y Jean-Claude Seguin, "La llegada del cinematógrafo a España (1896-1897): Metodología y esbozo", Secuencias, n.º28, 2006, p.13-26. El 15 de mayo de 1896, durante la festividad de San Isidro Labrador -patrón de la ciudad- se presentó la proyección ante el gran público madrileño. La exhibición tuvo lugar en uno de los salones del actualmente desaparecido Hotel Rusia, ubicado en el número 34 de la céntrica Carrera de San Jerónimo.
Desde 1896, muchos fueron, extranjeros u oriundos, quienes explotaron el nuevo invento por toda la Península: Charles Kalb, Eduardo Moreno, Eduardo Jimeno, Antonio de la Rosa, Juan Minuesa, Alexandre de Azevedo, Joseph Sellier, Miguel Pellicer Sifre…
A Alexandre Promio se deben las primeras cintas rodadas en España en Barcelona y Madrid, en junio de 1896, para la casa Lumière. A esta presentación asistió gente pudiente, aristócratas y empresarios de negocios de variedades y atracciones. Era un público muy expectante, que buscaba hacer un buen negocio, ya que Promio vendía también las cámaras de cine y las películas. A él le siguieron otros extranjeros como William Harry Short, Alexandre de Azevedo, etc.
Los primeros españoles que rodaron películas lo hicieron en 1897 como en el caso de Eduardo Moreno o Joseph Sellier. A este último se debe la película desaparecida El Entierro del General Sánchez Bregua (junio de 1897). Eduardo Jimeno Correas, si bien fue un pionero importante, no llegó a rodar películas hasta el año 1899. Había adquirido un aparato Lumière en julio de 1897 y solo se conocen rodajes dos años más tarde, como el tan celebrado y famoso Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza. También rodó otra película a la cual se le ha dado el nombre de Los saludos.Jon Letamendi y Jean-Claude Seguin, La Cuna fantasma del cine español, CIMS, 1998, 262p.
En esta etapa la gran mayoría de producciones era la documentación de eventos o sucesos, como fiestas o celebraciones políticas y culturales. Este género de reportaje llamado vistas superaba al cine de ficción, el cual existía pero era poco popular en el momento. Esto se debe a que en el momento el espectador solo veía al cine como un medio para recibir estímulos o impactos visuales, más comparable a una atracción de feria que a un arte como tal. Por esto, al cine de la época se le conoce como cine de atracciones.
La primera película española con argumento fue Riña en un café (1897), del prolífico fotógrafo y director barcelonés Fructuós Gelabert. El primer director español de éxito internacional fue el turolense Segundo de Chomón. Entre sus aportaciones al cine se encuentra el sistema de coloreado artificial cinemacoloris y un gran número de innovaciones en efectos especiales, como el uso de maquetas que podemos ver en Choque de Trenes (1902) o de las sobreimpresiones en Pulgarcito (1903).
El auge del cine mudo y la transición hacia el cine sonoro En 1914, Barcelona es el centro de la industria cinematográfica del país. Se inicia el predominio de las llamadas «españoladas», que exageraban el carácter español, y que habría de durar hasta la década de 1980. Destacaron las de Florián Rey protagonizadas por Imperio Argentina y Ricardo Núñez y la primera versión de Nobleza baturra (1925). También se realizaron dramas históricos, como Vida de Cristóbal Colón y su descubrimiento de América (1917), del francés Gerard Bourgeois, adaptaciones de folletines como Los misterios de Barcelona (1916) de Joan Maria Codina, obras teatrales, como la de Don Juan Tenorio, de Ricardo Baños, y zarzuelas. El mismo Jacinto Benavente, quien diría que «en el cine me pagan los desperdicios», rodó versiones de sus obras teatrales.
En 1928, Ernesto Giménez Caballero y Luis Buñuel fundaron en Madrid el primer cineclub. Para entonces, la capital era el primer centro industrial fílmico, con 28 de los 144 títulos existentes.
El drama rural La aldea maldita (1930) de Florián Rey se convierte en un éxito en París, donde, al mismo tiempo, Buñuel y Dalí estrenaban Un perro andaluz, ambas silentes.
El cine mudo español tuvo una gran envergadura en cuanto al número de películas producidas y al de empresas productoras, a pesar de la escasez de medios de los que disponía debido a la falta de financiación por parte de la burguesía, que no veía el potencial de la industria.
En Estados Unidos, la cantante española Concha Piquer participó en 1923 en el primer cortometraje sonoro de habla hispana con sonido sincronizado por el Phonofilm de Lee De Forest titulado From far Seville. Asimismo, Piquer rodó en París la película silente El Negro que tenía el alma blanca (1927) y la película parcialmente sonorizada La bodega (1930), ambas dirigida por Benito Perojo.
Aunque previamente Lee De Forest ya había había hecho exhibiciones en pases privados en España, el 13 de junio de 1927 el inventor estadounidense muestra cortometrajes sonoros de Phonofilm en el cine Kursaal de Barcelona.
El 19 de septiembre de 1929 tuvo lugar la primera proyección de un largometraje sonoro en cines para el gran público. Se trató de la cinta musical estadounidense La canción de París (Innocents of Paris) del director Richard Wallace. El largometraje fue exhibido en el cine Coliseum de Barcelona, donde se habían instalado los equipos de reproducción sonora de la Western Electric al pertenecer al circuito de la Paramount.
En octubre de 1929, Francisco Elías Riquelme comenzó el rodaje en Madrid de El misterio de la Puerta del Sol, estrenada en enero de 1930, la segunda película sonora del cine español. Apenas cuatro días antes, se había estrenado la primera película sonora: Fútbol, amor y toros dirigida por Florián Rey. Sin embargo, a diferencia de la anterior no se ha encontrado ninguna copia. En la transición al sonoro encontramos otros múltiples ejemplos anteriores a 1932, con distintas soluciones para la sonorización que van desde producir en estudios extranjeros hasta un cierto imperialismo hollywoodiense, tomando a empleados hispanohablantes, pasando por la sonorización a posteriori dentro del país o no. Por ello, las formas de sonorizar primigenias en el ámbito español son cuatro:
Producción en estudios alemanes, franceses o ingleses, caso de La canción del día (George Berthold Samuelson, 1930), La bodega (Benito Perojo, 1929) o El embrujo de Sevilla (Benito Perojo, 1930). La sonorización a posteriori y en el extranjero de filmes rodados mudos en España, caso de La aldea maldita (Florián Rey, 1930), Yo quiero que me lleven a Hollywood (Edgar Neville, 1931) o el documental Salamanca (Leopoldo Alonso, 1930). La sonorización a posteriori y con discos en estudios españoles, caso de Futbol, amor y toros (Florián Rey, 1929). La emigración profesional de hispanohablantes al ámbito hollywoodiense, dando lugar a versiones castellanas de filmes angloamericanos y a versiones únicas de guiones originales hispanos. Es el caso de Mamá (Benito Perojo, 1931), producida por la FOX.
La última película muda española fue Los hijos mandan (1930) dirigida por Antonio Martínez Ferri. Fue rodada en diciembre de 1929, pero no llegó a estrenarse ante el gran público debido a la irrupción del cine sonoro.
La crisis del cine sonoro y el cine de la Segunda República miniatura|Cabeza de Luis Buñuel, obra del escultor Iñaki, en el Centro Buñuel de Calanda. En 1931, la llegada de producciones extranjeras con sonido hunde la producción nacional, que se reduce únicamente a cuatro títulos. Entre ellas, destacó Yo quiero que me lleven a Hollywood de Edgar Neville.
El 15 de marzo de 1932, Manuel Casanova funda en Valencia la Compañía Industrial Film Española S.A. (más conocida por su acrónimo «Cifesa»), la productora más importante que hasta entonces había tenido el país y era considerada como derechista. Dos días más tarde, se constituyen los estudios CEA. Situados en Ciudad Lineal (Madrid), se componían de seis platós de rodajes, laboratorios fotográficos y de montaje, talleres de decorados, camerinos para los actores y áreas de descanso con una piscina.
Ese año se ruedan seis películas, incluida la primera película de Luis Buñuel en España, de carácter documental, Las Hurdes, tierra sin pan.
En 1933 se habían rodado ya 17 películas (4 en 1931, 6 en 1932 y 7 en 1933), y en 1934, 21, entre las cuales está el primer éxito del cine español sonoro La hermana San Sulpicio (1934) de Florián Rey.
La producción de filmes iría ascendiendo hasta las 24 películas rodadas en 1935. En estos años se consolidaron productoras y directores de películas que obtuvieron una importante aceptación popular, como Benito Perojo, a quien se deben la versión sonora de El negro que tenía el alma blanca (1934) y La verbena de la Paloma (1935), el mayor éxito del cine español de este período; o Florián Rey que se ocupa de la dirección de La hermana San Sulpicio (1934), Nobleza baturra (1935) y Morena Clara (1936). Este podría haber sido el comienzo de la consolidación de la industria cinematográfica española, pero el inicio de la Guerra Civil aborta los pequeños avances de la cinematografía de la Segunda República.
La guerra y la posguerra