La cláusula judía (en noruego: ) es el nombre coloquial del segundo párrafo de la Constitución de Noruega de 1814 a 1851 y de 1942 a 1945. La cláusula, en su forma original, prohibía la entrada de judíos, jesuitas y también otras órdenes monásticas católicas romanas en Noruega. La penúltima oración del mismo párrafo se conoce como la cláusula jesuita ().
La cláusula original decía:Christian Magnus Falsen, Georg Sverdrup y Nicolai Wergeland fueron los principales delegados detrás de la redacción del párrafo final de la sección. La redacción fue adoptada el 4 de mayo de 1814. Quienes estaban detrás de la ley eran personas con un alto nivel educativo y se contaban entre los hombres más cultos del país. En 1851 este párrafo fue redactado en el Comité Constitucional y adoptado después de la discusión, pero sin cambios en el plenario. La penúltima frase de dicho párrafo se conoce como «el párrafo jesuita»
Antecedentes El párrafo ciertamente puede verse como una continuación de la ley noruega del rey Christian V de 1687, en la que se determinó que ningún judío podía residir en Noruega, y mucho menos sin un salvoconducto real, pero la redacción de la Constitución era fuertemente agravante ya que la prohibición en la Constitución era absoluta y sin posibilidades legales de excepciones, por ejemplo mediante salvoconducto. En el resto de Europa, los derechos civiles avanzaban durante la era napoleónica. Naciones como Francia, Italia, Suecia (bajo Carlos XIII), Austria, Nápoles, Polonia, Valais, Estados Pontificios y Países Bajos, entre otros, habían liberalizado o emancipado, entre 1782 y 1814, las restricciones y disposiciones especiales dirigidas contra los judíos. Desde entonces los judíos obtuvieron el estatus de huéspedes donde no recibían el estatus de habitantes o ciudadanos plenos. Sin embargo, la Constitución noruega, considerada la más libre de Europa, se convirtió en la más hostil hacia los judíos.Eisenträger, Stian (5 May 2014). "Jødene som reddet Norges selvstendighet". Verdens Gang (in Norwegian Bokmål). Archived from the original on 15 May 2022. Retrieved 13 May 2022 La ley noruega de Cristian V de 1687 permitía exclusivamente a los judíos sefardíes de origen portugués acceder al reino, solo si tenían un salvoconducto del rey. La pena por infracción podía llegar a mil riksdaler de multa, prisión, expulsión y el delator era recompensado con 50 riksdaler. Los conversos genuinos al cristianismo protestante tenían acceso al país; entre ellos, Isaac Hambro llegó desde Copenhague y se estableció en Bergen como comerciante. En el siglo XVIII se conocen varios casos de judíos expulsados y/o multados. La ley de 1814 representó un endurecimiento muy significativo.Morgenbladet 2 de mayo de 2014 (entrevista con Håkon Harket y reseña de su libro Paragrafen).Interview with Håkon Harket and review of his book Paragrafen". Morgenbladet (in Norwegian). 2 May 2014Håkon Harket basa su tesis, entre otras cosas, en una nota previamente desconocida de Christian Magnus Falsen sobre Moisés y los hebreos. Falsen consideraba que los judíos no eran aptos como ciudadanos en estados que ellos mismos no gobernaban. Según Harket: existía la idea de que los judíos representaban una amenaza para la equidad, la libertad y la unidad del estado. Falsen, Sverdrup y Wergeland eran muy cultos y conocían la difusión de la historia judía de la época. Estas ideas se sustentaban en teorías de la conspiración, fervor religioso (protestante) y una visión previsiva sobre los judíos por ser «comunidades peligrosas» para los estados cristianos.Aasarød, Askild Matre (20 November 2015). "Den liberale jødeparagrafen". Morgenbladet (in Norwegian). Archived from the original on 15 May 2022. Retrieved 13 May 2022. Falsen estaba influido por el autor prusiano antiemancipador Friedrich Buchholz, figura central en el debate entorno a los derechos civiles de los judíos en Dinamarca y Alemania. Según Harket, las ideas detrás de la cláusula judía tenían el mismo origen que las ideas de la libertad e igualdad. Posteriormente, los liberales radicales y progresistas fomentaron la impresión de que la clausula judía se basaba en la ignorancia y prejuicios religiosos infundados. Los defensores de la cláusula sostenían que, dado que el país carecía de presencia judía, mantener la prohibición no constituía un acto de intolerancia. Argumentaban, además, que la admisión de judíos podría socavar la unidad religiosa y cultural de Noruega, fundamentada en la fe cristiana luterana. A ello sumaban la acusación de deicidio —señalando a los judíos como responsables de la muerte de Cristo— y los presentaban como enemigos de la fe verdadera. También existía el temor de que los judíos llegaran a dominar el comercio y las finanzas en perjuicio de la población noruega, pues se los consideraba competidores desleales. Finalmente, se los percibía como un elemento extraño y foráneo, capaz de alterar la homogeneidad étnica y religiosa que el país estaba consolidando. Los impulsores de la cláusula fueron especialmente Nicolai Wergeland, Georg Sverdrup y Christian Magnus Falsen. Justificaban, además de lo antes dicho, que los judíos no podían ser buenos ciudadanos debido a su tendencia a formar un «estado dentro del estado» —una expresión que proviene del filósofo Johann Gottlieb Fichte. Hans C. U. Midelfart argumentó en Eidsvoll en contra de la cláusula. El profesor de teología Johann David Michaelis en Gotinga argumentó en el siglo XVIII contra la igualdad de los judíos, y tanto Falsen como Wergeland poseían el libro antisemita de Michaelis. Falsen consideraba que los judíos eran inadecuados como ciudadanos de otros países porque su lealtad era hacia la ley mosaica (especialmente, Levítico) y el Talmud.Moe, Vibeke (4 December 2014). "Håkon Harket: Paragrafen". Historisk Tidsskrift (in Norwegian). 93 (4): 643–648. doi:10.18261/ISSN1504-2944-2014-04-10. ISSN 1504-2944. Wergeland justificó la prohibición por motivos de unidad confesional en el país. Lauritz Weidemann argumentó en parte de forma antisemita y consideraba que el deseo de los judíos de resurgir como estado propio los convertía en ciudadanos no fiables. Herman Wedel-Jarlsberg estaba parcialmente en contra.Los judíos sin nación fueron percibidos en el siglo XIX como una contradicción simbólica a la identidad nacional. En el censo de 1875 había solo apenas 25 judíos en Noruega. Los judíos eran un tema habitual en Morgenbladet durante el siglo XIX. Morgenbladet apoyó la lucha contra la cláusula judía, pero era condescendiente en sus menciones a los judíos. Morgenbladet argumentaba en principio contra la cláusula judía y al mismo tiempo advertía sobre las consecuencias de derogarla. Henrik Wergeland también fue condescendiente al describir a dos judíos arrestados en 1844. Wergeland consideraba que al derogar la cláusula llegarían al país muchos judíos ricos, ilustrados y emprendedores. Además de este argumento económico, justificaba su oposición a la cláusula con la "caridad cristiana". Para Wergeland era una premisa que los judíos estuvieran culturalmente asimilados y que su religión fuera un asunto privado.Antisemitismo como construcción nacional. Morgenbladet, 10 de mayo de 2019, p. 18
Implementación La prohibición a los judíos se aplicó rápidamente. Ya a finales de 1814, los primeros sospechosos de ser judíos fueron inmediatamente expulsados o desterrados. Cuatro hombres fueron desterrados de Bergen a finales de 1814 tras presiones del gremio local de comerciantes. El miedo a la competencia de comerciantes judíos fue un motor importante para aplicar la cláusula. Sin embargo, estos no fueron multados ni arrestados. No fue hasta finales de la década de 1820 cuando se aplicaron las disposiciones penales de la ley noruega de Christian V. En 1822, el rey Carlos XIV Juan, el gobierno y el Storting optaron por ignorar a quienes violaban la Constitución. Noruega estaba en crisis financiera. Un gran pago de la deuda estatal a Dinamarca había vencido, pero Noruega no podía pagarlo. Carlos XIV amenazó con someter a Noruega a la constitución sueca si no se pagaba. La independencia estaba en serio peligro. El danés Joseph Hambro y el sueco Vilhelm Benedicks llegaron a Noruega dos veces ese año para negociar un préstamo estatal. El primero representaba la casa financiera Hambro, el segundo la casa Michaelson & Benedicks —ambos eran judíos. Un préstamo estatal de Hambro salvó a Noruega. La deuda estatal y la crisis de préstamos llevaron por un tiempo a una actitud pragmática hacia la cláusula judía, según el historiador Frode Ulvund.
El ministro de Finanzas Herman Wedel Jarlsberg había intentado, en los difíciles años posteriores a 1814, obtener préstamos de bancos en Londres. Pero debido a la cláusula judía en la Constitución, no obtuvo ningún préstamo de los Rothschild, y Rothschild había logrado que los demás bancos de Londres boicotearan al estado noruego.Ingerid Hagen: El azul de Modum: Una historia mundial (Spartacus, 2014)En 1844, Philipson y Lopez fueron arrestados en Christiania tras una disputa en el salón de billar de Lütkens. La policía determinó que ambos habían violado la cláusula judía. Lopez fue liberado conforme a una excepción para «judíos portugueses», Philipson fue encarcelado 30 días porque no pudo pagar la multa de 800 especiedaler (una suma muy considerable en la época). Morgenbladet escribió en un comentario que ambos habían contribuido a «fortalecer la bastante extendida creencia de que el país sería inundado por estafadores y timadores si se derogara la prohibición de acceso de judíos al reino». «Sjakrer» era en esa época un término despectivo para comerciantes judíos itinerantes, sinónimo de estafador. Andreas Munch escribió una obra satírica basada en la opinión y polémica de Morgenbladet con su competidor más liberal Den Constitutionelle. Adolph Tidemand realizó la caricatura «La recepción de los judíos en Christiania» a partir del episodio. Henrik Wergeland no expresó ninguna simpatía por los dos, a los que describió como «pícaros judíos».
Debate y aprobación en Eidsvoll