Vallecas fue un municipio español perteneciente a la provincia de Madrid. Desapareció como tal el 22 de diciembre de 1950, cuando se efectuó su anexión al término municipal de Madrid. Pertenecía al partido judicial de Alcalá de Henares.

En la actualidad Vallecas constituye una extensa zona de la ciudad de Madrid, cuyo topónimo es el único que pervive de modo pluridistrital dentro de la capital. El territorio del antiguo municipio se divide actualmente en dos distritos capitalinos: al noroeste Puente de Vallecas (230 488 habitantes) y al sureste Villa de Vallecas (107 649 habitantes, que incluye el Ensanche de Vallecas con más de censados).Padrón continuo 2014. Municipios de la Comunidad de Madrid, distritos y barrios de Madrid y zonas estadísticas. Página web de Ayuntamiento de Madrid. Accedido el 29/05/2022.

Toponimia El nombre de Vallecas aparece escrito por primera vez como "Balecas" en El fuero de Madrid de 1202, pero no alude a localidad alguna, sino a un carrascal adehesado por el Concejo de Madrid que comprendía los valles del arroyo de los Migueles y el río Jarama. Se trataba de un bien propio de la Villa, cuyas rentas en este momento se destinaban al mantenimiento de la muralla. La resonancia árabe de la palabra Vallecas no es casual si tenemos en cuenta la procedencia etimológica de los nombres de los municipios aledaños como La Salmedina (Fahs al-Madina) y Vaciamadrid (Fahs al-Mayrit). De esta manera el medievalista Iván Pérez Marinas ha propuesto que su nombre provendría del árabe Balda Qasī, cuya traducción es "Villa de Casio".Baldat Ulit, el origen de Valladolid a través de su topónimo, Pérez Marinas, Iván, Medievalismo: Boletín de la Sociedad Española de Estudios Medievales, ISSN 1131-8155, n.º 31, 2021, págs. 331-372, concretamente en la página 346

Por otro lado, Fernández de los Ríos dice que Vallecas proviene de Valli Egas, "valle de Egas", añadiendo que Egas era el nombre del dueño de la alquería.

Sin embargo, la tradición dice que un rico moro se apoderó del valle donde se encontraba la villa, edificando una casa, varias chozas para viviendas de los pastores y algunos rediles para los ganados. Cuando los cristianos se apoderaron de estas tierras, el rico moro se dirigió con toda su gente al reino de Granada y los vecinos de Torrepedrosa tomaron posesión del valle y le llamaron Valle-kas.

En el contexto de cierta tradición obrera, contestataria y contracultural del lugar, se suele escribir el topónimo con una «k» supuestamente transgresora, como Vallekas o incluso el Valle del Kas. Muestra de ello es que numerosas iniciativas que tienen lugar en Vallecas incluyen la k en su nombre, con ejemplos como la estación de radio comunitaria Radio Vallekas, el canal de televisión Tele K y el festival Vallekas Rock.Memoria ciudadana y movimiento vecinal: Madrid, 1968-2008 , Vicente Pérez Quintana y Pablo Sánchez León, ed. Los Libros de la Catarata, página 86.

Ubicación Situado al sureste de Madrid, los límites del antiguo término municipal quedarían hoy día delimitados por el cerro Almodóvar y la A3 —antigua autovía de Valencia— en el norte, la autopista M-50 al este, el río Manzanares en el sur y la M-30 en el oeste.

Historia

Edad Media El largo periodo de inestabilidad en el que estaba sumida esta zona hasta el provocó que en las áreas rurales solo hubiera núcleos habitados junto a las antiguas atalayas, castillos y fortalezas árabes. En el monte de Vallecas se desarrollaron pequeñas aldeas en Mejorada del Campo, el castillo de Rivas, la Torre del Campo o Torre Pedrosa y La Torrecilla (donde se ubicaba la aldea de La Salmedina). Todo el territorio quedó incluido en la Comunidad de Villa y Tierra de Madrid y, por tanto, sujeto a una relación de tipo señorial en la cual la tierra y sus aldeas están sujetas a la jurisdicción y servicio de la Villa, siendo su principal fin el abastecimiento de ésta.

Pero desde finales del y sobre todo durante el , en todas las comunidades de Villa y Tierra, con especial incidencia en la de Madrid, se produce un proceso de privatización de los terrenos comunales asignados al núcleo principal, protagonizado por la oligarquía local, de manera que al llegar el , Madrid perdió el dominio directo sobre todo su alfoz, lo que provocó que muchas de las aldeas empezasen a perder población debido a que el territorio cayó en manos muertas. Por este sistema casi se despuebla totalmente Rivas y así sucede con las poblaciones de La Salmedina y Torrepedrosa. Parte de sus vecinos se debieron trasladar a La Carrantona (futuro Vallecas), donde existían restos de antiguas alquerías, los campos se cultivaban, existía trabajo en régimen de aparcería y se encontraba el asiento árabe del cerro de Almodóvar (lugar donde hoy está la ermita de Nuestra Señora de la Torre). Nace así el pueblo de Vallecas al oeste del Carrascal de Vallecas y mucho más cerca de Madrid, a la que pronto empieza a abastecer de cereales, paja y pan. A partir del la explotación de las canteras de yeso, la extracción del pedernal y la fabricación de cal, todas ellas materias primas imprescindibles para el desarrollo urbano de la capital, otorgarán a los vecinos nuevos recursos y una cierta bonanza económica, reflejada en el desarrollo social, la oferta de oficios y servicios y algunas construcciones como el Hospital de San Ignacio o la iglesia de San Pedro Ad Víncula. En la Edad Media las tahonas de Vallecas tenían gran prestigio debido al asentamiento en dicho lugar de los inmigrantes de origen francés que se dedicaban a este oficio y tenían cierta facilidad para comprar el trigo o harina a los pueblos del valle del Henares y burlaban con facilidad las normas sobre su abastecimiento en el pósito.

Edad Moderna En el marco de la pugna por el valimiento entre Juan José de Austria y la reina madre Mariana de Austria durante la minoría de edad de Carlos II, los habitantes de Vallecas se posicionaron en febrero de 1669 del lado de Juan José de Austria y lo visitaron corporativamente, llegándole a prometer que sus tahonas desabastecerían de pan a Madrid si se lo ordenase. En el , Vallecas contaba con setenta panaderías, constituyéndose esta actividad en una de sus primeras señas identitarias. En el , Tirso de Molina sitúa ya Vallecas en su obra La villana de Vallecas, publicada en 1620. Esta obra es incluida por Blanca de los Ríos en sus dos volúmenes de las Obras Completas de Tirso de Molina, de la Editorial Aguilar. En 1664 residieron en Vallecas el embajador de Inglaterra sir Richard Fanshawe y su familia debido a la ausencia de una residencia oficial en Madrid, como así relata lady Ann Fanshawe en sus memorias.

Edad Contemporánea miniatura|El Puente de Vallecas en la segunda mitad del . Por Daniel Urrabieta (El Museo Universal, 1869)

A finales del , Madrid cuenta ya con un número importante de fábricas atendidas por obreros que se asientan en barrios periféricos como Pacífico. El arroyo Abroñigal por la ausencia de un puente en condiciones que lo salvara, constituía una frontera natural de la ciudad en dirección Sureste. Pero será también en esta época cuando por fin se levante el secularmente demandado puente, agilizándose las comunicaciones y posibilitando la aparición de nuevos asentamientos al otro lado del curso fluvial en el término de Vallecas. Nacen así las colonias de Doña Carlota, Picazo y Nueva Numancia, siendo este último nombre el oficial para el nuevo barrio que, sin embargo, desde el primer momento, se empieza a conocer como el Puente de Vallecas, denominación que finalmente prevalecerá para el suburbio, madrileño por sus características, pero administrativamente vallecano. Los nuevos barrios o barriadas son agrupaciones aisladas de casas, distantes unas de otras hasta varios kilómetros y ocupadas por inmigrantes procedentes del resto de Castilla y que trabajan como obreros sin cualificar, asumiendo también otras ocupaciones humildes. A estos se les fueron sumando otros industriales, especialmente tras la legislación de 1878 que expulsaba del centro de la ciudad a aquellas actividades que pudieran resultar molestas.

miniatura|izquierda|«Paisajes madrileños. Merenderos de Vallecas». Por Serafín Avendaño (Blanco y Negro, 1898)

A partir de 1920 se empezaban a diferenciar la villa, como núcleo rural, y el Puente para el resto del término, aunque administrativamente nunca ha tenido esta categoría, sino la de lugar. El desarrollo de los medios de comunicación separó aún más ambas entidades vallecanas, pues el Metro llegaba al Puente en 1924, disponiendo Villa de Vallecas tan solo de tranvías y trolebuses para comunicarse con este barrio o con Madrid. La sede de la casa consistorial se localizaba en Villa de Vallecas, el núcleo menos poblado, obligando a desplazarse hasta allí, para resolver cualquier cuestión administrativa, a una importante masa de población. Los vecinos del Puente, que acogía al 90 % de los habitantes, se sentían agraviados, tanto por depender de una localidad menos poblada, como por no disponer de los mismos servicios que los madrileños (alcantarillado, empedrado, etc.), que las arcas del municipio vallecano no podían asumir. Ya en 1898 solicitaban agregarse a Madrid, lo que levantó múltiples polémicas y finalmente no prosperó. Pero en el año 1930, el peso de su población se impuso (superaba los 50 000 habitantes), además de que se había convertido en el centro económico y social del municipio, por lo que candidatos procedentes de las barriadas empezaron a presentarse a las elecciones municipales y a ganarlas, hasta que en 1931, el Ayuntamiento y todos sus servicios fueron trasladados al Puente, quedando en la Villa tan solo un juez de paz y un delegado de alcalde.

Los años previos a la guerra civil española, así como los de la guerra misma, se vieron marcados por la condición eminentemente obrera e izquierdista del municipio, así como por su situación intermedia entre Madrid y Valencia, donde se había trasladado el gobierno de la República, haciendo de Vallecas lugar de paso entre ambas ciudades. Destacada en la defensa de Madrid, Vallecas sufrió duros ataques durante la guerra: sus consecuencias fueron documentadas por el fotógrafo Robert Capa, que publicó en diciembre de 1936 un amplio reportaje en la revista Regards sobre el padecimiento de quienes habían perdido sus hogares en los bombardeos aéreos.En el verano de 1936, los sacerdotes que habían tenido que salir de Ciudad Real amenazados de muerte por les autoridades republicanas, llegaron en un tren a Madrid y precisamente en Vallecas, fueron arrastrados del tren por los vallecanos –entre otros– y se produjo una de muchas matanzas de la Guerra Civil. Portada de la revista francesa Regards de diciembre de 1936. Vallecastodocultura.org Accedido el 16/11/2011.El reportaje vallecano de Robert Capa Vallecasbombardeada.org. Accedido el 16/11/2011.Vallecas recuerda en imágenes la guerra civil Madridiario.es. 03/11/2010. Accedido el 16/11/2011.