Servio Sulpicio Galba (en latín: Servius Sulpicius Galba; Terracina, 24 de diciembre de 3 a. C.-Roma, 15 de enero de 69), más conocido en la historiografía romana como Galba, fue un emperador romano que gobernó desde el 9 de junio de 68 hasta el 15 de enero de 69.
Servio Sulpicio procedía de una familia patricia noble y rica. Fue el último emperador romano que perteneció a la antigua aristocracia republicana. Bajo los Julio Claudios hizo carrera como militar y político. Bajo Tiberio Galba fue legado de Aquitania desde 31 hasta 32 y cónsul en el 33; bajo Calígula fue legado de Germania Superior desde 39 hasta 41; y bajo Claudio participó en la conquista de Britania en el 43 y gobernó la provincia de África con el rango de procónsul desde 45 hasta 47. Después estuvo mucho tiempo en reposo, hasta que en el año 60 o 61 el emperador Nerón lo nombró gobernador de Hispania Tarraconense.
En el año 68, Cayo Julio Víndex se sublevó en Galia Lugdunense y ofreció una alianza y el poder imperial a Galba, quien, tras alguna duda, aceptó. Víndex murió pronto, pero otros gobernadores también se rebelaron contra Nerón. Finalmente, el Senado reconoció oficialmente a Galba como emperador y Nerón optó por suicidarse. Unos meses más tarde, Servio Sulpicio entró en Roma, pero para entonces ya había empezado a ser impopular a los ojos de la población de la capital, de la Guardia Pretoriana y de los soldados de los ejércitos provinciales. Esto fue causado por las represalias adoptadas contra algunos dignatarios y comandantes militares prominentes, por el debilitamiento general del gobierno central así como por el descontento de los soldados respecto a su «avaricia». En la Germania Inferior, el gobernador Aulo Vitelio se rebeló, apoyado por varias provincias occidentales. Finalmente, Galba adoptó a Lucio Calpurnio Pisón Frugi Liciniano, un joven noble sin influencia. Uno de sus compinches, Marco Salvio Otón, organizó un motín junto a la Guardia Pretoriana y se hizo con el poder. Servio Sulpicio fue asesinado en el Foro Romano tras sólo siete meses en el poder.
Fuentes para su biografía La fuente primaria que relataba el corto reinado de Galba fue la Historia del senador Marco Cluvio Rufo, de la que dependen en mayor o menor medida todos los textos antiguos posteriores sobre este emperador. Dicha obra no ha sobrevivido, pero los estudiosos ven rastros de su uso en las Historias de Tácito, en las biografías de Plutarco sobre Galba y Otón, y en Suetonio, quien incluyó las biografías de los dos anteriores emperadores y Vitelio en su Vidas de los doce césares. Estos autores no usaron directamente el texto de Rufo, sino que también pudo haber un vínculo intermedio a través de las obras de Fabio Rústico, Vipstano Mesala o Plinio el Viejo.
La fuente más antigua que se conserva es una biografía de Galba escrita por Plutarco, quien llegó a Roma poco después de los tumultuosos acontecimientos del 69 y pudo comunicarse estrechamente con los testigos presenciales. Es lícito suponer que tuvieron más peso en su obra los testimonios orales que las fuentes escritas. Tácito y Suetonio no leyeron a este autor, por lo que la abundancia de pasajes paralelos es explicada por los investigadores como si los tres compartieran una fuente común.
Publio Cornelio Tácito dedicó la primera de sus grandes obras, las Historias, escrita presumiblemente hacia el año 109, al periodo comprendido entre el 69 y el 96. De este modo, describió los acontecimientos de la guerra civil, que representan una parte sustancial de su obra con tres libros de los doce, con el mayor detalle. Los últimos libros de sus Anales cubrieron los acontecimientos del 68, pero no han podido recuperarse. Tácito utilizó una amplia gama de fuentes latinas, incluyendo las actas del Senado, que no estaban disponibles para Plutarco y Suetonio. La biografía de Suetonio sobre Servio Sulpicio es la única fuente existente que cuenta la vida de este último antes de su llegada al poder. Al mismo tiempo, el valor de los relatos de este autor se ve disminuido por su falta de orden cronológico y su excesiva atención a todo tipo de rumores y chismes.
La Historia de Rufo fue utilizada por otro historiador romano, Dion Casio, pero de la parte de su obra que hablaba de Galba sólo queda el epítome compilado por Juan Xifilino. Además, hay breves relatos sobre Servio Sulpicio en el Breviarium historiae romanae de Eutropio, en la Historiæ adversus paganos de Paulo Orosio, y en el De Caesaribus de Aurelio Víctor. Tácito sobre el «año de los cuatro emperadores». Empiezo mi tarea tratando una época repleta de acontecimientos. Atroz por las guerras, desgarrada por las sediciones, violenta en los mismos tiempos de paz. Cuatro emperadores asesinados por la espada, tres guerras civiles, cuatro guerras exteriores, y muchas en que se entremezclaban ambas. La marcha de los acontecimientos fue favorable en Oriente y adversa en Occidente: revueltas en el Ilírico, sublevaciones en la Galia, sometida la Britania y, poco después, perdida ...
Biografía Orígenes Servio Sulpicio pertenecía a la noble familia patricia de la gens Sulpicia, presumiblemente descendiente de Camerino. El primer Sulpicio mencionado en las fuentes fue cónsul en 500 a. C., y a partir de entonces los miembros de esta familia ocuparon regularmente los más altos cargos romanos. Los Sulpicios de Galba eran descendientes de los Sulpicios de Saverrio. No hay información precisa sobre el origen del cognomen Galba, que apareció en el siglo a. C. Suetonio enumera cuatro versiones asociadas a palabras que suenan de forma similar:
Ninguna de estas versiones se considera plausible en la historiografía. Los Sulpicios de Galba se habían convertido ya durante la segunda guerra púnica en la rama más destacada de la familia, tanto en peso político como en riqueza. Publio Sulpicio Galba Máximo fue cónsul en dos ocasiones, en 211 y en 200 a. C., y mandó en la primera y en la segunda guerra macedónica. Su nieto Servio Sulpicio, cónsul en 144 a. C., fue un distinguido orador, pero se hizo famoso sobre todo como protagonista de un sonado escándalo: fue acusado de traición a los lusitanos durante su gobierno en Hispania Ulterior. El nieto de este último, quien llevaba el mismo nombre, apoyó a Cayo Julio César durante las guerras civiles. Su hijo Sulpicio Galba fue un destacado historiador y abuelo del emperador Galba.
El padre del futuro emperador llevaba supuestamente el praenomen Cayo, sin embargo, la historiografía también tiene opiniones a favor del praenomen Servio. Las fuentes informan de que era jorobado, pero que, no obstante, era activo en los tribunales; la cúspide de su carrera política fue como cónsul sufecto en el año 5 a. C. (uno de los cónsules ordinarios de ese año fue el propio Augusto). Los hijos de Cayo nacieron en su primer matrimonio, con Mumia Acaica, quien era la bisnieta paterna de Lucio Mumio Acaico, conquistador de Grecia, y la nieta materna de Quinto Lutacio Cátulo y descendiente de los patricios Servilios Cepiones. Galba estaba muy orgulloso de su ascendencia de la gens Lutacia, o más bien del padre de Capitolino, cónsul de 102 a. C., quien, según Plutarco, «aventajaba a todos sus contemporáneos en gloria y dignidad moral, aunque cedía voluntariamente la primacía en fuerza y poder a otros».
El hijo mayor de Cayo Sulpicio y Mumia Acaica fue otro Cayo Sulpicio Galba, quien fue cónsul en 22 y se suicidó en 36 cuando Tiberio le negó el cargo de procónsul. El segundo hijo fue Servio Sulpicio, el futuro emperador, quien se sabe que tenía alguna relación de parentesco con Livia, la esposa de Augusto. Según Plutarco, Galba era el primero de sus contemporáneos en nobleza y riqueza y «el más rico de los particulares que jamás entró en la casa de los césares».
Primeros años Servio Sulpicio nació, según Suetonio, «en el consulado de Marco Valerio Mesala y Lucio Léntulo, el noveno día antes de las calendas de enero», que corresponde al 24 de diciembre de 3 a. C. Juan Zonaras, quien vivió mil años después, escribe el 23 de diciembre, y otras fuentes (el mismo Suetonio y Tácito) informan de que Galba vivió 72 o 73 años, lo que da el 6 o el 5 a. C. como fecha estimada de nacimiento. La mayoría de los historiadores aceptan la fecha inicial indicada por Suetonio, mientras que el resto son probables corrupciones o cálculos errados. El lugar de nacimiento fue en una casa solariega cerca de Terracina, en el Latium.
Siendo aún un niño, Servio Sulpicio se encontró con Augusto, lo que cuenta Suetonio así: «cuando Galba lo saludó como un niño entre sus pares, le pellizcó la mejilla y le dijo: “Y tú, pequeño, probarás el poder”». El 1 de enero de 14, Servio Sulpicio vistió una toga como símbolo a su conversión en adulto. La madre de Galba murió pronto o se divorció; en cualquier caso, el padre de Galba se casó por segunda vez con Livia Ocelina, «una mujer muy rica y hermosa». Esta matrona adoptó a Servio Sulpicio, quien, según Suetonio, desde entonces hasta que fue proclamado emperador, llevó el nombre de Lucio Livio Ocela. No hay un consenso completo en las fuentes sobre el segundo nombre de Galba: las téseras fechadas en su año consular llevan el nombre de Lucio Sulpicio, mientras que en las monedas acuñadas en Egipto durante su reinado el de Lucio Livio Sulpicio.
Durante su juventud Servio Sulpicio pasaba todos los veranos en Tusculum, y estudió las «ciencias nobles», incluido el derecho. Livia, viuda de Augusto y madre de su sucesor Tiberio, «distinguió a Galba por su misericordia» y, según Suetonio, le legó la enorme suma de cincuenta millones de sestercios en el 29, pero, como en el testamento esta cantidad estaba anotada sólo en cifras y no duplicada en palabras, Tiberio redujo el legado a quinientos mil, aunque este dinero, como muchos otros legados de la difunta emperatriz, nunca fue entregado.
Carrera thumb|left|420px|Frontera romanogermana en el año 70. Galba comenzó su carrera política algo antes de lo habitual, probablemente gracias al favor de Tiberio. Las fuentes informan de que durante la pretura participó en la organización de la Floralias y, en particular, mostró al pueblo unos elefantes bailando sobre una cuerda. Después de esto, durante un año, en 31-32, Servio Sulpicio fue gobernador de Aquitania. En 33 recibió un consulado durante seis meses, que Plutarco describe que Galba debía a Livia, pero esto es claramente erróneo, ya que la emperatriz había muerto cuatro años antes. El colega de Servio era el patricio Lucio Cornelio Sila Félix.
En el año 39, el emperador Calígula nombró a Galba legado de Germania Superior. El nuevo gobernador tomó inmediatamente medidas para reforzar la disciplina en el ejército provincial, ya que, al día siguiente de su llegada, ordenó a los soldados que no aplaudieran durante las fiestas que se celebraban en ese momento, sino que mantuvieran las manos bajo los mantos, prohibió las peticiones de licencias y el ejército se dedicó a trabajar. A partir de entonces, Galba pudo enfrentarse a los numerosos grupos de germanos que trataban de saquear la provincia cruzando desde el otro lado del Rin; como respuesta, Galba realizó algunas pequeñas incursiones en la orilla derecha del Rin contra esos germanos. Es posible que en esta época fueran construidas las fortalezas romanas de Wiesbaden y Gross-Gerau. En la primavera o verano de 40, cuando Calígula estaba de paso por la Germania Superior, Servio Sulpicio dirigió una inspección de las tropas y ejercicios de campo para él y se ganó los mayores elogios. El emperador se alegró especialmente de que el legado corriera detrás de su carro durante toda una veintena de millas con armadura completa.