El 10 de mayo de 1940, al inicio de la batalla de Francia, Alemania invadió Bélgica, con el objetivo de penetrar rápidamente el frente francés franqueando el río Mosa en Sedán y más al norte en Dinant, Houx o Yvoir. Desde los primeros combates de diversión que tuvieron lugar más al norte, a lo largo del Canal Alberto, las tropas especiales alemanas se apoderaron de la fortaleza de Eben Emael, que tenía reputación de inconquistable. Esta derrota y la penetración hacia el Mosa (los días 13 y 14 de mayo) llevaron al Ejército de Bélgica a replegarse prácticamente sin combatir hasta la línea Amberes-Wavre, luego al río Escalda y finalmente al río Lys. Tras este río, aunque poco propicio para una batalla de contención, una buena parte del ejército belga combatió ferozmente entre el 23 y el 28 de mayo de 1940, no cediendo más que algunos kilómetros de terreno a las poderosas divisiones alemanas. Únicamente el simple combate de Vinkt provocó más de 150 muertos y 1500 heridos a los alemanes el 27 de mayo.
Posición de las tropas belgas, su defensa encarnizada miniaturadeimagen|Rendición belga. Los soldados belgas ocupaban el río Lys (la fina línea azul sobre la mancha roja que indica el avance alemán con la ruptura hacia el mar en Abbeville, en el mapa inferior) entre Menin y Deinze (en las cercanías de Gante, Ghent en el mapa en inglés), y se sostenían igualmente en retaguardia en un canal de derivación existente entre Deinze y el mar (paralelo a la frontera entre Bélgica y Holanda). Luego se verá con mayor detenimiento, pero de las ocho divisiones flamencas de infantería desplegadas tras el Lys, cinco (en grados y de modos distintos) defeccionaron, mientras que las 3.ª, 5.ª, 8.ª, 10.ª, 15.ª y 17.ª divisiones de infantería valonas (sin incluir las divisiones de cazadores de las Ardenas), no se hundieron sino bajo el fuego enemigo, siendo aun capaces de infligirle una fuerte derrota el 27 de mayo en Vinkt.
El frente se rompió el día 27 a mediodía. El comandante en jefe del Ejército de Bélgica, el rey Leopoldo III de Bélgica decidió esa misma tarde el envío de un parlamentario a los alemanes. Estos exigieron la capitulación incondicional del ejército para el 28 de mayo por la mañana, la entrega de todo el material militar y el libre acceso hasta el mar. En ese momento pareció oportuno –aunque sea aun hoy en día objeto de controversia- que esta decisión del rey de Bélgica se tomara sin demasiado contacto con los aliados británicos y franceses. El consejero militar del rey, general Raoul van Overstraeten, pensaba que el ejército belga habría podido resistir todavía un tiempo. Raoul van Overstraeten, Dans l’étau, París, 1960 Es cierto que la capitulación incondicional del ejército belga dejó al descubierto el flanco derecho de las tropas británicas que iban a iniciar las operaciones de reembarco en Dunkerque. Y es igualmente cierto que las tropas británicas y francesas sostuvieron hasta el día 4 de junio el perímetro alrededor de Dunkerque, es decir, hasta bastante tiempo después de la capitulación belga en el mismo teatro de operaciones. Esta es la opinión de Henri Bernard, profesor honorario en la Escuela Real Militar Panorama d’une défaite, Duculot, Gembloux, 1984 Todo parece demostrar que una buena parte de los soldados valones, sobre todo, pero también una parte importante de los soldados flamencos no libraron aquí un combate "desesperado" sino, por el contrario, un combate que esperaban victorioso contra un adversario temible (por los recuerdos de 1914 en la Primera Guerra Mundial y por el carácter totalitario del régimen nazi alemán). Los historiadores militares miden la combatividad de las tropas en razón del número de muertos y heridos de las unidades participantes. Hervé Hasquin ha mostrado que el 51,3 % de los soldados muertos en las operaciones estaban domiciliados en Valonia, el 39,9 % en Flandes y el 8,8 % en Bruselas, aun cuando la población valona solo representaba entonces poco más de un tercio de la población total. Hervé Hasquin, Historiographie et politique en Belgique, IJD et ULB, Bruselas, 1996, p. 203, nota 46 donde se indica que las cifras proceden de la respuesta ofrecida al diputado belga Théo Lefèbvre en el Bulletin des questions et réponses, Chambre des représentants sesión extraordinaria, 1946, pp.120-121, pregunta del 16 de mayo de 1946 thumb|center|500px|En la víspera de la batalla del Lys
Problemas políticos planteados por la capitulación
Por el hecho de capitular y constituirse en el mismo acto en prisionero de guerra junto con sus soldados, el rey Leopoldo III atrajo sobre sí las iras del francés Paul Reynaud, pero también del británico Winston Churchill y del propio gobierno de Bélgica, dirigido por el católico valón Hubert Pierlot, que creía necesario que el rey prosiguiese la lucha fuera del territorio nacional codo a codo con los Aliados. Es lo que el gobierno belga finalmente decidió hacer, manteniendo de este modo a Bélgica en la guerra en el bando Aliado, contra la opinión del rey.
Las defecciones de divisiones flamencas, factor de la derrota e inquietud de Leopoldo III
Es igualmente innegable que varios regimientos de tropas flamencas de infantería se batieron sin convicción en la línea del Lys. Lo que permite diferenciar a los regimientos valones de los flamencos es el hecho de que el Ejército belga hubiera efectuado ya la segregación lingüística de sus unidades en 1938. Varias obras han analizado la pertenencia lingüística de las unidades y el orden de batalla del Ejército belga en 1940. Aquí únicamente se hará mención de la infantería.André L'Hoist, La guerre 1940 et le rôle de l'armée belge, Ignis, Bruselas, 1940, L.A. Lecleir L'infanterie, filiations et traditions, Bruselas, 1973. Histoire de l'armée belge de 1830 à nous jours, Centre de documentation des forces armées, Bruselas, 1988. tomo II De 1920 à nos jours (por lo que respecta a regimientos formados por militares profesionales). Estas informaciones pueden completarse con Francis Balace Quelle armée pour la Belgique? en Jours de guerre, Bruselas, 1991. Para terminar Éric Simón en Le rapport des forces entre la Heer [ejército de tierra alemán] et l'Armée belge, mai 1940, en Bulletin d'information du Centre Liégeois d'Histoire et d'Archéologie militaire, Octubre-diciembre de 2005, Tomo IX, fascículo 8, pp. 25-44, indica la pertenencia lingüística de los regimientos y detalla los combates, rendiciones o fallos graves de los regimientos flamencos y valones.
Por ejemplo, el 23 de mayo, se rindió una gran parte de la 16.ª División de Infantería [DI] (que se entregó al enemigo en Gante),Peter Taghon, La reddition de Gand, légende et vérité in Jours de Guerre, n° 2, Bruselas, 1991, pp.115-123. Peter Taghon, Gent, mei 1940, Historica, Gand, 1986, passim al igual que la 13.ª DI.Oscar Michiels (jefe del Estado Mayor General del Ejército belga en mayo de 1940), 18 jours de guerre en Belgique, Berger-Levrault, París 1947 y General van Overstraeten (consejero militar del rey), Dans l’étau, op. cit., p.351 El 25 de mayo por la mañana, la 4.ª DI (cuyo 15.º Regimiento de Línea se rindió voluntariamente a los alemanes sin combatir, lo que trajo consigo la derrota de la División), se hundió Hervé Hasquin, Historiographie et politique en Belgique, op. cit., p.203. Peter Taghon Mai 40, La campagne des dix-huit jours, Duculot, París et Louvain-la-neuve, 1989, pp.177-178 escribe: El 15º de línea ha dejado prácticamente de existir. El capitán Locks todavía quiere desencadenar un contraataque, con su 7ª Compañía, pero cae muerto al igual que el teniente Mutsaert, en circunstancias particularmente sospechosas. Général Van Overstraeten, Sous le joug, Léopold III prisonnier, Didier-Hattier, Bruselas, 1986, p.27 y fue la 1.ª División de Cazadores de las Ardenas la que colmató la brecha así creada. La energía de la respuesta de esta unidad, que causó 1500 muertos y heridos al 225.º RI alemán está en el origen de la Masacre de Vinkt, que presenta analogías con otras atrocidades cometidas por los alemanes en 1914, durante la invasión de Bélgica en los primeros días de la Primera Guerra Mundial. Para terminar, diversas unidades de la 12.ª DI y de la 9.ª DI se descomponen en los días siguientes.Respecto de la 12ª DI véase especialmente O.Michiels, op. cit., Général Van Overstraeten, Sous le joug..., op. cit. p. 36, L’Historique de l’Armée belge, op cit., p. 140 escribe, sobre la mañana del 26 de mayo: En el sector de la 9ª DI, a primera hora de la mañana, el enemigo, recibido con banderas blancas, atraviesa el canal del Mandel . Oscar Michiels, 18 jours de guerre en Belgique op. cit. p. 235 escribe que el 26 por la mañana la 12ª DI prácticamente ya no tiene infantería. El coronel belga de Estado Mayor A. Massart, Historique du 13e de Ligne, Centre de documentation historique des forces armées, Bruselas, 1982, señala (p.118) la rendición de la 5ª Compañía del 16º Regimiento de línea en el flanco derecho del 13º de línea, el 25 de mayo por la tarde. Según Raoul Van Overstrateten y Francis Balace, estas defecciones de unidades flamencas influyeron en la decisión del rey, atemorizado por la idea de que estas diferencias de comportamiento en su ejército no llevasen a los alemanes a reeditar su política de los años 1914-1918 a favor de los separatismos flamenco y valón.Francis Balace indica en Fors l’honneur. Ombres et clartés sur la capitulation belge, in Jours de Guerre, t. 4, Jours de défaite, II, Crédit Communal, Bruselas, 1991, pp. 23-24.: Lo que igualmente importante en el pensamiento del rey (...) es no permitir al enemigo sacar argumentos de las defecciones de algunas unidades, ya se comprenderá que se trataba de algunos batallones de regimientos flamencos, para llevar a cabo una política favorecedora del separatismo y negadora del hecho belga. Raoul Van Overstraeten, en Dans L’étau, describe a un Leopoldo III desmoralizado por las defecciones de unidades flamencas, op. cit., p. 350. El comandante Hauteclerc estima que las defecciones se produjeron por la propaganda del VNV, que explotaba las malas condiciones sociales de los soldados (tanto flamencos como valones).En Le manque de combativité des régiments flamands en Revue des chasseurs ardennais, número 1, 1980, los soldados y suboficiales que habían sido movilizados sólo percibían ingresos ínfimos, mientras que los oficiales percibían subsidios equivalentes a los de su situación civil. Otra pista debe ser igualmente analizada, la correspondiente al recuerdo de las atrocidades alemanas, de memoria más viva en las zonas valonas, así como el sentimiento de injusticia lingüística de la Primera Guerra Mundial Laurence Van, Ypersele in Serge Jaumain, M.Amara, B.Majerus, A.Vrindts, Une guerre totale? La Belgique dans la Première guerre mondiale, AGR-AR, Etudes sur la Première guerre mondiale, Bruselas, 2005 Con el Gobierno, la ruptura era completa en el plano político, y así se mantuvo respecto del monarca.
La Flamenpolitik y los prisioneros de guerra
La suerte de los militares belgas no estaba clara en el momento de la capitulación, ya que los alemanes no habían decidido aún qué hacer con ellos. Decidieron mantenerlos en cautiverio y a partir de fines de mayo 225 000 fueron transportados a Alemania, en tren o barco. Los oficiales fueron internados en los Oflags (Offizierslager), principalmente en Prenzlau, Tibor y Lückenwalde. Los demás militares fueron enviados a los stalags (Soldatenlager).
Orígenes de esta política