Ángeles y demonios (título original ) es una película estadounidense de suspense y misterio de 2009 dirigida por Ron Howard, escrita por David Koepp y Akiva Goldsman, y basada libremente en la novela homónima de Dan Brown. Es la secuela de la película de 2006 El código Da Vinci, también dirigida por Howard y es la segunda parte de la serie fílmica del profesor Robert Langdon. La novela fue publicada primero y después se realizó su adaptación cinematográfica. El rodaje tuvo lugar en Roma y en los estudios de Sony Pictures en Culver City, California.Angels and Demons de la Internet Movie Database del 19 de febrero, 2007
Tom Hanks repite su papel como el profesor Robert Langdon, así como el productor Brian Grazer, el compositor Hans Zimmer y el guionista Akiva Goldsman, con David Koepp uniéndose para ayudar a este último.
El filme obtuvo críticas mixtas de parte de la prensa especializada, y logró recaudar cerca de $485 millones de dólares alrededor del mundo.
Argumento Bajo la atenta mirada del padre Silvano Bentivoglio (Carmen Argenziano) y la doctora Vittoria Vetra (Ayelet Zurer), la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) inicia el Gran Colisionador de Hadrones y crea tres frascos de partículas de antimateria, más grandes que las producidas antes. Casi inmediatamente, la doctora Vetra va a revisar los frascos cuando encuentra el globo ocular del padre Silvano, que fue asesinado para abrir la puerta de seguridad con su ojo, y uno de los frascos de antimateria es robado. Al mismo tiempo, la Iglesia católica está de luto por la repentina muerte del Papa Pío XVI en Roma y se prepara para el cónclave papal para elegir al próximo Papa. El camarlengo, el padre Patrick McKenna (Ewan McGregor), asume el control temporal de la Santa Sede y antes de que el cónclave entre en aislamiento, cuatro de los preferiti (los cardenales favoritos a ser elegidos papa) son secuestrados por un hombre que dice representar a los Illuminati. En un mensaje de video, amenaza con matar a un candidato cada hora a partir de las 8 p. m. y destruir toda la Ciudad del Vaticano a la medianoche, usando el frasco de antimateria que falta como bomba. La Santa Sede convoca al simbologista Robert Langdon (Tom Hanks) de la Universidad de Harvard y a Vetra para ayudarles a salvar a los cuatro preferiti y localizar el frasco.
Langdon escucha el mensaje de los Illuminati y deduce que los cuatro cardenales morirán en los cuatro altares del "Camino de la Iluminación", marcados por estatuas de ángeles en lugares relevantes para los cuatro elementos clásicos. Sobre las objeciones del comandante Maximilian Richter (Stellan Skarsgård), jefe de la Guardia Suiza, pero con el consentimiento de McKenna, Langdon obtiene acceso al Archivo Secreto Vaticano. Una vez ahí, examina por unos momentos el libro prohibido de Galileo Galilei con Vetra. Siguiendo las pistas y acompañados por el inspector general Ernesto Olivetti (Pierfrancesco Favino) y Claudio Vincenzi (David Pasquesi) del Cuerpo de Gendarmería de la Ciudad del Vaticano, llegan a la Capilla Chigi, en la iglesia de Santa María del Popolo. Allí encuentran al cardenal Ebner (Curt Lowens) muerto, asfixiado con tierra y marcado con un ambigrama de la palabra "tierra". Verifican que la segunda ubicación es la concurrida plaza de San Pedro y llegan justo cuando el cardenal Lamassé (Franklin Amobi), ensangrentado, aparece entre la multitud con su pecho marcado con "aire". Vetra intenta, sin éxito, realizarle respiración cardiopulmonar, solo para descubrir que sus pulmones han sido perforados, mientras el asesino (Nikolaj Lie Kaas) se escapa entre el gentío.
Vetra estudia los diarios de Silvano y al mismo tiempo, Langdon, Olivetti y Vincenzi localizan la tercera iglesia, Santa Maria della Vittoria, y llegan para ver al cardenal Guidera (Bob Yerkes) con la marca "fuego" y suspendido sobre una pila de madera en llamas. Se produce un tiroteo entre el asesino y los oficiales, con Olivetti y Vincenzi muriendo en el proceso, además del cardenal Guidera que es atravesado por una bala perdida. Langdon logra escapar, pero no antes de ser descubierto por el asesino. Langdon convence a dos oficiales carabinieri para que lo lleven a la siguiente ubicación y el trío parte con prisa al altar del "agua", la Fontana dei Quattro Fiumi, justo cuando el asesino llega en una furgoneta. El asesino mata a los oficiales y deja caer al cardenal Baggia (Marco Fiorini) atado a una estructura de hierro en la fuente para que se ahogue, antes de despedirse de Langdon y marcharse. Con la ayuda de los transeúntes, Langdon rescata al cardenal, quien le dice que la guarida de los Illuminati es el Castillo de Sant'Angelo. Ahí, Langdon y Vetra descubren un pasaje oculto que conduce al Vaticano, que es utilizado por el asesino como un escondite. Allí descubren un cofre con cinco marcas de hierro, y se dan cuenta de que la quinta marca (el emblema de la Santa Sede) es para el Papa (el camarlengo), pero se enfrentan al asesino antes de que puedan alertar a McKenna. El asesino perdona sus vidas una vez más, afirmando que matarlos no es parte de su misión, a menos que lo persigan. Luego, les advierte crípticamente que tengan cuidado, ya que sus contratantes son «hombres de Dios» antes de partir. Escapa a un automóvil que le dejó su contratante, pero muere inmediatamente cuando explota al encenderse.
Langdon y Vetra se apresuran a regresar al Vaticano, donde encuentran al comandante Richter amenazando a McKenna con un arma y a este último con el emblema de la Santa Sede marcado en el pecho con un hierro incandescente. Richter y el arzobispo Simeon (Cosimo Fusco) son muertos a tiros por los guardias. Cuando Richter muere frente a Langdon, abre la mano para revelar una llave que toma Langdon. El frasco de antimateria es encontrado en la tumba de San Pedro, debajo de la iglesia, pero la vida útil de la batería es demasiado baja como para arriesgarse a volver a conectarlo a una batería. McKenna, siendo un expiloto de la Aeronáutica Militare, toma el frasco y usa un helicóptero que se encuentra en la plaza de San Pedro para volar sobre el Vaticano. A gran altura, salta en paracaídas cuando la bomba de antimateria explota en lo alto. McKenna es aclamado como un héroe y salvador, y los cardenales proclaman una moción para elegirlo Papa, pese a las reticencias del cardenal Strauss (Armin Mueller-Stahl), el gran elector del cónclave. Langdon y Vetra usan la llave de Richter para ver un video de seguridad que muestra a McKenna hablando con Richter antes del ataque. El video revela que fue el mismo McKenna quien ideó toda la conspiración. Se revela también que fue él quien asesinó al Papa (su propio padre adoptivo) con una sobredosis de tinzaparina, medicamento que le era suministrado debido a una tromboflebitis, porque sintió que éste había traicionado a la Iglesia al tratar de cerrar la brecha entre la ciencia y la religión al aceptar una reunión con Silvano para abrazar la idea de la existencia de la "Partícula de Dios" (la antimateria). Después de que McKenna hubiese matado al Papa, tenía la intención de elegirse para el papado mientras reunía a los cardenales más conservadores a su lado, usando el regreso de los Illuminati para hacerles creer que estaban en una guerra y que él sería el guerrero que podría conducirlos. La grabación es mostrada al cónclave papal y McKenna al fin se da cuenta de que ha sido descubierto. Huye hacia el acceso de la tumba de San Pedro en el edificio, donde se suicida inmolándose antes de que la Guardia Suiza lo apresara.
La Santa Sede anuncia oficialmente que McKenna murió debido a lesiones internas sufridas durante el aterrizaje del paracaídas (incluso pidiendo su canonización), y el cardenal Baggia (el único preferiti que sobrevivió) es nombrado como Papa Lucas I, con el cardenal Strauss como su nuevo camarlengo. Strauss agradece a Langdon por su ayuda y le da el libro de Galileo a Langdon para su investigación como un regalo de él mismo y del papa Lucas, solicitando que el testamento de Langdon lo devuelva al Vaticano, y cualquier referencia futura que pueda hacer sobre la Iglesia católica en sus futuras publicaciones se haga con delicadeza, a lo que Langdon responde: "Lo intentaré". Cuando termina la película, Lucas I comparte un agradecido asentimiento con Langdon y Vetra, y sale al balcón para saludar a la multitud que lo espera en la plaza de San Pedro.
Reparto
Producción
Desarrollo En 2003, Sony adquirió los derechos de la novela Angeles y demonios junto con El código de Da Vinci en un trato con el autor, Dan Brown. En mayo de 2006, tras el lanzamiento de la adaptación cinematográfica de El código Da Vinci, Sony contrató al guionista Akiva Goldsman, quien escribió la adaptación cinematográfica de esta cinta, para adaptar Ángeles y demonios. La filmación debía comenzar originalmente en febrero de 2008 para un lanzamiento estimado en diciembre del mismo año, pero debido a la huelga de guionistas en Hollywood, la producción fue retrasada para un estreno el 15 de mayo de 2009. Luego, David Koepp reescribió el guion antes de que comenzara el rodaje.
El director Ron Howard optó por tratar Angels & Demons como una secuela de la película anterior, en lugar de una precuela, ya que muchos habían leído la novela después de El código Da Vinci. Le gustaba la idea de que Langdon había ya pasado por una aventura y que ahora era un personaje más seguro. A Howard le fue más cómodo adaptar libremente la historia porque la novela era menos popular que El código Da Vinci. El productor Brian Grazer dijo que habían sido demasiado "reverentes" al adaptar El código Da Vinci, lo que resultó en que fuera "un poco larga y escénica". Esta vez, "Langdon no se detiene y da un discurso, cuando él habla, está en movimiento", aseguró. Howard coincidió, diciendo: "Es más acerca de la modernidad chocando con la antigüedad y la tecnología frente a la fe, por lo que estos temas, estas ideas son mucho más activas, mientras que el otro vivió tanto en el pasado. Los tonos son solo innatamente tan diferentes entre las dos historias."
Diferencias con el libro
Filmación thumb|right|300px|Tom Hanks y Ayelet Zurer afuera del Panteón de Roma. El rodaje comenzó el 4 de junio de 2008 en Roma bajo el falso título de Obelisco. Los cineastas programaron tres semanas de filmación en una localización exterior debido a una huelga organizada por el Sindicato de Actores de Cine el 30 de junio de ese año. El resto de la película fue filmada en los estudios de Sony Pictures en Culver City, California, para permitir esta huelga. Los funcionarios de la Iglesia católica encontraron ofensivo El código Da Vinci y prohibieron filmar en sus iglesias, por lo que las escenas de las iglesias fueron grabadas en los estudios de Sony. El Palacio de Caserta fue duplicado como el exterior del Vaticano, y la Biblioteca Angélica se utilizó en lugar de la Biblioteca Apostólica Vaticana. La filmación tuvo lugar en la Universidad de California en Los Ángeles en julio del mismo año. Sony e Imagine Entertainment organizaron un rodaje ecológico, seleccionando las locaciones donde se grabaría en base al tiempo y al combustible que se ahorraría, utilizando contenedores de carga para soportar paredes fijas o pantallas verdes, así como almacenar accesorios para futuras producciones o donarlos a organizaciones benéficas.
Howard odiaba que la huelga del Gremio de Escritores lo obligara a retrasar el rodaje de la película hasta el verano. Sin embargo, la rápida grabación le permitió refinar el naturalismo que había empleado en su anterior película, Frost/Nixon, a menudo con cámaras de mano para prestar una energía adicional a las escenas.