Villa Maza es una localidad argentina del partido de Adolfo Alsina, en la provincia de Buenos Aires.

Geografía Ubicación Villa Maza está ubicada geográficamente entre las siguientes coordenadas: 36°48′ latitud sur / 63°21′ longitud oeste.

Se encuentra en la provincia de Buenos Aires y pertenece al partido de Adolfo Alsina, que está delimitado por los partidos de: Pellegrini, al norte. Salliqueló, al noroeste. Guaminí, al noroeste. Coronel Suárez, por el este Saavedra, al sudeste. Puán, al sur. Por el oeste se encuentra la provincia de La Pampa

Se encuentra a 70 km al nornoroeste de la ciudad de Carhué, cabecera del partido, pero la distancia se alarga por carecer de caminos asfaltados directos que comuniquen con la misma. El itinerario más simple para llegar a Carhué es por el camino de tierra paralelo a las vías del ferrocarril, rumbo al sur, hasta la población de Rivera, y sigue por la ruta provincial RP 60, en dirección al este. El acceso Carlos Hanndorf, y el Camino de la Ermita, asfaltados y habilitados desde el 28 de noviembre de 1995, comunican a Villa Maza con la ruta 14 de la provincia de La Pampa, hacia el oeste, y con la ruta 85 de la provincia de Buenos Aires, por la que se puede llegar hasta la RN 5, que se vincula con el Gran Buenos Aires.

Su área de influencia incluye a las poblaciones de La Pala (estación Francisco Murature), Thames y Yutuyaco, y a las comunidades de las escuelas de Arano y Santa Anita con sus respectivas zonas rurales circundantes.

Caracteres físicos El clima es templado, con estaciones extremas bien marcadas. Los vientos que predominantemente afectan al lugar son el del norte, el pampero, y las sudestada. Las precipitaciones medias anuales oscilan entre los 500 y 1000 mm, con estación seca en el invierno. Cabe señalar que a partir de 1973 volvió el periodo húmedo, con el régimen pluviométrico muy parecido al "Periodo 1870 a 1920 Florentino Ameghino", con corrimiento de las isohietas, mostrando largos períodos de sequía, y en ocasiones, registros que provocaron fuertes inundaciones, con la consecuence formación de extensas lagunas en la periferia y los campos de la zona. La altura media es de 130 metros sobre el nivel del mar (la cota de riel, en la estación del ferrocarril, es de 131,2 ). Pertenece a la zona de transición entre la Pampa Deprimida, por el este, y la Pampa alta, por el oeste. La planicie circundante se ve interrumpida por médanos aislados y bajos muy suaves. Alternan algunas lagunas cuya extensión y permanencia es muy sensible al régimen de lluvias. La dirección de la pendiente es muy irregular, por lo que el drenaje, en períodos de inundación se torna muy difícil, y se produce una elevación notable del nivel de las napas freáticas. La profundidad media en que se halla el agua es de 6 metros.

Los episodios más catastróficos ocurrieron en 1985, y la población se encontró con una problemática que nunca hubiese imaginado, al estar alejada de las principales cuencas hídricas. El 2 de octubre de ese año, los accesos se cortaron por lluvias torrenciales (por ejemplo 100 mm en 12 horas). Esto creó una situación de emergencia, acentuada por la falta de vías de comunicación. Los caminos estaban intransitables, los campos anegados no se podían trabajar, muchas familias tuvieron que ser evacuadas. Los sótanos y subsuelos se llenaron de agua y se formaron lagunas de hasta un metro y medio de agua en el conurbano de Maza. El fenómeno coincidió con todo el proceso de avance del río Quinto por el noroeste de la provincia de Buenos Aires, y precede cronológicamente a la gran inundación de la pampa deprimida que culmina con la inundación de la cuenca de Las Encadenadas y la desaparición de la villa turística de Epecuén. A fines de 1997 y principio de 1998, lluvias persistentes pero de suave intensidad, dilataron la recolección de la cosecha fina, y afectaron económicamente a los productores. En octubre de 2001, se repitieron registros de lluvias excesivas y se produjeron inundaciones en el 50% de los campos circundantes. En el marco de esa situacíón ambiental desfavorable se realizó el censo de población, con serias dificultades para realizar el relevamiento en el área rural. Pero, las características más preocupantes del clima siempre habían estado relacionadas con la sequía, ya que no solo afecta a los agricultores y ganaderos sino también a los intermediarios urbanos que ven comprometida la rentabilidad de sus ingresos si disminuye la demanda de los productos rurales. Especialmente afectados por la falta de agua se transitó el año 2005, en el que Villa Maza se aprestó a festejar los 100 años de vida, el 5 de mayo de 2006.

Caracteres demográficos La población en el último censo registró . Se notó un leve incremento del 2,5% con respecto al censo de 2001, que arrojó un total de .

right|thumb|Reunidos por festejos de Centenario.

El análisis de la estructura de población muestra un leve predominio del sexo femenino. Con respecto a las edades, es notable la disminución de población joven, correspondiente a los períodos vinculados a la iniciación de la educación terciaria o a la búsqueda de trabajo, evidenciando una emigración notable hacia centros más poblados. El resultado, reflejado en la pirámide de población, indica una tendencia a envejecer. La dinámica demográfica registra índices semejantes a la natalidad y a la mortalidad nacional, pero el crecimiento total es ínfimo, por influencia de la corriente emigratoria juvenil.

La composición por actividad económica arrojó un alto índice de desocupación (cercano al 20%) y dentro de las opciones de empleo, el 56% de actividades terciarias, evidencia mucho esfuerzo orientado hacia la circulación, el comercio y los servicios. La producción de bienes, que es la principal fuente de ingresos globales en la zona, no genera un alto porcentaje de ocupación. Estos son rasgos de una población en riesgo de estancamiento.

Con respecto a la salud, el estado sanitario es bueno, sin episodios de grandes brotes de enfermedades infecto-contagiosas. Las principales causas de muerte son los problemas cardiovasculares, en segundo lugar el cáncer, y en tercer lugar los accidentes.

Poblamiento nativo En los campos alrededores de Villa Maza, y dentro de un área más amplia, estuvieron asentados indios del pueblo Boroga. Sus antepasados habían llamado a la llanura pampeana-bonaerense como su tierra: inchiñ ni mapú, reconociendo cada arroyo, laguna o cada paraje. También habitaron en Chile un área insertada como una cuña entre los araucanos o huilliches, con los que nunca tuvieron buena convivencia.

Durante las guerras de la independencia fueron expulsados de Chile y vinculados al bando realista. Más tarde se relacionaron a los jefes unitarios de las guerras civiles y en la época de Rosas, sufrieron el trato engañoso del caudillo bonaerense, quien los consideraba sus enemigos y los controlaba con acuerdos ambiguos que les permitieron residir durante un tiempo en la zona de Guaminí, Carhué, y bordes de las Encadenadas en tanto le ayudaran a Rosas a combatir a los ranqueles de Llanquetruz o de Painé.

Pero el pueblo borogano tuvo un triste final. Su poderío se extinguió por la acción conjunta del cacique araucano-huilliche, Juan Calfucurá, y el plan de Juan Manuel de Rosas de pactar con él. En la noche del 8 de septiembre de 1934, unos ochocientos huilliches atacaron a la tribu del cacique boroga Mariano Rondeao, en Masallé, al norte del lago Epecuén, y pasaron a cuchillo al cacique y a los principales capitanejos o posibles herederos; fue una verdadera masacre. Algunos grupos se escaparon en la noche y de ellos quedan descendientes, que tras la figura mítica de Coliqueo dan testimonio de la existencia de aquella nación guerrera. Con ese oscuro episodio se libera la llanura de sus verdaderos dueños, y comienza el poderío de Calfucurá, controlando desde Carhué, como llave del desierto, el paso de los malones que aseguraron el flujo de ganado comercializado hacia Chile. La zona de Villa Maza está también dentro del área de contacto y de correría de los caciques ranqueles, y de los indomables hombres de Vicente Pincén, quien se identifica como el cacique más independiente y más rebelde del oeste bonaerense, nacido en las tolderías borogas de Carhué, y sometido finalmente por Conrado Villegas, tras su detención en unos pajonales de Potrillo Oscuro, el 6 de noviembre de 1878.

Protohistoria De las andanzas de los aborígenes, anteriores a la ocupación del hombre blanco, se conocen los sitios en que existían algunos picaderos, hasta donde habrían traído rocas de las sierras de Puán y los planos de las rastrilladas, que marcan uno de estos caminos indios, atravesando campos ubicados al este de Maza. Nada queda, en el paisaje actual, de lo que llamaríamos impronta cultural de los aborígenes, salvo algún resto lítico que el viento o el laboreo puedan desenterrar. Solo resta rescatar del olvido los recuerdos de quienes pudieron escuchar los relatos referidos por descendientes de los pobladores nativos, que ocuparon esta llanura antes de la llegada de los blancos europeos.

Testimonios orales Por Carlos Hanndorf, enfermero de la localidad, en 1996: Con respecto a personas de origen indio, recuerdo a Juan Amaya quién me regaló un caballo que habían cuidado para correr y que se llamaba Zaino de Amaya. Vivía en un ranchito cercano a la antigua cancha del CMDS (Club Maza Deportivo Social). Trabajó mucho tiempo en la estancia El Triángulo. Lo atendí cuando murió de un infarto.

Por Gervasio Vargas: ¿Indios?... me acuerdo de Juan Amaya que tenía un caballo que se llamaba Sombra Negra. Era muy carrerista y muy vago. También me acuerdo de Ramón Cisneros, otro indio que era mensual de la estancia La Unión, de Guarrochena. Domingo Meanculeo era un indio muy fiel, cuando se iba el patrón cuidaba todo como propio. Una vez le pegó a un cocinero porque no había hecho el almuerzo para los empleados. Trabajaba con Roberto Hernandorena, en la estancia La Pala.

Por Carlos Rivas: Yo recuerdo a un indio llamado Victorino Peralta, que se dedicaba a esquilar a tijera. Él contaba que se había salvado de la matanza que hicieron los blancos de la conquista del desierto, porque mataron a los más viejos y a los jóvenes los dejaron vivos; y que había conocido a Rosas en la zona de Guaminí. Él murió con 115 años. Mi padre decía que a esta zona los indios la llamaban Palomita Blanca, y que al pasar el ferrocarril ese nombre se abandonó.

Por Noemí Magra de Escobar: Mi abuela murió en 1976 y tenía 105 años. Se llamaba Mercedes Lozano de Magra. LLegó a esta zona cuando apenas tenía 12 años, entre 1870 y 1880. Sus padres estaban en una chacrita con casa de adobe o chorizo. Me contaba que los indios que habitaban casi regularmente este paraje se asentaban en los médanos. A este lugar lo llamaban Palomita Blanca y estaba rodeado de lagunas, cañaverales, pencas (tunas) y médanos. En uno de estos sepultaron un gran cacique con sus joyas, aunque diez años más tarde lo exhumaron. La hija de este cacique, Andrea Chulai, vivió 104 años reales (90 años indicados en el Registro Civil), falleciendo en Villa Maza.

Por José Chaverría, a los 85 años, en 1996: