La música en la Edad media es la historia de la música en los tiempos antiguos y dado que la música es algo connatural al ser humano, como ha probado la antropología, también la que se producía en periodos anteriores, que no eran históricos (la Edad Media), a pesar de que para unos períodos habrá testimonios escritos y para otros únicamente los restos de la cultura material ligada a la música (los propios instrumentos musicales).

No debe confundirse con el concepto de, que se utiliza de forma equivalente a la música clásica, anterior al y limitada geográficamente a Europa Occidental.

La música en la Prehistoria

Desde que hay humanos en la tierra existen muchas manifestaciones musicales y culturales, pues éstas son consecuencia de la necesidad del ser humano de comunicarse o de expresar sentimientos. Incluso antes de que la humanidad comenzara a fabricar instrumentos musicales ya hacía música cantando, aplaudiendo o golpeando objetos. La antropología ha demostrado la íntima relación entre la especie humana y la música, mientras que algunas interpretaciones tradicionales vinculan su surgimiento a actividades intelectuales vinculadas al concepto de lo sobrenatural (haciéndola cumplir una función de finalidad supersticiosa, mágica o religiosa), actualmente se la relaciona con los rituales de apareamiento y con el trabajo colectivo.Marvin Harris Nuestra Especie; Juan Luis Arsuaga El collar del Neanderthal, El enigma de la esfinge. Esas primeras canciones se harían a base de muchas repeticiones o eran de un ámbito melódico muy limitado, muy cercanas al lenguaje hablado. Se conservan huellas de un cierto lenguaje musical en unos jeroglíficos que indican el ascenso o descenso del sonido mediante el movimiento de la mano con los dedos índices.

Las evidencias son pocas, pero las existentes parecen indicar, la existencia de ciertos «instrumentos musicales» ya en la Prehistoria. No hay más que ver los ritmos que en canciones y bailes, poseen prácticamente todos los pueblos que hasta nuestros días, han conservado un modo de vida, muy parecido al de nuestros antepasados. Los raspadores son un ejemplo de ello, se trata de lo más básico a la hora de producir sonidos, aparte de dar golpes contra algo o producirlos con la voz. Los raspadores consisten en pequeños fragmentos de huesos con muescas paralelas, que al frotarlas con otro utensilio, como una madera o púa, producen sonidos. Se halló un raspador de entre 50 000 y 40 000 años originario de Schulen (norte de Bélgica) y se ha descartado que estas marcas se hayan producido por algún animal. Los raspadores son unos objetos muy conocidos y su distribución es prácticamente mundial. Su simplicidad hace que gane puntos a favor en ser uno de los primeros instrumentos inventados.

Aunque ha sido descubierto un nuevo hallazgo en la música prehistórica, que podría dar un giro de gran relieve a la hora de situarnos en el tiempo, ya que en investigaciones realizadas en 2009 en la cueva Geibenklösterle, Alemania, un importante yacimiento del Paleolítico, se han encontrado dos flautas de hace unos 43 000 años, estudio corroborado gracias a nuevos métodos de datación. Una está hecha con marfil de mamut y otra con el hueso radio de un buitre leonado. Esto indica que podrían estar, entre los primeros instrumentos musicales de la Humanidad. El hecho de que ya entonces existiera la música como una actividad creativa, da idea del desarrollo simbólico y de la cohesión social de aquellos primitivos grupos humanos de cazadores y recolectores.

Se han encontrado objetos muy antiguos, del paleolítico medio, con agujeros que recuerdan a flautas, pero los estudios indican que no eran tales, porque en este caso sí aparecen las marcas de los colmillos de animales. Se duda mucho de la capacidad simbólica de los neandertales, pero algunos de los restos dejados por ellos hacen cuestionar hasta qué punto podrían crear lo que nosotros llamamos música. Las falanges de animales perforadas por ellos (yacimiento de Prolom III, Crimea) pueden haber sido realizados para extraer la médula, pero también para usarlos como silbatos. En definitiva, sobre todo esto es difícil decir algo y las opiniones están muy enfrentadas. Si fuese cierto que fuesen silbatos, también puede que se utilizaran para producir sonidos con algún fin práctico, como señuelos en la caza, señales de aviso o imitación de algún animal.

En el Paleolítico Superior la cosa cambia por completo, la evidencia de raspadores es clara, como el de la cueva de Pekárna (Moravia) y en el Neolítico ya es incuestionable, tanto en Oriente Próximo como en Europa (Janakavo, Polonia). Flautas y silbatos de tres a siete agujeros se han encontrado desde Francia a Rusia con una antigüedad de entre 20 000 y 15 000 años, realizadas en huesos de pájaros, oso o reno. Algunos de estos silbatos están decorados con dibujos grabados.

Pero la colección más espectacular de instrumentos musicales del Paleolítico Superior es la del yacimiento de Mezin o Mezhirich (Ucrania), en las casas de mamut, aun en la era glacial. Son instrumentos de percusión realizados con huesos de mamut decorados con ocre, también existe una castañuela y dos maracas de marfil.

Por otro lado están las propiedades acústicas de las cuevas, que seguro pudieron potenciarse en las ceremonias. Algunas estalactitas vibran y emiten sonidos al ser golpeadas por otros objetos. Por ejemplo, en la cueva de Nerja (Málaga - España) se pueden observar las huellas de esta acción en algunas de ellas. En la actualidad en esta cueva, se realizan varios conciertos gracias a dichas propiedades acústicas.

Pero lo más cercano a nosotros, es sin duda el uso de las caracolas marinas. Se han encontrado en varios yacimientos y el soplar por ellas siempre ha tenido una función ceremonial en muchos lugares del mundo, incluso su uso con este fin nos ha llegado hasta hoy. Los silbatos de cerámica con un solo agujero (parecido a las ocarinas) y maracas de arcilla, así como tambores se encuentran en un número mayor a partir del Neolítico.

thumb|left|Danza en las Cuevas de El Cogul (Lérida). En esta pintura rupestre varias mujeres danzan alrededor de un hombre desnudo. Los ritos asociados con danzas y ritmos repetitivos eran habituales en casi todas las culturas prehistóricas.

El hombre primitivo encontraba música en la naturaleza y en su propia voz. También aprendió a valerse de rudimentarios objetos (huesos, cañas, troncos, conchas...) para producir sonidos.

Hay constancia de que hace unos 50 siglos en Sumeria ya contaban con instrumentos de percusión y cuerda (lira y arpa). Los cantos cultos antiguos eran más bien lamentaciones sobre textos poéticos. La música está basada principalmente en ritmos y movimientos que imitan a los animales. Las manifestaciones musicales del hombre consisten en la exteriorización de sus sentimientos a través del sonido emanado de su propia voz y con el fin de distinguirlo del habla que utiliza para comunicarse con otros seres.

Los primeros instrumentos fueron objetos, utensilios o el mismo cuerpo del hombre que podían producir sonidos. Estos instrumentos podemos clasificarlos en a) Autófonos: aquellos que producen sonidos por medio de la materia con que la que están construidos; b) Membranófonos: serie de instrumentos más sencillos que los construidos por el hombre. Tambores: hechos con una membrana tirante, sobre una nuez de coco, un recipiente cualquiera o una verdadera y auténtica caja de resonancia; c) Cordófonos: de cuerda, el arpa; d) Aerófonos: el sonido se origina en ellos por vibraciones de una columna de aire. Uno de los primeros instrumentos: la «flauta» en un principio construida con un hueso con agujeros. También, usaban caparazones de tortugas.

La música en la Edad Antigua Antiguo Oriente El concepto de Antiguo Oriente incluye a las civilizaciones del Próximo Oriente (Mesopotamia y Egipto, donde surge en primer lugar la civilización en torno al IV milenio a. C.) y a las del Extremo Oriente (India, China y Japón, donde las civilizaciones surgen algo más tarde).

China antigua: simbología y textura en la música tradicional china

thumb|300px|right|Representación de los instrumentos tradicionalmente utilizados en la música tradicional china. Desde los tiempos más antiguos, en China la música era tenida en máxima consideración. Todas las dinastías le dedican un apartado especial. Aún hoy la música China está empapada de la tradición secular, legendaria y misteriosa de una de las filosofías más antiguas del mundo.

En el teatro chino tradicional, la música juega un papel fundamental anexo a las representaciones. Los parámetros a la hora de elegir, los repertorios siempre han sido concordantes con la búsqueda de la armonía social, dentro del contexto histórico de cada momento, con su estética correspondiente.

Los chinos deben haber percibido la altura relativa de los sonidos de manera empírica, sin necesidad de Fengs humanos ni mitológicos, sin arrullos de olas ni enviados al Olimpo chino. Como cosa natural debieron haber relacionado las distintas longitudes de los tubos con los distintos sonidos que en estos se obtienen. No es raro, tampoco, que les hayan aplicado la relación 3:2, dado que esta tenía para ellos un valor simbólico: armonizar el cielo con la tierra.

Un sistema musical «representa el inventario de sonidos de que se vale una música, la altura y distancia de sonidos musicales entre sí». Si ubicamos que corresponde a una quinta justa, un poco más chica que la que se obtiene con cuerdas. Este principio se denomina cíclico, porque el total de sonidos que integra la escala repertorio, se va generando por una constante matemática en las longitudes de los tubos que integran el sistema. Musicalmente se manifiesta por intervalos de quinta justa al ascender y de cuarta justa al descender.

La explicación acústica que sustenta este sistema musical es el de la quinta soplada. Si soplamos con fuerza en un tubo cerrado, correspondiente, por ejemplo, a Fa4 se obtendrá una quinta justa superior, es decir Do5. Pero este Do5 también se puede obtener soplando normalmente en otro tubo que mida dos tercios de la longitud del primero.

Al cortarse un tercer tubo, que mida dos tercios de Do5 se obtendrá una quinta justa superior a Do5, es decir, Sol5. Como este sonido está muy alejado de huang-chung, se duplica su longitud y se obtiene Sol4, dado que la relación doble corresponde a la octava.

Pero los teóricos chinos se dieron cuenta de que podían obtener ese mismo Sol4, cortando un tubo que midiera cuatro tercios de Do5.

Trabajando así, y siempre sucesivamente con las relaciones dos tercios y cuatro tercios, llegaron a la escala de los 12 lu, con la cual se alcanza la octava. No la octava justa, por cierto, ya que la razón 1:2 nunca equivale a la ecuación 12 2/3. Obtuvieron entonces, una escala dodecafónica de temperamento desigual.

El peligro de esta escala cíclica es que, por más precauciones que se adopten, las fracciones se hacen cada vez más complicadas e irreductibles a números enteros. Si otorgamos el número ochenta y uno al huang-chung y le aplicamos el principio cíclico (2/3 - 4/3) al llegar al sexto lu comienzan números con fracciones, y cada vez se hacen más complicadas las ecuaciones a realizar: 81 - 54 - 72 - 48 - 64 - 42,666 - 56,888 - etc., meros lu para su escala usual.

thumb|350px|left|Sistema tonal chino tradicional.

En el s.IV a. C. los teóricos chinos trataron de archivar las quintas para alcanzar la octava, es decir, intentaron el temperamento igual, pero solo en el año 1596 el Príncipe Tsai-Yu propone afinar los tubos según un principio equivalente al temperamento igual.