La Real Iglesia del Salvador y Santo Domingo de Silos y el Colegio de Santa Catalina de Córdoba (España) fueron concebidos como una sola entidad y constituyen un conjunto de edificaciones en torno al que se conforma la trama urbana de la ciudad. Fue construido por la Compañía de Jesús en el .

Historia Historia de la actual Fábrica La Compañía de Jesús se funda en 1540 por el papa Paulo III, casi tres lustros después de su aprobación, la Compañía de Jesús establece en Córdoba su primera casa en Andalucía mediante la fundación del Colegio de Santa Catalina.

La fundación del colegio hay que situarla dentro del contexto de desarrollo demográfico, económico, social y cultural que experimenta la ciudad de Córdoba, fundamentalmente en la segunda mitad del .

En la fundación del colegio de los jesuitas es decisiva la ayuda prestada por Catalina Fernández de Córdoba, marquesa de Priego; su apoyo está motivado por el ingreso en 1552 de su hijo Antonio de Córdoba, hasta entonces canónigo de la catedral de Córdoba, en la Compañía de Jesús, donde, en la etapa de noviciado en Oñate, coincide la idea de abrir en Córdoba la primera casa de la Compañía de Jesús en Andalucía.

Las obras de colegio comenzaron en 1555 y terminaron en 1604. El edificio del colegio se conservó íntegro hasta finales del , cuando debido a su estado ruinoso, se decide construir uno nuevo que comienza a levantarse en 1701. De esa fecha datan el patio y las habitaciones que lo rodean, así como la magnífica escalera barroca, de tipo imperial, realizada en mármoles polícromos y cubierta por una gran cúpula semiesférica de yeserías.

Las trazas se vincularon tradicionalmente en un principio a Bartolomé de Bustamante, encargado de realizar todas las obras de los padres jesuitas en España. Pero ahora se atribuye con más firmeza a Hernán Ruiz II, dada su similitud con la iglesia de la Anunciación en la ciudad hispalense, así como con la correspondencia del diseño de los casetones y la planta de la iglesia con la de su tratado Manuscrito de la arquitectura.

Según señalan los padres Roa y Santibáñez, la iglesia comenzó a construirse en 1565. Igualmente en un escrito mandado por Juan de Córdoba a San Francisco de Borja, fechado en el mes de diciembre de ese año, se menciona el inicio de la iglesia y su posible terminación en el plazo de tres años.

También en 1565, el padre Zárate, futuro rector del colegio, propone a San Francisco de Borja la construcción de capillas funerarias en el templo para costear su edificación. Respecto a la iglesia indica que la obra avanza:

«La obra de la iglesia va muy adelante, cuios muros no se han visto tales en muchos años... que las gentes se admiran quan profundos van...»

Sin embargo, la edificación pasaría por períodos de inactividad debido a la falta de recursos económicos. En 1566 vuelve de Roma el padre Bustamante, siendo nombrado visitador de la provincia de Andalucía, y por lo tanto encargado de las obras de construcción de la Orden. Pero durante el lapso de tiempo que estuvo fuera de España, el padre Diego de Avellaneda cambió las trazas dadas por Bustamante, concibiendo la iglesia de una sola nave.

Entre 1568 y 1569 la construcción de la iglesia sufrió un paro por falta de recursos económicos. Para 1572 existe constancia de la actividad constructiva en el templo, según se desprende de la descripción del padre Juan Legaz ya que «casi están subidas las paredes todo lo que an de subir». Y el padre Polanco añade que «va la iglesia en tan buenos términos, que de ahí a tres meses se podrá comenzar la bóveda».

En 1574, los Jesuitas solicitan autorización al municipio para traer carretas de piedra. El arquitecto italiano José Valeriani llega a Córdoba para inspeccionar las obras y 1579 escribe sobre el estado de la construcción del templo:

« [...] la iglesia que hazen es de tres géneros de fábrica. Las paredes son de tierra, las rafas son de ladrillo, pilares y puertas de piedra, pero los pilares tienen poca ligación con la fábrica, particularmente los del crucero [...] en suma es la obra de poca firmeza... (me mostraron) algunos debuxos [...] que los avia hecho el hermano Villalpando [...]yo le mostré el servicio que se podía hacer [...] y la obra mejorada. Tiene esta iglesia dos otras cosas que remediar, la una en el choro y la otra es una portada con pedestales y columnas dobles, la qual costará mucho...»

El padre Juárez, visitador de los jesuitas, en una carta dirigida a San Francisco de Borja el 17 de mayo de 1580, también se refiere a la iglesia:

«Sólo el edificio de la iglesia, que se va habiendo es perpetuo y bien proporcionado; lo más de ello es de buen ladrillo...»

En este mismo año se comienza a construir la bóveda. Un año después se concluye la torre de campanas y el reloj. Para 1585 la iglesia se encuentra techada y tiene terminada la portada principal, diseñada por Francisco de Villalpando. Dos años después, el hermano Pedro Pérez trabaja como superintendente de la obra, en la que interviene también el hermano Juan de Carvajal.

El 12 de enero de 1589 tiene lugar la bendición del templo con una solemne ceremonia religiosa presidida por el prelado de la diócesis don Francisco Pacheco de Córdoba.

Sin embargo el 21 de septiembre de 1589 cae, tras una tormenta, la torre de campanas y del reloj, erigiéndose la actual espadaña. En 1594 se levanta el retablo mayor con pinturas de Pablo de Céspedes, sustituido posteriormente. En el se erigen dos retablos que han llegado hasta nuestros días: el de San Ignacio de Loyola, realizado en 1640 por Lope de Medina Chirinos, y el de San Francisco Javier, labrado en 1686 por Francisco Ruiz de Paniagua.

Ya en el , la expulsión de los jesuitas a manos de Carlos III, supone la unificación en 1782 de la parroquia de Santo Domingo de Silos y la del Salvador bajo una misma entidad en el edificio de la Compañía, con el nombre de parroquia del Salvador y Santo Domingo de Silos.

Más tarde a mediados del se une la capilla de la Anunciación del colegio contiguo, a la iglesia, por medio del hueco del retablo de San Ignacio, la cual pasa a llamarse capilla del Sagrario.

Historia de la actual parroquia

Año 1782: Fundación de la actual parroquia La Real Parroquia del Salvador y Santo Domingo de Silos, vulgo de la Compañía, es el fruto de la unificación de dos parroquias fernandinas datadas del . Estas parroquias iniciales eran la desaparecida parroquia del Salvador (Salvatoris mundi), ubicada según fuentes en las proximidades de la confluencia de las actuales calles Alfonso XIII y Capitulares; y la parroquia de Santo Domingo de Silos, sede del actual Archivo Histórico Provincial, y ubicado en la plaza de la Compañía frente al colegio de las Reales Escuelas Pías.

En 1767, con la Pragmática Sanción de Carlos III, se procede a la expulsión de los jesuitas de todos los territorios de la Corona Española. Ya en el mismo año Campomanes le ruega al obispo de Córdoba que en virtud del decreto indicado en la Pragmática Sanción, le remita un informe referente al uso o destino del templo de Santa Catalina y el colegio homónimo. El prelado contesta que prontamente sería resuelta la demanda, hecho que no ocurrió, puesto que pasado medio año el obispo no había satisfecho la demanda. Ante la ausencia de respuesta por parte del obispo de Córdoba, el 26 de agosto de 1769 Carlos III emite una Real Cédula en la que manda trasladar al templo de Santa Catalina las parroquias cercanas del Salvador y Santo Domingo de Silos, cediendo el edificio de la primera a las religiosas del Espíritu Santo y la segunda enajenándola y guardándosela para uso público. En el mismo documento que se conserva en el archivo parroquial, dispone que se respeten los enterramientos, capellanías y fundaciones, que habían de mantenerse ahora en el nuevo templo parroquial pero, ahora sometido al nuevo patronato real que sobre la nueva parroquia el monarca había erigido, por ello manda colocar el escudo real sobre la puerta principal y ordena que la nueva parroquia se intitule como "Real Iglesia Parroquial del Salvador y Santo Domingo de Silos". Para recalcar la necesaria protección real sobre estas decisiones ante la inacción del obispado, se le obliga al prelado a entregar copia autentificada de la dicha Real Cédula. No obstante, aunque las disposiciones sobre el templo se habían solucionado por voluntad regia, el hecho no se vio consumado hasta 13 años después, ocurriendo el 16 de diciembre de 1782 con el traslado del Santísimo Sacramento en procesión hasta el actual templo, quedando constancia de la misma en los libros de cabildos de los beneficiados de dichas parroquias, y en el libro primero de bautismos de la nueva parroquia fusionada.

Durante el hay pocos hechos destacables, pues durante este siglo no se realizan obras de gran envergadura ni se realizan cambios o añadidos significativos.

La guerra de Independencia, al contrario de lo que sucedió con otras de la ciudad, no significó pérdidas o destrozos para la fábrica parroquial, sino que ayudó a aumentar el grueso de bienes de esta, pues como se conserva en los libros de fábrica del archivo histórico parroquial, en el año 1813, y a raíz de la reducción de órdenes religiosas por los Decretos de Chamartín, el cura obrero de la iglesia compra el órgano de las iglesias conventuales de San Agustín y los Padres de Gracia (Trinitarios) y la sillería del coro de la primera para acoger al clero parroquial (bienes no conservados y del que se desconoce su paradero o destino). En el libro de fábrica se recoge textualmente:

" Declara el presente obrero con juramento en forma según su estado y se acredita desu libro de asiento y delos quatro folios que acompañan señalados con el nº de esta partida, que habiéndose trasladado a la dicha Ygª Parroql para su uso y propiedad en ella, el órgano que había enel Convento de Trinitarios Descalzos desta Ciudad, y parte del uno de los dos que había enel Convento de Sn Agustín, con losque, y el que había en la dicha Ygª Parroql que era malísimo, se arreglaron los órganos, habiendo gastado en su traslación, arreglo y reconocimieto de peritos, y demas que expresaron los dichos folios con interbencion del Rector dela citada Ygª Parroql, tres mil trescientos ochenta y dos rs. de vellón, que se abonan por aora, y sin perjuicio delo quese determine en la aprobación."

De la sillería se cita:

"Asi mismo consta del libro del citado Obrero y de la relación que acompaña señalada con el nº de esta partida que habiéndose trasladado desde el Convento de Sn Agustín ala dicha Ygª Parroql la sillería de coro de aquel para su colocación en esta, (...) tubo de costo quinientos diez y ocho rs. quince mrs de vn, losque pagó el presente Obrero, de cuia cantidad se hace abobo por aora, y sin perjuicio deloque se determine enla aprobación."

A mediados de este siglo se traslada a esta iglesia la Hermandad del Santo Sepulcro desde la iglesia conventual del Carmen de Puerta Nueva, debido a la exclaustración de esta orden el año 1835.

En el año 1853 se lleva a cabo una importante actuación sobre la fábrica parroquial, se suprime el hueco interior del retablo de San Ignacio para abrir la portada de la capilla de Sagrario y se eliminan las pinturas murales al oro que decoraban el interior, al igual que se enlosa el suelo con losas de cerámica hidráulica.

En el año 1865 se realizan obras de ampliación del presbiterio de la iglesia y se le coloca la verja de bronce. Encargó la obra el rector de la iglesia el Rvdo. Don Antonio Charguero y Román al maestro de obras Rafael de Luque y Fuentes, remodelación que costó 33.228 reales con 69 céntimos. La realización de la verja corrió a manos de José del Castillo, trabajo por el que percibió la cantidad de 19.712 reales.