Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 29 de enero de 1867-Menton, Francia, 28 de enero de 1928) fue un novelista, periodista, editor, político republicano y cineasta español. Fundó y dirigió el diario valenciano El Pueblo, promovió diferentes iniciativas de educación popular y ejerció una notable influencia sobre la vida política de Valencia mediante el movimiento conocido como blasquismo. Entre 1898 y 1907 fue elegido diputado a Cortes en seis elecciones.

Su producción literaria, vinculada inicialmente al realismo y al naturalismo, abarcó la novela de ambientación valenciana, la narrativa social, la novela psicológica y cosmopolita, los relatos sobre la Primera Guerra Mundial, la novela histórica y la literatura de viajes. Entre sus obras más conocidas se encuentran Arroz y tartana (1894), La barraca (1898), Entre naranjos (1900), Cañas y barro (1902), La catedral (1903), Sangre y arena (1908), Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916) y Mare Nostrum (1918).

Fue uno de los escritores españoles de mayor difusión internacional durante las primeras décadas del siglo XX. La traducción inglesa de Los cuatro jinetes del Apocalipsis encabezó la lista estadounidense de novelas más vendidas de 1919, y varias de sus obras fueron adaptadas por la industria cinematográfica estadounidense. El propio Blasco Ibáñez intervino directamente en el cine como productor, guionista y codirector, junto con Max André, de la primera adaptación de Sangre y arena (1916). Biografía

Orígenes y formación

Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia el 29 de enero de 1867. Sus padres, Gaspar Blasco Teruel y Ramona Ibáñez Martínez, eran comerciantes procedentes de Aragón establecidos en la ciudad. Desde joven mostró interés por la literatura, especialmente por la narrativa romántica francesa y por la obra de Victor Hugo, influencia que posteriormente convivió con la de los novelistas realistas y naturalistas.

izquierda|miniaturadeimagen|Retrato de Blasco Ibáñez realizado por Joaquín Sorolla.

En 1882 comenzó los estudios de Derecho en la Universidad de Valencia. Durante esos años entró en contacto con Constantí Llombart y con los círculos culturales vinculados a Lo Rat Penat. Su primer texto conocido, La torre de la Boatella, apareció en 1882 en el almanaque publicado por esta institución. En 1887 publicó Fantasías. Leyendas y tradiciones, una colección de relatos de estética romántica y temática historicista.

En 1883 abandonó temporalmente Valencia y se trasladó a Madrid, donde trabajó para el novelista por entregas Manuel Fernández y González. Esta experiencia le permitió familiarizarse con los procedimientos de la narrativa popular y la publicación seriada. De regreso a su ciudad natal continuó sus estudios y obtuvo la licenciatura en Derecho en 1888, pero apenas ejerció la profesión, pues concentró su actividad en el periodismo, la literatura y la política.

Primer periodismo y militancia republicana

Blasco Ibáñez se incorporó al Partido Republicano Democrático Federal y participó activamente en los círculos republicanos de Valencia. Colaboró en diferentes periódicos publicados en la ciudad y promovió cabeceras como El Miguelete, El Turia y La Bandera Federal, en las que combinó literatura, actualidad política y propaganda republicana.

También mantuvo durante algunos años relación con la francmasonería. En 1887 fue iniciado con el nombre simbólico de «Danton» en la logia Unión número 149 de Valencia y posteriormente estuvo vinculado a la logia Acacia número 25. Su actividad masónica documentada terminó hacia 1895.

Su participación en las protestas republicanas de 1890 lo obligó a abandonar España. Se refugió primero en Argel y posteriormente en París, desde donde escribió crónicas sobre la vida política y cultural francesa. Parte de estos textos fue reunida en París, impresiones de un emigrado. Regresó a Valencia después de la amnistía de 1891 y ese mismo año contrajo matrimonio con María Blasco del Cacho.

Durante los años siguientes alternó el periodismo con la actividad política y la publicación de sus primeras narraciones. En noviembre de 1894 fundó el diario El Pueblo, que se convirtió en el principal instrumento de sus campañas republicanas y en uno de los elementos fundamentales de su posterior influencia política en Valencia. El Pueblo, el blasquismo y la actividad parlamentaria (1891-1908)

Mientras permanecía exiliado en París fue presentado como candidato en las elecciones de 1891, aunque no obtuvo el acta. Regresó a España en julio de ese año después de acogerse a una amnistía general y en noviembre fue nombrado presidente del Consejo del Partido Federal en Valencia. En 1893 volvió a presentarse, esta vez por el distrito de Sueca y dentro de una candidatura de Unión Republicana, pero fue derrotado por Manuel Sapiña.

Durante aquellos años recorrió barrios de la ciudad y diferentes localidades de la provincia para intervenir en mítines, organizar agrupaciones y promover campañas republicanas. Su actividad pública combinó la oposición a la monarquía y al sistema político de la Restauración con el anticlericalismo, la defensa de la enseñanza laica y la denuncia de las desigualdades sociales. La oratoria, el periodismo y la movilización callejera se convirtieron en los principales instrumentos de su actuación política.

Fundación de El Pueblo

El 12 de noviembre de 1894 apareció el primer número de El Pueblo, fundado y dirigido por Blasco Ibáñez. El periódico fue concebido como órgano republicano, pero reunió también información local, crítica cultural, campañas de denuncia y obras literarias publicadas por entregas. Blasco escribió en sus páginas centenares de artículos, editoriales, crónicas y textos sin firma.

El precio del periódico era inferior al de buena parte de la prensa de la ciudad y sus contenidos estaban dirigidos especialmente a lectores de las clases populares. El diario utilizaba titulares llamativos, campañas prolongadas durante varios números y recursos procedentes del folletín. La información política convivía con relatos, artículos pedagógicos, crítica musical y novelas seriadas. Arroz y tartana comenzó a publicarse en sus páginas en 1894; Flor de mayo, en 1895, y La barraca, en 1898.

El periódico fue denunciado por primera vez en diciembre de 1894, apenas unas semanas después de su aparición. A esta denuncia siguieron otros procedimientos judiciales, secuestros de ejemplares y suspensiones temporales. En febrero de 1901 fue clausurado durante varias semanas antes de poder reanudar su publicación. Estas actuaciones no impidieron que se convirtiera en el principal medio de difusión de las campañas dirigidas por Blasco Ibáñez.

miniaturadeimagen|Caricatura de Blasco Ibáñez publicada por la revista Don Quijote en 1902.

Organización del blasquismo

Alrededor de El Pueblo, de los actos públicos y de una red de asociaciones se desarrolló el movimiento conocido como blasquismo. Su base social estuvo formada principalmente por trabajadores urbanos, artesanos, pequeños comerciantes y sectores de las clases medias. Frente a la práctica electoral habitual durante la Restauración, basada en el control administrativo de las candidaturas y en las redes del caciquismo, el blasquismo fomentó la presencia frecuente de sus dirigentes en mítines, casinos, manifestaciones y reuniones de barrio.

La estructura del movimiento se apoyaba en siete casinos republicanos distribuidos por distintos barrios, además de un casino central. Estos locales funcionaban como centros políticos y espacios de sociabilidad. En ellos se celebraban conferencias, reuniones, actividades culturales y campañas de alfabetización; también disponían de bibliotecas, organizaban iniciativas de ayuda mutua y facilitaban la convocatoria rápida de manifestaciones y actos electorales.

Los casinos participaron en campañas en favor de la enseñanza laica, en protestas contra determinadas procesiones y actos religiosos y en recibimientos a políticos republicanos. El diario anunciaba las convocatorias y permitía movilizar en pocas horas a un número considerable de seguidores. Esta combinación de prensa, asociaciones y actividad callejera convirtió al blasquismo en una de las primeras organizaciones políticas de masas desarrolladas en España fuera de los partidos dinásticos.

Su programa defendía la instauración de la república, la limitación de la influencia política de la Iglesia, la extensión de la educación y diferentes reformas sociales y económicas. El movimiento no se identificó con el socialismo revolucionario: concedía importancia a la pequeña propiedad, al ascenso mediante la educación y a un reformismo de base republicana. Su discurso empleó formas procedentes de la cultura popular y una confrontación verbal particularmente intensa con sus adversarios.

En 1903 Blasco Ibáñez promovió una Universidad Popular destinada a facilitar a los trabajadores el acceso a conferencias y actividades formativas. El proyecto fue anunciado en El Pueblo el 11 de enero y se inauguró el 8 de febrero. La iniciativa prolongaba otras actividades culturales vinculadas a los casinos y el préstamo de libros que el escritor había realizado anteriormente con su propia biblioteca.

Procesos, encarcelamientos y exilios

La actividad de Blasco Ibáñez provocó repetidos enfrentamientos con las autoridades. En 1892 los redactores de La Bandera Federal fueron detenidos después de los disturbios originados durante la entrada del nuevo arzobispo en Valencia. En abril de 1894 Blasco participó en las protestas contra una peregrinación religiosa con destino a Roma; después de permanecer oculto durante varias semanas, fue detenido a su regreso y posteriormente puesto en libertad bajo fianza.

En septiembre de 1895 volvió a ingresar en prisión a causa de un artículo publicado en El Pueblo. Al año siguiente participó en una campaña contra la guerra de Cuba y en un mitin celebrado el 8 de marzo de 1896. La proclamación del estado de sitio lo llevó a huir a Italia, desde donde remitió al periódico una serie de crónicas posteriormente reunidas con el título En el país del arte. En ellas describió ciudades, monumentos, museos y paisajes de Milán, Roma, Nápoles, Pompeya, Florencia y Venecia.

Después de regresar a España quedó en libertad provisional, pero la publicación de nuevos artículos contra la guerra motivó su detención y encarcelamiento en la prisión de San Gregorio. En septiembre de 1896 un consejo de guerra lo condenó a dos años de prisión correccional por su intervención en el mitin celebrado meses antes. Durante su estancia en prisión escribió el relato El despertar de Buda, publicado posteriormente en una colección de narraciones.

En marzo de 1897 la pena de prisión fue sustituida por el destierro. Se trasladó a Madrid y pudo regresar en septiembre gracias a una nueva amnistía. En 1898 fue detenido otra vez por un manifiesto relacionado con el conflicto municipal en torno a la fábrica de gas. El carácter reiterado de estos procesos contribuyó a aumentar su notoriedad y reforzó entre sus seguidores la imagen de dirigente perseguido por el sistema de la Restauración. Diputado a Cortes

Blasco Ibáñez obtuvo por primera vez un escaño por Valencia en 1898. Fue reelegido en 1899, 1901, 1903, 1905 y 1907, por lo que venció en seis elecciones, no en siete como se afirmaba anteriormente en este artículo. Durante sus primeros mandatos formó parte de distintas candidaturas y coaliciones republicanas y, desde 1903, estuvo vinculado a Unión Republicana.

miniaturadeimagen|Blasco Ibáñez recorriendo las calles de Valencia durante la campaña electoral de 1905.

La obtención del acta le proporcionó inmunidad parlamentaria, aunque no puso fin a las denuncias relacionadas con sus artículos y actuaciones públicas. Alternó la asistencia al Congreso con los mítines, la dirección de El Pueblo y la escritura de sus novelas. También envió al periódico crónicas sobre la vida política y social de Madrid.