thumb|250px|Palacio de Valdés-Bazán. Desde este lado se observa la galería porticada. thumb|250px|Palacio de Valdés-Bazán

El Palacio de Valdés-Bazán o de los Cuervo-Arango, o de los Condes de Reparaz, es una residencia nobiliaria rural, de estilo clasicista, situada en la parroquia asturiana de San Román de Candamo.

El edificio original data del aunque sufrió dos importantes reformas en el XVII y en el XVIII, a las que debe sus trazas actuales.

Durante más de cuatro siglos, hasta bien avanzado el XX, la casa se transmitió por vía hereditaria en la descendencia de sus fundadores, sucediéndose en los linajes de Cuervo Arango, Quirós (que tomaron este apellido pese a tener varonía Cuervo), Valdés, Ríos, Armada (condes de Revillagigedo y marqueses de Rivadulla) y Melgarejo (condes de Reparaz). A fines del pasado siglo, pasó a ser propiedad municipal.

Descripción La casa de los Valdés-Bazán se encuentra en un extremo del pueblo de San Román de Candamo, al lado de la carretera y dentro de una gran finca. El aspecto que ofrece desde el pueblo, desde el que se observan las fachadas norte y este, es el de una casa más, realizada con las técnicas y los medios tradicionales en su entorno geográfico.

El edificio se organiza en planta mediante un rectángulo que se subordina a la topografía del lugar, con dos alturas en la zona más baja y una en la más alta. No posee patio interior y la cubierta se resuelve a tres aguas, subordinada también a la topografía de la zona.

La fachada norte ha de ser considerada como la principal, ya que en ella se sitúan los emblemas que dan carácter nobiliario a la residencia y que son dos, seguramente realizados ambos en la segunda mitad de , ya que en ellos están incluidos los cuervos que añadió al escudo familiar Fernando Valdés-Quirós. Existen en esa fachada dos puertas en el nivel inferior, la que debió ser principal y otra que daría acceso a las cuadras, mientras que en el superior hay otra que da acceso a la vivienda de los guardeses, de manera que, como vemos, la organización de esta fachada permite establecer la diferenciación de dos núcleos habitacionales que se corresponden en la fachada opuesta y que son la residencia nobiliaria y la de sus empleados.

El núcleo principal presenta una disposición de las ventanas de cierta regularidad resaltada por el balcón central, situado encima de la puerta y que quiere ser una réplica de los balcones de homenaje, aunque resultó aquí con extremada sencillez. A sus lados se disponen irregularmente los dos escudos mencionados. A plomo de una de las caras de las ventanas del piso principal se sitúa una fila de ventanas de dimensiones más redu- cidas; esta disposición, asimétrica, acentúa todavía más el carácter de desorganización que ofrece toda la casona en esta fachada.

Su paramento es absolutamente liso y está organizado con los medios constructivos habituales en Asturias: sillarejo enfoscado y guardavivos realizados con grandes sillares encuadrados a cuatro caras. Los únicos elementos decorativos, que en ningún caso rompen la austeridad del conjunto, son las pequeñas y sencillas molduras que prolongan la peana de las ventanas.

El núcleo más alto de esta fachada, por poseer los huecos más próximos y por la existencia de una pequeña escalera, ofrece un poco más de «gracia» aunque siempre dentro de los más estrechos cauces de la sobriedad más rigurosa.

La fachada este no parece distinguirse para nada del resto de las edificaciones de carácter popular del entorno. Su distribución de huecos es asimétrica como en la fachada norte; en esta zona no existe elemento decorativo alguno.

Los elementos arquitectónicos singulares de la casona se presentan en la fachada sur en la que, con una distribución semejante a la del paramento opuesto, la zona que se corresponde con lo que veíamos era la parte noble de la fachada norte, se ve aquí ocupada por una doble arquería que singulariza el inmueble. Esta arquería se desarrolla en las dos alturas del inmueble, ocupando algo más de la mitad de esta fachada y la mitad de la fachada oeste. Su piso bajo se articula mediante unos grandes pilares de sección rectangular que dan apoyo a unos arcos rebajados de tres centros, regularmente trasdosados y encajados entre albanegas de piedra tallada con cierta maestría. Entre arco y arco se sitúan unas molduras verticales de sección rectangular y escasamente salientes que articulan el espacio siembre sombrío.

La separación de los dos pisos se realiza mediante una moldura de medio bocel que corre toda la zona porticada y que arroja una suave ceja de sombra.

El piso alto repite la modulación de huecos del bajo, sustituyendo los pilares por columnas cilíndricas realizadas mediante dos bloques de piedra, que se rematan en una especie de capitel realizado mediante un sillar almohadillado y que da arranque a un arco de similar trazado al del piso inferior. También aquí la sillería de las albanegas presenta ciertas irregularidades de reparto, aunque siempre con piezas talladas a todas sus caras. Entre columna y columna corre una barandilla lisa realizada en piedra que nuevamente incide en acrecentar la austeridad del conjunto. El remate de cornisa, que da pie a la techumbre de madera, se compone mediante una moldura de medio bocel.

Por lo que se refiere a la estructura de madera, no hay nada que se separe de los modos tradicionales locales en el trabajo de las escuadrías y en la solución de los voladizos.

Como puede apreciarse, toda la organización se subordina a una rigurosa austeridad teñida de ruralismo, que se manifiesta por la irregularidad geométrica de la composición arquitectónica, expresada incluso en la zona noble por la irregularidad de las dimensiones de las arquerías.

La fachada más al oeste participa por igual del sistema de las galerías y del de la fachada norte sin aportar ninguna otra novedad.

Historia constructiva thumb|250px|Palacio de Valdés-Bazán De acuerdo con los datos históricos y a la vista del edificio, pueden establecerse dos etapas fundamentales en su construcción:

1. Una fase primitiva en la que se construiría el núcleo básico del inmueble, caracterizada por el empleo de técnicas y materiales tradicionales y que debió de comprender las fachadas norte (remodelada luego) y este, y el ochenta por ciento de la superficie habitada en la actualidad. Por sus características, no ofrece más interés que el resto de las edificaciones populares del entorno. Su materialización, hipotéticamente, puede situarse hacia el , de acuerdo con las dimensiones de los huecos que no parecen haber sido modificados.

2. La remodelación de Fernando Valdés en el comprendería una reparación de la fachada norte con la incursión de los escudos probablemente en ese momento se enfoscarían los paramentos viejos. También se realizaría la galería de la zona sur, sin derribar muro alguno, adosando este elemento a la construcción primitiva, como parece derivarse de la junta que se manifestó en el extremo de la fachada principal. Esta remodelación, muy en consonancia con el espíritu austero y severo, otorga al edificio el sentido singular que le caracteriza.

Ya en manos de Fernando de Valdés y Quirós, la casona sufre una ampliación que modifica su aspecto primitivo, probablemente muy sencillo, otorgándole el empaque que hoy posee y colocando los escudos de su fachada con las armas de Valdés y Cuervo.

Jovellanos, en sus Diarios, describe la casona tal como la conoció en los años finales del , rodeada de viñedos y frutales:

Historia genealógica En el primer cuarto del esta casa pertenecía a<p> • Fernando Menéndez de Arango, llamado también Fernán Cuervo de Pravia, que falleció en 1527. Oriundo de Pravia, era hijo sacrílego del presbítero Luis Cuervo de Arango, capellán real y canónigo de Oviedo, beneficiado de varias iglesias en los concejos de Candamo y Pravia y vecino de Grado, donde murió hacia 1520, y de Catalina Fernández de Bandujo.«Según las investigaciones de Andrés Sánchez de Merás, [Martín de Quirós] era hijo de Fernando Menéndez de Arango, fallecido en 1527, también llamado Fernán Cuervo de Pravia y nombrado de joven Ernandillo, que vivió a temporadas en San Román, Grado y Pravia, y de Aldonza de Omaña. Nieto por línea paterna de Luis Cuervo de Arango, capellán real y canónigo de Oviedo, beneficiado de las iglesias de Cuero, Murias, Inclán, Agones y Escoredo, que residió en Grado y falleció cerca de 1520, y de Catalina Fernández de Bandujo.» Francisco Mellén, op. cit., p. 73, con remisión al AGS, Registro General del Sello, 26 de septiembre de 1480, n.º 271, Beneficios de Luis Cuervo. Vivía este Fernando entre su casa de San Román y la que hubo de su padre en Grado, y también tenía hacienda en Pravia. Casó con Aldonza de Omaña y tuvieron por hijo y sucesor a

thumb|200px|Pedro Menéndez de Avilés (1519-1574), conquistador y I adelantado de la Florida. Martín de Quirós, señor de la casa de San Román de Candamo, casó hacia 1542 con Catalina González de Arango, hermana uterina del adelantado. Tres siglos después y en virtud de este parentesco, su descendiente José de Valdés y Flórez (1761-1823), señor de la casa de San Román, litigó por el mayorazgo de Avilés, adelantamiento de la Florida y condado de Canalejas (título concedido en 1675 al VI adelantado), a raíz de que se extinguiera la descendencia del I conde. En 1821 el pleito se falló a favor de Benita de Inclán Valdés y Mier (1751-a.1830), y desde entonces la casa de Avilés siguió en sus descendientes los Valdés de Gijón y los Armada. Rafaela de los Ríos Enríquez (1854-1931), biznieta de José de Valdés y señora de la casa de San Román, casó en 1872 con Álvaro de Armada y Fernández de Córdoba (1843-1907), conde de Revillagigedo y XVII adelantado de la Florida. La casa de San Román siguió en su descendencia hasta finales del . • Martín de Quirós, natural de Pravia, señor de la casa de San Román, que falleció a finales de 1572. Casó hacia 1542 con Catalina González de Arango, natural del barrio de Sabugo, hoy incorporado a la villa de Avilés. Esta señora era hermana uterina del general Pedro Menéndez de Avilés, comendador de Santiago, conquistador y I adelantado mayor de la Florida: hija de Juan Martínez de Cudillero el Viejo, vecino de Sabugo y que también poseía varias casas en Cudillero, y de María Alonso de Arango, su mujer, que antes había estado casada con Juan Alfonso Sánchez de Avilés, de quien tuvo por hijo entre otros al Adelantado. Martín de Quirós y Catalina González tuvieron once hijos:Expone su descendencia Francisco Mellén, op. cit., pp. 73-78. Martín de Quirós, que como primogénito sucedió en la casa. Acompañó a su tío el Adelantado en la conquista de la Florida, donde fue tesorero real. El 9 de febrero de 1580 elevó memorial solicitando a S.M. la plaza de capitán de su galera capitana o el oficio de tesorero o proveedor de las galeras.AGI, Patronato, 261, R.3, Méritos y servicios de Martín de Quirós, ápud F. Mellén, quien transcribe parte del documento (op. cit., p. 74). Debió de morir mozo poco después, y tras él poseyeron la casa sucesivamente los cuatro siguientes: Luis Cuervo, Juan de Quirós, que también fue con su tío a la Florida, y Arias de Omaña, que murieron los tres sin descendencia, y Pedro de Quirós, que sigue. Fernando Cuervo, Catalina de Quirós, mujer de Juan Martínez de Ponte. Tuvo una hija llamada María de Quirós. María de Arango,