La Primera batalla de Carabobo fue un enfrentamiento militar librado el 28 de mayo de 1814 en el contexto de la guerra de independencia de Venezuela. Las fuerzas patriotas al mando del general en jefe del Ejército Libertador de Occidente, Simón Bolívar, derrotaron a las fuerzas realistas al mando del capitán general de Venezuela, el mariscal de campo Juan Manuel de Cajigal y Martínez. La victoria republicana dio un alivio momentáneo a los independentistas que se encontraban amenazados por las fuerzas monárquicas de José Tomás Boves.
Antecedentes Situación previa El «Estado de Venezuela» o «Confederación Americana de Venezuela» estaba dividido en dos estados: el de Centro-Occidente, compuesto por las provincias de Caracas, Barinas, Mérida y Trujillo con Simón Bolívar como Jefe Supremo; y el de Oriente, formado por las de Barcelona, Cumaná, Margarita y Guayana con Santiago Mariño como su contraparte, aunque en la práctica sólo las tres primeras estaban bajo poder patriota. Para enfrentar la guerra, Bolívar había asumido poderes dictatoriales y «queda reconocido popularmente dictador, por el tiempo que baste a afirmar la libertad de la patria». Mariño deseaba crear un estado propio en sus dominios, pero Bolívar quería unificar todo el país bajo su mando, contando con apoyo neogranadino para su propósito.
Finalmente, a mediados de enero de 1814 Mariño marcha al oeste desde Aragua de Barcelona con un gran ejército a auxiliar a sus aliados occidentales. El 22 de marzo, el ejército oriental se reunió con un destacamento de tropas occidentales mandado por el coronel José Francisco Bermúdez. Nueve días después derrotaron en Bocachica al realista José Tomás Boves, marchando hacia Valencia para librar a su guarnición, liderada por el general de brigada Rafael Urdaneta, del asedio al que la sometían el coronel José Ceballos y el teniente coronel Sebastián de la Calzada. Bolívar aprovechó para salir de San Mateo, celebrando su primera conferencia personal con Mariño en La Victoria el 2 de abril y tres días después instalando en Valencia su cuartel general. El oriental no cuestionó el mando de Bolívar pero insistió en seguir teniendo el mando autónomo de sus fuerzas, lo que si aceptó fue que Urdaneta se volviera su jefe de Estado Mayor.
Durante su marcha desde Bocachica a Valencia, el ejército oriental vivió numerosas deserciones, de lo que Mariño culpó a Bolívar, siendo que a este último también le pasaba lo mismo, pues ambos tenían espías realistas en sus unidades; estas recriminaciones mutuas sólo aumentaron las tensiones entre ambos. Esto no desanimó a Bolívar, quien reorganizó sus fuerzas usando como base al ejército de su rival, quién quedó a cargo de observar al enemigo. Entre tanto, trajo de Caracas 2000 reclutas adultos y juveniles hacia el cuartel general.
Campaña Mariño salió de campaña al mando de su caballería como vanguardia, mientras que más atrás marchaba Urdaneta con la infantería. Debían vigilar a Cajigal, pero sus movimientos dependían más de dónde pudieran encontrar alimentos, dirigiéndose a Tinaco, al este de San Carlos, donde encontraron víveres y pudieron reparar su parque y esperar municiones. Luego le llegaron informes que Cajigal había evacuado San Carlos, así que decidió avanzar sobre la villa a pesar de que Urdaneta le aconsejó confirmar la información primero. El 16 de abril se encontraron en la sabana de Arao con un ejército mandado por Ceballos, quien venció a los independentistas. Los sobrevivientes se reorganizaron en Las Palmeras durante la noche, retirándose luego a Tinaco, donde se encontraron que sus hombres habían destruido las reservas de municiones que dejaron atrás por miedo a que cayeran en manos monárquicas. La noticia sorprendió a Bolívar, quien canceló sus planes de tomar Puerto Cabello para concentrarse en la nueva amenaza.
Por su parte, el capitán general Juan Manuel de Cajigal y Martínez salió de Coro con una división para unirse a las operaciones. Venció a los patriotas que habían ocupado Carora y los persiguió hasta Carache, recibiendo numerosas municiones enviadas desde Coro. Luego continuó hasta unirse al ejército principal el 30 de abril, asumiendo el mando y nombrando oficialmente como tenientes coroneles a La Calzada, Boves y al comandante de la caballería de Apure, Remigio Ramos.
Entre tanto, los vencedores de Arao avanzaron por Tinaquillo y Taguanes, forzando a Bolívar a salir de Valencia el 16 de mayo sin recibir los refuerzos que esperaba, asumiendo el mando y formando sus líneas en el río Guataparo, cerca de Tocuyito, al día siguiente, apoyando su ala derecha en los bosques de la orilla. Ceballos decidió concentrar a sus hombres en la izquierda, con la caballería al frente, para flanquear a los republicanos y atacar su retaguardia. Dándose cuenta del peligro, Bolívar hizo girar a su ejército sobre su derecha para evitar el flanqueo, desatándose un combate flojo de fusilería y arma blanca. Durante el combate hubo varios choques con las guerrillas (infantería en orden abierto) enemigas que exploraban la zona, destacando por su valor los oficiales republicanos Francisco Carbajal (apodado el Tigre encaramado), José Gregorio Monagas, Genaro Vásquez y otros. Sucedió que a los patriotas se les habían mojado los fusiles por las lluvias y no tener donde guardarlos, y para ocultar este problema enviaron partidas de jinetes que entretuvieron al enemigo exigiendo duelos individuales con los jefes más famosos. Finalmente, el 18 de mayo, los patriotas se retiraron a Valencia mientras que los monárquicos se dirigieron a la sabana de Carabobo, desde donde se podía vigilar esa ciudad, pero también los caminos que llevaban a San Carlos y al río Pao. El día 19 Bolívar entró en Valencia, habiendo padecido fuertes lluvias en la retirada.
Durante aquellos días, 200 soldados orientales intentaron desertar de noche y huir por el camino de San Diego después de oír noticias favorables al realismo en España, sin embargo, se perdieron porque no conocían la zona. Urdaneta se enteró y envió a un escuadrón a perseguirlos, mientras enviaba a los cuarteles recluidos al resto de los orientales. Los fugitivos fueron capturados y luego sufrieron una quinta, es decir, uno de cada cinco soldados fue fusilado junto con todos sus cabecillas frente al ejército republicano formado en Valencia.
El 20 de mayo, Cajigal avanzó sobre Valencia, pero al encontrar a los defensores bien formados decidió volver a Carabobo, a seis leguas de Valencia. El Libertador consideró perseguirlos, pero tenían pocos víveres y los campos estaban repletos de bandidos y partidarios de la monarquía. Por su parte, Bolívar recibió los refuerzos traídos por el general de división José Félix Ribas desde Caracas y en la tarde del 26 de mayo salió de Valencia, pernoctando en Tocuyito. Al día siguiente, todo el ejército patriota acampó en la sabana de Carabobo, realizando los planes para la madrugada siguiente. Antes, el 25 de mayo, una columna del Ejército de Oriente tomaba el pueblo de Valle de Pascua y sabiendo que Bolívar había salido de Valencia, Cajigal creyó que sus enemigos se habían dividido y decidió dar batalla.
En la única casita que había en la sabana los republicanos dejaron su parque y el armamento de la infantería para guarecerlos de la fuerte lluvia que se produjo esa noche. Solamente quedaron con sus armas en mano los centinelas necesarios, vigías a caballo y oficiales encargados de inspeccionar el campamento. En la madrugada del 28 de mayo pasaron una grieta boscosa que iba de la sabana hasta las quebradas y después de un tiroteo con la avanzadilla enemiga que protegía la posición formaron para la batalla.
Fuerzas enfrentadas Patriotas thumb|izquierda|380px|Santiago Mariño, retrato por Martín Tovar y Tovar, 1878. Las tropas de Bolívar eran andinos del oeste del país, mientras que las de Mariño eran costinos del este; la mayoría de estos últimos luchaban como caballería. Ambos sufrieron numerosas bajas durante la campaña, de hecho, al llegar a Valencia, a Mariño sólo le quedaban 1000 infantes y 800 jinetes. Cuando se les agregaron las tropas occidentales al reorganizarse el ejército, pasó a tener, según el historiador venezolano Gabriel Muñoz, basado en las Memorias de Urdaneta, 1.300 infantes orientales, 700 occidentales y 800 jinetes orientales. En cambio, el historiador español Francisco Antonio Encina los estima en 1.800 infantes orientales, 200 occidentales y 800 jinetes, la mayoría orientales. El colombiano José Manuel Restrepo decía que el ejército de Mariño sumaba 800 jinetes y 2000 infantes, de los que 600 eran occidentales. En Arao sufrieron bajas, pero Urdaneta logró organizar la retirada y evitar un desastre total. Poco después, Ribas trajo de Caracas 800 refuerzos.
Así, según Restrepo, los realistas de Carabobo sumaban poco más de 3.000 combatientes. En cambio, Encina los estima en 4.000, lo que coincide mejor con los números que aporta el propio Restrepo de las divisiones organizadas para perseguir al enemigo después de la batalla y con el número afirmado por Mariño en una proclama. La estimación más citada proviene de Juan de Austria, quien sirvió como coronel en el ejército republicano, y el historiador venezolano Rafael María Baralt, estiman que los patriotas sumaban 5.000 hombres, pero también existe la estimación del propio Cajigal, quien afirma que los independentistas sumaban 5.000 infantes, 800 jinetes y 9 cañones. El capitán general había estimado que el total de fuerzas republicanas, incluyendo los que asediaban Puerto Cabello, probablemente superaba los 6.000. Caso aparte esta la Relación que escribió José Tadeo Monagas, que participó de la batalla y afirmaba que durante dos horas más de diez mil patriotas y realistas lucharon hasta que la caballería republicana decidió el encuentro.
Realistas De Austria y Baralt afirman que los realistas sumaban más de 6.000 hombres el día de la batalla, «Nunca se había reunido en ningún campo de batalla venezolano, hasta entonces, ni tanto número de soldados, ni más expertos e inteligentes jefes», en cambio, Cajigal los reduce a menos de 2000, pero con una caballería superior a la rival y, en general, soldados de mejor calidad. José Semprún acepta la cifra tradicional, y considera que el ejército se componía de los batallones Sagunto, Numancia y los del regimiento Granada y de milicias corianas.
Restrepo se muestra muy crítico de esto y los estima en no más de 3.000. Cita a Baralt para afirmar que en Arao los realistas eran 2.300 hombres (aunque en la obra aparece el número de 2.500 y esto coincide con los números dados por Urdaneta) y desde entonces no recibieron refuerzos, excepto los 400 jinetes apureños que escoltaban a Cajigal, por ello considera la cifra tradicional como exagerada.
Combate Terreno, planes y formación thumb|derecha|280px|Simón Bolívar, retrato anónimo de 1812 aproximadamente.