Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana o simplemente los Siete ensayos es considerada la obra principal del escritor, periodista y pensador peruano José Carlos Mariátegui. Se publicó en Lima, en 1928, y convirtió a su autor en una de las voces marxistas más difundidas de Latinoamérica. Es una obra que ha sido reeditada decenas de veces, además de traducida al ruso, francés, inglés, italiano, portugués y húngaro.Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, Nota editorial (tomado de la edición de febrero de 1984 de biblioteca Amauta, página 7).
Contexto El autor usó como base para su libro la serie de artículos que de manera dispersa e inorgánica había publicado en revistas como Mundial y Amauta, esta última bajo su dirección.
Mariátegui se propuso en este libro aplicar los principios del materialismo histórico para intentar una revaluación completa de la realidad peruana. En el prólogo advierte que no es un crítico imparcial y objetivo, sino que sus juicios se nutren de sus ideales, sentimientos y pasiones.
Los ensayos abarcan diversos temas: la evolución económica, el problema del indio, el problema de la tierra, la instrucción pública, el factor religioso, regionalismo vs. centralismo y un “proceso” o enjuiciamiento de la literatura nacional. El autor pensaba también incluir un ensayo sobre la evolución política e ideológica del Perú, pero por parecerle ya excesivo el número de sus páginas, planeaba darle desarrollo y autonomía en un libro aparte. Asimismo, era consciente de sus limitaciones, pues deja en claro que ninguno de sus ensayos estaba acabado y que volvería a estos temas.Mariátegui 2007, pp. 5-6 (Advertencia). Sin embargo su prematura muerte dos años después puso punto final a sus planes.
Más allá de los aciertos o desaciertos del autor en su objetivo de contribuir a la crítica socialista de los problemas del Perú, este libro tuvo el mérito de incentivar nuevos trabajos sobre la interpretación de la realidad peruana e iniciar la búsqueda de derroteros distintos a los tradicionales.Basadre 1998, p. 3068. Es de destacar la réplica que escribió el ilustre pensador Víctor Andrés Belaunde, titulada La realidad nacional, donde señaló muchos errores y omisiones de Mariátegui. Belaunde, defensor del pensamiento católico con tendencias sociales progresistas, quiso plantear un debate abierto con Mariátegui, pero la muerte de éste en 1930 se lo impidió.
Contenido
Esquema de la evolución económica Mariátegui estudia la evolución económica del Perú aplicando el materialismo histórico, aunque no de manera rigurosa. En resumen, afirma que el desarrollo económico del Imperio de los incas, de tipo socialista, se vio “escindido” (interrumpido) por la conquista española. Los españoles impusieron una estructura económica feudal y esclavista. Dicho feudalismo se prolonga hasta la República, con el gamonalismo (caciquismo latifundista), mientras que la esclavitud es abolida. La burguesía nacional (clase capitalista) surge durante el período del guano y del salitre () y empieza a fortalecerse a inicios del , pero sin poder suplantar del todo a la clase terrateniente o latifundista (semifeudal). Según Mariátegui, en su tiempo coexistían en el Perú las tres economías: la feudal, la burguesa y algunos residuos de la economía comunista indígena en la sierra.
La economía colonial
Mariátegui alaba el desarrollo económico del Imperio de los Incas, al que califica de “socialista” y “colectivista”; destaca especialmente el trabajo colectivo que garantizaba el bienestar material de toda la población del imperio. Este magnífico desarrollo económico se vio “escindido” (interrumpido) por la conquista española. Los españoles destruyeron la maquinaria de producción incaica; luego implantaron sus estructuras políticas y económicas. La economía socialista de los incas fue reemplazada por otra de tipo feudal. Los españoles no buscaban desarrollar una economía sólida sino solo la explotación de los recursos naturales. La actividad fundamental de los españoles fue la explotación de las minas de oro y plata. Al no haber suficiente mano de obra para el trabajo de las haciendas de la costa recurrieron a la importación de esclavos negros; fue así como conformaron no solo una sociedad feudal, sino también una sociedad esclavista. Según Mariátegui, la estructura económica colonial seguía siendo la base histórica de la economía peruana.Mariátegui 2007, pp. 7-9.
Las bases económicas de la República
La segunda etapa de la economía peruana nace de otro hecho político y militar: la Independencia. Esta tiene como origen la misma política de la Corona Española, que impedía el libre desenvolvimiento económico de las colonias. Al haber en estas ya una burguesía criolla, aunque todavía embrionaria, ésta se contagió de las ideas revolucionarias de la burguesía europea e impulsó la independencia para asegurar su prosperidad. La independencia se decide entonces por las necesidades del desarrollo capitalista; en ese sentido, Inglaterra, cuna de la economía del librecambio, cumplió un papel fundamental al apoyar a las nacientes naciones americanas. La lucha por la independencia mancomunó a las diversas naciones latinoamericanas, pero una vez conseguida ella, cada una tomó su propio camino. Las naciones más beneficiadas con el tráfico libre con el resto del mundo fueron las situadas en el lado del Atlántico, es decir, Argentina y Brasil, que atrajeron inmigrantes y capitales europeos, que permitió que en esos países se fortaleciera la democracia burguesa y liberal; mientras que el Perú, por su posición geográfica, no recibió ese flujo dinamizador y se limitó a acoger a los inmigrantes chinos, que pasaron a laborar en las haciendas bajo el modelo feudal, cuasi esclavista. Sin embargo, el Perú necesitaba de “las máquinas, de los métodos y de las ideas de los europeos, de los occidentales”.Mariátegui 2007, pp. 10-13.
El período del guano y del salitre
Otro capítulo de la historia económica peruana se abre con el descubrimiento de la riqueza del guano y del salitre. Estos productos, de fácil explotación, aumentaron rápidamente la riqueza del Estado, ya que la Europa industrial necesitaba estos recursos para mantener su productividad agrícola. Las rentas de dichas riquezas acabaron por ser despilfarradas por el Estado Peruano, pero permitieron la aparición del capital comercial y bancario. Se empezó a constituir una clase capitalista, pero cuyo origen se encontraba en la vieja aristocracia peruana. Otra consecuencia fue la consolidación del poder económico de la costa, ya que hasta entonces, la minería había configurado a la economía peruana un carácter serrano. En síntesis, el guano y el salitre permitieron la lenta transformación de la economía peruana de un sistema feudal a un sistema capitalista, aunque sin dejar de acentuarse la dependencia con el capital extranjero. Dichas riquezas se perdieron tras la Guerra del Pacífico.Mariátegui 2007, pp. 13-16.
Carácter de nuestra economía actual Finalizada la guerra con Chile, la postguerra se abrió con un período de colapso de las fuerzas productoras. La moneda se hallaba depreciada y el crédito exterior anulado. El militarismo nacido de la derrota tomó el poder, pero pronto la antigua clase capitalista surgida en tiempos del guano y del salitre retomó su puesto en las directrices de la política nacional. Para lograr el resurgimiento económico fue preciso recurrir a la ayuda del imperialismo británico. Por el Contrato Grace (1888) se entregaron los ferrocarriles a los banqueros ingleses, como prenda y garantía de nuevas inversiones en el Perú. La puesta en operatividad de los ferrocarriles de la región central activó la explotación minera a gran escala en esa región. Lentamente, la economía peruana se fue recobrando, con bases más sólidas que las del guano y del salitre, pero sin perder su carácter de economía colonial. En esa línea, el gobierno de Nicolás de Piérola (1895-1899) se puso al servicio de los intereses de la plutocracia, según la percepción de Mariátegui. Luego, enumera las características fundamentales de la economía peruana de su tiempo (hacia 1928): La aparición de la industria moderna. La función del capital moderno (surgimiento de bancos). El acortamiento de distancias y el aumento del tráfico entre el Perú y Estados Unidos y Europa (apertura del canal de Panamá). La gradual superación del poder británico por el poder estadounidense. El desenvolvimiento de una clase capitalista (burguesía), que suplanta definitivamente a la antigua aristocracia de apellidos virreinales. La ilusión del caucho. El alza de los productos peruanos en el mercado mundial, que genera un rápido crecimiento de la fortuna privada nacional. La política de los empréstitos, acentuada en su tiempo (Oncenio de Leguía). Los principales acreedores son los banqueros de Estados Unidos.
Termina Mariátegui señalando que en su tiempo todavía coexistían en el Perú tres economías: la feudal, la burguesa y algunos residuos de la economía comunista indígena en la sierra.Mariátegui 2007, pp. 16-20.
Economía agraria y latifundismo feudal No obstante el incremento de la actividad minera desde fines del , el Perú mantenía su carácter de país agrícola. La gran mayoría de la población se dedicaba a la agricultura. El indio, que conformaba las cuatro quintas partes de esa población, era tradicionalmente agricultor. La agricultura de productos alimenticios se concentraba en la sierra y abastecía el mercado nacional. Los cultivos agroindustriales destinados a la exportación (caña de azúcar y algodón) se concentraban en la costa, y estaban bajo control de una clase terrateniente. Esta mantenía una organización semifeudal que constituía el más pesado obstáculo para el desarrollo del país. Según Mariátegui, dicho propietario criollo, debido a su herencia y formación española, no podía desarrollar a plenitud la economía de corte capitalista. El interés del autor en el florecimiento pleno del capitalismo en el Perú se debía a que, según el ideario comunista, esa fase era necesaria para el surgimiento de la revolución socialista.Mariátegui 2007, pp. 20-25.
El problema del indio
Su nuevo planteamiento
Mariátegui concebía el problema del indio no como un asunto racial, administrativo, jurídico, educativo o eclesiástico, sino como un problema sustancialmente económico cuyo origen estaba en el injusto sistema de propiedad de la tierra concentrado en pocas manos (gamonalismo o latifundismo); mientras subsistiera esta forma de propiedad todo intento por solucionar el problema del indio sería estéril.
El gamonalismo se oponía con éxito a toda ley u ordenanza de protección indígena. El hacendado, latifundista o gamonal era prácticamente un señor feudal. Frente a él, la ley era impotente. La República había prohibido el trabajo gratuito, pero aun así, el trabajo gratuito, y aún el trabajo forzado, sobrevivían en el latifundio.Mariátegui 2007, pp. 26-34.
Sumaria revisión histórica Se calcula que la población del Imperio de los Incas fue de diez millones de habitantes. La conquista española fue una tremenda carnicería; la población nativa quedó diezmada. El virreinato estableció un régimen de brutal explotación. Los españoles impusieron el régimen feudal de la tenencia de la tierra y dieron más importancia a la extracción del oro y la plata. La población indígena fue sometida a un sistema abrumador de trabajos forzados, en las minas y los obrajes. La costa se despobló, por lo que se importaron esclavos negros para las labores de las haciendas. Los españoles destruyeron la sociedad y la economía incaica, sin reemplazarla por otra de mayor rendimiento. El sistema que implantaron fue el feudal y el esclavista, de manera simultánea.