La iglesia de San Ginés es un templo católico bajo la advocación de san Ginés de Arlés, sede de la parroquia homónima de la ciudad española de Madrid. Sus fachadas están situadas en el n.º 13 de la calle del Arenal (norte), el 8 de la calle de Bordadores (oeste), la plazuela de San Ginés (sur) y el Pasadizo de San Ginés (este), en el distrito Centro. El edificio fue construido a mediados del , y junto a las pinturas y esculturas que alberga en su interior, forma un importante conjunto histórico, artístico y arquitectónico del Madrid de los Austrias.

Historia Las primeras referencias a un templo dedicado a san Ginés de Arlés en Madrid datan de comienzos del , estimándose que el origen del culto al santo francés podría remontarse al momento mismo de la conquista de Madrid, cuando Raimundo de Borgoña, yerno de Alfonso VI, estableció en 1086 su campamento, con sus huestes formadas por borgoñones y francoprovenzales, en las proximidades del emplazamiento del templo actual.Montes y Quesada (2009), p. 5.

La primera referencia documental es un privilegio otorgado por Alfonso VII en 1156 por el que concedía a la iglesia el señorío sobre las aldeas de Salvanés, Valdearacete y Valdecetias.Montes y Quesada (2009), p. 6. Sin embargo, el Fuero de Madrid de 1202 no hace mención de ella entre las parroquias madrileñas, lo que podría deberse a su ubicación en un arrabal extramuros de la población: Arrabal de San Ginés. Todavía en 1467 era, con la de San Martín, monasterio benedictino, la única situada extramuros.Tormo (1979), p. 122. En 1358 una bula papal de Inocencio VI, con ocasión de un robo sacrílego, concedió indulgencia plenaria a cuantos participasen en el desagravio.Montes y Quesada (2009), p. 9. Por ello en la fachada oeste del edificio (calle de los Bordadores) figura un relieve con el escudo de este pontífice.

El establecimiento de la capitalidad en Madrid significó un incremento notable de su feligresía, lo que motivó obras de reforma y ampliación y la creación, como anejo parroquial, de la iglesia de San Luis Obispo. Pero las obras hechas a finales del no bastaron para impedir la ruina del edificio, cimentado sobre un suelo arenoso, y en 1641 se derrumbó parcialmente. En junio de ese mismo año el gobernador de la archidiócesis de Toledo Diego de Castejón y Fonseca concedió la autorización al párroco de San Ginés para construir un nuevo edificio. Dio las trazas fray Lorenzo de San Nicolás, encargándose de su construcción el alarife Juan Ruiz.Montes y Quesada (2009), p. 10. En 1645 ya estaba concluido el cuerpo de la iglesia, y en 1659 la capilla de la congregación del Santo Cristo de la Redención, costeada en parte por Felipe IV, hermano mayor de la congregación. Sin embargo, la construcción de otros elementos se prolongó hasta 1672, el mismo año en que falleció Ruiz.

La iglesia sufrió tres incendios (1724, 1756 y 1824), seguidos de otras tantas restauraciones. El actual aspecto neoclásico de su decoración interior se debe a la segunda de las reformas hechas en el , con intervención de Juan de Villanueva por encargo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.Montes y Quesada (2009), p. 12. En 1869, el Ayuntamiento de la capital, por medio del arquitecto José María Aguilar, decidió transformar el lado norte, que daba a la calle del Arenal, una vía que se estaba convirtiendo en una de las más importantes del Madrid decimonónico. La propuesta de Aguilar, que difería mucho del estilo del propio de San Ginés, no agradó al obispado, quien a través del párroco, José Moreno Montalbo, expresaba así su oposición al proyecto:

miniatura|izquierda|Fachada a la calle del Arenal de la iglesia hacia 1872, después de la reforma

A pesar de ello se ejecutó finalmente la obra (1870-1872), caracterizada fundamentalmente por sus arcos carpaneles y estilo neo-plateresco. A su término, el aspecto de la mencionada fachada había cambiado radicalmente. No obstante, para no romper totalmente con la continuidad, se añadieron ciertos elementos decorativos del trabajo de Aguilar (que ahora serían comunes) a las demás caras del edificio.

A fines del se arreglaron varios desperfectos en los tejados, canalizaciones e interiores. En 1903 se revocaron (aunque no en profundidad) los muros exteriores, que se hallaban muy deteriorados. miniatura|La iglesia de San Ginés desde la calle de Bordadores. Ilustración de Sancha (La Esfera, 1924) Durante la Guerra Civil (1936-1939), San Ginés permaneció cerrada, exceptuando algunas dependencias que fueron empleadas por la República como cuartel militar. A causa de esto último, la construcción sufrió el impacto de proyectiles, y en los años 40 y 50 tuvieron que ser reparados los daños ocasionados.

De 1956 a 1964 se hizo el último gran conjunto de obras en el edificio, que planificó el arquitecto José Luis Marín, a la sazón hermano del entonces párroco, José Ignacio Marín Núñez de Prado. Se pretendía, sobre todo, restaurar y consolidar los muy deteriorados cimientos, pero también intervenir en el interior y remodelar completamente el exterior. Con esto último se buscaba dar nuevamente al templo la apariencia que tuvo en el , típica del Madrid de los Austrias. Por ello, se levantó totalmente el revoco de todos los muros, y se reconstruyó la fábrica original: ladrillo macizo alternando con cajas de mampostería de pedernal. En la torre, en cambio, se mantuvo el ladrillo original. Además, se sustituyó la ornamentación decimonónica y neoplateresca de los vanos por otra más semejante a la del .

La fachada de la calle del Arenal fue drásticamente reformada por Marín: las ventanas del segundo cuerpo se reemplazaron por balcones; se construyó un tercer cuerpo, en el que figuran dos ventanas a los lados y una hornacina en el centro; se remató la fachada con un frontón triangular terminado en cruz; se cambiaron las columnas de los arcos inferiores por otras toscanas; y en la pared del fondo del atrio se añadieron dos óculos decorados con vidrieras. En la galería de acceso se colocó una cartela conmemorativa de sucesos memorables ocurridos en el templo: entre ellos, el funeral de Tomás Luis de Victoria o el bautismo de Francisco de Quevedo.

Descripción miniatura|Interior de la iglesia

La estructura actual corresponde a la reconstrucción del templo tras el derrumbe del primitivo y posiblemente mudéjar en 1641. Es un edificio de ladrillo y mampostería con portada a los pies y otra en el lado del Evangelio a la que se accede desde un atrio. Tiene torre cuadrangular a los pies, de cuatro cuerpos, con cuatro campanas, las dos más primitivas de 1566. El remate es un hermoso chapitel madrileño de pizarra que incorpora una gran verticalidad a la construcción.

El interior es de tres naves, amplia la central, con capillas profundas en los laterales, crucero y presbiterio rectangular y coro en alto a los pies. Se cubre con bóveda de cañón con lunetos soportada por pilastras de orden toscano. Arcos torales de medio punto. Sobre el crucero se alza una cúpula sobre pechinas, sin tambor ni linterna. Las capillas laterales se cubren también con cúpulas vaídas sobre pechinas. Distinta es la del Santísimo Cristo a los pies, casi iglesia independiente y con portada propia al atrio, de planta de cruz latina, bóveda de cañón con lunetos y cúpula sobre pechinas cubriendo el crucero, con tambor y linterna, decorada toda ella con mármoles de colores y pintura en estuco fingiendo mármol en la nave.

Un incendio provocó la destrucción de la cúpula y los cubrimientos de las tres naves que se renovaron en el , y en 1824 otro incendio destruyó la cabecera. El aspecto actual del interior, en lo decorativo, corresponde a lo que Tormo llamó la «limpieza castigada del ». Autor de esa restauración neoclásica fue Juan de Villanueva, correspondiéndole la decoración del friso que recorre la nave, con la historia del martirio de san Ginés inscrita en letras cubitalesDe gran tamaño, de cúbito, es decir codo, una unidad de medida antigua. sobre fondo dorado.

Patrimonio artístico miniatura|izquierda|Cúpula con pinturas al fresco de José Sánchez Villamandos, en la capilla del Santísimo Cristo de la Redención

La parroquia de San Ginés, a pesar de lamentables pérdidas, que llevaron a escribir a Elías Tormo en 1927 que «hace muchos años que (salvo la Congregación del Cristo) ha perdido todas las obras de arte castizo que tuvo»,Tormo (1979), p. 123. cuenta actualmente con una importante colección artística, que se ha visto incrementada con las obras de remodelación global llevadas a cabo entre 2002 y 2009, en las que se han incorporado diecisiete pinturas más tres en depósito del Museo del Prado.Montes y Quesada (2009), p. 14.

Cabecera En la cabecera del templo se localizan tres retablos de estilo neoclásico y factura moderna, al ser la zona más afectada por el incendio de 1824. Los colaterales están dedicados a la Virgen de Valvanera, de la Real congregación de naturales y oriundos de La Rioja, con talla atribuida a Pedro Alonso de los Ríos, salvada del incendio, y San José, presidido por una talla relacionada con Juan Adán. El altar mayor es obra de Juan Antonio Cuervo, quien se encargó como arquitecto con el consenso de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de la restauración llevada a cabo en 1826; sigue el modelo del que existía antes de ese incendio, que no era ya el retablo barroco proyectado por Francisco Rizi, y lo ocupa el gran cuadro del Martirio de San Ginés firmado por José San Martín, «recreación» del óleo destruido de Rizi, del que la iglesia conserva el boceto.Montes y Quesada (2009), p. 63.Basanta, pág. 219, sostiene, contra la opinión general, que se trata del lienzo original con una pequeña restauración de José San Martín en una zona del lienzo dañada a causa del incendio.

Las obras de arte de mayor valor, sin embargo, se encuentran al pie de la nave y distribuidas por las capillas, una distribución que ha variado con el paso del tiempo y que en su actual estado es como sigue:

Obras de arte al pie de la nave miniatura|El Greco, La purificación del templo, hacia 1610-1614, óleo sobre lienzo, 106 x 104 cm

Entrando al templo por la nave del Evangelio se encuentra en primer lugar la llamada Capilla Bautismal, en la que se localiza un lienzo de la Anunciación de Luca Giordano, copia de un original de Tiziano conservado en Santo Domingo Maggiore de Nápoles. El cuadro, junto con una Oración del huerto perdida y del mismo autor, fue adquirido en 1669 por la Congregación del Santísimo Cristo para su capilla.Montes y Quesada (2009), p. 17. En el mismo lugar se encuentran dos tallas en madera policromada del , un San Juan Bautista de estilo de Juan Pascual de Mena y un Cristo resucitado de escuela madrileña.

En el costado opuesto, lado de la Epístola, se encuentra una de las obras maestras de la iglesia (únicamente se muestra los sábados por la mañana de 11,30 a 12 h), la Expulsión de los mercaderes del templo o Purificación del templo del Greco, que es la última de las versiones que de este asunto dejó el pintor cretense y la única de formato vertical por el mayor desarrollo del escenario arquitectónico. El cuadro, que había pertenecido a la colección del Almirante de Castilla, fue adquirido por la Congregación del Santísimo Cristo en 1705 y permaneció en su capilla hasta la remodelación iniciada en 2002.Montes y Quesada (2009), p. 61.

Capillas del lado del Evangelio Capilla del Santísimo Cristo de la Redención miniatura|izquierda|Interior de la Real Capilla del Santísimo Cristo de la Redención

La primera y más destacada del templo es la capilla del Santísimo Cristo de la Redención. De planta de cruz latina, como pequeña iglesia adosada a la principal, se cubre con mármoles de colores grises, rojos y anaranjados, bronces dorados en los ornamentos y pintura en estuco imitando mármol en la nave. En sus muros cuelgan las siguientes pinturas:

Arcángeles Barachiel y Sealtiel, atribuidos a la primera etapa de Antonio de Pereda.