Castilla y León es una comunidad autónoma española, referida como «comunidad histórica y cultural» en su estatuto de autonomía. Se constituyó en 1978 como una preautonomía de once provincias, adquiriendo en 1983 el estatus de comunidad autónoma con nueve de ellas: Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. Conforma un territorio situado en la parte norte de la meseta Central de la península ibérica, que se corresponde mayoritariamente con la parte española de la cuenca hidrográfica del Duero. Es la mayor comunidad autónoma de España en extensión y una de las regiones administrativas más extensas de Europa, con una superficie de , y la sexta más poblada a nivel nacional, con en 2025.
Ya desde el inicio del debate federalista en España en el durante la Primera República hubo proyectos de autonomía para una región castellana y leonesa, que incluyese también a las provincias de Santander y Logroño.Artículo 1 del Proyecto de Constitución Federal de la Primera República Española, 17 de julio de 1873.Investigaciones históricas. Valladolid. Secretariado de Publicaciones, Universidad de Valladolid, 1979. El mismo proyecto siguió existiendo durante la Segunda RepúblicaÁlvarez Domínguez, Juan-Miguel. El Catecismo Regionalista de Don Eugenio, un ejemplo de regionalismo castellanoleonés patrocinado desde León. 1931, Argutorio, n.º 19 (2.º semestre 2007), pp. 32-36.Diario de León, 22 de mayo de 1936. y, finalmente, se llevó a cabo tras la Constitución de 1978, pero sin Santander ni Logroño, que finalmente formaron las autonomías uniprovinciales de Cantabria y La Rioja, respectivamente.
Su Estatuto de Autonomía declara en su preámbulo:
El Estatuto de Autonomía define una serie de valores esenciales y símbolos de los habitantes de Castilla y León, como su patrimonio lingüístico —aludiendo a la lengua castellana y al resto de lenguas habladas en la comunidad: el leonés y el gallego— o su patrimonio histórico, artístico y natural. Entre los símbolos se encuentran el blasón, la bandera, el pendón, el himno —pese a que no existe—, al tiempo que el 23 de abril queda definido como Día de Castilla y León, en conmemoración de la derrota sufrida por los ejércitos comuneros de las Comunidades de Villa y Tierra castellanas en Villalar durante la guerra de las Comunidades, en 1521.
El patrimonio de Castilla y León incluye: 9 bienes Patrimonio de la Humanidad, casi 1800 bienes de interés cultural clasificados, 112 conjuntos históricos, 400 museos, más de 500 castillos, de los cuales 16 son considerados de alto valor histórico, 12 catedrales, 1 concatedral, y la mayor concentración de arte románico del mundo. Castilla y León constituye junto a la región italiana de la Lombardía la región del mundo con más bienes distinguidos con la máxima figura de protección que otorga la Unesco, con un total de 11 bienes.
Asimismo, los montes de Valsaín y las sierras de Béjar y Francia, en el sistema Central, los valles de Laciana, Omaña y Luna y los Picos de Europa y Los Ancares, en la cordillera Cantábrica, y la Meseta Ibérica, en la zona fronteriza con Portugal, han sido declarados reserva de la biosfera por la Unesco, que también reconoce el geoparque de Las Loras, al norte de la comunidad. Además, Castilla y León está fuertemente relacionada con tres de los registros del Programa Memoria del Mundo de la Unesco como son los Decreta de las Cortes de León de 1188, curia regia considerada cuna del parlamentarismo mundial por la propia institución, el Archivo General de Simancas de la Corona de Castilla y el Tratado de Tordesillas.
Por otra parte, en Castilla y León se encuentra en torno al de todo el patrimonio propiedad de la Iglesia católica en España.
Su PIB per cápita sitúa a Castilla y León en el octavo puesto de España (INE 2016). Su índice de desarrollo humano (0,909) es el séptimo mayor del país, lo que se sitúa por encima de la media nacional (0,905). El Índice de desarrollo de los servicios sociales, según datos del año 2015, refleja que la comunidad cuenta con uno de los mejores servicios sociales del país, situándose como la tercera autonomía que mejores prestaciones ofrece a sus ciudadanos, por detrás del País Vasco y Navarra. Su educación, según el Informe PISA de 2015, encabeza las puntuaciones en lectura y ciencias con una valoración equiparable a la de los diez mejores países del estudio.
Símbolos miniatura|Pendón de los Comuneros de Castilla, Catedral Vieja de Salamanca
El Estatuto de Autonomía de Castilla y León, reformado por última vez en 2007, establece en el artículo sexto de su título preliminar los símbolos de identidad exclusiva de la comunidad. Estos son: el blasón, la bandera, el pendón y el himno. Su protección jurídica es la misma que corresponde a los símbolos del Estado —cuyos ultrajes están tipificados como delito en el artículo 543 del Código Penal—.
En el articulado estatuario, se define el escudo como sigue:
Asimismo, la bandera queda descrita de la siguiente manera:
Ateniéndose a la misma redacción, el pendón está constituido por el escudo cuartelado sobre un fondo carmesí tradicional. El Estatuto expresa también: «El himno y los demás símbolos […] se regularán mediante ley específica». Tras la promulgación de la norma fundamental, dicha ley no fue promulgada, por lo que el himno no existe, pero de iure es símbolo de la autonomía.
Historia
miniatura|Cráneo número 5 de Homo heidelbergensis de la sierra de Atapuerca, en la provincia de Burgos miniatura|Toros de Guisando, verracos vetones miniatura|Reconstrucción de una casa celtíbera en Numancia, Soria miniatura|Arco romano de Medinaceli La comunidad autónoma de Castilla y León es el resultado de la unión en 1983 de nueve provincias: las tres que, tras la división territorial de 1833, por la que se crearon las provincias actuales, se adscribieron a la Región de León (Salamanca, Zamora y León) y seis adscritas a Castilla la Vieja (Burgos, Soria, Segovia, Ávila, Valladolid y Palencia), exceptuando en este último caso las provincias de Santander (actual comunidad de Cantabria) y Logroño (actual La Rioja).
En el caso de Cantabria se defendió la creación de una comunidad autónoma por motivos históricos, culturales y geográficos, mientras que en La Rioja el proceso resultó más complejo debido a la existencia de tres vías, fundamentadas todas ellas tanto en motivos históricos como socioeconómicos: unión a Castilla y León (Unión de Centro Democrático), unión a una comunidad vasco-navarra (Partido Socialista y Partido Comunista) o creación de una autonomía uniprovincial, opción tomada ante el apoyo mayoritario de su población.
Varios son los hallazgos arqueológicos que muestran que en la prehistoria estas tierras estaban ya habitadas. En la sierra de Atapuerca se han encontrado gran cantidad de huesos de los ancestros del Homo sapiens, convirtiendo estos hallazgos en unos de los más importantes para determinar la historia de la evolución humana. El descubrimiento más importante y que catapultó el yacimiento a la fama internacional fue el de los restos de Homo heidelbergensis.
En el año 2000 los yacimientos de la sierra de Atapuerca reciben la calificación de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su gran importancia y singularidad para el estudio de la evolución humana y para comprender el poblamiento prehistórico desde hace más de 1 millón de años hasta la Edad del Bronce. Las diferentes cuevas de la sierra de Atapuerca y su red de galerías permiten un análisis multidisciplinar de la evolución humana, antropológica, medioambiental, tecnológica y cultural desde cerca de 1,2 millones de años (p.e., el yacimiento de la Sima del Elefante del Paleolítico Inferior) hasta la Edad del Bronce (2100-850 a. C.). Según las referencias, prácticamente todos los periodos prehistóricos del Pleistoceno y Holoceno están representados: Paleolítico Inferior, Paleolítico Medio, Paleolítico Superior, Neolítico, Calcolítico y Edad del Bronce. Según los autores citados, «los registros arqueopaleontológicos de las cuevas de la sierra de Atapuerca y los sitios arqueológicos al aire libre en un área de 10 km de radio de Cueva Mayor (314 km) han confirmado, –exceptuando algunos periodos–, un poblamiento continuo desde el Pleistoceno Inferior al Holoceno con varias especies de homínidos (Homo antecessor, Homo heidelbergensis, Homo neanderthalensis y Homo sapiens) explotando el mismo territorio: la sierra de Atapuerca y la cuenca del Arlanzón. Asimismo, en Castilla y León son muy numerosos los asentamientos del Neolítico (VI al IV milenio a. C.), Calcolítico (III milenio a. C.) y Edad del Bronce (II milenio a. C.), destacando la cultura de Las Cogotas de la Edad del Bronce.
Antes de la llegada de los romanos, se sabe que los territorios que conforman hoy Castilla y León estaban ocupados por diversos pueblos celtas, como los vacceos, los autrigones, los turmogos, los vetones, astures o celtíberos.
Con la llegada de las tropas romanas, se dieron enfrentamientos entre los pueblos prerromanos y estas. En la historia queda la resistencia de Numancia, cerca de la actual Soria.
La romanización fue imparable, y hasta nuestros días han quedado grandes obras de arte romanas, principalmente el Acueducto de Segovia así como muchos restos arqueológicos como los de la antigua Clunia, las Salinas de Poza de la Sal y la vía de la Plata, con origen en Astorga (Asturica Augusta) y que cruza el oeste de la comunidad hasta la capital de Extremadura, Mérida (Augusta Emerita). miniatura|Castillo de Gormaz, de época califal
Con la caída de Roma, las tierras fueron ocupadas militarmente por los pueblos visigodos. La posterior llegada de los musulmanes y la ulterior reconquista mucho tienen que ver con la actual composición étnica de la península ibérica. En la zona montañosa de la actual Asturias se formó un pequeño reino cristiano que se oponía a la presencia islámica en la Península. Se proclamaban herederos de los últimos reyes visigodos, que a su vez habían sido profundamente romanizados. Esta resistencia de herencia visigodo-romana y apoyada en el cristianismo, fue haciéndose cada vez más fuerte y expandiéndose hacia el sur, pasando su capital a la ciudad de León y creando así el Reino de León. Para favorecer la repoblación de las nuevas tierras reconquistadas, se concedían por parte de los monarcas fueros o cartas de repoblación. Los foramontanos serían esas gentes que desde las montañas de Asturias y Cantabria se asentaron en la submeseta norte. El primer fuero que se conoce y que confirma dicho proceso es el fuero de Brañosera.
En la Edad Media se popularizó la peregrinación por parte de la cristiandad a Santiago de Compostela. El Camino de Santiago transcurre a lo largo de la región, lo que contribuyó a que la cultura europea viajara y se expandiera por la península. Hoy en día dicho Camino sigue siendo un reclamo turístico y cultural de primer orden.
En 1188 la basílica de San Isidoro de León había sido sede de las primeras Cortes de la historia de Europa con participación del Tercer Estado. El rey que las convocó fue Alfonso IX.
La base jurídica era el Derecho romano, debido a lo cual los reyes cada vez querían más poder, a semejanza de los emperadores romanos. Este hecho se ve muy claramente ya en las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio, que deja claro el monismo imperial que buscaba. El rey no quería ser un primus inter pares, el rey era la fuente del derecho. miniatura|Panteón de reyes de la Basílica de San Isidoro (León), lugar donde Alfonso IX convocó las Cortes de León de 1188, primeras en Europa con presencia del Tercer Estado. En ella se encuentra el Cáliz de doña Urraca, que algunos investigadores asimilan con el Santo Grial
miniatura|izquierda|Reino de León bajo el reinado de Urraca I de León miniatura|Arco de Santa María, Burgos, con las figuras de los Jueces de Castilla, Nuño Rasura y Laín Calvo así como la de Fernán González o El Cid