El villancico es una forma musical y poética en castellano y portugués tradicional de España y Portugal, muy popular entre los siglos y . Los villancicos eran originariamente canciones profanas con estribillo, de origen popular y a varias voces. Posteriormente comenzaron a cantarse en las iglesias y a asociarse específicamente con la Navidad. Compositores notables de villancicos fueron, entre otros, Juan del Encina, Pedro de Escobar, Francisco Guerrero, Gaspar Fernandes, Juan Gutiérrez de Padilla y Roque Jacinto de Chavarría (1688-1719).

Actualmente, tras el declive de la antigua forma del villancico, el término se conoce más como un género de canción cuya letra hace referencia a la Navidad y que se canta tradicionalmente en esas fechas.

Orígenes Con algunos precedentes aislados. Se trata de una canción paralelística que se recoge en la Crónica de la población de Ávila, 1255, y puede fecharse hacia 1158: "Cantan de Roldán / cantan de Olivero / e non de Çorraquín Sancho / que fue buen caballero. / Cantan de Olivero / cantan de Roldán / e non de Çorraquín Sancho, / que fue buen barragán". las primeras composiciones que pueden denominarse con este nombre surgieron hacia la segunda mitad del , durante el Renacimiento, como una evolución de formas musicales populares mucho más antiguas. Se trata de la estrofa característica de la lírica castellana de tipo tradicional y "está formada por dos o tres versos, con un número de sílabas muy variable; carece, por tanto, de forma fija, por lo que es una composición de enorme flexibilidad, aunque hay una tendencia marcada hacia el esquema abb, con versos de ocho y seis sílabas, que a veces pueden presentar un pie quebrado. El término villancico designa, también, una forma estrófica constituida por la suma de la composición tradicional y su glosa, con que se acostumbró a acompañar las cancioncillas, por lo menos desde mediados del hasta el ". Formas similares eran llamadas hasta el cantigas o canciones.

El descubrimiento de las jarchas llevó a algunos críticos, como Samuel Miklos Stern, a considerarlas la lírica romance más antigua y la raíz de los villancicos y de buena parte de la lírica romance de la península ibérica. Sin embargo, Alan Deyermond señala que esto no implica que hayan sido las primeras composiciones de este tipo, sino las primeras documentadas por escrito. Su aparición escrita se debe a la labor de poetas cultos que incorporaron esta tradición oral, fenómeno que posteriormente también ocurrió con los villancicos en Castilla.

La coincidencia entre la aparición escrita de estas formas líricas y la actividad de poetas cultos sugiere que todas derivan de una tradición poética hispánica común, de igual antigüedad y comparable a la de otras regiones europeas como Provenza, el norte de Francia e Italia. Las jarchas y los villancicos por tanto serían ramas de un tronco poético compartido, cuyas raíces se pierden en la oralidad y los siglos.Alan Deyermond, “La lírica primitiva y su posteridad”, Historia de la literatura española. Edad Media, vol. 1, Ariel, Barcelona, 1999 (18º ed.), pp. 63-64.

Su nombre tiene probablemente su origen en que se trata de composiciones de naturaleza popular, cantadas por los villanos o habitantes de las villas, generalmente campesinos u otros habitantes del medio rural. Eran cantados en fiestas populares, originariamente sin temática específicamente religiosa, y los principales temas eran los acontecimientos recientes del pueblo o la región. El género se amplió posteriormente hasta incluir temas diversos.

La evolución del villancico de temática religiosa mantuvo la costumbre cristiana de celebración de la fiesta de Navidad del Señor. De hecho, el villancico religioso representa la evolución de la poesía lírica a lo largo de la historia. Por esto, en la actualidad se denomina villancico a un canto de Navidad, de cualquier clase de extensión, métrica y rima tanto en español como en otras lenguas, siendo carol en inglés, noël en francés, laude en italiano, Weihnachtslied en alemán.

Métrica La estructura básica del villancico la forman dos elementos: el estribillo y las coplas, si bien su estructura es muy variable tanto en el número de versos como en la rima o la alternancia entre estribillo y coplas. El binomio estribillo-copla implica la alternancia coro-solista de, crucial en la realización del villancico. Los versos son, por lo general, hexasílabos u octosílabos y componen un estribillo inicial —a veces, con introducción—, que consta por lo general de tres o cuatro versos que se repiten a lo largo de la obra, y unas coplas, divididas a su vez en dos mudanzas y una vuelta. Las mudanzas, que con frecuencia tienen rima simétrica y forman entonces una redondilla o, alternativamente, una cuarteta, van seguidas de la vuelta o enlace de tres o cuatro versos en los que el primero tiene la misma rima que el último de la mudanza y el resto, o al menos el último, enlazan con el estribillo.

Esta estructura se aprecia, por ejemplo, en este villancico, atribuido a Mateo Flecha el Viejo. Riu, riu, chiu, La guarda ribera, Dios guardó del lobo a nuestra cordera.

El lobo rabioso La quiso morder, Mas Dios poderoso La supo defender,

Quizole hazer que No pudiesse pecar, Ni aun original Esta virgen no tuviera.

Riu, riu, chiu, La guarda ribera, Dios guarde del lobo a nuestra cordera. Una forma poética pariente del villancico es la letrilla que en el pasó a denominar cualquier poema con estribillo, y que generalmente es de carácter satírico.

Música En su forma clásica en el villancico marca la pauta la melodía del canto apoyada por un acompañamiento en tono grave que forma un buen soporte armónico por parte de las voces internas; el registro superior es el que lleva asociado el texto, el cual sigue la melodía en modo silábico; el cierre de los versos corresponde generalmente a las diversas cadencias. El discurso horizontal se orienta según procedimientos tonales ante litteram: por otra parte, basta pensar que hay villancicos construidos también sobre un esquema de danza (sobre todo los más recientes pero también durante el Renacimiento, en el lenguaje tonal) como passamezzo o folía.

Evolución del género thumb|275px|Portada del Cancionero de Upsala.

El primer testimonio es el de la esposa de Ruy González de Clavijo en 1403: "¡Ay mar brava, esquiva / de ti doy querella / fazesme que viva / con gran mansella!". Después se sucederán las endechas a la muerte de Guillén Peraza (1443) o de Los Comendadores (1448), y la "ensalada" del Marqués de Santillana que comienza Por una gentil floresta, en que se incluyen cuatro villancicos. En su primera época el género está poco definido y se encuentran todo tipo de temas, desde narración de sucesos locales, canciones amorosas hasta sátiras y burlas, y con poca presencia de la temática religiosa y, cuando la hay, no está específicamente asociada con la Navidad o con otras festividades. La mejor muestra de este período se halla recogida en el Cancionero de Palacio (1474-1516), y fue Juan del Enzina el principal compositor de la época. Otras recopilaciones importantes son el Cancionero de la Colombina (1490), el de Sablonara, el de Stúñiga o el Medinaceli. La música de este período es sencilla, y busca la adaptación al texto.

La polifonía suele ser en esta primera época a tres o cuatro voces. Posteriormente, durante el , y de forma paralela a los villancicos polifónicos, se empiezan a componer algunos a una sola voz y con acompañamiento de vihuela que, a partir del , sería sustituida por la guitarra.

A partir de la segunda mitad del las autoridades eclesiásticas comenzaron a promover como una medida evangelizadora el uso de música en lengua vernácula en los oficios religiosos, especialmente durante las fiestas del calendario religioso, sobre todo en Navidad y el Corpus Christi. Estas piezas se cantaban en la misa de mañana de estas festividades. Las catedrales e iglesias de importancia se dotaron de un cuerpo de músicos y un maestro de capilla encargado de componer especialmente para estas ocasiones. Los principales cantorales que se conservan de esta segunda época son el Cancionero del Duque de Calabria o de Upsala (así llamado debido a que la única copia que se conserva está en la biblioteca universitaria de esta ciudad sueca), el Cancionero de Medinaceli y las Canciones y Villanescas espirituales de Francisco Guerrero. El villancico también se abre paso hacia otras formas artísticas literarias como el teatro como en la obra de Gil Vicente o la novela pastoril con Jorge de Montemayor. También Santa Teresa compuso algún poema con esta forma.

Musicalmente el villancico se hace más complejo y se acentúa la distinción entre coplas y estribillo; este último se hace más largo y polifónico, mientras que aquellas se acortan y se hacen más homofónicas y se reduce el número de voces.

En el el villancico es un género sumamente popular, y para entonces constituirá la mayor parte de la producción musical española de la época. Se componen multitud de villancicos devocionales para las distintas festividades religiosas tales como la Asunción, la Inmaculada Concepción o festividades de santos, además del Corpus Christi o la Navidad. En esta época el villancico se sofistica aún más añadiendo más voces a la polifonía, hasta ocho distribuidas en dos coros situados en diferentes partes de la iglesia y acompañamiento de violón, arpa y órgano. El estribillo se hace más largo y complejo polifónicamente, frecuentemente dividido en tonada y responsión, mientras que como contraste las coplas se acortan y simplifican musicalmente. También se introducen algunos elementos dramáticos. Son músicos importantes de este período entre muchos otros Cristóbal Galán, Juan Hidalgo y Sebastián Durón.

En el se produce una transformación significativa del género por influencia de la música vocal italiana que por entonces dominaba el panorama musical europeo. Los villancicos alteran su estructura tradicional introduciendo nuevas secciones musicales a imitación de la cantata, deviniendo en una sucesión de recitativos y arias da capo según el modelo de la ópera italiana.A. Torrente, La modernización/italianización de la música sacra (2015) Artículo sobre la italianización de los villancicos a principios del Los de Antonio Soler, escritos durante la segunda mitad del siglo, son quizá los más recordados en la actualidad. En 1750 el rey Fernando VI suprimió los villancicos en la Capilla Real de Madrid, marcando el inicio de una lenta decadencia que se prolongará hasta el .A. Torrente, "Misturadas de castelhanadas com o oficio divino": la reforma de los maitines de Navidad y Reyes en el siglo XVIII (2010) Artículo sobre la supresión de los villancicos en España y América en el

El villancico en Portugal En Portugal fue también un género popular, denominado vilancete, principalmente poético. Cabe destacar las extensas colecciones de villancicos de Juan IV, llamado El Rey Músico.

Brasil En Brasil, las canciones navideñas tradicionales están incorporadas a las pastorís o pastorelas, danzas y cantos que se ejecutan delante del pesebre en homenaje al nacimiento de Jesús. Desde el , los misioneros introdujeron estas representaciones en Brasil. En principio, fueron cantos de alabanza al nacimiento de Jesús que luego se transformaron en representaciones profanas, ligadas débilmente al acontecimiento religioso. Las pastorís se clasifican en dos grupos: pastorinhas y bailes pastorís. Las primeras conservan el carácter religioso solo en los textos poéticos, mientras que su ejecución es completamente profana debido a su carácter de divertimento.

Otro género que se aproxima a los cantos navideños es la folía de los Santos Reyes, comparsas que incluyen instrumentistas (tocadores de viola, pandero, triángulo y caja) y un bandereiro que lleva el estandarte, recorriendo las zonas rurales donde bailan y reciben hospedaje.

El villancico en Hispanoamérica