La Catedral de María Inmaculada, Madre de la Iglesia () es un templo católico situado en el céntrico barrio de Lovaina de Vitoria, País Vasco, España. Construida en estilo neogótico en la primera mitad del , popularmente es conocida como la Catedral Nueva, fórmula empleada para distinguirla de la más antigua Catedral de Santa María, un templo gótico de los siglos y edificado en la parte alta de la ciudad, a su vez conocido como la Catedral Vieja. El culto regular se celebra tanto en el templo como en la cripta, bajo la girola, funcionando dicho espacio como parroquia homónima. El templo, entre los más voluminosos de España, es también una de las últimas grandes catedrales erigida en el país, si bien se trata de una construcción incompleta, ya que la falta de financiación dejó sin realizar una serie de elementos arquitectónicos que habrían dado lugar a una iglesia de alzado muy vertical, en lugar de la horizontalidad resultante del incumplimiento del proyecto original, y con una decoración mucho más recargada. Su principal valor radica en la riqueza escultórica, en muchos casos correspondiente al estilo modernista, que ornamenta los paños de las naves y el ábside en el exterior, así como las capillas de la girola, el trascoro y la cripta en el interior. Pertenece a la Diócesis de Vitoria y su interior acoge el Museo Diocesano de Arte Sacro de Álava.

Historia Con la creación en 1862 de la Diócesis de Vitoria, englobando los territorios de las tres provincias vascas, surgió la necesidad de construir un nuevo templo adecuado y grandioso, ya que ya la vieja Catedral de Santa María (Vitoria), emplazada en el punto más alto del Casco Viejo de la ciudad, se consideraba pequeña y de difícil acceso, además de presentar un problemático estado de conservación. La Colegiata gótica de Santa María fue elevada a la categoría de catedral de manera provisional, en espera de que fuese construido un templo mayor, más propicio para desempeñar la función de sede episcopal. En 1906 el entonces obispo de Vitoria, monseñor José Cadena y Eleta, convocó un concurso de proyectos que deba preferencia al estilo neogótico. El mismo fue ganado por los arquitectos Julián de Apraiz y Javier de Luque.

Primera época constructiva (1907-1914) En el solar que ocupaba antiguamente el convento de las Brígidas, justo al lado del parque de la Florida, y triangulando entre las calles Luiz Heinz, Cadena y Eleta y Magdalena, las obras arrancaron el 4 de agosto de 1907 sobre los planos del proyecto ganador de los arquitecto Apraiz y Luque. Al acto de colocación de la primera piedra, celebrado con todo fasto, asistieron los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg, la reina madre María Cristina, el nuncio de la Santa Sede monseñor Rinaldi, obispos de la provincia eclesiástica, y representantes de la Corte, el Gobierno y las instituciones locales.

La primera fase de las obras discurrió con gran ritmo y celeridad, tomando parte en las mismas obreros y artistas de toda España, muchos de ellos catalanes, que difundieron la corriente modernista de la Escuela Práctica de Modelado y Talla, así como del extranjero. Las obras quedaron paralizadas en marzo de 1914, con la llegada del nuevo obispo Melo y alcalde, tras haberse rebasado el presupuesto inicialmente adjudicado, que era de 5 millones de pesetas, y quedar por levantar cuatro quintas partes de la mole proyectada. En esta primera fase quedaron terminadas la cripta (inaugurada en 1911, la girola, las partes bajas de los pilares de sus cinco naves (hasta una altura de 8 metros) y gran parte de los paramentos exteriores de las fachadas, siendo los materiales de construcción y decoración la piedra natural y el mármol, extraídos en su mayoría de canteras de distintos puntos del País Vasco y Navarra. Las obras de la Catedral estuvieron abandonadas durante 32 años.

Segunda época constructiva (1946-1969) Las popularmente llamadas "ruinas" de la Catedral se cubrieron de yedra y maleza. Las obras no se reanudaron hasta 1946, una vez acabada la Guerra Civil y obtenida nueva financiación, con el impulso del obispo Carmelo Ballester Nieto y bajo la dirección de los arquitectos Miguel de Apraiz Barreiro (hijo de Julián) y, en menor grado, Antonio Camuñas Paredes. miniatura|Maqueta del proyecto original La construcción avanzó de forma pausada, respetando el estilo inicial pero incorporando las nuevas técnicas del hormigón y la piedra artificial, más económicas que la talla de piedra natural. Se decidió prescindir de muchos elementos arquitectónicos y la decoración fue reducida considerablemente, quedando muchas piezas escultóricas sin esculpir. En 1949 se terminaron la girola y la parte baja hasta el crucero. Hasta 1952 se construyeron la nave alta del presbiterio, la portada lateral norte y un torreón rebajado en lugar del cimborrio original. Entre 1960 y 1963 se colocaron las vidrieras realizadas en la primera época, y en la girola los relieves realizados por el artista Enrique Monjo para el trasaltar. Entre 1964 y 1969 se cubrió el resto de la Catedral sin añadir los arbotantes exteriores, innecesarios al aligerar los pesos y fortalecer la fábrica la utilización de los nuevos materiales arriba citados.

Aunque inconcluso, el templo fue consagrado el 24 de septiembre de 1969 por el cardenal legado Dell'Acqua, acompañado de varios arzobispos y obispos españoles, y en presencia del jefe del Estado, el general Franco, su esposa y el Gobierno casi al pleno. La advocación de la Catedral era la de María Inmaculada Madre de la Iglesia.

Faltaba por construir toda la fachada principal a los pies del templo, incluido el pórtico y dos majestuosas torres gemelas chatas, al estilo de Notre-Dame de París, según un modelo simplificado que suprimía los chapiteles contemplados en el proyecto original, desaparecidos al igual que el cimborrio del crucero y una abigarrada decoración arquitectónica en vertical basada en gabletes y pináculos que habría cubierto todo el alzado, produciendo un resultado visual a caballo entre la Catedral de Burgos y la Catedral de Milán. Las torres albergarían en su interior las oficinas de la Curia, un museo, una residencia, y otras dependencias diocesanas. Aun así, el coste adicional era desmesurado. Desaprobado por la mayoría del clero y la opinión pública vitorianos, el proyecto concerniente a las torres fue cancelado y en su lugar se construyó un pórtico rematado en una gran terraza.

Esta obra quedó concluida en 1973, siendo titular de la diócesis el obispo Francisco Peralta, gracias a la confluencia de dotaciones económicas procedentes de la Diputación Foral de Álava, el Ayuntamiento de Vitoria, el Ministerio de Vivienda y numerosas donaciones privadas, la más cuantiosa de las cuales fue hecha por el mecenas local Félix Alfaro Fournier y la familia vitoriana Viguri Martínez de Ilarduya. Tres años después, las naves de la iglesia serían el marco para el funeral de los obreros muertos en los sucesos del 3 de marzo de 1976.

La Catedral de María Inmaculada, Madre de la Iglesia, de Vitoria es considerada actualmente como una de las catedrales españolas de "última generación", conjuntamente con la Catedral de la Amudena de Madrid y la Catedral de San Cristóbal de La Laguna de Tenerife.Historia y Arte en las Catedrales de España de Narciso Casas. Ver: Página 199, San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)

Descripción El edificio, de imponentes proporciones, consta de 5 naves longitudinales, la principal y cuatro laterales, un crucero de tres naves, una girola de dos naves con siete capillas absidiales, pórtico, cripta y sacristía. Con sus 118 metros de ábside a pórtico, sus 62 metros de ancho entre los dos testeros del crucero y sus 35 metros de altura en el crucero, se trata de la segunda iglesia más grande de España después de la Catedral de Sevilla. Su planta de cruz latina recuerda a la de la Catedral de Chartres y cubre una superficie de 5750 metros cuadrados, pudiendo cobijar en su interior a personas.

El principal interés artístico del templo descansa en su riqueza escultórica, que presenta acusadas variaciones estilísticas por las diferentes etapas constructivas. En la cripta y en los paños exteriores del ábside pueden contemplarse numerosos relieves en arquivoltas, entrepaños, frisos, capiteles historiados y motivos escultóricos que combinan la iconografía religiosa con otra de temática profana, fantástica y vegetal, sorprendiendo esta última por su imaginación y no pocas veces por su audacia satírica. Todo el conjunto rebosa simbolismo y advertencia moral. También las vidrieras responden a distintos gustos y concepciones estilísticas.

Arquitectura y escultura exteriores Fachada principal y pórtico miniatura|Pórtico de la fachada principal Orientada a los arranques de las calles Becerro Bengoa y Prado, la fachada, aún desprovista de torres, presenta un alto frente, abierto en su parte inferior por el pórtico o nártex dispuesto en tres grandes arcos apuntados, de mayor tamaño el central, y en la parte superior por un gran rosetón-vidriera sobre la terraza. Mide 22 metros de altura y se apoya en ocho machones dispuestos en dos filas de a cuatro. Los vértices de las aristas está coronados por pináculos neogóticos estilizados. El remate de la nave central, coronado por una cruz, lleva una orla de arquerías ciegas en su parte superior. Sobre el crucero de la nave se eleva un corto y macizo cimborrio cuadrado. miniatura|izquierda|Interior del pórtico En las portadas exteriores del pórtico se han esquematizado al máximo las arquivoltas, cinco en la principal y tres en las laterales, desapareciendo en estas las escenas historiadas y cualquier otra decoración. La estatuaria de la fachada, dispuesta en los arranques de las arquivoltas entre peanas-basas apoyadas en pares de columnas, que sí están labradas con motivos historiados o vegetales, y doseletes, está inconclusa. Los bultos que han sido tallados y colocados en sus hornacinas hasta la fecha -único trabajo constructivo que sigue activo a día de hoy- incluyen a Padres de la Iglesia y otros santos y santas.

Otras hornacinas vacías figuran en el interior del pórtico, donde los accesos al templo reproducen el esquema de triple portada apuntada, aunque ahora bajo tres grandes tímpanos con bajorrelieves. El de la izquierda, dando paso a la nave del Evangelio, representa el Nacimiento y Adoración de los Pastores. El central, a María Inmaculada rodeada de estrellas. Y el de la derecha, dando paso a la nave de la Epístola, a Pentecostés. Los tres tímpanos fueron labrados entre 1975 y 1979 por el artista Aurelio Rivas. En la hilada interior del columnario se eleva un apostolado modelado en piedra artificial por el escultor Florentino Trapero entre 1964 y 1965, y apoyado en basas historiadas, tallas que corresponden a la primera época constructiva.

Fachada septentrional Orientada a la calle Magdalena. En su parte central, dando acceso al brazo septentrional del crucero, se abre una portada con gran arco gótico abocinado cuyo espacio para el tímpano es ocupado por un gran rosetón. El cuerpo superior lo cubre un balcón cerrado con un gran ventanal-vidriera en lo que es el testero del crucero. A sus lados, peanas vacías de estatuaria y dos ventanales que en su día iban a cubrir vidrieras alusivas a la muerte de San José y bajo cuyos botaaguas discurren unas escocias o frisos con relieves de la primera época.

El friso de la izquierda, tallado por Francisco Nieto, Fernando Sánchez y Gaspar Casas, representa escenas de la guerra del Rif de 1909. El de la derecha, obra de Francisco País, J. M. Aramburu y Juan Payés, contrapone la Escuela Religiosa y la Escuela Laica. Este relieve es un testimonio del conflicto educativo vivido entre Iglesia y Estado en los años (1910-1912) del Gobierno de José Canalejas, promotor de la enseñanza laica y del control de la actividad cultural de las órdenes religiosas.