Rafael Casanova i Comes (Moyá, c. 1660-San Baudilio de Llobregat, )Serret i Bernús (1996: 127). fue un jurista español, partidario del archiduque Carlos de Austria como rey de España durante la guerra de sucesión española, Conseller en Cap de la ciudad de Barcelona y máxima autoridad militar y política de Cataluña durante el sitio borbónico de Barcelona.
Herido en la batalla final del , Casanova fue exonerado de sus cargos políticos y militares en virtud del perdón real que alcanzó a la mayoría de dirigentes políticos catalanes, y volvió a ejercer la abogacía hasta poco antes de su muerte. Mantuvo el contacto con varios de los que habían sido dirigentes de la ciudad durante el sitio, así como con los exiliados en el Imperio austríaco, y se le atribuye la autoría de un opúsculo austracista publicado en 1736.
Su figura se ha convertido en un icono del catalanismo, que le rinde homenaje como a uno de sus grandes patriotas. Esta instrumentalización es duramente criticada por quienes lo consideran un mero austracista.Laínz (2006: 117-126); Martínez Fiol (1997). La ciudad de Barcelona le dedicó en 1863 una calle, y en 1888 erigió una estatua en su memoria. Convertido en referente catalanista, los homenajes en su honor fueron prohibidos durante las dictaduras de Miguel Primo de Rivera y Francisco Franco, cuando la estatua fue asimismo retirada. Desde su restitución en 1977, el monumento a Casanova es escenario de los homenajes florales de las principales instituciones y asociaciones catalanas durante el Día de Cataluña.
Vida
Primeros años
Hijo de Rafael de Casanova y Solá, natural de Collsuspina, en el valle de Moià, y de María de Comas y Sors, en el momento de su nacimiento, los Casanova gozaban de una sólida posición económica. Propietarios de fincas y tierras, se dedicaban al comercio del grano y la lana.Surnames, Casanova , consultado el 17 de abril de 2007 La familia tenía una larga tradición de participación en los asuntos públicos. Francesc Casanova (abuelo) fue Capitán de la Santa Unión y luchó contra los bandoleros, y Rafael Casanova (padre) fue jefe del somatén del Moyanés (1650), consejero de la población (1652), subveguer de Moyá y el Moyanés (1659) y, poco antes de su muerte (1682), alcalde real de la villa.Museo de Historia de Cataluña, Rafael Casanova , consultado el 17 de abril de 2007 Rafael Casanova cursó Derecho en el Estudio General de Barcelona, profesión que ejerció durante toda su vida. El 22 de julio de 1696 se había casado con María Bosch y Barba, con quien tuvo cuatro hijos, aunque solo uno, también llamado Rafael, sobrevivió a la edad adulta.Serret y Bernús (1996: 31)
La guerra de sucesión
thumb|right|Las Constituciones catalanas fueron juradas por Felipe V de Castilla, IV de Aragón, en 1702. Pero en 1704, tras un fracasado intento de desembarco aliado en Barcelona, el virrey Francisco de Velasco conculcó repetidamente dichas constituciones. Tras repetidas instancias al virrey, Barcelona nombró a Pablo Ignacio Dalmases como embajador, para denunciar ante el rey en persona la actitud del virrey Velasco. En 5 de febrero de 1705, nada más llegar a la corte de Madrid, el embajador fue detenido y encarcelado. Tres meses después estallaba la revuelta en el Principado de Cataluña y en octubre las tropas del archiduque Carlos de Austria tomaban Barcelona.
La muerte sin descendencia de Carlos II el Hechizado, sucedido por el duque Felipe de Anjou, dio lugar a un conflicto internacional que pronto se tornó guerra civil en la propia España entre los partidarios del archiduque Carlos y los de Felipe V. Este último juró en 1702 las Constituciones de Cataluña, otorgando nuevos privilegios a las instituciones catalanas de las cuales recibió homenaje. Sin embargo la guerra ya había estallado en los campos de batalla de Europa cuando la Casa de Austria invadió los territorios españoles de Italia. Ante las continuas derrotas borbónicas Felipe V no pudo continuar su itinerario para jurar los fueros de Aragón y Valencia, trasladándose en persona al frente italiano. Ya en Barcelona en 1703 los austracistas, los partidarios de la tradicional Casa de Austria, recibieron el mote de Imperiales o Aguiluchos, por ser este el símbolo del imperio austríaco, mientras que los adherentes de la casa de Borbón eran tildados de Butifleros. En 1704 las tropas de la Gran Alianza de La Haya lanzaron un intento de desembarco aliado en Barcelona con la complicidad de un reducido número de Aguiluchos barceloneses. Fracasada la intentona varios caudillos austracistas se exiliaron, pero a fin de evitar nuevos desaguisados el virrey Francisco de Velasco lanzó una represión indiscriminada conculcando repetidamente las Constituciones de Cataluña, hecho que incrementó el apoyo a los austracistas. Retornado Felipe V a Madrid la ciudad de Barcelona, que tenía el privilegio de nombrar embajadores propios, nombró a Pablo Ignacio Dalmases para denunciar ante Felipe V en persona la actitud del virrey Velasco. Pero en 5 de febrero de 1705, nada más llegar a la corte de Madrid, el embajador fue detenido y encarcelado. Tres meses después estallaba la revuelta en Cataluña y el 20 de junio de 1705 los caudillos austracistas catalanes firmaban el Pacto de Génova, una alianza militar entre Cataluña e Inglaterra en virtud de la cual Cataluña se comprometía a luchar por la causa del pretendiente al trono español Carlos de Austria con la ayuda militar de Inglaterra, y esta se comprometía a defender las Constituciones de Cataluña fuera cuál fuere el resultado de la guerra. En octubre de 1705 las tropas del archiduque Carlos tomaron Barcelona al asalto, y la Generalidad de Cataluña y los Consellers de Barcelona le aclamaron como a un libertador. Días más tarde el archiduque de Austria era proclamado legítimo rey Carlos III de España, jurando respetar las Constituciones de Cataluña y convirtiendo a Barcelona en sede de su corte y baluarte austracista durante el resto de la guerra.
thumb|left|Anales de Cataluña (1709) obra del austracista Narciso Feliu de la Peña. Dedicó el tercer tomo de la obra a Dios, al Rey y a la Patria, Cataluña: «Y como soy Catalan, por natural de Barcelona, y el Principado de Cataluña sea Patria general de todos los Catalanes»
El 25 de enero de 1706, por muerte del consejero tercero de Barcelona Jacinto Lloreda, Rafael Casanova fue sorteado para ocupar dicho cargo. La ciudad de Barcelona se gobernaba a sí misma y era regida por seis magistrados, los Consellers de Barcelona, que tenían un mandato limitado a un año; dichos seis magistrados eran elegidos por sorteo mediante el sistema de insaculación, consistente en depositar en un saco papeles con los nombres de todos los ciudadanos y del cual la mano de un niño extraía en un sorteo anual los ciudadanos elegidos para gobernar la ciudad. Aquellos elegidos podían renunciar al cargo si no se consideraban aptos, aunque una vez nombrados magistrados eran asesorados y supervisados por el Consejo de los 100, una asamblea de ciudadanos. Para el cargo de Conseller en Cap solo figuraban en el saco correspondiente los nombres de aquellos que tenían el título de Ciutadans Honrats (Ciudadanos Honrados), una distinción que solo se otorgaba a aquellos ciudadanos que se habían distinguido sobremanera en el servicio público a Barcelona. El cargo de Conseller Segon (consejero segundo) estaba reservado a los mercaderes de Barcelona, el Conseller Terç (consejero tercero) a los juristas y abogados, y el Conseller Sisè (consejero sexto) a los menestrales y labradores.
Como consejero tercero desarrolló su cargo Rafael Casanova hasta que tres meses después, en abril de 1706, las tropas de Felipe V, con el rey a la cabeza, rodearon la ciudad e iniciaron el Sitio de Barcelona (1706) para reconquistarla. Después de bloqueada Barcelona las tropas borbónicas empezaron las operaciones encaminadas a la conquista de la fortaleza de Montjuic, desde la cual una vez tomada, rendirían la ciudad. En 21 de abril las tropas de Felipe V ya habían tomado posiciones cerca de la fortaleza y comenzaron a hostigarla. Entonces cundió un rumor entre los barceloneses según el cual las tropas austracistas habían pactado con las borbónicas la rendición de la fortaleza, rumor que desembocó en un amotinamiento general de los barceloneses por toda la ciudad. Durante los disturbios murió asesinado el Conseller en Cap de 1705-1706 Francisco Nicolás de Sanjuan. Quedaron al frente de la ciudad el consejero segundo, el mercader Francisco Gallart, y el consejero tercero, el jurista Rafael Casanova, quienes consiguieron finalmente reconducir la situación y el gobierno de la ciudad. El 8 de mayo se albiró en el horizonte a la flota inglesa bajo el comando del almirante John Leake, provocando el levantamiento del sitio y la caótica huida de las tropas borbónicas que dejaron abandonados en el campo delante de Barcelona a los heridos, los suministros y todo el tren de artillería. Un año más tarde, el 6 de febrero de 1707, el archiduque Carlos le otorgó a Rafael Casanova el título de Ciutadà Honrat (ciudadano honrado) por su actuación al frente de gobierno de la ciudad durante el sitio borbónico de Barcelona de 1706.
thumb|right|370px|La Paz general de Utrecht (1713) Grabado que reproduce la proclamación de la paz en La Haya el 22 de mayo y los fuegos artificiales de celebración el 14 de junio de 1713.
Las tropas austracistas conquistaron Madrid a los pocos meses, pero se retiraron de ella para ser derrotadas finalmente en la Batalla de Almansa en 1707. Tras un fallido tratado de paz en 1709 las tropas austracistas lanzaron una nueva ofensiva que culminó en 1710 con la toma nuevamente de Madrid. Forzados a abandonar la ciudad tras la llegada de refuerzos franceses, en 1711 la posición militar de los austracistas era ya muy comprometida. En septiembre de ese año el archiduque Carlos dejó la Península rumbo a Viena para hacerse cargo del Sacro Imperio Romano, dejando en Barcelona a su esposa Isabel Cristina de Brunswick-Wolfenbüttel. En las primeras negociaciones de paz los embajadores del ya emperador Carlos VI insistieron en que el Principado de Cataluña fuese elevado a la categoría de república independiente. Sin embargo, tras la renuncia de Felipe V al trono de Francia (artículo 2.º), la entrega del peñón de Gibraltar (artículo 10.º) y de la isla de Menorca (artículo 11.º), y las concesiones comerciales en América (artículo 12.º), los ingleses cedieron ante Felipe V el 13 de julio de 1713. Este se comprometió en el artículo 13.º del Tratado de Utrecht a aministiar a los catalanes y a concederles solo los mismos derechos y privilegios que los habitantes de las dos Castillas, "que de todos los pueblos de España son los más amados por el Rey Católico".Alegria y Charlain; Tratados, convenios y declaraciones de paz y de comercio (1843); p. 79 En 1713 Isabel de Brunswick abandonó Barcelona, y poco después las naves inglesas evacuaban a las últimas tropas aliadas de Cataluña.
Cataluña no se rinde