José Félix de la Peña y Sobrecasas, simplemente conocido como Félix de la Peña (San Miguel de Tucumán, 1807 - Córdoba, 23 de agosto de 1873), comerciante y político argentino, perteneciente al Partido Liberal y de importante protagonismo político durante la década de 1860, tres veces Gobernador de Córdoba, elegido constitucionalmente.
Orígenes Nació en San Miguel de Tucumán, cabecera de la tercera Intendencia en importancia del Virreinato del Río de la Plata. Hijo de Don José Hermenegildo de la Peña- Campero y Aráoz, y de doña Manuela Díaz de Sobrecasas y Ladrón de Guevara.
Desarrolló sus actividades en Córdoba y, el 15 de diciembre de 1830, contrajo matrimonio con Eugenia Funes Allende -hija de José Roque Funes-. De allí nacieron cuatro hijas y un hijo: Eugenia, Donatila, Constancia, Irene e Ignacio de la Peña y Funes.
La oligarquía comerciante de Córdoba Félix de la Peña fue un exitoso comerciante acopiador perteneciente a la aristocracia de Córdoba. Esta, estaba compuesta en su mayor parte por un núcleo de comerciantes que a lo largo de las décadas de 1830 y 1840 acumularon fortunas en el comercio a distancia y la explotación de barracas, prensas de enfardar, almacenes mayoristas y tiendas.
En el período anterior a la Batalla de Caseros, fue proveedor del Estado cordobés obteniendo numerosas prerrogativas comerciales y fiscales a partir de su relación con el gobernador Manuel López -de la Peña era cuñado de Antolín Funes, yerno del gobernador-. De esa forma, al igual que otros miembros de la clase comerciante local, obtenía permisos especiales de venta (llamados "Exclusivas") y libre tránsito de mercaderías, la reducción de derechos de aduana, el perdón de multas aplicadas por contrabando, la indemnización por pérdidas en el remate de bienes o por motivos políticos, el pago de mejores precios por sus productos a través del canje de los cueros de propiedad del Estado por efectos militares y la cancelación de deudas por préstamos de ganado (llamados "auxilios") en menores plazos.Romano, Silvia O. "Finanzas Públicas de la Provincia de Córdoba 1830-1855". Instituto Ravignani. Tercera serie. Nº5. 2.º semestre de 1992.
Así, sus relaciones comerciales y su fortuna le permitieron ocupar cargos de importancia en el manjeo de las relaciones comerciales de Córdoba. De la Peña integró el Consulado de Comercio de Córdoba -órgano antecesor de la Bolsa de Comercio de Córdoba- en dos oportunidades: desde 1841 hasta 1844 y por segunda vez, luego de ocupar un escaño en la Sala de Representantes, desde 1849 hasta 1850.
La caída de López el 27 de abril de 1852, lejos de expulsarlo del poder, abrió un nuevo esquema de gobierno donde los sectores tradicionalmente vinculados al comercio mantuvieron el poder político a través de asociaciones que adherían a las ideas de la revolución triunfante. Así, en octubre de 1852 participó de la fundación del "Club Constitucional de Córdoba".
En 1854 integró la delegación provincial del Banco Nacional de la Confederación Argentina, órgano encargado de las funciones de la Administración General de Hacienda y Crédito Público. Al siguiente año, participó de la conformación del Partido Liberal en Córdoba. Este, no era un partido político en un sentido moderno; sino más bien, una alianza de intereses comerciales y financieros, de tipo tradicional, que ligan a sus miembros. Es elegido Representante a la Legislatura.
Al instalarse el Consejo Administrativo de la Municipalidad de Córdoba, el 9 de julio de 1857, es elegido Vicepresidente del mismo. No permanecerá mucho tiempo en las funciones municipales. Electo Representante por tercera ocasión, el 14 de octubre de ese año asume la presidencia de la Asamblea legislativa.
Luchas políticas entre Rusos y Aliados La secesión de Buenos Aires dividió a los cordobeses en dos bandos. Evocando a los contrincantes de la lejana Guerra de Crimea, que enfrentaba a las grandes masas de Rusia contra una coalición de fuerzas menores pero mejor armadas y disciplinadas de turcos, franceses, ingleses e italianos, dieron en llamarse "Rusos" y "Aliados" respectivamente.
Los Rusos eran los antiguos federales puros, circunstancialmente aliados al presidente de la Confederación Justo José de Urquiza y antiporteñistas. En sus filas revistaban Alejo Carmen Guzmán, Agustín San Millán, José Pío Achával, Jerónimo Cortez, Eduardo Ramírez de Arellano, Felipe Yofre, José Mateo Luque y Manuel Lucero, entre los principales animadores. En 1858 apoyaron la nominación a gobernador de Santiago Derqui.
Los Aliados eran de pensamiento liberal y cercanos a la postura de Buenos Aires, gobernada por Bartolomé Mitre. Se destacaban en este bando Félix de la Peña, Justiniano Posse, Rafael García, Antolín Funes y Augusto López, entre otros, algunos de ellos connotados rosistas de otrora. En 1858 apoyaron la nominación a gobernador de Mariano Fragueiro, por entonces Senador de la Confederación Argentina.
El 23 de mayo de 1858, la Asamblea de Diputados de Córdoba eligió a Fragueiro por 27 a 19 votos, quien organizó el Partido Liberal en la Provincia de Córdoba. Sin embargo, la asunción de Santiago Derqui como Presidente de la Confederación Argentina, el 5 de marzo de 1860, marcó el inicio de una etapa de alta inestabilidad institucional en Córdoba, signada por el enfrentamiento político y la tensión permanente, entre el gobierno de Paraná -sede del gobierno confederado- y las autoridades locales.
Primer gobierno Aceptada la renuncia de Mariano Fragueiro, la Asamblea de Diputados designó el 24 de julio de 1860 a Félix de la Peña, ahora apoyado en las fuerzas del Partido Federal, como gobernador interino, y luego "gobernador en propiedad". La elección del comerciante tucumano provenía de los sectores tradicionalmente vinculados al comercio, quienes mantenían el control del intercambio y el predominio sobre los sectores productivos.
De la Peña continuó la obra de su antecesor, dividiendo extensos departamentos en áreas que facilitaran su administración y colonización de las tierras. Surgieron de esta manera el Departamento San Justo, como un desprendimiento de Río Segundo, y el Departamento Unión, del Tercero Arriba. Por entonces, era puesto en marcha el primer molino de vapor en la provincia, siendo las harinas, los productos de cuero y alguna extracciones minerales los que dinamizaban aquella economía cordobesa.
La intervención federal de 1861 De la Peña debió iniciar una delicada política de equilibrios para defender la estabilidad de su gobierno frente a las presiones del presidente Derqui, quien ejercía influencia en la política local a través del diputado Mateo Luque. Aunque elegido por "los rusos", apoyándose en el expresidente Urquiza, mantuvo al liberal Luis Cáceres como ministro de gobierno como salvoconducto hacia Bartolomé Mitre.
La estrategia de supervivencia política funcionó hasta el derrocamiento y ejecución extrajudicial del gobernador de San Juan, Antonino Aberastain, por el gobernador de San Luis, el coronel Juan Saá; y la posterior sublevación del coronel confederado José Iseas en contra del gobernador puntano. Iseas es vencido por las fuerzas de Saa, refugiándose en Córdoba. El gobernador de San Luis pide a de la Peña su extradición, que éste niega.
Saá acusa a de la Peña de complicidad con Iseas a través de los editoriales "El Imparcial", periódico de orientación liberal propiedad del ministro Cáceres. La situación se agudiza cuando Saá, ascendido al grado de General del Ejército, anuncia que se dirigirá a Córdoba "a hacer justicia". Félix de la Peña condena este accionar, organizando las milicias y contestando que rechazará "la fuerza por la fuerza".
Así las cosas, el 24 de mayo de 1861, el Congreso de la Confederación Argentina decidió la Intervención federal de Córdoba a cargo del mismo presidente Derqui. Como el gobernador de la Peña anuncia que resistirá la intervención, el presidente Derqui y el ministro de guerra José María Francia se instalan con tropas confederadas en los campos de La Tablada. La resistencia cordobesa se desmorona y el 15 de junio, sin utilizar las armas, Derqui se estableció en la capital cordobesa, remplazando a de la Peña; que infructuosamente se dirige a Entre Ríos a pedir el apoyo del expresidente.
El día de los seis gobernadores La legislatura de Córdoba había elegido gobernador a José Severo de Olmos, que no se hizo cargo inmediatamente por fungir en Paraná como Ministro del Interior. Por lo pronto, desvanecido el peligro de un alineamiento de las autoridades cordobesas con las fuerzas porteñas de Mitre, el 20 de julio de 1861 Derqui nombra interventor federal a Fernando Félix de Allende. Naturalmente, el nuevo comisionado era "federal", pero cuando el jefe del Partido Federal, el general Urquiza, entregó la Batalla de Pavón a Mitre, Allende no lo siguió en el renuncio, sino que salió a la campaña a organizar la resistencia a la previsible invasión mitrista, delegando para ello la gobernación en Tristán Achával, primo de Derqui.
Aprovechando la ausencia del Interventor y defraudando la confianza de los federales, el comandante confederado Manuel de Olascoaga, jefe de la Guarnición de Córdoba, entendiéndose con los mitristas cordobeses, se sublevó. El 12 de noviembre de 1861, Olascoaga depuso a las autoridades federales y apresó a Tristán Achával; obligándolo a emitir una resolución –que no se hizo efectiva en el momento– de reposición en el cargo de Gobernador de Córdoba a Félix de la Peña. No obstante, hizo proclamar gobernador a José Alejo Román, perteneciente al ala autonomista del liberalismo, que dirigía Justiniano Posse.
Así las cosas, el 16 de noviembre de 1861 -conocido como "el día de los seis gobernadores"-, el presidente del Superior Tribunal de Justicia, Juan del Campillo, prestó juramento de ley como Gobernador de Córdoba, porque así lo disponía la línea de sucesión establecida por el artículo 49.º de la Constitución Provincial de 1855. Acto seguido, sin renunciar, delegó su poder en Román, quien lo ejercía de hecho en la ciudad de Córdoba apoyado en las fuerzas de línea comandadas por Olascoaga.Ferrero, Roberto A., "El día de los seis gobernadores", La Voz del Interior, 01/02/2006.
Al pronunciamiento del mendocino Olascoaga, sucedió otro del comandante de los departamentos del Este, Luis Álvarez, que sostenía al exgobernador de la Peña. Las milicias de la Sierra y del Sur permanecían leales al comisionado federal Allende bajo el mando del comandante Francisco Clavero. Este, organizó la defensa militar del gobierno del comisionado federal; pero el 18 de noviembre el coronel Luis Álvarez derrotó a Clavero en el combate de La Huertilla y el 20 en el Bajo del Molino de López.Rosa, José María. "Historia Argentina", Tomo VI, "Revolución en Córdoba", Ed. Oriente, 1974.
El avance de las fuerzas porteñas después de la masacre de Cañada de Gómez provocó la renuncia de Allende, que además desautorizó a Clavero y dejó fuera de competencia todos los gobernadores federales: el propio Allende, Tristán Achával, de Olmos y del Campillo. A pesar de ello, Olascoaga y Román no lograron entenderse con Álvarez y Félix de la Peña. La Provincia de Córdoba tenía dos gobernadores y ambos eran del mismo partido.
El pleito entre ellos se resolvió políticamente, siguiendo la hábil propuesta de Luis Cáceres: Román traspasó el poder a Félix de la Peña el 10 de diciembre y éste –según había acordado– presentó su renuncia el día 15 ante la Asamblea de Diputados dominada por el sector peñista. Satisfechas así las ambiciones y exigencias de ambas facciones liberales, se nombró gobernador provisorio al tucumano Marcos Paz, enviado de Mitre y apoyado por las tropas de ocupación del general Wenceslao Paunero, que ya habían ocupado Córdoba.
El Partido Liberal en Córdoba