Libro del Génesis —nombre que procede del griego helenístico γένεσις(del griego ; ; ) y que puede ser traducido como «Origen», «Creación» o «Nacimiento»— es el primero de los libros del Tanaj judío y de la Biblia cristiana. El nombre en hebreo —más antiguo que el nombre griego— es Bereshit (בְּרֵאשִׁית), primera palabra del libro que significa «En el principio». Para los judíos es el primer libro de la Torá; para los cristianos, el primero del Antiguo Testamento. Es, por tanto, un texto sagrado para judíos y cristianos, así como para otros grupos y movimientos religiosos como los samaritanos o mormones.

El Génesis forma parte de la Torá o Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia. La tradición atribuye a Moisés la autoría de la Torá. Sin embargo, existe consenso entre los estudiosos en que el Libro del Génesis se compuso varios siglos más tarde, después del cautiverio babilónico, posiblemente en el El Génesis se divide en dos partes: la historia primigenia (capítulos 1-11) y la historia ancestral (capítulos 12-50). | La historia primitiva expone los conceptos del autor sobre la naturaleza de la deidad y la relación de la humanidad con su creador: Dios crea un mundo que es bueno y adecuado para los seres humanos, pero cuando el hombre lo corrompe con el pecado, Dios decide destruir su creación, salvando solo al justo Noé y a su familia para restablecer la relación entre el hombre y Dios. Los primeros once capítulos, denominados por los estudiosos la historia primitiva, relatan la creación del mundo y de los primeros seres humanos, la caída y la expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén, el asesinato de Abel por parte de su hermano Caín, el Arca de Noé y la Torre de Babel

La historia ancestral (capítulos 12-50) narra la prehistoria de Israel, el pueblo elegido de Dios. Por mandato de Dios, el descendiente de Noé, Abraham, viaja desde su lugar de nacimiento (descrito como Ur de los caldeos y cuya identificación con Ur sumeria es tentativa en la erudición moderna) a la tierra dada por Dios de Canaán, donde habita como extranjero, al igual que su hijo Isaac y su nieto Jacob. El nombre de Jacob se cambia por «Israel» y, por mediación de su hijo José, los hijos de Israel descienden a Egipto, 70 personas en total con sus familias, y Dios les promete un futuro de grandeza. El Génesis termina con Israel en Egipto, listo para la llegada de Moisés y el Éxodo (salida). La narración está salpicada de una serie de alianzas con Dios, cuyo alcance se va reduciendo sucesivamente desde toda la humanidad (la alianza con Noé) hasta una relación especial con un solo pueblo (Abraham y sus descendientes a través de Isaac y Jacob).

El libro ofrece un relato de la creación del mundo, de la historia temprana de la humanidad y de los antepasados del pueblo de Israel (Am Israel) y los orígenes del pueblo judío.

Los últimos 39 capítulos contienen las historias de los tres patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob, lo que se denomina la historia ancestral. Relatan, entre otras cosas, la elección por parte de Dios de Abram, que pasó a llamarse Abraham, la destrucción de Sodoma y Gomorra, la disposición de Abraham a sacrificar a su propio hijo Isaac y la lucha de Jacob con el ángel. El libro termina con los descendientes de Jacob (también llamado Israel) asentados en Egipto, con una buena relación con el Faraón.

En el judaísmo, la importancia teológica del Génesis se centra en los pactos que vinculan a Dios con su pueblo elegido y al pueblo con la Tierra Prometida. Tanto en el judaísmo como en el cristianismo surgió un género literario dedicado a interpretar y comentar el relato de la creación del Génesis, conocido como Hexamerón.

La tradición antigua atribuía la autoría del texto del Génesis a Moisés pero el consenso actual es que fue compuesto mucho más tarde, quizás en el siglo quinto a. C., durante el exilio de Judá en Babilonia. Los manuscritos más antiguos del Génesis que se conservan son el Texto masorético, el Pentateuco samaritano (en escritura samaritana), la Septuaginta (una traducción al griego) y fragmentos encontrados en los Manuscritos del Mar Muerto. Los rollos del mar Muerto son los más antiguos, pero solo cubren una pequeña parte del libro. El texto varía de un manuscrito a otro.

Título thumb|La Creación del hombre por Ephraim Moses Lilien, 1903. El nombre Génesis procede de la Vulgata latina, a su vez tomada o transliterada del griego Γένεσις. El nombre griego aparece en la Versión de los Setenta o Septuaginta Griega y proviene del contenido del libro: el origen del mundo, el género humano y el pueblo judío, la genealogía de toda la humanidad desde el comienzo de los tiempos. Este título .

En hebreo, el nombre del libro es בְּרֵאשִׁית; Bərēʾšīṯ,, que significa "En el Principio" y proviene de la primera palabra de la frase de apertura.

Composición

El Libro del Génesis no menciona a ningún autor. Muchos estudios académicos están de acuerdo en que proviene de varias fuentes, redactadas por personas diversas, posiblemente en la época del cautiverio en Babilonia (hipótesis documentaria o hipótesis JEDSR). En el , Richard Simon propuso que el Pentateuco había sido escrito por varios autores a lo largo de un extenso período de tiempo. Las contradicciones internas del texto sugieren la participación de varios autores. Por ejemplo, el Génesis incluye dos narrativas de la creación.

Durante la mayor parte del , los estudios académicos sobre los orígenes del Génesis estuvieron dominados por la hipótesis documentaria formulada por Julius Wellhausen a finales del . Esta hipótesis ve el Génesis como una compilación de fuentes inicialmente independientes: el texto J, llamado así por su uso del término YHWH (JHWH en alemán) como el nombre de Dios; el texto E, llamado así porque usa Elohim como el nombre de Dios; y el texto P, o fuente sacerdotal, debido a su preocupación por el sacerdocio de Aarón y los levitas. Estos textos fueron compuestos de manera independiente entre el 950 y el y sufrieron numerosos procesos de redacción, culminando en su forma actual alrededor del Se han identificado varias fuentes adicionales que no se pueden atribuir a ninguno de los tres documentos originales, especialmente Génesis 14 (la batalla de Abraham y los «reyes de Oriente») y la «bendición de Jacob».

Según la hipótesis documentaria, J se estima que se escribió durante el en el sur del Reino de Judá y se cree que es la fuente más antigua. E se escribió en el Reino del Norte de Israel durante el se escribió en Judá en el y se asocia con las reformas religiosas del rey Josías . La fuente más tardía fue P, que se escribió durante el en Babilonia. Según estas fechas, el Génesis y el resto del Pentateuco no alcanzaron su forma definitiva actual hasta después del exilio babilónico. Julius Wellhausen argumentó que el Pentateuco se completó en la época de Esdras. Esdras 7:14 registra que Esdras viajó de Babilonia a Jerusalén en el 458 a. C. con la ley de Dios en sus manos. Wellhausen argumentó que se trataba del Pentateuco recién compilado. Según Wellhausen, Nehemías 8–10 describe la publicación y la aceptación pública de este nuevo código legal . Ahora había una gran brecha entre las fuentes más antiguas del Pentateuco y el período que pretendían describir, que terminó .

La tradición antigua sostenía que fue Moisés quien escribió el Pentateuco (los ‘cinco libros’, entre ellos el Génesis). Esta tradición se mantuvo incuestionada hasta la era de la Ilustración.

En la primera mitad del , la ciencia de la arqueología bíblica, desarrollada por William F. Albright y sus seguidores, combinada con la aplicación de nuevos métodos de estudio como la crítica de fuentes y la historia de la tradición, desarrollada por Hermann Gunkel, Robert Alter y Martin Noth, parecieron demostrar que las historias del Génesis están basadas en tradiciones orales del II milenio a. C. Así, a mediados del parecía que la arqueología y el mundo académico habían reconciliado la hipótesis de Wellhausen con una versión modificada de la autoría de Moisés.

Este consenso fue roto con la publicación de dos libros: La historicidad de las narraciones patriarcales (1974) de Thomas L. Thompson y Abraham en la historia y la tradición (1975) de John Van Seters. En ellos se señalaba que la evidencia arqueológica que conectaba al autor del Génesis al II milenio a. C. podría apuntar igualmente al I milenio a. C. y que las tradiciones orales no eran tan fácilmente recuperables como Gunkel y otros habían afirmado. Un tercer trabajo, La fabricación del Pentateuco (1987) de R. N. Whybray, analizó las asunciones que subyacían en el trabajo de Wellhausen y las consideró ilógicas y poco convincentes, mientras que William G. Dever atacó las bases filosóficas de la arqueología bíblica de Albright, argumentando que no era ni deseable ni posible usar la Biblia para interpretar los registros arqueológicos.

Actualmente las teorías mayoritarias se pueden dividir en tres grupos:

Revisiones del modelo documentario de Wellhausen, de las que el modelo de Friedman es una de las más conocidas.Richard Elliot Friedman: "The Bible with sources revealed", 2003. Modelos fragmentarios, como el de R. N. Whybray, que ven la Torá como el producto de un único autor trabajando a partir de una multitud de pequeños fragmentos más que de extensas fuentes coherentes.R. N. Whybray, The making of the Pentateuch: a methodological study. Sheffield: JSOT Press, 1987. Modelos suplementarios como el de John Van Seter, que ve en el Génesis la adición gradual de material a lo largo de muchos siglos por muchos autores.Van Seters, John: Abraham in history and tradition. Yale University Press, 1975.

Géneros El Génesis es un ejemplo de obra del género «antigüedades», tal y como lo conocían los romanos, un género popular que narraba la aparición de los seres humanos y sus antepasados y héroes, con elaboradas genealogías y cronologías adornadas con historias y anécdotas. Se encuentran ejemplos notables en la obra de los historiadores griegos del : su intención era conectar a las familias notables de su época con un pasado lejano y heroico, y al hacerlo no distinguían entre mito, leyenda y hechos. El profesor Jean-Louis Ska, del Pontificio Instituto Bíblico, denomina la regla básica del historiador anticuario la «ley de la conservación»: todo lo antiguo es valioso, nada se elimina. Esta antigüedad era necesaria para demostrar el valor de las tradiciones de Israel a las naciones (los vecinos de los judíos en la antigua provincia persa de Judea) y para reconciliar y unir a las diversas facciones dentro del propio Israel.

Al describir la obra de los autores bíblicos, John Van Seters escribió que, al carecer de muchas tradiciones históricas y de ninguna del pasado lejano, «tuvieron que utilizar mitos y leyendas para los períodos anteriores. Para dar sentido a la variedad de versiones diferentes y a menudo contradictorias de las historias, y para relacionarlas entre sí, las encajaron en una cronología genealógica». Tremper Longman describe el Génesis como historia teológica: «Se da por sentado que estos acontecimientos tuvieron lugar, y no se discute. El objetivo del texto no es demostrar la historia, sino impresionar al lector con el significado teológico de estos actos».

El Génesis encaja en la definición de libro histórico bíblico, siempre que el término "histórico" no se entienda en el sentido que se otorga a la historiografía moderna. Esto es especialmente cierto para los capítulos sobre los orígenes y para la historia de los patriarcas.

Pero el Génesis también es lo siguiente:

Historia de familia: una larga serie de biografías, cronologías y genealogías de antepasados que se centran en los acontecimientos familiares ignorando los aspectos políticos o religiosos. No sigue la sucesión de gobiernos sino la de los parientes.