thumb|275px|Hispania, quien, con una corona de laurel, premia simbólicamente las obras de ingenio de sus hijos. Obra de Agustín Querol que remata la fachada de la Biblioteca Nacional de España.
Hispania es la personificación nacional de España surgida durante la república romana.
El antecedente de esta representación fueron unas monedas donde aparecía representado un jinete (équite) con una lanza y con la leyenda HISPANORVM. Estas correspondían con la primera mitad de y fueron acuñadas en Morgantina (Sicilia). Estas monedas fueron realizadas por los mercenarios hispanos que recibieron el gobierno de esta ciudad siciliana por orden del Senado romano durante la segunda guerra púnica.
La primera representación de Hispania apareció durante la República romana: era una cabeza de mujer con la leyenda HISPAN, fue acuñada en Roma por la familia Postumia (81 a. C.). Desde entonces surgirían nuevas monedas con representaciones alegóricas a Hispania con diferentes atributos durante toda la época romana.
Caería en el olvido en el Bajo Imperio romano debido a que el protagonismo de las monedas recaía sobre Roma y Constantinopla dejando de lado a las alegorías provinciales. No volvería a aparecer en la numismática hasta el comienzo de la peseta (1869: derrocamiento de Isabel II) basándose en la alegoría que se utilizó en el modelo de la época de Adriano, aunque esta vez con la leyenda ESPAÑA. A partir de ese año se realizaron monumentos, estatuas y relieves con la alegoría de Hispania fuera del mundo monetario.
En los últimos años de la peseta reapareció (también con el modelo de Adriano) en monedas hechas en 1999, 2000 y 2001. La Segunda República Española también tendría su propia alegoría basada en Hispania.
Hispania en la numismática thumb|Moneda acuñada por la familia Annia donde se puede leer L. F. FABI. L. F. HISP. / Q. Antes de que surgiera la alegoría surgieron alguna monedas que hacían referencia a la provincia romana de Hispania. Estas fueron una serie de monedas acuñadas en Morgantina (Sicilia) por mercenarios hispanos que gobernaron esta ciudad por orden del senado durante la segunda guerra púnica. En estas aparecía representado un jinete equite con una lanza y con la leyenda HISPANORVM. La siguiente referencia al territorio de Hispania que se conozca fue una moneda acuñada por la familia Annia donde aparece la leyenda: L. F. FABI. L. F. HISP. / Q que era una abreviación de Lucius Fabius L.f. Hispaniensis / Quaestor. Esta moneda se acuñó para conmemorar la participación de Lucio Fabio durante una campaña en Hispania en la guerra de Sertorio.
Los inicios thumb|left|Denario con la leyenda HISPAN y con la alegoría de Hispania. thumb|Denario acuñado por el hijo de Pompeyo (Cn. Pompeyo). En el reverso aparecen él (Cn. Pompeyo) e Hispania.
La primera representación de Hispania surgió en la República romana. Consistía en una cabeza de mujer con la leyenda HISPAN. Fue acuñada en Roma por la familia Postumia en el 81 a. C. haciendo referencia a su antecesor L. Postumius Albinus, que fue pretor en el año 180 a. C. y enviado a Hispania como gobernador, destacando por sus victorias contra lusitanos y vacceos.
Durante las guerras civiles de Pompeyo Magno contra Julio César, su hijo Cneo Pompeyo acuñó un nuevo denario desde la Bética (probablemente cerca de Corduba), que muestra a Hispania en el reverso como a una mujer de cuerpo entero y de pie, presentando una palma al hijo de Pompeyo Magno. Algunos autores, como A. Burgos, creen que representa a la Bética. Sin embargo, las dos lanzas y el escudo redondo o cetra parecen más bien una alusión a Hispania.
Existen también otra monedas relacionadas con Hispania, como varios denarios de la gens Annia (82-81 a. C.) con la leyenda HIS aludiendo a Hispania, pero sin representación alegórica. Otros denarios de la familia Coelia (51 a. C.) con la misma leyenda inscrita en un estandare y el jabalí, símbolo de la ciudad de Clunia (Hispania Tarraconense) en conmemoración por las victorias de Caius Coelius, gobernador de la Citerior. Asimismo se conserva un denario de la gens Fundania (101 a. C.) que probablemente haga referencia a la victoria sobre Numancia. Otro de la gens Fabia (127 a. C.), seguramente conmemorativo de las victorias sobre los lusitanos y su caudillo Viriato.
Periodo de auge y consolidación miniaturadeimagen|left|Denario de Adriano con la alegoría de Hispania. Hecha en conmemoración por el viaje de Adriano a Hispania. miniaturadeimagen|Denario de Adriano. Con la leyenda RESTITVTORI HISPANIAE, donde aparece el emperador prestando ayuda a Hispania. Aunque en esta moneda no se aprecie muy bien, aparecen los atributos de una rama de olivo y un conejo a los pies de Hispania. thumb|Áureo de Leliano con la alegoría de Hispania. En el periodo del denominado Alto Imperio se crearon nuevas representaciones alegóricas de Hispania. En este momento, la península hispánica se encontraba dividida en tres regiones: Tarraconensis, Lusitania y Bætica. Sin embargo, las monedas acuñadas por Galba, Vitelio y Vespasiano (periodo de 68-69 d. C.) muestran a Hispania como una unidad y fueron emitidas en Hispania desde Tarraco, pero no sólo en Hispania, sino también en Roma y en algunos lugares de la Galia.
En el imperio de Galba apareció por primera vez la leyenda HISPANIA completa con dos tipos de representaciones: Uno con un busto de mujer joven y otro de una mujer de cuerpo entero; ambas timbradas con laurel y ataviadas con estola y túnica, siendo sus atributos las espigas —símbolo de fertilidad— y dos armas indígenas, las jabalinas cortas y el escudo redondo o caetra. La serie de denarios emitidos por Galba en Tarraco (de abril a junio del 68 d. C.) representan al emperador en posición ecuestre orientado a la izquierda y en otras a la derecha o bien su busto en el anverso y con la leyenda HISPANIA. Posee los atributos de espigas, jabalinas y caetra. Su correspondiente moneda en oro posiblemente fuera acuñada también en Tarraco.
Aparece asimismo por aquel entonces una moneda áurea con Hispania de cuerpo entero. Muestra el busto del emperador Augusto divinizado con corona radiada y en el reverso la alegoría de Hispania, estante y portando espigas de trigo en su mano derecha, dos jabalinas y la caetra con la mano izquierda, con la leyenda HISPANIA en la parte superior.
Galba honró a Clunia por haberle dado cobijo en los primeros momentos de la rebelión y por haberle proclamado emperador a la muerte de Nerón. Por ello acuñaría un impresionante sestercio en Roma con la leyenda HISPANIA CLVNIA SVL(PICIA) S C. en su reverso. En este aparece Galba sentado en silla curul, sosteniendo el parazonio y recibiendo Palladium a manos de la representación de la diosa de la ciudad que porta cornucopia.
La alegoría de Hispania de pie, con sus atributos habituales y la leyenda HISPANIA aparece igualmente con Vespasiano (69-70 d. C.).
Adriano hacía frecuentes viajes a muchas provincias del Imperio, y para conmemorar estos viajes de forma propagandística se acuñaron monedas relativas a estos viajes por cada provincia. Una de ellas corresponde al viaje de Adriano a Hispania. La alegoría de Hispania más famosa se acuñó en Roma; era una figura femenina con una túnica larga, timbrada con laurel u olivo, reclinada hacia la izquierda, con su brazo izquierdo sobre unas rocas, que podrían hacer referencia a los Pirineos. Con su mano derecha sostiene una rama de olivo. A los pies de la figura aparece un conejo, el animal que teóricamente los fenicios emplearon para nombrar a la península: Hishphanim.
En el 269 d. C. el usurpador Ulpio Cornerlio Leliano acuñó una moneda en oro con la leyenda TEMPORVM FELICITAS aludiendo a su origen hispano y rescata de nuevo la alegoría de Hispania del modelo de Adriano. Sería la última que aparecería hasta 1869.
Declive Roma y Constantinopla acapararon todo el protagonismo en las acuñaciones monetarias. Los continuos cambios en la división administrativa del Imperio habían dejado a un lado a las antiguas provincias y sus alegorías, que ya no volverían a aparecer numimásticamente hasta muchos siglos después.
Medallas en la Edad Moderna miniaturadeimagen|Medalla de Felipe II. Aparece el enemigo humillado rindiéndose ante una Hispania guerrera bien pertrechada. La figura de Hispania como matrona con la rama de olivo y el conejo como apareció en el periodo del Imperio Romano no volverá a aparecer en ninguna moneda hasta el , aunque sí aparecerá Hispania en algunas medallas que se crearon desde el hasta el , aunque con una actitud más marcial, muy similar a Britania portando un casco corintio y armada con una lanza.
Reaparición en la moneda en el En 1869 es derrocada la reina Isabel II y se comienza a buscar un nuevo rey. En ese año nace la peseta con la alegoría de Hispania de la época de Adriano —en posición yacente y con una rama de olivo—. La diferencia es que estaba coronada con una corona mural en vez de una corona de laurel y añadieron un peñón aludiendo a Gibraltar. Sin embargo, no aparecía ninguna referencia a Hispania o a España. Más tarde añadirían la leyenda ESPAÑA.
En el periodo de transición entre el derrocamiento hasta el establecimiento de la I República (1869-1873) se acuñaron varias monedas diferentes representando a Hispania, siempre reclinada, sobre una roca o sentada con un león. Entre éstas, destaca una moneda de oro de 1870 —que no llegó a emitirse— con valor de 100 pesetas y que representaba a Hispania de pie y sin corona mural.
Alegoría de la Primera y Segunda República Española thumb|Alegoría de la Primera República Española (1873-1874).
Esta vuelta del olvido de la alegoría supuso un retrato perfecto para representar a la vez a las alegorías de la Primera República y la Segunda República, también conocidas como la "Niña bonita". La primera aparecerá con un gorro frigio y con un gallo muy similar a Marianne y la de la segunda será ya una versión más fiel a Hispania que aparecerá en monedas y billetes emitidos por la república. De todos modos la alegoría de la Segunda República aparecerá ataviada a veces con la corona mural, con gorro frigio o con corona de laurel, además de portar en alguna ocasión rama de olivo. Por tanto la alegoría de la Primera República fue una versión inspirada en la Marianne francesa, ya que llevaba siempre gorro frigio y aparecía junto a un gallo galo (alegoría de Francia), sin embargo la de la Segunda, dependiendo de su atuendo se asemejaba más a Marianne o a Hispania, de todos modos, independientemente del atuendo con la que se representara siempre iba acompañada del león hispano, un atributo asociado inexorablemente a Hispania.
Como ejemplo la Segunda República emitió en 1933 una moneda de plata con valor de una peseta, donde figuraba una mujer con rama de olivo, pero esta vez en posición sedente. Esta representación se consideró como la alegoría de la República, pero la rama de olivo hace pensar que en este caso que se trata de alegoría de Hispania convertida en alegoría de la República.
Un año antes de estallar la contienda civil (1936) se emitiría un billete de 10 pesetas con la cabeza de una mujer con corona mural. Durante la guerra civil española, la rubia acuñada en latón era posiblemente la moneda de una peseta más popular en el bando republicano y aparecía un busto femenino y con la u de REPVBLICA con v como en el latín, otra muestra de la influencia de la moneda romana en la alegoría de la República como tratando de imitar las monedas romanas acuñadas con la alegoría de Hispania en su día.
La alegoría en los últimos años de la peseta thumb|200px|left|Alegoría de Hispania en una moneda de 100 pesetas.