La fue una revuelta de exsamuráis de la provincia de Satsuma en Japón en contra del gobierno Meiji, liderada por Saigō Takamori y que tuvo lugar del 29 de enero al 24 de septiembre de 1877, nueve años después del inicio de la era Meiji. Fue la última y más importante de una serie de levantamientos armados contra el nuevo gobierno, la cual significó prácticamente la desaparición de los samuráis como clase social, en un país que, debido a los rápidos cambios políticos, sociales y culturales que sufría, ya no tenía cabida para ellos en la nueva sociedad que se formaba.

Situación A pesar de que el dominio de Satsuma había sido uno de los principales actores en la restauración Meiji y en la guerra Boshin, y aunque muchos hombres de Satsuma fueron elevados a posiciones de gran influencia en el nuevo gobierno Meiji, había un creciente descontento con la dirección que el país estaba tomando. El rápido proceso de adopción de rasgos e ideologías de la cultura occidental, sobre todo de potencias europeas (lo cual se conoce como «modernización» u «occidentalización») en el país significaba la abolición del privilegiado estatus social de la clase samurái, lo que había debilitado su posición financiera. Los cambios tan abruptos y masivos en la cultura japonesa, tales como la vestimenta, les resultaba a los samuráis una traición del jōi («expulsar a los bárbaros»), parte del sonnō jōi, que había servido para justificar la expulsión del shogunato Tokugawa.

Saigō Takamori, uno de los líderes más viejos en el gobierno Meiji que había apoyado las reformas en un principio, estaba particularmente preocupado por la creciente corrupción política (el lema de este movimiento rebelde era 新政厚徳, «Nuevo gobierno, Alta Moralidad»). Saigō, además, promovía fuertemente la guerra con Corea en el debate Seikanron de 1873. En cierto punto, se ofreció a visitar personalmente Corea y provocar un conflicto, comportándose de una forma tan insultante que los coreanos se vieran forzados a matarlo. Una guerra no solamente sería un aliciente al fortalecimiento del militarismo japonés, sino que restauraría la razón de existir de los samuráis. Cuando su plan fue rechazado, Saigō renunció a todos sus puestos gubernamentales como protesta y regresó a su pueblo natal Kagoshima, tal como hicieron otros exsamuráis de Satsuma que integraban las fuerzas militares y policíacas.

thumb|left|Soldados del Ejército Imperial Japonés en el castillo Kumamoto, que resistió el asedio de Saigō Takamori, 1877.

Para ayudar y darles trabajo a estos hombres, en 1874 Saigō estableció una academia privada en Kagoshima. Rápidamente se establecieron ciento treinta y dos sucursales en toda la prefectura. El «entrenamiento» que se les daba no era solamente académico: aunque se enseñaban los clásicos japoneses, todos los estudiantes recibían entrenamiento e instrucción en tácticas de guerra y se hacía hincapié en las tradiciones del bushidō. Saigō también fundó una academia de adiestramiento en el uso de artillería. Estas instituciones eran más organizaciones políticas paramilitares que escuelas de enseñanza, además de que gozaban del apoyo del gobernador de Satsuma, quien reclutaba samuráis para ocupar diversos puestos en oficinas gubernamentales.«Tan grande era su influencia, tan impresionante era su personalidad, que sus escuelas militares prácticamente dominaban su provincia natal, Satsuma, e incluso el gobernador de la prefectura se sometió a su control». Uyehara, George Etsujiro. The Political Development of Japan, p. 83. Read Books, 2006. ISBN 1-84664-660-X El apoyo hacia Saigō era tan fuerte, que Satsuma se había separado del gobierno central a finales de 1876.

Preludio

Las noticias acerca de las academias de Saigō fueron recibidas con gran preocupación en Tokio. El gobierno acababa de enfrentar algunas pequeñas pero violentas revueltas de samuráis en Kyūshū, y el número de partidarios samuráis de la región de Satsuma liderados por el popular Saigō resultaba alarmante.

En diciembre de 1876, el gobierno Meiji mandó un policía llamado Nakahara Hisao junto con otros 57 hombres para investigar los reportes de dichas actividades subversivas. Los hombres fueron capturados y bajo torturaJansen, Maruis B. y John Whitney Hall. The Cambridge History of Japan, p. 396. Cambridge University Press, 1989. ISBN 0521223563 confesaron que eran espías que habían sido enviados a asesinar a Saigō. Aunque Nakahara negó posteriormente lo dicho bajo tortura, se extendió rápidamente la idea en Satsuma y se utilizó como justificación de que una rebelión era necesaria para poder «proteger a Saigō». "Saigō intentó posponer la revuelta samurái, pero ésta estalló de cualquier forma después de que el rumor se extendió por todo Japón de que el gobierno Meiji había mandado agentes a Satsuma a eliminar a Saigō" Perkins, Dorothy J. A Chronology of Japanese Military Expansion from de Meiji Era to the Attack on Pearl Harbor (1868-1941), p. 48. Diane Publishing, 1997. ISBN 0788134272

Temiendo una rebelión, el gobierno Meiji envió un barco de guerra para extraer las armas almacenadas en el arsenal de Kagoshima el 30 de enero de 1877. Irónicamente esto provocó un conflicto abierto, junto con la eliminación de los estipendios (pago en especie, arroz en este caso) que recibían los samuráis en 1877, la situación era demasiado tensa. Enfadados por las tácticas del gobierno, 50 estudiantes de la academia de Saigō atacaron el arsenal Someta y se llevaron las armas. En los siguientes tres días, más de mil estudiantes protagonizaron revueltas en los campos navales y otros arsenales.Perkins, Dorothy J. Samurai of Japan: A Chronology from Their Origin in the Heian Era, 795-1185, p. 105. Diane Publishing, 1998. ISBN 0788145258

Saigō fue persuadido de salir de su semirretiro para liderar la rebelión en contra del gobierno central.

En febrero de 1877, el gobierno Meiji despachó al oficial del Ministerio del Interior, Hayashi Tomoyuki, junto con el almirante Kawamura Sumiyoshi en el barco de guerra japonés Takao para que informaran exactamente cuál era la situación. El gobernador de Satsuma, Oyama Tsunayoshi, explicó que el levantamiento fue en respuesta al intento de asesinato por parte del gobierno contra Saigō, y pidió al almirante Kawamura (primo de Saigō) que bajara a tierra para ayudar a calmar la situación. Cuando Oyama se había retirado, una flotilla de barcos pequeños cargada con hombres armados intentó abordar el Takao por la fuerza pero fueron repelidos. El día siguiente Hayashi le declaró a Oyama que no permitiría a Kawamura descender a tierra, pues la situación era sumamente inestable, además de que el ataque al Takao constituía un acto de lesa majestad. A su regreso a Kōbe el 12 de febrero, Hayashi se encontró con el general Yamagata Aritomo y con Itō Hirobumi, donde se decidió que la Armada Imperial Japonesa tenía que ser mandada a Kagoshima para prevenir que la revuelta se esparciera a otras áreas del país simpatizantes con Saigō. Ese mismo día, Saigō se reunió con sus lugartenientes Kirino Toshiaki y Shinohara Kunimoto y anunció su intención de marchar a Tokio para entrevistarse con el gobierno. Rechazando una gran cantidad de voluntarios, nunca intentó contactar a otros dominios para que lo apoyaran, ni tampoco dejó tropas en Kagoshima para proteger su base en caso de ataque. Para revestir su partida con aire de legalidad, Saigō utilizó su uniforme. Cuando marchaban hacia el norte, él y su ejército fueron sorprendidos por la nevada más fuerte registrada en Satsuma de los últimos 50 años.

La guerra del Suroeste

Sitio del Castillo Kumamoto

thumb|right|300px|Ukiyo-e por Yoshitoshi El 14 de febrero la avanzada arribó a la prefectura de Kumamoto. El general Tani Tateki, alcaide del castillo Kumamoto, tenía tres mil ochocientos soldados y seiscientos policías a su disposición. Sin embargo, muchos de sus hombres eran de Kyūshū y abundaban los nativos de Kagoshima, por lo que su lealtad estaba en entredicho. En lugar de arriesgarse a sufrir deserciones o traiciones, Tani decidió permanecer a la defensiva. Esquema de la contienda.|izquierda|miniatura El 19 de febrero a las 13:15 horas se hicieron los primeros disparos por parte de los defensores del castillo Kumamoto, al momento en que unidades de Satsuma intentaban forzar la entrada al castillo. Turnbull, Stephen. Samurai: The World of the Warrior. p. 194. Osprey Publishing, 2003. ISBN 1841767409 El castillo Kumamoto, construido en 1598, era considerado uno de los más inexpugnables de Japón. Saigō confiaba en que sus fuerzas serían suficientes para vencer a los reclutas de Tani, que estaban desmoralizados por la reciente rebelión Shinpūren.

El 22 de febrero, llegó el ejército principal de Satsuma, que atacó el castillo Kumamoto en un movimiento de pinza. La batalla continuó hasta la noche. Las fuerzas imperiales se retiraron, y el mayor Nogi Maresuke del 14.º Regimiento de Kokura perdió el estandarte del regimiento durante la feroz lucha. Sin embargo, aun con el triunfo, el ejército de Satsuma no pudo tomar el castillo y sus jefes se dieron cuenta de que los reclutas no eran tan deleznables como habían asumido en un principio. Después de dos días de infructuoso asalto, las fuerzas de Satsuma cavaron alrededor del castillo y trataron de asediarlo. La situación era desesperada para los defensores, pues sus reservas de alimentos y municiones casi se habían consumido debido a un incendio en su almacén que se originó casi al tiempo que comenzó la rebelión.

Durante el asedio, muchos de los exsamuráis de Kumamoto desertaron al bando de Saigō, que gracias a ellos llegó a disponer de unos veinte mil hombres. Mientras tanto, el 9 de marzo Saigō, Kirino y Shinohara fueron despojados de sus cargos y títulos, mientras que Saigō aseguraba que no era un traidor, sino que solo buscaba eliminar las malas influencias de consejeros equivocados y corruptos que perjudicaban al emperador.

La noche del 8 de abril, fuerzas del castillo Kumamoto hicieron una salida y abrieron una brecha en las líneas de Satsuma que permitió que las tan esperadas provisiones llegaran a la fortaleza. El principal contingente del Ejército Imperial, bajo las órdenes del general Kuroda Kiyotaka, al que acompañaba en calidad de ayudante el general Yamakawa Hiroshi, llegó a Kumamoto el 12 de abril; esto determinó que las tropas de Satsuma, que ahora estaban en completa desventaja numérica, huyeran.

Batalla de Tabaruzaka

El 4 de marzo el general del Ejército Imperial, Yamagata, ordenó un ataque frontal a Tabaruzaka, cercano a Kumamoto, lo que derivó en una lucha de ocho días de duración. Tabaruzaka estaba defendido por unos quince mil samuráis de Satsuma, Kumamoto y Hitoyoshi, que se enfrentaron a la 9.ª Brigada de infantería del Ejército Imperial (cerca de noventa mil hombres).

thumb|300px|Batalla de Shiroyama Ya avanzada la batalla, Saigō escribió una carta privada al príncipe Arisugawa, haciendo hincapié en sus razones para ir a Tokio. Su carta indicaba que no estaba comprometido con la rebelión. Trató de llegar a un acuerdo pacífico, pero el Gobierno se negó a negociar.

Para privar a Saigō de su base de operación, un contingente imperial compuesto de tres barcos de guerra, quinientos policías y varias compañías de infantería desembarcó en Kagoshima el 8 de marzo, sitió los arsenales y se llevó detenido al gobernador de Satsuma.

Yamagata también desembarcó con dos brigadas de infantería y mil doscientos policías detrás de las líneas rebeldes, para acometer la retaguardia del enemigo desde la bahía de Yatsushiro. Las fuerzas imperiales desembarcaron con pocas bajas y después avanzaron hacia el norte; el 19 de marzo sitiaron la ciudad de Miyanohara. Después de recibir los refuerzos (los imperiales contaban ya con cuatro mil hombres), atacaron la retaguardia del ejército de Satsuma y la obligaron a retroceder.