miniatura|300px|Thomas Cole: El jardín del Edén, detalle.

El Edén ( – gan-ʿĒḏen) o jardín del Edén es, según el relato bíblico del libro de Génesis, el lugar donde puso Dios al hombre después de haberlo creado a partir del barro y el paraíso bíblico.

Toponimia miniatura|Expulsión del Edén, de Miguel Ángel. Capilla Sixtina.

La palabra Edén se acostumbra a emplear, en lenguaje coloquial, con el mismo significado que el vocablo Paraíso. La Septuaginta tradujo la palabra hebrea correspondiente a “jardín” (gan) mediante la palabra griega parádeisos, que a su vez viene del término persa ''pardês'' que significa huerto, parque o jardín.

«Edén» es una palabra hebrea de origen sumerio edin que significa "planicie", o "lugar plano más allá de las tierras cultivadas". El uso de la palabra en el Génesis parece indicar más bien a una región geográfica, mientras que el Paraíso se refiere al huerto "al este" en esa región. Sin embargo, después se le llama “el jardín de Edén”, y en textos posteriores se le denomina “Edén, el jardín de Dios” y “el jardín de Yahveh”.

Es descrito como un parque en que los árboles y las plantas de toda especie que embellecían el paisaje proveían alimento en amplia variedad. También que Dios puso ante Adán “todos los animales domésticos y... las criaturas voladoras de los cielos y... toda bestia salvaje del campo”. Las aguas del río “que procedía de Edén” regaban el suelo de Edén. El hecho de que el hombre estuviese desnudo permite suponer un clima cálido y agradable.

Anteriormente se propuso una relación con el término sumerio edin que aparece en escritura cuneiforme y significaría llanura no cultivada, pero ahora se prefiere su relación con una raíz aramea que significa "bien regado, fructífero"

Descripción e historia La Biblia indica que el huerto o jardín de Edén habría existido al oriente de la región también llamada Edén, una región que se hallaría en el Oriente Próximo. Igualmente se dice en el Génesis, “un río salía del Edén para regar el jardín, y desde allí se dividía, y se convertía en cuatro cabezas, llamados: río Pisón, que se dice, rodeó toda la tierra de Havila (Arabia); el río Gihón, que habría rodeado toda la tierra de Cus (Etiopía); el río Hidekel (río Tigris); que iría al oriente de Asiria; y el río Éufrates.

La situación de los dos primeros confundió durante mucho tiempo a los estudiosos. Juris Zarins, de la Universidad del estado del Suroeste de Misuri, cree que un río hoy llamado Karun, que nace en Irán y fluye hacia el Golfo Pérsico, es el Gihón y que un lecho seco en el desierto de Arabia Saudita contuvo en su tiempo las aguas del Pisón. Según este científico, el Edén se hallaba situado en la confluencia de los cuatro ríos en la región del Golfo Pérsico. Esta era un área que hace unos 32 000 años gozó de un clima saludable, pero que en el 15 000 a.C. se volvió árida, obligando a emigrar a los pastores y nómadas que allí vivían. Alrededor del 6000 - 5000 a.C. el clima cambió de nuevo y las áridas extensiones del este y del nordeste de Arabia Saudita y el suroeste de Irán florecieron de nuevo. Zarins propone que los nómadas volvieron de nuevo y a antiguos agricultores, antepasados Obeid de los sumerios. Al hacerse sedentarios y sufrir el severo ajuste que ello supuso, es de suponer que transmitieron la tradición de un paraíso perdido milenios antes, donde era posible vivir de la tierra sin tener que cultivarla.

Relación entre los Edenes bíblico, sumerio y mesopotámico miniatura|Relieve asirio: Querubines custodiando el árbol de la vida.

Del mismo modo que sucede con la historia bíblica del Diluvio universal, y la historia de Gilgamesh de la Mitología sumeria, se pueden encontrar puntos en común, así como la influencia de mitos anteriores en la historia bíblica de la creación del Hombre.

Así, en el Enûma Elish (poema babilónico que narra el origen del mundo), se menciona que el mundo fue creado en siete días, y que comenzó con un jardín; siendo el mundo creado por Tiamat (una diosa babilónica con forma de serpiente gigante).

En el mitología sumeria, más específicamente en el Mito de Enki y Ninhursag, el dios sumerio Enki cedió una costilla para crear a la diosa Ninti. Igualmente en la mitología sumeria, en unas tablilla cuneiforme encontrada en Nippur se habla de una tierra pura y brillante que no conocía la enfermedad ni la muerte. En este pacífico reino el rey de las aguas, Enki, hacía que el agua dulce permitiera crecer un frondoso jardín. Aquí fue donde se menciona que el dios Enki creó a los seres humanos y en un lugar donde el hombre podía vivir sin miedo a los animales, un lugar sin terror; pero posteriormente Enki descubrió que los humanos tenían un comportamiento inadecuado, y por ello los expulsó de este paraíso. Así en el poema de Gilgamesh la diosa Aruru (Ninhursag) asistió a Enki en la creación de la especie humana: este le ordenó a su madre Nammu, que formara al hombre de “la arcilla que está encima del abismo”. Igualmente en la mitología egipcia, el dios Khnum da forma al cuerpo de los seres humanos a partir de barro en una torneta de alfarero.

En la historia de Gilgamesh, posteriormente además se describe cómo Gilgamesh busca el secreto de la vida eterna, encontrando el fruto del árbol de la vida, el cual le es arrebatado por la serpiente. Igualmente relacionado con el mito de la serpiente bíblica y los Árboles del conocimiento del bien y el mal, y el de la vida, encontramos igualmente el mito sumerio de la deidad Ningizzida, a quien se le conocía como el o la "Señor/a del árbol de la vida", y que era descrita a veces como una serpiente con cabeza humana.

En los archivos de El-Amarna, como en la biblioteca de Asurbanipal, se encontraron fragmentos del relato del primer hombre "Adapa", nombre fonéticamente similar al Adán hebreo. Adapa habría arrancado las alas a un demonio del aire en un momento de furia, por lo que Anu, el dios del cielo lo llamó al cielo a rendir cuentas. El dios Ea, padre de Adapa, comprendiendo el peligro le advirtió que no comiera ni bebiera nada. Pero Anu se apaciguó al verlo y le perdonó. Ordenó a sus servidores que le dieran del pan y el agua de la vida eterna, pero Adapa, ya advertido, se negó a probarlos. Enfurecido Anu le expulsó, y así Adapa, por un malentendido perdió la oportunidad de la inmortalidad.Grimberg, Carl. Historia Univeral, Tomo I, "El Alba de la Civilización, el despertar de los pueblos". Editorial Daimon. 1967. pp. 256, 257.

En el arte asirio y fenicio es muy recurrente la escena de los querubines o espíritus protectores custodiando el árbol de la vida en la figura de la palmera datilera, tema que también es descrito en la Biblia como adornando el templo de Salomón.

Debate sobre la existencia del huerto del Edén

Como en la Biblia se lo define como huerto, los grupos que toman literalmente los relatos de la Biblia creen que se estaría aludiendo a un lugar real, y no a una simple alegoría; ya que también se menciona un lugar geográfico, donde habría existido (al oriente), indicando una región que se hallaría en Cercano Oriente, al este del actual Israel, situándose de este modo en algún lugar de Mesopotamia o de Arabia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que a nivel científico, aunque histórico según el relato bíblico, no existen pruebas que indiquen que haya existido realmente un jardín como Edén en esa zona geográfica, por lo menos, tal como está descrito en el Génesis.

Narraciones bíblicas

Génesis Artículos principales: Narración de la creación del Génesis y Adán y Eva

La segunda parte del Génesis, Génesis 2 comienza con Dios creando al primer hombre (Adán), a quien colocó en un jardín que plantó "hacia el este en el Edén". "Y de la tierra hizo que el Señor Dios hiciera crecer cada árbol que sea agradable a la vista y bueno para comer; el árbol de la vida también en medio del jardín y el árbol del conocimiento del bien y del mal".

El hombre era libre de comer de cualquier árbol del jardín, excepto del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Por último, Dios hizo a una mujer (Eva) de una costilla del hombre para que fuera su compañera. En el capítulo tres, la serpiente del Jardín del Edén sedujo al hombre y a la mujer para que comieran la fruta prohibida, y fueron expulsados del jardín para evitar que comieran del árbol de la vida y, por lo tanto, vivieran para siempre. Se colocaron querubines al este del jardín, "y una espada de fuego que giraba en todos los sentidos para proteger el camino del árbol de la vida" (Génesis 3:24).

Génesis 2: 10–14 enumera cuatro ríos en asociación con el jardín del Edén: Pishon, Gihon, Chidekel (el Tigris) y Phirat (el Éufrates). También se refiere a la tierra de Cush, traducida e interpretada como Etiopía, pero algunos piensan que equivale a Cossaea, un nombre griego para la tierra de los casitas. Estas tierras se encuentran al norte de Elam, inmediatamente al este de la antigua Babilonia, que, a diferencia de Etiopía, se encuentra dentro de la región que se describe.

Ezequiel Artículo principal: Querubín caído del Edén

En Ezequiel 28: 12–19 el profeta Ezequiel se dirige al rey de Tiro, profetizando su caída. Se señala que el rey era "muestra de la perfección", adornado con piedras preciosas desde el día de su creación, colocado por Dios en el jardín del Edén en la montaña sagrada como un querubín guardián. Pero el rey pecó por la maldad y la violencia, por lo que fue expulsado del jardín y arrojado a la tierra, donde ahora es consumido por el fuego de Dios: "Todos los que te conocieron en las naciones están horrorizados por ti, has venido a un final horrible y no habrá más ".

Según el proyecto internacional de investigación Gravitación de los enigmas (en ruso, Гравитация загадок), dedicado al estudio de antiguos misterios, el Jardín del Edén podría haberse localizado en las inmediaciones del lago Hazar, en la provincia de Elazığ, al este de Turquía, en el nacimiento del Tigris (el Hidekel bíblico) y cerca de las cabeceras del Éufrates (Perat), formado por la confluencia de los ríos Karasu y Murat en Anatolia oriental. El proyecto realizó una expedición de campo a la zona y publicó un documental de investigación que expone argumentos paisajísticos, hidrológicos y arqueológicos a favor de dicha identificación. Posteriormente, las pruebas presentadas en el documental fueron analizadas en un videopódcast con la participación del biólogo y biblista Yaroslav Dovhánich y de Nikolái Yesin, investigador del Instituto de Oceanología Shirshov de la Academia de Ciencias de Rusia.

Según Terje Stordalen, el Edén en Ezequiel parece estar ubicado en el Líbano. "Parece que el Líbano es una ubicación alternativa en el mito fenicio (como en Ez 28,13, III.48) del Jardín del Edén", y hay conexiones entre el paraíso, el jardín del Edén y los bosques del Líbano (posiblemente utilizados simbólicamente) en escritos proféticos. Edward Lipinski y Peter Kyle McCarter han sugerido que el Jardín de los Dioses (paraíso sumerio), la versión sumeria más antigua del Jardín del Edén, se relaciona con un santuario ubicado en las montañas del Líbano y la Cordillera del Antilíbano.

Conceptos paralelos

Dilmun en la historia sumeria de Enki y Ninhursag es una morada paradisíaca de los inmortales, donde la enfermedad y la muerte eran desconocidas. El jardín de las Hespérides en la mitología griega era algo similar al concepto cristiano del Jardín del Edén, y en el se hizo una asociación intelectual más grande en la pintura de Cranach. En esta pintura, sólo la acción que tiene lugar allí identifica el entorno como distinto del Jardín de las Hespérides, con su fruto dorado.