Los manteños constituyeron una cultura precolombina de la región litoral del Ecuador y fueron quienes, desde sus poblados, contemplaron las naves españolas por primera vez surcando las aguas ecuatoriales del Mar del Sur. Los manteños poblaron las zonas geográficas de la actual Bahía de Caráquez hasta el Cerro de Hojas entre la actual Manta y Portoviejo en el sur de la Provincia de Manabí. La cronología determinada para la cultura se extiende desde aproximadamente el año 600 de nuestra era hasta 1534 cuando Pedro de Alvarado exploró la zona y en 1535, año en que Francisco Pacheco fundó la ciudad de Portoviejo y antes de realizarla hizo un largo recorrido de exploración en sus costas adyacentes. Desarrollaron su cultura en la costa sur de Ecuador, desplegándose desde la Bahía de Caraquez hasta el golfo de Guayaquil, incluyendo la Isla Puná. Incluye tanto a los manteños del norte, es decir la cultura que se asentó alrededor de los ríos Portoviejo y Chone, así como a los manteños del sur, conocidos generalmente como huancavilcas y punáes.
Orígenes
Descripción inicial Las crónicas de las conquistas españolas describen a la cultura manteña como una tribu principalmente de pescadores, con viviendas pequeñas hechas de madera. También destacaban por su construcción de balsas y su artesanía en oro y plata. Su religión se basaba en un culto a la serpiente, el jaguar o puma, y a la diosa Umiña, que estaba representada por una gran esmeralda. En el Cerro de Hojas se encontraron además una serie de sillas o tronos de fines religiosos, alineados de tal forma para que los que se sentaran en ellos pudieran ver tanto el mar como el centro de su tribu en Manta. En cuanto a los manteños del sur, se desarrollaron en la actual península de Santa Elena y el sur de la provincia de Guayas, donde muchos de sus yacimientos arqueológicos están siendo investigados. Compartían cultura con los manteños del norte, lo que se reflejaba en la cerámica, generalmente de tono gris, así como en la técnica de navegación, actividad económica y las deidades que se concentraban en la fertilidad, salud e inundaciones, esto último, en especial relacionado al fenómeno del niño.Por su parte los punaes poblaron la isla Puná, lo que les permitía controlar desde un lugar estratégico todo el Golfo de Guayaquil.
La gente de esta cultura se especializaba en el comercio de metales preciosos y conchas, pero también pescaba y cultivaba peces. El comercio marítimo de esta cultura tuvo gran importancia en el sistema político regional en la zona del cercano Cultura Maya. Llevaban contenedores de piedra negra hechos a mano para el grano en grandes balsas y utilizaban piedras redondas y pesadas para bucear almejas. Existe evidencia de comercio marítimo entre esta cultura y otras culturas en los países de la costa del Pacífico sudamericano como México o Panamá. Yacimientos
Manteños del norte
En la zona de la cultura Manteño-Guancavilca se encontraron alrededor de cuarenta incensarios, muchas veces decorados con una figura entronizada que portaba una vasija en la cabeza. Se desconoce el significado de esta figura, pero puede representar a un líder religioso. Otras vasijas tienen imágenes que representan figuras con peinados de aspecto femenino tomadas de las manos (por los dedos). También se encontraron representaciones de animales como gatos o murciélagos sentados en un trono.
Los arqueólogos han estudiado 57 hectáreas de 3500 en las que se asentaba esta cultura y han encontrado más de 800 objetos arqueológicos. Además, uno de los sitios arqueológicos más importantes de los manteños es el Cerro Hojas Jaboncillo, ubicado cerca de la ciudad de Portoviejo.
La primera investigación científica se llevó a cabo a principios del , cuando el profesor Marshall H. Saville de la Universidad de Columbia empezó a investigar la costa ecuatoriana para obtener piezas arqueológicas para museos de Estados Unidos. Allí descubrió uno de los asentamientos centrales de esta cultura, el Cerro de Hojas-Jaboncillo, junto con una importante serie de sillas monumentales de piedra. La importancia del descubrimiento llevó al New York Times a publicar en septiembre de 1907 la noticia de la aparición de una "nueva civilización" en un artículo titulado "Una raza desconocida encontrada en los trópicos". Otro asentamiento importante que ha sido estudiado es el de Ligüiki, donde se establecía anteriormente una importante pirámide a manera de zigurat. Uno de los límites que divide a los manteños del norte con los manteños del sur fue históricamente la Cordillera Chongon Colonche. Sin embargo por su naturaleza de navegantes fue común la interacción entre ellos lo que se puede ver en sus deidades, su cerámica, sus balsas y la técnica de sus viviendas.
Manteños del sur
Está conformado por la cultura de los huancavilcas y punaes. Los primeros poblaron la costa de la península de Santa Elena principalmente, mientras que los segundos ocuparon la isla Puná, con un importante número de habitantes. Respecto a los huancavilcas, desarrollaron su cultura desde (600 d. C.-1530 d. C.), aunque la investigación alrededor de su origen todavía está por confirmares. Según el arqueólogo Javier Véliz Alvarado, "Los Guancavilcas son más antiguos que los manteños, lo cual fue manifestado por Carlos Zevallos (1995: 252) y esto se puede comprobar cuando analizamos las evidencias culturales que existe en la provincia de Santa Elena, donde tenemos una secuencia que va de la cultura Guangala (500 a. C.-500 d. C.) a la cultura Guancavilca (500-1530), lo que no sucede en la provincia de Manabí, cuando tenemos evidencia de la cultura Bahía (500 a. C.-500 d. C.), pero no tenemos prueba de una transición a la cultura llamada Manteña, lo que nos lleva a pensar que fueron los Guancavilcas quienes se dirigieron al norte de la actual provincia de Santa Elena".Por otro lado los Punaes fueron muy numerosos y se cree que en el punto más alto de la población de esta cultura, la isla llegó a tener 20.000 habitantes. Se sabe que navegaron a Mesoamérica, por lo que probablemente pasaron por las islas Galápagos, fueron grandes comerciantes y también guerreros. Se desconoce los detalles de su cultura porque los restos arqueológicos no son tan abundantes aunque existe una conocida piedra en forma de lagarto, donde se hacían sacrificios humanos al Dios Tumbal, deidad de la guerra.
El arqueólogo Jacinto Jijón y Caamaño acuñó la frase "liga de mercaderes" para referirse especialmente a los Manteños, Huancavilcas y Punaes. Asimismo, dentro de las primeras investigaciones hechas por Saville, se refirieron a la cultura manteña y su expansión en base el comercio y en los excedentes de las cosechas. Se conoce que a través de sus navegaciones habrían llegado hasta el Golfo de California, donde sería el último lugar que contiene la concha spondylus, e intercambiarían sus productos con culturas de Perú y Chile.
Esta tradición comercial se mantiene hasta la actualidad y el puerto de Manta, ciudad heredera de Jocay basa su economía en el comercio y la pesca industrial. Para conmemorar esta tradición existe una “fiesta del comercio”.
Mitología
Umiña
Tumbal miniaturadeimagen|230x230px|Representación de un sacrificio a Tumbal El dios Tumbal es característico de los indígenas Punaes por ser la deidad de la guerra. Para ello construyeron un megalitoy es llamado Altar Ceremonial o también Piedra de los Sacrificios. Destaca por ser un megalito aborigen único en la historia prehispánica de Ecuador. Pesa cerca de tres toneladas y fue llevada a Guayaquil en 1904. Durante estos años en los que se desarrollaron las primeras investigaciones arqueológicas en Ecuador, el científico Max Uhle al enterarse de aquello visitó la isla apuntando algunas cosas sobre dicha piedra como su origen marino, que fue tallada en ese lugar. En la actualidad se cree que esta piedra se asemeja en su forma a la misma isla Puná, a manera de un mapa. El lagarto con su extensión marca los dos extremos de la isla, que sería Puerto Tucú en lo que ahora es Puná Nueva, y Estancias del Cacique en lo que fue Puná Vieja. Además de estas investigaciones también existen muchas crónicas de los españoles sobre esta cultura porque fueron importantes durante la conquista y protagonistas durante la Audiencia. Por esta razón se llegó a crear encomiendas que fueron asignadas a los caciques locales.
Sacachún
Animales sagrados miniaturadeimagen|160x160px|Representación de un jaguar en un sello manteño. Además del culto a Umiña, los manteños se caracterizaron por adorar a varios animales y al mar en general. Dentro de los animales que eran adorados se encuentran los jaguares, la serpiente, el venado, los zorros, los pumas, los pelícanos, el cocodrilo. Este culto a los animales era difundido en todos los señoríos étnicos de Ecuador. Los cañaris por ejemplo adorarían a la serpiente y la guacamaya, los quitus adoraban al puma, los punaes hicieron un altar sacrificial con un alto relieve de un cocodrilo y jaguar. El culto al jaguar estaba probablemente influenciado por el culto de Mesoamérica. El cocodrilo asimismo era un animal sagrado en los pueblos precolombinos de Costa Rica. Uno de los lugares sagrados de los Manteños era la isla de la Plata, donde era común hacer sacrificios. Por otro lado, la isla de Salango era donde los manteños pescaban conchas spondylus que era importante para el intercambio comercial, así como para las ofrendas sacrificiales en los distintos templos tanto de Mesoamérica como de las culturas Chimú. Este panteísmo era usualmente representado en su cerámica, en la decoración de sus cuerpos, de las velas de sus balsas y además en los tronos de las famosas sillas en U.
Sociedad
Navegación miniaturadeimagen|Representación de una Balsa manteña Los manteños al igual que los Huancavilcas y Punaes eran grandes navegadores y se caracterizaron por usar una balsa construida con madera del litoral para navegar hacia Mesoamérica y la costa de Perú. A través de ello tuvieron relaciones comerciales intensas y hacían uso de la concha spondylus como medio de cambio, así como también de las hachas moneda. Para la navegación tomaban en cuenta las corrientes marinas dado que en el litoral donde vivían se podía acceder tanto a la corriente de El Niño como la de Humboldt. Dependiendo del mes del año. Esto además tenía importancia por los sucesivos fenómenos de El Niño que ocurrían al final del año, aunque con una frecuencia irregular. La navegación que les permitió comerciar hizo que accedan a productos de otras latitudes, especialmente las mantas de lana y algodón que accedían intercambiándolas por mullos o concha spondylus que era abundante en la isla de Salango. Este patrón se mantuvo después de la conquista, cuando fueron asimilados al imperio español.
Arquitectura La arquitectura que caracterizó a los manteños se basa en la construcción a base de bambú de esta área, conocida generalmente como caña. La recuperación de esta arquitectura fue parte de un proyecto en 2015 que buscó revalorizarlas como parte del patrimonio cultural de Ecuador. Para ello se llevaron a cabo investigaciones en el asentamiento de Ligüiki, que tiene un total de 200 hectáreas y que estaba todavía por estudiar a profundidad. Acá se logró identificar una gran "tola" que tiene forma de zigurat y había sido descrita por Benzoni en el , como una "pirámide de la región central". Esta se levantaba sobre un área donde ahora se ha logrado identificar una necrópolis. Se cree que hubo asentamientos en este lugar desde los años 350 d. C. hasta el , lo que es testimonio de la centralidad de esta locación y la importancia para la cultura manteño. Además se han llevado a cabo descubrimientos de restos de animales y materiales vinculados a la pesca que se han recuperados. Entre los hallazgos se encuentran anclas de piedra, anzuelos, pesas de red. Esto estrecha aún más el vínculo entre los manteños y el mar.
Diversidad sexual
Economía
Corrales marinos