Gonzalo Pizarro o bien Gonzalo Pizarro Alonso (Trujillo, Castilla, ca. 1510-Cuzco, Virreinato del Perú, 10 de abril de 1548) fue un conquistador español, hermano paterno menor de Francisco Pizarro y uno de los principales actores de la conquista del Perú y de las guerras civiles entre los conquistadores. Estableció el primer asentamiento hispano en el territorio de los yamparas con la misma ayuda de estos, con el nombre de Charcas (hoy Sucre, capital de Bolivia) en 1538 y descubridor de la mina de plata del cerro de Porco. Encabezó la Gran Rebelión de Encomenderos de 1544 contra la Corona española, en protesta por la dación de las Leyes Nuevas. Fue nombrado Gobernador del Perú (1544-1548). Derrotado por Pedro de la Gasca, en la batalla de Jaquijahuana (), fue apresado, enjuiciado, condenado a muerte y decapitado.
Pese a la controversia Historiográfica que hay con su figura (por la ilegalidad de su rebelión y los intereses oscuros de los encomenderos que lo sostuvieron, aunado a tópicos de la Leyenda negra española), las críticas contemporáneas hacía su persona tuvieron un balance positivo. El mismísimo Pedro de la Gasca declararía que él «gobernaba bien para ser tirano», puesto que trato de legitimar su gobierno a través de actuar como un gobernador justo y racional, que repartió encomiendas según buen criterio (acorde a los aportes hechos por un encomendero a la sociedad, así como a las necesidades económicas de una población), hizo nombramientos según lo pactado previamente, y habría ordenado a los encomenderos que traten a los indios con respeto de sus derechos naturales como personas humanas.La familia Pizarro, entre Trujillo y Perú. Adrián Laguna Sánchez
Primeras actuaciones
Gonzalo Pizarro nació en Trujillo de Extremadura, hacia el año 1510. Fue hijo ilegítimo del capitán Gonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar, quien lo engendró con María Alonso, una molinera de La Zarza, a unas cinco leguas de Trujillo. De este concubinato nació también Juan Pizarro, unos años mayor que Gonzalo.
Gonzalo creció bajo la vigilancia de su hermano mayor Hernando Pizarro (el único hermano legítimo), quien se encargó de que recibiera una educación de caballero. Cuando Francisco Pizarro, el hermano mayor de la familia (aunque también bastardo), visitó Trujillo en 1529, es posible que viera por primera vez a Gonzalo y Juan. Lo cierto es que los convenció, junto con Hernando, a sumarse a la empresa de la conquista del Perú asegurándoles que se harían ricos.
Gonzalo pasó entonces a América con Francisco Pizarro (1530) y participó en todos los episodios del tercer viaje hasta la captura del Inca Atahualpa el 16 de noviembre de 1532. Gonzalo era un joven apuesto, experto en el manejo de las armas, valiente y excelente jinete que luego sería reconocido como el "mejor lancero" del Perú. Con motivo de la conquista supo destacar por sus dotes militares y participó en todas las acciones de cierta importancia que enfrentó a la caballería española. Posteriormente, asistió a la ocupación del Cuzco y a la fundación española de esa ciudad, donde fue nombrado regidor.
Al final de la fase de las operaciones militares se vio enfrentado a otras necesidades, más propiamente civiles, para las que no estaba en lo más mínimo preparado. Junto a su hermano Juan Pizarro, fue diputado a la regencia del Cuzco y con su irresponsable conducta contribuyó, junto a su igualmente temerario hermano, a provocar la rebelión de Manco Inca.
Al estallar la rebelión de Manco Inca en 1536, fue del grupo de conquistadores españoles ayudado de indígenas que fueron rodeados en el Cuzco por miles de guerreros incas. Bajo las órdenes de Hernando Pizarro y al mando de uno de los cuerpos de caballería, Gonzalo destacó notablemente en la defensa de la ciudad. Con la ayuda de miles de auxiliares cañaris y chachapoyas, los españoles rompieron el cerco y asaltaron la fortaleza de Sacsayhuamán (16 de mayo de 1536), en el transcurso de la cual fue herido mortalmente Juan Pizarro, de una pedrada en la cabeza.
No bien fue contenido Manco Inca, cuando de inmediato surgió la guerra civil entre los conquistadores. Ella tuvo su origen en la disputa entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro por la posesión del Cuzco. Diego de Almagro, tras volver de su fracasada expedición a Chile, ocupó el Cuzco en 1537 y apresó a Hernando y Gonzalo Pizarro. Poco después, Hernando fue liberado y Gonzalo se fugó de la prisión, y ambos reorganizaron las tropas pizarristas y se enfrentaron a los almagristas. El encuentro final se produjo en la batalla de las Salinas, cerca del Cuzco (6 de abril de 1538), donde Gonzalo mandaba la infantería pizarrista, teniendo una destacada actuación. Los almagristas fueron derrotados y Diego de Almagro apresado y ejecutado.
Conquista de Collasuyo
En el Collasuyo, Tiso Yupanqui continua su resistencia con las naciones aimaras, en esto los pacajes y lupacas se separan de la autoridad de Tiso Yupanqui, formando así su propia nación y, deciden atacas a los collas o puquinas (al norte del lago Titicaca), cuando los collas son atacados deciden llamar en auxilio a los españoles, enseguida, Gonzalo acompañó a Hernando se dirigen para la conquista del Collao y Charcas (actual Bolivia), estos vencen con ayuda de los indígenas de Paullu Inca a los aimaras (en el norte del Desaguadero). Los incas y los aimaras —del sur— fieles a Yupanqui, deciden resguardarse y fortificarse en las tierras del actual Cochabamba. Los españoles y sus aliados indígenas liderados por Gonzalo Pizarro, se dirigen a la región de la actual Cochabamba y se enfrentan en diversas batallas contras los incas y aimaras de Yupanqui, siendo la decisiva y última la batalla de Pocona, para entonces los incas contaban con más de diez mil guerreros de la nación yampara, una vez que los españoles y sus indígenas ganan a los fieles de Yupanqui, el cacique de los yamparas, Kuysara, ofrece una alianza entre los yamparas, los denominados charcas y cara-caras y españoles, también ofrece que se adentren y se asienten en sus territorios para que funden una ciudad y que se enfrenten juntos contra los chiriguanaes, esto debido a las amenazas de los chiriguanaes quienes se estaban expandiendo por los valles altos o norteños, estas amenazas se dieron desde los tiempo del inca.
Gonzalo avanzó hacia los territorios de los yamparas y se asentó en la región llamada “Chuquiochata”, Gonzalo regresó al Perú para pedir a su hermano de Francisco Pizarro, permiso de fundación, este le concedió y que tome posesión de sus encomiendas, pero circunstancialmente en lugar de enviar a Gonzalo se envía a Pedro Anzúrez de Camporredondo, el cual, el día 16 de abril de 1540, fundó La Plata (hoy Sucre) en la región de los “Charcas” y “Chuquiochata“, y comenzaron a explotar alas ricas minas de plata de aquella zona y en Porco. Gonzalo se hizo de la valiosa encomienda de Chaqui.
En busca del País de la Canela
miniaturadeimagen|"Gonzalo y su cansada gente llegaron a las mediaciones de Quito" (en Historia de la conquista del Perú, de William H. Prescott, edición en español. 1851). En noviembre de 1539, Francisco Pizarro, marqués de la Conquista y gobernador de Nueva Castilla decide nombrar a su hermano, Gonzalo Pizarro, como teniente gobernador de Quito (actual Ecuador) y capitán general de la expedición que debía descubrir un lugar al que llamaban el "País de la Canela" y buscar el rastro de un rico reino nativo que algunos llamaban El Dorado y cuyos rumores lo ubicaban al este de Quito en territorio selvático. Gonzalo Pizarro salió entonces de Chaqui, Potosí para formar su expedición en Cuzco desde donde parte en la Navidad de 1540, con 170 españoles y 3,000 nativos americanos y muchos camélidos de carga, llega a Quito en donde manda a su segundo al mando y pariente lejano Francisco de Orellana a Guayaquil para buscar más refuerzo y en febrero de 1541 marcha hacia el oriente.
En el pueblo de Motín lo alcanzó Orellana, quien traía consigo a 23 soldados y caballos para completar la expedición con 220 españoles y 4,000 nativos. Pasaron por Quixos, último lugar conquistado por los incas; en Zumaco acamparon en las faldas del volcán Guacamayo. Días después, encontraron arbolillos de canela, de muy mala calidad, lo que fue su primera decepción. Para colmo, comenzaron a sufrir todo tipo de penalidades y sufrimientos, atacados por insectos y reptiles, así como empezaron a padecer enfermedades por el clima tan insalubre y, lo más grave, el hambre les empezó a aguijonear.
Gonzalo Pizarro dejó a Orellana con la retaguardia y avanzó con la vanguardia hasta el río Coca, al que llamó río de Santa Ana. Allí hizo amistad con el cacique y dispuso que se le unieran Orellana y el resto de la tropa. Junto al río se construyó un bergantín. Se quería ir río abajo en busca de comida, pues el hambre afligía a todos y la gente amenazaba con amotinarse. Orellana pidió a Gonzalo Pizarro que le confiara el bergantín tres o cuatro días para traer comida. Gonzalo aceptó y Orellana partió el 26 de diciembre de 1541.
Orellana y sus hombres descendieron el río Coca, entraron en el río Napo y, continuando el curso, el 12 de febrero de 1542 descubrieron el famoso Río Grande que después llamarían Río de las Amazonas. Ya sin intención de volver donde Gonzalo, Orellana descendió el curso completo del río, hasta su desembocadura en el Océano Atlántico.
Gonzalo Pizarro, mientras tanto, pasando mil penurias regresó a Quito a los dos años de haber partido, con apenas decenas de famélicos y desnudos españoles, únicos sobrevivientes de la malhadada expedición. Se quejó indignado de la "traición" de Orellana y lo acusó de haberlo abandonado en la selva inhóspita.Basándose en este episodio histórico el escritor William Ospina ha escrito la novela "El país de la canela", donde describe todo el itinerario seguido por los españoles a través del Amazonas.
En Quito, Gonzalo se enteró del asesinato de su hermano, el gobernador Francisco Pizarro, y de la rebelión de los almagristas encabezados por Diego de Almagro el Mozo. Gonzalo ofreció entonces su apoyo al representante de la corona, el gobernador Cristóbal Vaca de Castro, quien al frente de un poderoso ejército de leales al Rey se dirigía contra los almagristas. Vaca agradeció su gesto, pero cauteloso, no aceptó su ofrecimiento y le rogó que permaneciera en Quito hasta que la situación se normalizara.
Tras la derrota de los almagristas en la batalla de Chupas (16 de septiembre de 1542), Gonzalo regresó al Cuzco y se entrevistó con Vaca de Castro, a quien le reiteró su lealtad. Siguió luego a Charcas y se retiró a su encomienda de Chaqui, donde se dedicó a la búsqueda de minas de oro y plata. Pensaba tal vez terminar así sus días, disfrutando de los réditos de su encomienda, pero una nueva conmoción le trajo de nuevo a la escena política.
Rebelión de los encomenderos thumb|200px|Batalla de Iñaquito y muerte del virrey Blasco Núñez Vela (18 de enero de 1546). Grabado de la “Historia General de las Indias” (1554) de Francisco López de Gómara.
En 1542 la Corona española promulgó las Leyes Nuevas, ideadas por Bartolomé de las Casas en un esfuerzo por proteger a los indígenas; dichas leyes establecían la supresión de las encomiendas y de todo trabajo forzado de los indios. Se creó también el Virreinato del Perú y la Real Audiencia de Lima. Fue elegido como primer virrey del Perú Blasco Núñez Vela y como personal de la Audiencia limeña 4 oidores: Diego Vásquez de Cepeda, Juan Álvarez, Pedro Ortiz de Zárate y Juan Lissón de Tejada.
Cuando el virrey Núñez Vela llegó al Perú, aplicó enérgicamente el cumplimiento de las Nuevas Leyes. Los encomenderos protestaron indignados y organizaron una rebelión, eligiendo como líder a Gonzalo Pizarro, por entonces rico encomendero en Charcas.