thumb|270px|Estampilla israelí con Josué y Caleb portando el fruto de la Tierra Prometida. En hebreo, presenta la inscripción "Tierra de leche y miel" (Números 14:8). El Libro de los Números o simplemente Números,en griego Ἀριθμοί [Arithmoí]; llamado en hebreo במדבר [Bəmidbar]: «En el desierto») es el cuarto libro del Tanaj hebreo, que desde el siglo II d. C. ―aunque con algunas diferencias― es llamado Antiguo Testamento de la Biblia. Es el cuarto libro de la Torá judía o Pentateuco, «los cinco libros»― según su posterior nombre griego. Números es uno de los libros mejor conservados de la Pentateuco. Fragmentos de los rollos de Ketef Hinnom que contienen versículos de Números han sido datados a finales del o principios del a. C. Estos versículos son los artefactos más antiguos que se conocen del texto de la Biblia en hebreo.
El libro tiene una historia larga y compleja; su forma final se debe posiblemente a una redacción (es decir, edición) sacerdotal de una fuente yahwista realizada en algún momento a principios del período persa (). El nombre del libro proviene de los dos censos realizados a los israelitas. Es históricamente interesante por los detalles de la ruta de los israelitas por el desierto y sus principales lugares de residencia. El libro consta de tres partes principales: el censo del pueblo en el desierto y los preparativos para reanudar el viaje (capítulos 1-10:10). El relato del viaje del Sinaí a Moab, el envío de los espías, su regreso con el informe, las quejas del pueblo (cap. 10:11-21:20), y los acontecimientos en las llanuras moabitas antes de cruzar el río Jordán hacia Canaán (cap. 21:21 - cap. 36).
Números comienza en el monte Sinaí, donde los israelitas han recibido sus leyes y pacto de Dios y Dios ha establecido su morada entre ellos en el santuario. La tarea que tienen ante sí es tomar posesión de la Tierra Prometida. Se cuenta al pueblo y se hacen los preparativos para reanudar la marcha. Los israelitas comienzan el viaje, pero se quejan de las penurias del camino y de la autoridad de Moisés y Aarón. Llegan a las fronteras de Canaán y envían a doce espías a la tierra. Al escuchar el aterrador informe de los espías sobre las condiciones en Canaán, los israelitas se niegan a tomar posesión de ella. Dios los condena a muerte en el desierto hasta que crezca una nueva generación que pueda llevar a cabo la tarea. Además, algunos se rebelaron contra Moisés y, por estos actos, Dios destruyó a aproximadamente 15 000 de ellos por diversos medios. El libro termina con la nueva generación de israelitas en las llanuras de Moab preparados para cruzar el río Jordán.
El libro se llama "Números" porque contiene recuentos de los israelitas en el desierto. Viene precedido por el Levítico y seguido por el Deuteronomio.
Números es la culminación de la historia del éxodo de Israel de la opresión en Egipto y su viaje para tomar posesión de la tierra que Dios prometió a sus padres. Como tal, concluye los temas introducidos en Génesis y desarrollados en Éxodo y Levítico: Dios ha prometido a los israelitas que se convertirán en una gran nación (es decir, numerosa), que tendrán una relación especial con él y que tomarán posesión de la tierra de Canaán. Números también demuestra la importancia de la santidad, la fidelidad y la confianza: a pesar de la presencia de Dios y de sus sacerdotes, Israel carece de fe y la posesión de la tierra queda en manos de una nueva generación. Nombre El nombre original del Libro de los Números es במדבר, /bamidbar/ (‘[libro de] en el desierto’) en hebreo. En el se tradujo al griego con el resto de la llamada Biblia Septuaginta, en la que se le dio a este libro el título de Αριθμοί, /arithmoí/ (‘números’).
Todo el libro está poblado de números, que consigna con minuciosidad extrema: la cantidad de jefes de las tribus (cap. 7); número de las poblaciones y libaciones necesarias (13); cuenta de la cantidad de hombres sublevados (16:2); cabezas de ganado que han de ser destinadas al sacrificio ritual (28-29); cantidad de botín y su reparto exacto (31); agrimensura y dimensiones del territorio (35); incluso recuentos minuciosos de las leyes y los relatos contados.
Es posible que el libro exagere o idealice algo la cantidad de hebreos, pero es innegable que, más allá de ello, pinta un cuadro de la vida y la sociedad de aquellos tiempos con una fuerza incomparable, describiendo incluso con gran vivacidad el desierto del Néguev y la manera de vivir en él.
Más de una vez se expresa que Moisés se dedicó a registrar cada sitio donde los hebreos se detenían, cada oasis y cada campamento.
El libro de los Números recibe su nombre de la antigua traducción griega del Pentateuco, la Septuaginta, realizada aproximadamente en el Allí se le dio el título Arithmoí («números») debido a los censos que aparecen al inicio de la obra. En la tradición judía, en cambio, se conoce como Bemidbar («en el desierto»), porque esa es la primera palabra del texto hebreo y, al mismo tiempo, refleja de modo más directo el contenido central del libro: la experiencia del pueblo de Israel durante su travesía por el desierto, donde Dios lo acompañó, lo puso a prueba y le manifestó su presencia.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 3894
Estructura thumb|MS. Kennicott 3, creado en 1299. Muestra el comienzo de Números con su primera palabra ilustrada con caligrafía: “'Way-ḏabbêr”', «Y Él habló...» La mayoría de los comentaristas dividen Números en tres secciones basadas en la ubicación (monte Sinaí, Cades-Barnea y las llanuras de Moab), unidas por dos secciones de viaje; una alternativa es verlo estructurado en torno a las dos generaciones de los condenados a morir en el desierto y la nueva generación que entrará en Canaán, haciendo una distinción teológica entre la desobediencia de la primera generación y la obediencia de la segunda.
El pueblo en el desierto del Sinaí. (Números 1,1–10,10) En esta sección, el pueblo de Israel se presenta en toda su dimensión numérica y religiosa, preparándose para reiniciar su marcha. Se ubica en el mismo contexto que la segunda parte del Éxodo y el Levítico. Antes de partir, se realiza un censo detallado de los hombres aptos para la guerra, organizados por tribus, con la disposición de sus campamentos, ya que constituyen el ejército del Señor. El primer escenario del libro de Números es el campamento en el monte Sinaí, lugar donde el pueblo de Israel se encuentra reunido en toda su magnitud numérica y en plena organización religiosa antes de iniciar la marcha hacia la tierra prometida. Este escenario coincide con la segunda parte del libro del Éxodo y con gran parte del Levítico, y su importancia radica en que presenta una detallada descripción del pueblo de la Alianza, mostrando tanto su estructura social como su disposición para cumplir el plan divino.
En este contexto, el autor sagrado considera esencial ofrecer un censo de los israelitas varones aptos para la guerra, organizados por tribus, ya que formaban el ejército del Señor y su disposición reflejaba la estructura del campamento alrededor del tabernáculo. Sin embargo, la tribu de Leví ocupa un lugar singular, dado su papel especial en el culto y la custodia del tabernáculo, por lo que se le dedica un tratamiento diferenciado. Esto conduce a la inclusión de diversas leyes y regulaciones religiosas, como las relativas a la pureza ritual, las relaciones mutuas entre personas, el voto de nazareato, las fórmulas de bendición, las ofrendas, la forma y función del candelabro, el ofrecimiento de los levitas a Dios y la celebración de la Pascua. Estas disposiciones no solo tienen un valor legal o ritual, sino que también refuerzan la identidad del pueblo como comunidad consagrada a Dios y preparada para la marcha.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 3894-95
Antes de iniciar el viaje, se repite y se explica nuevamente, aunque ya se había mencionado en Éxodo 40,34-38, el significado de la nube que acompaña al pueblo, símbolo de la presencia divina que guía y protege a Israel en el desierto. Además, se detallan las funciones de las trompetas como instrumentos de convocatoria y señal para los distintos movimientos del campamento, mostrando cómo la organización del pueblo está orientada tanto a la seguridad como a la obediencia a Dios.
En resumen, este escenario constituye una preparación integral para la marcha: combina recuento militar, organización social, regulación religiosa y elementos simbólicos, garantizando que el pueblo de Israel esté completamente dispuesto para abandonar el monte Sinaí y continuar su travesía por el desierto. Esta preparación marca no solo un momento logístico, sino también espiritual, donde se reafirma la relación del pueblo con Dios antes de entrar en las etapas siguientes de su viaje.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 3895
La tribu de Leví, por su papel especial, recibe un tratamiento diferenciado. A partir de esto, se introducen leyes sobre la pureza, relaciones comunitarias, el nazareato, bendiciones, ofrendas, el diseño del candelabro, la consagración de los levitas y la celebración de la Pascua. Se vuelve a explicar el significado de la nube que guía al pueblo y el uso de trompetas para las convocatorias. Con todo ello, el pueblo queda listo para abandonar el desierto del Sinaí.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 3895-96
El pueblo en Cadés (Números 10,11–20,21) Ubicada entre los desiertos de Parán y Sin, Cadés es el lugar donde el pueblo desafía a Dios y sufre sus consecuencias, pero también experimenta el poder intercesor de Moisés y la misericordia divina. Aunque el cambio de escenario es breve, se destaca que la nube los guio hasta allí, siguiendo el orden del campamento. Cadés es escenario de varios episodios marcados por la queja del pueblo, la intervención de Moisés y la respuesta de Dios: el fuego en Taberá, la protesta por el maná, el nombramiento de los setenta ancianos, el envío de codornices, y la crítica de Aarón y María. También se narra el envío de exploradores a Canaán, el rechazo del pueblo a entrar y su posterior derrota por actuar sin el respaldo divino.
Aparecen leyes sobre sacrificios, ofrendas, el sábado y normas para cuando entren en la Tierra Prometida, reforzando la esperanza en medio del castigo. La rebelión de Coré permite reafirmar la autoridad del sacerdocio de Aarón, con leyes sobre las funciones de sacerdotes y levitas. La falta de agua y la negativa de Edom a dejarlos pasar reactivan la narrativa, que se encamina hacia el siguiente tramo del viaje.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia; EUNSA p 3896
Durante el camino de Cadés a Moab. (Números 20,22–21,35) El tercer escenario del libro de Números se desarrolla durante el recorrido del pueblo de Israel desde Cadés hasta las llanuras de Moab, y está marcado por una serie de etapas que combinan experiencias de castigo y misericordia divina. Aunque el pueblo enfrenta consecuencias por su desobediencia y murmullos, predomina la misericordia de Dios, que se manifiesta en las primeras victorias sobre los enemigos y en la protección continua de la comunidad. Más allá del itinerario geográfico, lo central en este escenario son los sucesos significativos que moldean la historia y la espiritualidad del pueblo. Entre ellos se encuentra la muerte de Aarón, un momento de gran trascendencia que simboliza la transición en el liderazgo religioso y la fidelidad de Dios a sus promesas. Otro episodio relevante es la toma de Jormá, que demuestra la ayuda divina y reafirma que Israel sigue contando con la protección de Dios frente a sus adversarios.