Bolivia: RiegoExtensión del territorio1.084 km²Superficie agrícola (% del territorio) 34%Superficie total equipada para riego (% de la superficie cultivada) 3,9%Superficie de regadío (1000 ha) ~128,3Sistemas de riego (1000 ha)Riego de superficie 128; riego por aspersión 0,3; riego localizado 0,0Importancia de la agricultura de regadío (participación en el PIB) 14% (2000-2004) Recursos hídricos para regadío Agua superficial Tarifa (US$/m) ~0,05Inversión anual en infraestructura de riego n/d
El gobierno boliviano considera que el riego "tiene un papel fundamental en la agricultura boliviana y constituye un factor importante para mejorar la seguridad alimentaria". Después de un período de conmoción social generado por la privatización del suministro de agua en Cochabamba y en La Paz, el gobierno de Evo Morales está llevando a cabo una importante reforma institucional en el sector riego con el objeto de: (i) incluir a las comunidades indígenas y rurales en la toma de decisiones, (ii) integrar el conocimiento técnico con el tradicional en la administración de los recursos hídricos y el riego, (iii) garantizar y registrar los derechos sobre el agua, (iv) aumentar la eficiencia de la estructura de riego, (v) mejorar la calidad del agua, y (vi) promover las inversiones necesarias y la viabilidad financiera en el sector. Bolivia es el primer país en América Latina con un ministerio dedicado exclusivamente a la administración de los recursos hídricos integrados: el Ministerio del Agua. Quién dirige el ministerio en este momento? lamentablemente no una persona con conocimiento técnico de manejo del agua,
Es lamentable leer estas líneas, esto hace ver como que en el país no se ha desarrollado nada sobre el riego tecnificado. Debe mencionarse que el riego principalmente en Bolivia es del tipo "tradicional o por inundación". El PRONAR (Programa Nacional de Riego) indica a través de la FAO que la eficiencia del riego no supera el 35%, lo que significa un "desperdicio" de una gran cantidad de agua, recurso no siempre disponible.
La política de Estado referida a este rubro, debería proponer alcanzar eficiencias superiores al 60 % como mínimo, lo que permitiría aumentar la superficie de riego, lo que aseguraría ampliar las metas de productividad.
No se hace mención al "riego tecnificado" como aspersión y localizado, que puede lograr eficiencias mayores en la aplicación de agua a los cultivos, no hay cultura de hacer "uso eficiente del agua". Se prejuzga que estos métodos de riego son caros, las autoridades nacionales del área deberían realizar censos específicos para saber la superficie actual bajo estos métodos no nuevos en el mundo.
Impactos de la agricultura de regadío en el desarrollo rural Bolivia es uno de los países más pobres de América Latina, con un ingreso anual medio de 1.010 US$ y con bajos indicadores de salud, educación y acceso a los servicios básicos. El ingreso real per cápita casi no se ha modificado en los últimos cincuenta años y la desigualdad en los ingresos es muy alta. Las poblaciones indígenas y rurales en particular sufren los efectos de la marginación social y económica. La pobreza en áreas rurales se sitúa en el 83%, comparado con el 54% por ciento de las áreas urbanas, y existe una brecha aún mayor en términos de necesidades básicas no satisfechas (91% frente a 39%). A pesar de las recientes mejoras en las condiciones de vida en todo el país, los beneficios siguen acumulándose desproporcionadamente en las áreas urbanas.
El riego juega un papel fundamental en el incremento de la producción y diversificación agrícola, en el empleo rural y en la garantía de alimentos en Bolivia, constituyendo un elemento muy importante del Plan Nacional de Desarrollo impulsado por Evo Morales.
Desarrollo del riego Infraestructura de riego
Bolivia cuenta con aproximadamente 355.500 hectáreas (ha) de regadío o cerca del 11% del total de 2.100.000 ha de superficie agrícola. Hay aproximadamente 5.000 sistemas de riego en Bolivia; la mayoría están ubicados en las áreas del sur y sudoeste (Valles y Altiplano). Estos sistemas de riego están formados por una rudimentaria red de canales abastecida con agua de lluvia y cuentan con pocos elementos de regulación, como presas, lo que hace que sean muy vulnerables a la estacionalidad de las lluvias. La eficiencia global de los sistemas de riego varía desde el 18-30% en los sistemas tradicionales hasta el 35-50% en los sistemas mejorados.
miniatura|Mapa de los departamentos de Bolivia.
Sistemas de riego por departamento, tamaño y área Departamento Micro (10 ha) Pequeño (100 ha) Medio (500 ha) Grande (> 500 ha) Total Chuquisaca 1.653 11.370 4.261 3.884 21.168 Cochabamba 1.938 22.225 27.403 35.968 81.925 La Paz 1.703 21.047 6.052 7.192 35.994 Oruro 940 3.638 440 9.021 14.039 Potosí 3.240 10.146 2.254 600 16.240 Santa Cruz de la Sierra 269 5.456 8.434 1.080 15.239 Tarija 785 12.755 17.101 5.710 36.351 Total 10.528 86.638 65.944 63.454 226.564 Fuente: Ministerio del Agua
Conexiones con los recursos hídricos derecha|Mapa de Bolivia.
El riego representa el 94% de la extracción de agua o aproximadamente 2000 millones de metros cúbicos anuales. Bolivia se puede dividir en tres áreas: la oriental (una región tropical y subtropical), la occidental (la región árida, semiárida y subhúmeda seca) y la cuenca del Titicaca. El sistema hidrográfico está formado por tres grandes cuencas: la Río Amazonas, que mide aproximadamente 724.000 km² y cubre el 66% del territorio boliviano, la cuenca cerrada (endorreica), que mide 145.081 km² o el 13% del territorio, y la cuenca del río Plata, que abarca 229.500 km² o el 21% del territorio del país. La cuenca del Amazonas tiene un gran caudal de agua y es proclive a las inundaciones. La cuenca del Paraná representa aproximadamente el 42% de la superficie total de Bolivia y es propensa a sequías y desertificación. La cantidad y calidad de la información hidrológica es muy limitada.
Impactos del riego en el medio ambiente Los principales impactos de la agricultura de regadío en Bolivia son la erosión, la salinización y la contaminación producida por la escorrentía agrícola.
Casi el 41% del territorio nacional boliviano ha perdido su capacidad de producción como consecuencia de la erosión del suelo. Los minifundios del altiplano aceleran el proceso de degradación del suelo. Por ejemplo, en las regiones occidentales de Oruro, Potosí y Tarija, cerca de 45.000 kilómetros cuadrados tienen baja productividad del suelo a causa de la erosión. El pastoreo excesivo y las ineficaces prácticas de riego han contribuido a la compresión y salinización del suelo.
La escorrentía agrícola, junto con las aguas servidas domésticas de los municipios y los desechos de industrias y minas, es uno de los principales factores de la contaminación del agua en Bolivia. El mayor porcentaje de contaminación lo generan los desechos difusos de actividades agrícolas y pesqueras y la escorrentía de áreas urbanas. No existen regulaciones ni controles sobre grandes vertidos de fuentes no específicas, a pesar de su volumen y toxicidad.
Historia del sector riego Tendencias pasadas y actuales en superficies agrícolas
miniatura|300px|La llama es uno de los íconos del altiplano boliviano.
Los colonizadores españoles, poco después de su llegada a los Andes centrales en el , se apropiaron de las mejores tierras para cultivo en las costas y los valles y empujaron a la población indígena al más inhóspito Altiplano. Estas tierras eran las zonas preferidas de pastoreo de llamas y alpacas, pero no habían sido utilizadas para agricultura por su baja productividad y altos riesgos climáticos. Bajo esas circunstancias, el Altiplano se convirtió en el punto central de la agricultura de subsistencia de Bolivia.
Tradicionalmente dependiente del sector minero como fuente de ingresos fiscales e intercambio exterior, el gobierno ignoró por mucho tiempo al sector agrícola y dedicó pocos recursos a su desarrollo. Esta política de desatención ha sido factible por la falta de influencia política de los pequeños agricultores, o minifundistas, a lo largo de la historia boliviana. Tras la reforma económica de 1985, el gobierno de Paz Estenssoro intentó dirigirse hacia un ambiente económico sin distorsiones que renovara la demanda de inversiones privadas en el sector agrícola. El Banco Mundial considera que algunas de las reformas llevadas a cabo en ese momento se hicieron con un gran desconocimiento, especialmente "la falta de una intervención gubernamental constructiva para brindar bienes públicos necesarios como títulos de propiedad, investigación y extensión agrícola e infraestructura de riego".
Como resultado, el sector agrícola careció de las bases, tanto en capital humano como físico, para posibilitar el desarrollo. La ausencia de nuevas tecnologías de producción y riego dejó a los granjeros con limitadas oportunidades para aumentar su productividad e ingresos, desalentando así la inversión. En 1999, la superficie total equipada para riego sumaba unas 128.240 ha. La superficie agrícola total es de 2.100.000 ha. Más del 50% de las zonas de regadío se concentran en las provincias de Cochabamba y La Paz, en el centro del país. La superficie de regadío casi se ha duplicado desde entonces.
Desarrollo institucional Durante los años 90 la administración del agua estuvo caracterizada por un enfoque sectorial, con multitud de actores y enfoques legales y una superposición de responsabilidades. El Ministerio de Asuntos Rurales y Población Indígena era la Autoridad Nacional de Aguas. El Comité Interinstitucional, la Oficina Nacional para Riego y Drenaje, y la Secretaría Nacional para el Desarrollo Rural contribuyeron al mosaico de instituciones encargadas de coordinar la administración, en toda la nación, de los recursos hídricos para regadío.
En 1998, el gobierno aprobó una resolución que nombraba a la Intendencia de Agua como la autoridad para garantizar los derechos de uso del agua. En 1999 se otorgaron al sector privado dos grandes concesiones de agua y saneamiento en La Paz y Cochabamba. El aumento de las tarifas del agua y la consiguiente limitación a su acceso fueron seguidos por levantamientos sociales en 2000. Después de la Guerra del Agua, asociaciones de consumidores, gobiernos nacionales y municipales, ONG y organizaciones de investigación internacionales participaron en intensas negociaciones para redefinir las políticas sobre el agua. Este proceso se conoce como Proyecto Derechos de Agua (PDA). Las organizaciones de riego trabajaron con el PDA para crear una estrategia nacional de riego, combinando las prácticas tradicionales con el conocimiento técnico y científico. Este proceso participativo dio forma a la Ley de Riego 2878.
Marco legal e institucional Marco legal
La Ley de Riego de 2004, tiene como objetivo administrar los recursos hídricos para regadío, establecer un nuevo marco institucional descentralizado y asegurar los derechos de uso del agua a través de un registro. La Ley de Riego 2878 también transfiere el control y mantenimiento de la infraestructura de riego a granjeros locales y establece mecanismos participativos para promover inversiones en los sistemas de riego. La ley anterior era de 1906 y fue considerada obsoleta.
La Ley de Riego 2878 prohíbe específicamente la transferencia de derechos sobre el agua, por tanto también la creación de mercados de agua, y da prioridad a los derechos de los usuarios colectivos frente a los individuales. A los usuarios se les garantizan los derechos sobre el agua a través de registros o autorizaciones. Los registros son concedidos a las familias o comunidades indígenas y locales y tienen como finalidad garantizar el acceso al agua para el uso doméstico o la agricultura tradicional. Se conceden autorizaciones a otras organizaciones de granjeros para uso agrícola o agroforestal por un máximo de 40 años.