thumb|200px|Corona de señor. thumb|200px|Corona española de descendiente de señor. Señor es un arquetipo universal, en antropología presupone algún modo de potestad, cierta nobleza, connotaciones de heroicidad. Tiene el mismo significado en femenino de señora. Su posición en la jerarquía nobiliaria es superior al título de hidalgo e inmediatamente inferior al de barón. Desde los arcanos del tiempo inmemorial y en sentido onomástico se aplica como un prenombre en las expresiones «señor de los ejércitos», «señor del reino», «señor de la casa de»…

También se significa como una legítima soberanía, natural o positiva, un dominio o jefatura sobre algo o una propiedad extensa, el llamado señorío. Cuando es referente a un sujeto militar o político «elegible» (imperator) o «sucesible» (rey), es señor de vasallos o súbditos (dominus, domino, dominator…).

Por etimología y en la nobiliaria política y civil «clásica», señor es una forma de nobleza, esta se atribuye a quien presenta facultades que se fundamentan, de forma concomitante, en las virtudes cardinales, (la causa) que llevan a la honra (el efecto) y obtienen un honor públicamente reconocido (el premio). Así conceptuado, se constituye en un atributo personal intransferible, honorífico de dignidad, respeto y preeminencia social. Un título nobiliario es la escritura o matrícula que certifica y acredita una honra en libros y registros, de forma pública.

Hoy en día se utiliza como expresión de respeto y dentro de tratamientos protocolarios comunes para referirse a una persona, generalmente adulta y/o casada.

Vocablos Algunos vocablos que significan señor son: en italiano, Signore y Monsignore. En provenzal, Senhor. En francés antiguo, Seigneur. En francés, Monsieur. Reino de Aragón, Mosen. Árabe, Cid. Indio de América, Cim (puesto tras el nombre).

Antítesis En política clásica, la antítesis o el antagonismo de Señor son el tirano y el déspota, con connotaciones de usurpador, señor ilegítimo o impropio para la mayoría de autores clásicos, como los usurpadores romanos. Y así la glosa de las partidas dice que: «Los reyes son guardados por los ciudadanos con su armas, mientras los tiranos son defendidos por mercenarios extranjeros», citando a Aristóteles en (3, Política, 10).

Etimologías right|thumb|200px|Julia Domna. Uno de los varios titulus de esta Emperatriz de Roma, «Domina» o «la señora que manda», esposa de Septimio Severo.

Señor. Sánscrito, sanas, «viejo». Griego, énos, «antiguo». Latín, senior, comparativo de senex, «anciano». Domin. Sánscrito, dam, «vencer», Latín, dominus, «señor». Don por dom, abreviatura de dominus. Doña. Latín, donna, de domna, de domina, «la señora que manda». Imperar. Latín, impero, «mandar», de in, «sobre» y paro, «disponer». Rey, de rego, «regir», sánscrito, rajas, «soberano», de la raíz raj, «sobresalir», «brillar». Jefe. Griego kephales, «cabeza». Her. Raíz de héroe, del griego eeroos, «ilustre». Título. Latín, titulus del griego titos de tioo, «honrar».

Etimología romana Si bien señores y señoríos hubo en todas las culturas antiguas que tuvieron reyes, según Jerónimo Zurita, Ambrosio de Morales, Juan Guardiola y otros, los romanos usaban de dos etimologías complementarias para expresar señor:

Nobilis, se deriva del verbo Nosco, que es conocer, y así Nobiles es lo mismo que Noscivitas, de suerte que se llaman Nobiles, porque son conocidos, notables o notorios, en su calidad y sangre, según Pompeyo Festo, Nonio Marcelino, Tiraquelo, Casaneo y otros. Alude a esto Virgilio en sus eneidas, «in medio sub montibus altis Nobilis», que es lo mismo que Notus o Notabilis.

Este nombre señor se deriva de «senior» vocablo latino, que quiere decir literalmente el más viejo. En el Senado romano, lo usaban en traditio o tradición de su leyenda fundacional para dirigirse a sus primeros senator, senadores constituyentes, que por denotar en estos la sabiduría y porque gobernaban, dice Tito Livio llamaron los senes. Lo mismo afirma Ovidio en sus Fastos: a senibus nomen dulce Senatus babet. Cierta o no, la leyenda referencia de romanos decía algo semejante a esto:

Rómulo creó el Senado ―compuesto por 100 personas conocidas como patres, cuyos descendientes fueron los patricios.

En la Edad Antigua se usaba la analogía de que lo sabio presupone conocimientos, si también criterios doctos, conductas «buenas» y «rectas» (derecho), destreza y experiencia, esto requiere tiempo y memoria, homología de vejez. De aquí se deriva también «Senado» que significa congregación de «senes» o «seniores» o de sabios viejos.

Los senadores legendarios de la Antigua Roma eran reverenciados como «ilustres» y titulados «de sangre» respecto a otros senadores no primados. De aquí procede la expresión «nobleza de sangre» y su homología «nobleza inmemorial». A las mujeres de estos senadores se las refería también como «ilustres».

Historia Roma universaliza los títulos nobiliarios y honoríficos mediante su propia cultura y el derecho de gentes, digesto que contemplaba los usos y costumbres de los reinos de aquellas culturas inmemoriales que les precedían, que ya conocían del significante señor por haber tenido reyes y nobles, como en la cuenca del Mediterráneo Egipto y Grecia, entre muchas otras. Como en otras culturas, en Roma también se usaban protocolos de nobleza como los tocados honoríficos, corona civil, corona triunfal, corona gramínea… que expresaban públicamente algún tipo de virtud o título (honra), como en los Triunfos.

De entre los pueblos antiguos de Italia y del Ager Romanus salieron los señores de los primeros habitantes de Roma. Según la tradición histórica eran latinos venidos de los reinos de Alba Longa, estableciéndose en el monte Palatino, luego se unieron los del monte Quirinal que eran Sabinos, resultando los Romaní y los Quirites. Después los etruscos como tercera población, de aquí resultaron las tres tribus Ramnes (latinos), Talies (sabinos), Luceres (etruscos).

Roma En origen, Roma era una ciudad aristocrática, militar y agrícola dirigida por un rey (rex). Los poderes políticos estaban encomendados tanto al rey como al senado y a los comicios. Los títulos nobiliarios, cuyo origen sea roma, están imbuidos del Gobierno de la Antigua Roma, (Monarquía, República, Principado y Dominado), de la historia de las instituciones y de sus tres estados políticos:

Primer estado La Monarquía romana protagoniza la fundación de Roma, el nacimiento del derecho romano. Con el electo rey Rómulo, las siete colinas estaban pobladas y configuradas en tribus, cada tribu en curias y cada curia en decurias. Las tribus gobernadas por tribunos, las curias por curiones y las decurias por decuriones. De cada tribu se escogían aquellos que por nacimiento, acciones heroicas o notables se habían hecho «ilustres» y se les daba el nombre de patricios, los demás eran llamados plebeyos, (patres et plebs).

Rex, era el jefe de la población armada, su general en tiempo de guerra, reunía el poder ejecutivo llamado imperium y otro dictatorial respecto a extranjeros. Era sumo sacerdote y protector de los sacra, mas no del culto (dogmas religiosos, fiestas). Distribuía la posesión de las tierras conquistadas, presidía el senado y los comicios, presentaba los proyectos de ley (rogationes). El reinado no era hereditario, sin embargo uno de sus parientes podía esperarse suceder.

Senado, era la asamblea romana permanente de los seniores de 300 gentes o curiae. El número de senadores y de las gentes estaba arreglado a los 300 días del año lunar adoptado en roma. Todas las ciudades de la antigüedad han tenido senado y en Roma era el consejo perpetuo de la administración, cada una de las tres tribus aportaba cien senadores. Durante el Interregno gobernaba el senado y un día cada senador.

Comicios, era un método de selección representativa, los más antiguos de Roma eran los curiae, llamados de las gentes o de los cuarteles. Hasta la época de Cicerón, todo mando debía ser conferido por comitia curiata luego esta quedó exclusivamente para asuntos del culto. Servio Tulio, contemporáneo de Solón, confirió a los plebeyos los primeros derechos políticos por medio de los comitia centuriata.

Segundo estado La República romana temprana sucede al primer estado mediante la ley tribunicia de Lucio Junio Bruto, Tribuno de los Celeres, y será gobernada por cónsules. Se suspenderá el consulado y el tribunado mientras los Decemviros elaboran la Ley de las XII Tablas. Tras Rómulo, el primer romano en recibir el singular nombre de Padre de la Patria (fig. Señor o cabeza de la Patria) fue Cicerón durante la conjuración de Catilina, después sería Augusto.

Tercer estado La Lex Hortensia resolvió la disensión del poder legislativo de roma y la Lex Regia reconvino la República en Imperio o monarquía imperial electa. Con Octavio se volvió a reunir la soberanía en el gobierno de uno, y nuevamente cada «emperador electo» titularía a su realeza, nobleza y a personajes de su intelectualidad letrada, militar y política, extensivamente al pueblo romano e incluso a las ciudades, como las eméritas.

Dicen Suetonio, Paulo Orosio y otros que Octaviano, siendo Imperator, prohibió que le llamasen «Señor» con un edicto. Empero el principal noble o el mayor «senior» de facto era el César, calificado de Nobilissimus Caesar y Princeps senatus. Cuando los gentiles (Gens) querían dar al soberano renombre, decían Padre de la Patria, que era más que César (título) o que Augusto (título) y que otros cuarenta y dos renombres y epítetos que enumeraría Pólux.

Aurelio Víctor dice: romanos rerum dominos gentemque togatam y que dominos lo usó primero Calígula y luego Domiciano. Dominus era también uno de los títulos del emperador romano, a partir de la época denominada dominado.

Guillaume Budé dice, que los romanos daban a los patricios señoríos, posesiones y dignidades por derecho de nobleza y servicios hechos a la república, mayormente en las guerras, permitiéndose la transmisión hereditaria y lo mismo dice Pomponio Leto respecto a los duques y condes romanos durante el imperio.

Hispania romana Después de las provincias insulares de Sicilia, de Córcega y Cerdeña, la Hispania romana fue la primera provincia continental de Roma. Con la conquista se inicia la romanización de Hispania con su misma organización política y la parte nominal de sus títulos.

Hispania visigoda La Hispania visigoda no hizo sino continuar el statu quo del título integrado en su política cuando lo incluyó en el Liber Iudiciorum, después llamado Fuero Juzgo, donde se lee reiteradamente la alusión al «sennor» y a los «sennores» godos occidentales o visigodos:

La prima utilización oficial del Don en el por Rodrigo, el último de los reyes visigodos, y luego por Don Pelayo es posterior al más antiguo tratamiento de Señor aunque luego fue antepuesto a este:

En España la doble nn gramatical latina, usada por los visigodos, se transliteró indistintamente como semejante a una simple n con diferentes rasgados, finalmente también se abreviaba con una tilde o Virgulilla, dando así origen a la actual ñ hispana y a la evolución del vocablo senior o sennior en señor.

Nobiliaria Según el protocolo actual, se debe tratar a los que poseen este título de Ilustrísimo Señor de…

Quienes son señores titulados Sin orden de prelación, porque en su caso particular depende de la circunstancia histórica de las épocas, naciones, países, entre otros: Rey, Príncipe, Duque, Conde, Marqués, Barón, Archiduque, Vizconde, Conde palatino, Ricohombre…

Pragmáticas Nobiliarias Felipe II publicó el año 1585 su pragmática de las cortesías y Felipe III, poniéndose como ejemplo, normativizó taxativamente el uso del título nobiliario de señor o señora prefiriéndolo a cualesquiera otros, limitó todas las demás cortesías mediante nuevas pragmáticas, en la última se dice: