thumb|Fotografía de estética steampunk. El steampunk tiene una estética retrofuturista, inspirado en la época victoriana (), pero en la cual la tecnología no evoluciona por el desarrollo de la ingeniería eléctrica (como sucedió en la realidad) sino de la máquina de vapor, dando lugar a toda clase de artilugios e inventos fantásticos y utópicos. Está influenciado por el romanticismo, el positivismo y el modernismo. thumb|Traje de Steampunk con chaleco de cuero, arma pesada, brazalete, máquina del tiempo mochila, máscara y ropa victoriana.
El steampunk fue, en sus inicios, un subgénero literario nacido dentro de la ciencia ficción especulativa que surgió durante la década de 1980 de la mano de escritores conocidos por sus trabajos ciberpunk.El subgénero incorporaba tecnologías y estéticas retrofuturistas inspiradas, aunque no exclusivamente, en la maquinaria industrial de vapor del .A día de hoy, este subgénero ha madurado hasta convertirse en un movimiento artístico y sociocultural y no tan solo literario. El steampunk se desenvuelve en una ambientación retrofuturista donde la tecnología con vapor sigue siendo la predominante (la ingeniería eléctrica existe pero es testimonial) y por lo general localizada en Inglaterra durante la época victoriana, donde no es extraño encontrar elementos comunes de la ciencia ficción o la fantasía.
El steampunk se inspira principalmente en las obras de H. G. Wells y Julio Verne y del imaginario encontrado en sus obras, por lo que, al igual que el dieselpunk, este subgénero se puede englobar dentro del movimiento retrofuturista, el género de las ucronías y la ficción hipotética, pero su tendencia a incorporar elementos fantásticos y el carácter más desenfadado y utópico de sus tramas lo alejan tanto del dieselpunk como del cyberpunk.
Las obras de temática steampunk a menudo están ambientadas en una historia alternativa de la época victoriana, en la que el poder generado por el vapor sigue siendo usado mayoritariamente o en un mundo de fantasía que emplea de manera similar las máquinas de vapor, mostrando tecnologías anacrónicas o invenciones futuristas como serían imaginadas por los visionarios del , todas ellas vistas desde la perspectiva victoriana en la cultura, el arte, la moda e incluso la arquitectura.Estas tecnologías pueden incluir máquinas ficticias como las que aparecen en las obras de H. G. Wells o Julio Verne. Otros ejemplos de steampunk contienen versiones de estilo historia alternativa de tecnologías tales como cañones de vapor, dirigibles más ligeros que el aire, computadoras analógicas o computadoras mecánicas digitales como la Máquina analítica de Charles Babbage.El término steampunk fue acuñado por primera vez en 1987 por el autor Kevin Jeter.
El steampunk también puede incorporar elementos adicionales de los géneros de fantasía, terror, ficción histórica, historia alternativa u otras ramas de la ficción especulativa, lo que lo convierte a menudo en un género híbrido. Como forma de ficción especulativa, explora futuros o pasados alternativos, pero también puede abordar problemas sociales del mundo real.La primera aparición conocida del término steampunk fue en 1987, aunque ahora se refiere retroactivamente a muchas obras de ficción creadas en la década de 1950 o antes.Un subgénero popular es el steampunk japonés, que incluye manga y anime de temática steampunk, habiendo aparecido elementos steampunk en el manga convencional desde la década de 1940.
El steampunk también hace referencia a cualquiera de los estilos artísticos, modas de vestir o subculturas que se han desarrollado a partir de la estética de la ficción steampunk, la ficción de la época victoriana, el diseño art nouveau y películas de mediados del . Algunos artesanos han transformado diversos objetos utilitarios modernos en estilos mecánicos «steampunk» pseudovictorianos, y varios artistas visuales y musicales han sido descritos como steampunk.
Origen thumb|right|240px|Print (c. 1902) de Albert Robida, que muestra una visión futurista de los viajes aéreos sobre París en el año 2000 cuando la gente abandona la ópera.
Precursores El steampunk está influido por las novelas científicas del de Julio Verne, H. G. Wells, Mary Shelley y Edward S. Ellis (en particular, su obra de 1868 The steam man of the prairies [lit. El hombre de vapor de las praderas]), adoptando a menudo su estilo. Varias obras de arte y ficción más modernas e importantes para el desarrollo del género se hicieron antes de que éste tuviera nombre. La novela Titus Alone (1959), de Mervyn Peake, es ampliamente considerada por los académicos como la primera novela del género propiamente dicho, mientras que otros señalan la novela de Michael Moorcock de 1971 The Warlord of the Air, muy influida por la obra de Peake. En Pavana, de Keith Roberts, publicada en 1968, la prohibición de la electricidad da lugar a una tecnología de mediados del con máquinas de tracción a vapor y telegrafía mecánica con semáforos.
La película Brazil (1985) fue una influencia cinematográfica temprana, aunque también puede considerarse precursora de la rama dieselpunk del steampunk.Las Aventuras de Luther Arkwright fue una versión en cómic temprana (años setenta) de la trama de estilo Moorcock que se mueve entre corrientes temporales.
En bellas artes, la obra de Remedios Varo combina elementos de la moda victoriana, la fantasía y la imaginería tecnofantástica.En la televisión, una de las primeras manifestaciones del espíritu steampunk en medios de comunicación masivos fue la serie de la CBS The Wild Wild West (1965-69), que inspiró la película posterior.
Steampunk moderno Aunque muchos otros trabajos publicados entre 1960 y 1970 se pueden considerar hoy en día fundamentales dentro de este género, el término steampunk se originó en 1980 como una variante en tono burlón del género cyberpunk. Se puede considerar que este término fue acuñado por el autor de ciencia ficción K. W. Jeter, que intentaba encontrar un término unificado para las obras de Tim Powers (Las Puertas de Anubis, 1983), James Blaylock (Homúnculo, 1986) y los suyos mismos (Morlock Night, 1979 e Infernal Devices, 1987), todos ellos centrados en un escenario ambientado en el e imitando a la ficción especulativa victoriana encontrada en La máquina del tiempo (1895) de H. G. Wells. En una carta a la revista de ciencia ficción Locus, Jeter escribió: thumb|170px|left|El escritor K. W. Jeter en el World Fantasy Conference de Seattle en 1989.
Traducción:
thumb|“Maison tournante aérienne” (Casa aérea rotante) por Albert Robida para su libro Le Vingtième Siècle, en el , una concepción de cómo sería la vida en el .
Características
El steampunk es un subgénero literario, habitualmente ucrónico, e impulsado por las corrientes retrofuturistas, centrado en la segunda mitad del , en las épocas victoriana y eduardiana, momento en que la Revolución Industrial se encuentra en su apogeo. thumb|190px|izquierda|Interior del Nautilus imaginado por el artista Alphonse de Neuville en 1870. El subgénero recurre usualmente a realidades supuestas en las que la civilización ha tomado un camino científico diferente al actual, reemplazando la electrónica, los modernos combustibles y otros avances científicos por la tecnología del vapor (steam en inglés) y la combustión del carbón. Como ejemplo y tal y como presenta la novela La máquina diferencial de William Gibson y Bruce Sterling, se plantea la posibilidad de haber avanzado a la actual era de la informática por medio de máquinas sumadoras similares a la de Charles Babbage (con ruedas dentadas y tarjetas perforadas) en vez de la válvula de vacío y posteriormente del transistor. El steampunk, por tanto, se sitúa en un punto donde la sociedad ha abrazado un camino más consumista gracias al positivismo depositado en pos de la ciencia y la tecnología, donde éstas conceden a la gente que mora en este diferente mundo una vida cómoda y emocionante, pero sin llegar al distópico control o decadencia habituales de otras tendencias en la ciencia ficción como el cyberpunk o, en ocasiones, el dieselpunk.
El mundo que imagina el steampunk, como se puede descubrir, es un mundo que parece anclado en las historias de Julio Verne y H.G. Wells, padres de la moderna ciencia ficción, pero lejos de la realidad, tan avanzado científicamente, en su extraña y retorcida forma de hierro, carbón y vapor, como el nuestro. El steampunk también debe su inspiración en novelas de aventuras y ciencia romántica, como las de Arthur Conan Doyle, Mark Twain y Mary Shelley.
El steampunk original, ya que a día de hoy este subgénero se ha convertido en un movimiento plástico y maleable, es más positivista frente a la tecnología; mostrando ésta casi de forma romántica, donde sus historias son claramente utópicas y optimista, donde los problemas de esa época (superpoblación, racismo, pobreza y desempleo) conviven con los más extraños inventos propulsados por carbón y vapor.
Influencias
La influencia que nutre a la corriente steampunk se encuentra, principalmente, en la ciencia ficción primitiva encontrada en las obras creadas durante el , así como de los elementos más característicos de la sociedad y cultura presentes en este periodo histórico concreto, poniendo un especial énfasis en la cultura británica de la épocas victoriana y eduardiana.
Obras como Frankenstein (1818) o El último hombre (1826) de la escritora romántica Mary Shelley no solo crearon precedentes para la moderna ciencia ficción, sino que hoy en día siguen siendo inspiración para estos y para la novela steampunk que se mueve por derroteros más oscuros y góticos.
Avanzando en el tiempo, el subgénero bebe de relatos de primitiva ciencia ficción como Un yanqui en la corte del Rey Arturo (1889) de Mark Twain o aquellas historias protagonizadas por el profesor Challenger y escritas por Arthur Conan Doyle, siendo El mundo perdido (1912) una de las más conocidas por el público.
A pesar de ser un autor casi desconocido para los lectores, los relatos cortos de Edward Page Mitchell, han demostrado ser también una gran inspiración para el steampunk y para la ciencia ficción en general, señalando ejemplos como The Crystal Man (1881), The Clock that Went Backward (1881), The Tachypomp (1874) y The Ablest Man in the World (1879) donde podemos encontrar temas como la invisibilidad, los viajes en el tiempo, la robótica y el teletransporte. thumb|Viaje a la luna (1902), del pionero cineasta Georges Méliès. Pero sin duda, si se intenta encontrar una influencia clara dentro de este subgénero, su inspiración más directa bebe de dos autores en concreto, Julio Verne y H. G. Wells,Félix J. Palma, Steampunk: antología retrofuturista (ed. Fábulas de Albión, 2012), página 11. considerados los verdaderos padres de la moderna ciencia ficción y precursores de este género.Merriman, C.D. (2007) H.G.Wells., Introducción. Biografía consultada el 14 de junio de 2009, sólo en inglés. Mencionando tan solo, a modo de ejemplo, algunas novelas de estos autores que han estimulado en gran medida al steampunk, por parte de Julio Verne podríamos destacar Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), De la Tierra a la Luna (1865) o París en el siglo XX (publicada por primera vez en 1994) todas ellas visionarias y adelantadas a su tiempo y de un carácter más utópico y agradable hacia la tecnología. En el caso de H.G. Wells, el cual a diferencia de Verne tiende a ser más crítico con la tecnología y el uso indebido de esta, se puede resaltar sus siguientes obras, La máquina del tiempo (1895), El hombre invisible (1897) y La guerra de los mundos (1898).