La batalla de Tarapacá fue una acción ocurrida el 27 de noviembre de 1879 en la localidad de Tarapacá, entonces parte del departamento peruano de Tarapacá, durante la campaña terrestre de la guerra del Pacífico. En ella se enfrentaron fuerzas peruanas al mando del general Juan Buendía y fuerzas chilenas comandadas por el coronel Luis Arteaga, y finalizó con una victoria táctica del ejército del Perú, aunque sin alterar el curso general de la guerra.
El combate tuvo lugar tras el desembarco chileno en Pisagua, que marcó el inicio de la ofensiva terrestre de Chile en territorio peruano. En los días posteriores, el ejército aliado sufrió una derrota en la batalla de San Francisco, y el contingente boliviano al mando del general Hilarión Daza abandonó su marcha desde Arica, dejando al ejército peruano en situación de desventaja.
Ante la retirada aliada y la falta de refuerzos, las tropas peruanas se dirigieron hacia Tarapacá, donde fueron atacadas por fuerzas chilenas. A pesar de estar en desventaja logística, el ejército peruano logró repeler el asalto y obtener una victoria en el campo de batalla. Sin embargo, debido a la falta de suministros y refuerzos, debió abandonar la localidad poco después, lo que permitió a Chile consolidar su control sobre la provincia. La batalla ha sido recordada especialmente en el Perú como un ejemplo de resistencia militar en condiciones adversas.
Antecedentes mini|300px|der|Esquema de desplazamientos militares durante la campaña de Tarapacá.
Breve descripción de la zona La quebrada de Tarapacá es en la zona en cuestión un río intermitente de trayecto casi lineal que desciende de noreste a suroeste y cuyas escasas aguas se sumen en el desierto poco después de pasar por Huarasiña. En la parte norte el río bordea el poblado de Quillahuasa, luego sigue aguas abajo el pueblo de Tarapacá, más abajo la cuesta Visagra, el poblado San Lorenzo y finalmente Huarasiña, donde comienza la pampa de Isluga (Iluga o Huga a veces).Ver mapa de Rafael Mellafe Maturana en La guerra del Pacífico, en imágenes, relatos y testimonios, Rafael Mellafe y Mauricio Pelayom, Legatum Editores, primera edición 2016, pág. 716.
La estación de Negreiros, la más austral de la vía férrea que salía de Pisagua, es llamada a veces Dibujo.
Marcha a Tarapacá Tras el desembarco chileno en Pisagua y la derrota en la batalla de San Francisco, el ejército peruano se vio forzado a abandonar la provincia de Tarapacá, abandonando Iquique y reuniéndose finalmente la división del coronel Ríos proveniente de Iquique con las tropas derrotadas en San Francisco. Si se observa el croquis adjunto, puede notarse que la cabeza de playa chilena en Pisagua impedía el repliegue directamente hacia el norte, por lo que la fuerza peruana se vio obligada a intentar un rodeo a través del desierto interior. Así, se agruparon en la aldea de San Lorenzo de Tarapacá, en la llamada quebrada de Tarapacá. La idea de estos cuerpos era reabastecerse de agua y víveres y descansar a la tropa del trayecto ya hecho entre Dolores y esta posición, unos 55 km a través del desierto.
Al conocerse esta situación en el ejército chileno, el teniente coronel movilizado José Francisco Vergara solicitó autorización al general Erasmo Escala para hacer un reconocimiento hacia Tarapacá con un escuadrón de caballería y confirmar el número y estado de los efectivos peruanos. Ante este requerimiento y a causa de la información que tenía Escala sobre las fuerzas peruanas en Tarapacá, que se pensaban no superiores a 1000 hombres mal armados y fatigados, es que el general ordenó que a la expedición de Vergara se añadiesen 270 hombres del regimiento Zapadores al mando del teniente coronel Ricardo Santa Cruz Vargas y una columna de artillería con 27 hombres y dos piezas de artillería al mando del alférez José Manuel Ortúzar. Este grupo salió desde Dolores el día 24 de noviembre, por el camino de Pozo Almonte, unos 400 hombres.
Hasta ese momento se pensaba en el mando chileno que la tropa peruana en Tarapacá no pasaba de 1000 hombres mal armados. Al amanecer del día 25, los exploradores de la columna de Vergara apresan a un arriero argentino, que fue tomado por un espía enviado por los peruanos. Al ser interrogado, afirmó que en Tarapacá la fuerza era de 1500 hombres, por lo que Vergara desistió de su plan inicial de atacarlos con una fuerza ahora tan inferior numéricamente. Envía un mensaje, entonces, al cuartel general solicitando una fuerza adicional de 500 hombres de tropa, y el general Escala consiente en enviar a la división del coronel Luis Arteaga que, desconocedor de la guerra en el desierto, no toma los preparativos adecuados de munición (asigna sólo 150 tiros por hombre), agua, víveres o forraje y marcha hacia Tarapacá el día 25. La intención de estas fuerzas era encontrarse con Vergara en Negreiros, pero este no esperó e incursionó por su cuenta hasta Iluga.
Decisión de Arteaga Cuando la división Arteaga, al llegar a Negreiros se percata de que la columna de Vergara ya no se encontraba allí sino camino al poblado de Tarapacá, envía un mensaje a este último para proceder a la concentración de las tropas, para lo cual había dos opciones: o que Vergara deshiciera el camino hasta Negreiros y luego hacerlo nuevamente hacia Tarapacá, o esperar a Arteaga. Se optó por esto último, por lo que la división de Arteaga no esperó la llegada de aprovisionamientos y salió de inmediato hacia Tarapacá, ya que se temía que por estar tan próxima esta posición al núcleo de las fuerzas peruanas, pudiera ser descubierta y destruida rápidamente a causa de su escaso número. Así, el día 26 de noviembre a las 15 h, se puso en marcha la división, con 1900 plazas, casi todas a pie, sin agua, víveres ni municiones. Estaba conformada por el regimiento 2.º de Línea, el batallón Artillería de Marina con dos piezas de bronce de 4, el batallón Chacabuco, una batería de artillería con 4 piezas Krupp y un piquete de Cazadores a Caballo. Los regimientos contaban con dos batallones cada uno.
Acciones de Vergara En el intertanto, el grupo al mando de José Francisco Vergara en Iluga ocupó el día 26 en realizar reconocimientos sobre Tarapacá. En ellos, se pudo apreciar la llegada a la quebrada de la división peruana al mando del coronel José Miguel Ríos, por quien los oficiales chilenos tenían gran reconocimiento de su capacidad, como asimismo por otro oficial peruano que también divisaron en la columna Ríos, el comandante del batallón Iquique, coronel Alfonso Ugarte. La columna de Ríos llegaba en ese momento fatigada y en orden precario. Las patrullas de reconocimiento de Vergara calcularon en unos 1000 los hombres que llegaban con Ríos, los que sumados a los que se creía en Tarapacá, concentraban, según el mando chileno, unos 2500 hombres, 1000 de ellos extremadamente fatigados.
Concentración chilena y plan de batalla A las 00 h del 26 de noviembre, la división de Arteaga llegó a Lluga y se unió con la avanzada de Vergara juntando 2281 hombres, y quedando el primero como jefe de todas las fuerzas y Vergara como su segundo. La decepción del encuentro fue mutua entre ambas fuerzas, ya que cada una esperaba que la otra tuviera suministros de agua, víveres y parque, pero nada de eso había, siendo que sólo estaba disponible en Tarapacá, bajo control peruano. Esta situación forzó a ambos comandantes a iniciar de inmediato las acciones, antes que la falta de agua y alimentos se hiciera crítica. De este modo, y tal como se observa en la figura adjunta, se ideó un plan que consistía en dividir la fuerza en tres divisiones, de la siguiente manera:
Primera División (Izquierda): teniente coronel Ricardo Santa Cruz Vargas con 548 hombres y 4 cañones. Compañía del Regimiento Granaderos a caballo (86 hombres). 4.ª Compañía del Regimiento 2.º de Línea (116 hombres). 2 Compañías del Regimiento Zapadores (289 hombres). Columna del Regimiento N.º2 de Artillería (27 hombres con 2 cañones Krupp de montaña). Columna del Regimiento de Artillería de Marina (30 hombres con 2 cañones de bronce La Hitte de montaña).
Segunda División (Derecha): teniente coronel Eleuterio Ramírez con 886 soldados y 2 cañones. Piquete de Cazadores a caballo (26 hombres). 7 Compañías del 2.º de Línea (820 hombres). Columna del Regimiento N.º2 de Artillería (40 hombres con 2 cañones Krupp de montaña).
Tercera División (Centro): coronel Luis Arteaga con 847 soldados y 2 cañones. Regimiento 6.º de Línea "Chacabuco"|Batallón Chacabuco]] (450 hombres). Batallón de Artillería de Marina (358 hombres). Columna del Regimiento N.º2 de Artillería (39 hombres con 2 cañones Krupp de montaña).
La primera, al mando de Santa Cruz daría un rodeo por las alturas de la quebrada para tomar posición en una aldea llamada Quillaguasa, al norte de Tarapacá, con la idea de cortar la retirada peruana hacia esa zona en tanto su fuerza se sintiera atacada por el sur. Una segunda división al mando de Eleuterio Ramírez avanzaría por el centro de la quebrada, atacando a las tropas peruanas frontalmente en la aldea. Una tercera división al mando del propio Arteaga atacaría de flanco, desde los bordes superiores de la quebrada para encerrar y destruir la fuerza peruana.Machuca, Francisco A. "Las Cuatro Campañas de La Guerra del Pacífico" pág. 313.
Fuerzas peruanas en Tarapacá 220px|right|thumb|Coronel Andrés Avelino Cáceres. Todo el plan de ataque chileno se basaba en la presunción de que en Tarapacá habría en el peor de los casos una fuerza de número similar o ligeramente superior a la chilena. Se contaba con el factor sorpresa como una ventaja decisiva al momento de empeñar el combate. El número de efectivos peruanos, era sin embargo superior al que se creía, puesto que desde San Francisco se produjo un repliegue peruano más organizado de lo que el mando chileno pensaba. El grueso de la fuerza peruana había arribado el día 22 de noviembre, uniéndosele la división de Ríos el día 26, como ya se ha dicho. El día 25 habían salido de Tarapacá con destino a Arica dos divisiones peruanas, que en ese momento estaban en Pachica, a unos 19 km al norte de Tarapacá. En la noche del 26, el ejército peruano tenía la siguiente constitución:
En Pachica: 1440 1.ª División, Jefe: coronel Luis Herrera Zaconetta. Cuerpos: Cazadores del Cuzco N.º 5 (410 hombres) y Cazadores de la Guardia N.º7: (380 hombres). División Vanguardia (4.ª), Jefe: coronel Justo Pastor Dávila. Cuerpos: Puno N.º6 (300 hombres) y Lima N.º8 (350 hombres).
En Tarapacá: 3046 2.ª División, (Derecha), Jefe: coronel Andrés Avelino Cáceres. Cuerpos: Zepita N.º2 (450 hombres), 2 de mayo (380 hombres) y la columna de artilleros (100 hombres). División Exploradora (6.ª), (Centro Derecho), Jefe: coronel Melchor Federico Bedoya. Cuerpos: Ayacucho N.º3 (300 hombres) y Provisionales de Lima N.º3 (240 hombres). 5.ª División, (Centro Izquierdo), Jefe: coronel José Miguel de los Ríos. Cuerpos: Iquique (300 hombres), Jefe de línea: mayor Francisco Perla en la columna Tarapacá (150 hombres), columna Navales (140 hombres), columna Gendarmes (80 hombres). 3.ª División, (Izquierda), Jefe: coronel Francisco Bolognesi. Cuerpos: Ayacucho N.º2 (300 hombres), Guardias de Arequipa (380 hombres). Columna "Loa" compuesta por ciudadanos bolivianos, dicha columna era comandada por Gonzales Flor.No se contaba con caballería ni piezas de artillería. En total eran 4486 hombres. Los oficiales peruanos eran de reconocida capacidad, entre los que se destacaban: Dávila, Cáceres, Ríos, Belisario Suárez (jefe del Estado Mayor), Alfonso Ugarte, Francisco Bolognesi y Roque Sáenz Peña, todos bajo el mando de Juan Buendía, general en jefe de los ejércitos del Sur. La percepción chilena de la fuerza contraria, era pues, totalmente equivocada.
Batalla mini|300px|Batalla de Tarapacá, según el autor Francisco Machuca.