El PIAT (acrónimo de Projector, Infantry, Anti Tank, Lanzador Antitanque de Infantería en inglés) era un lanzagranadas antitanque británico desarrollado durante la Segunda Guerra Mundial. El PIAT fue diseñado para responder a la necesidad del Ejército británico de un arma antitanque portátil que fuese más efectiva que las que ya poseía.

El lanzagranadas antitanque PIAT británico fue desarrollado durante las primeras etapas de la Segunda Guerra Mundial por el mayor Millis Jefferis como un barato y ligero lanzador antitanque ("proyector" en la terminología británica contemporánea) que podría arrojar proyectiles HEAT a intervalos prolongados y con una mínima precisión.

Estaba constituido por un tubo de acero, un gatillo y un muelle disparador, siendo basado en el sistema del mortero de espiga; en lugar de emplear una mezcla explosiva para disparar el proyectil, el muelle era comprimido y amartillado. Cuando se apretaba el gatillo, soltaba el muelle y este empujaba la espiga contra la parte posterior de la granada. Esto encendía la mezcla propulsora de la granada, lanzándola desde la espiga. Tenía un alcance efectivo de 105 m (aproximadamente 115 yardas).

Este sistema le otorgaba al PIAT varias ventajas, entre ellas la falta del fogonazo y humo que delatarían la posición del tirador, así como un cañón barato; sin embargo, entre sus desventajas figuraban el difícil amartillamiento, el gran retroceso al ser disparado y el poco poder de penetración de la granada. El PIAT entró en servicio en 1943, siendo empleado por primera vez durante la invasión Aliada de Sicilia. Quedó en servicio con las tropas británicas y las de la Commonwealth hasta inicios de la década de 1950, cuando fue reemplazado por la bazuca estadounidense. Un gran número de PIAT fueron suministrados a la Unión Soviética a través de las ayudas Lend-Lease, siendo también empleado por la Resistencia Francesa y el Armia Krajowa polaco. Tras la Segunda Guerra Mundial la Haganah israelí empleó el PIAT durante la guerra árabe-israelí de 1948. Seis miembros del ejército británico y de la Commonwealth recibieron la Cruz Victoria al emplear el PIAT en combate.

Desarrollo thumb|left|Paracaidistas canadienses usando el PIAT. Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, el Ejército británico tenía dos armas antitanque de infantería principales: el Fusil antitanque BoysKhan, p. 1. y la granada de fusil n.º 68.Khan, p. 2. Sin embargo, ninguna de estas dos eran armas antitanque particularmente efectivas. La granada n.º 68 había sido diseñada para dispararse desde una bocacha que se montaba en el cañón del fusil, por lo que era demasiado ligera para producir daños significativos y tenía un alcance muy corto, siendo rara vez empleada en combate.Weeks, p. 84. El fusil Boys también era inadecuado como arma antitanque; era pesado, lo que dificultaba su empleo efectivo por la infantería, además de obsoleto; hacia 1940, solamente era efectivo a corta distancia contra automóviles blindados y tanques ligeros. En noviembre de 1941, durante la Operación Crusader en el frente Norafricano, los oficiales del Octavo ejército británico descubrieron con estupor que ningún fusil Boys era capaz de destruir ningún tipo de tanque alemán.

Debido a estas limitaciones, se hizo necesaria la adopción de una nueva arma antitanque de infantería, la cual fue el Projector, Infantry, Anti-Tank o PIAT. Los orígenes del PIAT se remontan a una fecha tan lejana como 1888, cuando el ingeniero estadounidense Charles Edward Munroe llevaba a cabo experimentos con algodón-pólvora y descubrió que el explosivo podía causar un daño mucho mayor si tenía una concavidad dirigida hacia el blanco. Conocido como Efecto Munroe, fue perfeccionado por el científico alemán Egon Neumann, que observó un aumento del daño producido si se forraba la concavidad con metal. Hacia la década de 1930, el ingeniero suizo Henri Mohaupt había continuado el desarrollo de esta tecnología y produjo proyectiles de carga hueca. Estos consistían en un cono invertido situado en el interior de un proyectil explosivo; cuando este impactaba en el blanco, su carga explotaba y convertía el cono en un chorro de metal líquido con alta velocidad. La velocidad y la inmensa presión producida por la explosión, ayudaban al chorro de metal líquido a crear un pequeño agujero en el blindaje y transmitir una gran onda expansiva junto con grandes cantidades de esquirlas al interior del blanco. Esta era la tecnología empleada en la granada antitanque Nro. 68.

A pesar de que la tecnología existía, los diseñadores británicos debían desarrollar un sistema que pudiera lanzar proyectiles de carga hueca de mayor tamaño y alcance que la granada n.º 68. Al mismo tiempo que Mohaupt estaba desarrollando proyectiles de carga hueca, el teniente coronel de la Royal Artillery Stewart Blacker estaba investigando la posibilidad de desarrollar un mortero de pelotón ligero.Hogg, p. 42. Sin embargo, en lugar de emplear el sistema convencional de disparar el proyectil desde un cañón fijado a una base, Blacker deseaba emplear el sistema del mortero de espiga. En lugar de un cañón, había una varilla de acero conocida como "espiga" fijada a una base, mientras que el proyectil llevaba la carga propulsora dentro de su cola. Cuando el mortero era disparado, el proyectil era empujado contra la espiga, que detonaba la carga propulsora y lo lanzaba hacia el blanco. Al poner efectivamente el cañón en el interior del arma, el diámetro de este ya no representaba un límite al tamaño del proyectil. Blacker finalmente diseñó un mortero ligero al que llamó "Arbalest" y lo envió a la War Office para ser probado, pero fue rechazado en favor de un mortero de diseño español. Sin amilanarse, Blacker continuó con sus experimentos y decidió tratar de inventar un arma antitanque portátil basada en el sistema de espiga, pero descubrió que la espiga no podía generar la velocidad necesaria para penetrar blindajes. No abandonó este sistema y finalmente creó la Bombarda Blacker, un mortero de espiga montado sobre un pivote, que podía lanzar un proyectil de 9 kg (20 libras) a una distancia de 91 m (100 yardas); a pesar de que sus proyectiles no podían penetrar blindajes, eran capaces de provocar severos daños a los tanques, siendo suministrado en grandes cantidades a la Home Guard británica en 1940 como arma antitanque.Hogg, pp. 42-43.

Al enterarse Blacker de la existencia de munición de carga hueca, se dio cuenta de que era exactamente el tipo de munición que necesitaba para desarrollar un arma antitanque portátil, ya que el poder de esta dependía de su carga explosiva y no de la velocidad a la que era disparada.Hogg, p. 43. Entonces Blacker desarrollo una granada de carga hueca con la mezcla propulsora en su cola, la cual encajaba en un lanzador disparado desde el hombro que estaba compuesto por un cilindro metálico que contenía un gran muelle y la espiga; la granada era puesta en una batea situada en la parte delantera del cilindro y, al ser apretado el gatillo, la espiga impactaba en la cola de la granada, disparándola desde la batea a una distancia aproximada de 140 m (5500 pulgadas). Blacker llamó a esta nueva arma "Bombarda Baby" y la presentó a la War Office en 1941. Sin embargo, al ser probada demostró tener una serie de problemas; un reporte de la War Office de junio de 1941 indica que el cilindro es débil y que la espiga no siempre es lanzada cuando se aprieta el gatillo, además del hecho que ninguna de las granadas empleadas estallaron al impactar el blanco.Hogg, pp. 43-44.

Cuando había desarrollado la Bombarda Baby y la envió a la War Office, Blacker estaba trabajando para una agencia gubernamental llamada MD1, que se encargaba del desarrollo y suministro de armas para las guerrillas y grupos de resistencia de la Europa Ocupada.Hogg, p. 44. Poco tiempo después de la prueba de la Bombarda Baby, Blacker fue mudado a otro puesto, dejando el arma antitanque en manos de un colega de la agencia, el Mayor Millis Jefferis. Jefferis desmontó el prototipo de la Bombarda Baby en el suelo de su oficina del MD1 y lo volvió a montar, combinándolo con una granada de mortero con carga hueca para crear lo que el llamaría "Cañón de Hombro Jefferis". Él tenía una pequeña cantidad de prototipos de proyectiles antiblindaje HEAT, así que llevó el arma para ser probada en la Escuela de Armas Ligeras de Bisley.Khan, pp. 2-3. Un oficial llevó el Cañón de Hombro a un polígono de tiro, lo apuntó hacia un blanco blindado y apretó el gatillo; este agujereó el blanco, pero desafortunadamente también hirió al oficial con una esquirla de su proyectil, que rebotó y lo impactó.Khan, pp. 2-3 Jefferis ocupó el lugar del oficial herido y disparó varias granadas, las cuales perforaron el blanco blindado y no lo hirieron. Impresionados por el arma, la Comisión de Municiones de la Escuela de Armas Ligeras ordenó corregir los defectos de su munición y rebautizaron al Cañón de Hombro como Projector, Infantry, Anti–Tank (PIAT), al mismo tiempo que ordenaban su distribución a las unidades de infantería como un arma antitanque portátil.Khan, p. 4. La producción del PIAT empezó a finales de agosto de 1942. Por su labor, Blacker recibió 25000£ de la Comisión de Inventos.

Diseño thumb|Proyectil de PIAT.

El PIAT medía 0,99 m (39 pulgadas) y pesaba 15 kg (32 libras), con un alcance efectivo de 91 m (unas 100 yardas) y un alcance máximo de 690 m (750 yardas). Era transportado y empleado por un equipo de dos hombres.Bishop, p. 211 El lanzagranadas PIAT era un tubo construido de chapa de acero delgada, que contenía el gatillo y el muelle disparador. En la parte delantera de este se hallaba una pequeña batea en donde se situaba la granada, para ser lanzada por la espiga que iba a través del tubo y sobresalía en la batea. El otro extremo del lanzagranadas estaba almohadillado para poder apoyarse en el hombro del tirador, mientras que sobre el tubo se hallaba instalado un rudimentario sistema de puntería; las granadas lanzadas por el PIAT tenían colas huecas, en el interior de las cuales se insertaba un pequeño cartucho propulsor, así como ojivas de carga hueca. Para poder disparar el arma se debe amartillar su mecanismo de disparo, que básicamente es un gran muelle, lo cual era un proceso sumamente difícil. El tirador primero debe apoyar el PIAT sobre su culata, luego poner ambos pies sobre la parte almohadillada y girar el arma para abrirla y al mismo tiempo fijar la espiga al extremo del tubo; luego el tirador debía agacharse y jalar hacia arriba el cuerpo del arma, comprimiendo así el muelle y amartillándola. Una vez hecho esto, el cuerpo del arma era bajado y girado para volver a unirlo al resto del arma, para luego disparar el PIAT. Los tiradores de pequeña estatura muchas veces tenían problemas para efectuar esta operación, ya que no tenían la suficiente altura para tirar hacia arriba el cuerpo del arma y así amartillarla; también era una operación difícil de efectuar estando echado en el suelo, ya que frecuentemente así se empleaba el PIAT en combate.Hogg, pp. 45-46. Cuando se apretaba el gatillo, el muelle impulsaba la espiga hacia adelante y la insertaba en la cola de la granada, detonando su carga propulsora y lanzándola desde la batea. El retroceso producido por la detonación de la carga propulsora empujaba a la espiga hacia atrás contra el muelle, amartillando automáticamente el arma para poder abrir fuego nuevamente, aunque esto producía severas rozaduras en el hombro del tirador.Hogg, p. 45 thumb|left|Un equipo PIAT australiano durante la batalla de Balikpapan, en 1945