La provincia de Huamanga es una de las once que conforman el departamento de Ayacucho. Limita por el norte con la provincia de Huanta, por el este con la provincia de La Mar y el departamento de Apurímac, por el sur con la provincia de Vilcashuamán y la provincia de Cangallo, y por el oeste con el departamento de Huancavelica.
Toponimia
El origen del nombre probablemente viene de *wama-nqa que significa '(lugar) donde sale la luz'.
División administrativa La provincia tiene una extensión de 2 981,37 km² y se encuentra dividida en 16 distritos:
Acocro Acos Vinchos Andrés Avelino Cáceres Dorregaray Ayacucho Carmen Alto Chiara Jesús Nazareno Ocros Pacaycasa Quinua San José de Ticllas San Juan Bautista Santiago de Pischa Socos Tambillo Vinchos
Población La provincia tiene una población aproximada de 281 270 habitantes.
Capital La capital de la provincia es la ciudad de Ayacucho, también conocida como Huamanga.
Autoridades Regionales Consejeros regionales 2023-2026 Leoncio Reyes Benítez (Movimiento Regional Wari Llaqta) Flor Nilda Cornejo Algomer (Movimiento Regional Wari Llaqta) Teófilo Cuba Condori (Movimiento Regional Agua)
Municipales
2023-2026 Alcalde: Juan Carlos Arango Claudio, de Movimiento Regional Agua . Regidores: Arturo Chuchon Huamaní (Movimiento Regional Agua) Biviana Eleana Challapa Zeballos (Movimiento Regional Agua) Fredy Quispe Ataucusi (Movimiento Regional Agua) Yanet Martínez Roca (Movimiento Regional Agua) César Augusto Murillo Calderón (Movimiento Regional Agua) Estefani Meidi Bañico Ccasani (Movimiento Regional Agua) Grover Torres Tambra (Movimiento Regional Agua) Anarella Uribe Tapahuasco (Movimiento Regional Wari llaqta) Jhowao Elías Gómez Granados (Movimiento Regional Wari Llaqta ) César Meneses Huayanay (Alianza por Nuestro Desarrollo) José Urquizo Magia (Movimiento Regional Gana Ayacucho)
Festividades Carnaval de Ayacucho Semana Santa en Ayacucho
Historia
Época prehispánica Dentro de la región de Huamanga se encuentra la provincia de Vilcashuamán, donde se concentraron las actividades económicas ligadas al imperio incaico, el cual ejerció una dominación política y económica a partir del horizonte tardío. En esta zona céntrica se instaló el sistema del mitmaqkuna, que consistía en desplazar personas de sus pueblos de origen para integrarlas a la producción económica por medio del trabajo forzado. Huamanga cuenta con una gran diversidad étnica tributaria desde la época prehispánica. En la cosmovisión andina, el principio de reciprocidad es el que organiza y mantiene un equilibrio entre distintas sociedades a pesar de la dominación política.
Fundación española y organización colonial La ciudad de Huamanga (correspondiente a Ayacucho en la actualidad) fue fundada por los conquistadores españoles en 1539. Se instalaron desde ese momento las encomiendas, quienes se encargaron de reproducir el sistema político y económico del feudalismo europeo. Los obrajes instalados en la región huamanguina contaron con gran relevancia en la implantación de negocios internos por su proximidad con ciudades céntricas como lo fueron Lima (capital del virreinato), Cuzco (antigua capital del imperio Inca) y Potosí que contó con importantes yacimientos mineros, cruciales en la economía mercantilista española.
Al ser fundada la ciudad de Huamanga, se formó el cabildo en 1541, cuyos miembros dirigían la zona por medio de su alto poder económico y político. Los llamados vecinos se repartían las propiedades donde ejercían su jurisdicción, y cada uno contaba con cierta cantidad de indios encomendados para llevar a cabo alguna empresa. Debido al auge de la minería en esta parte del virreinato, la mayor parte de los encomenderos buscaron participar en ella de alguna manera, ya que representaba considerables ganancias.
Obrajes : desarrollo económico Fueron los mismos nativos quienes construyeron los primeros centros obrajeros en Huamanga. Los runas (personas en quechua) de la zona ya estaban familiarizados con un sistema similar al tributario. Alrededor de los años 1570 y en continuidad con el funcionamiento inca precedente, se instaló el sistema de la mita que funcionaba en base al trabajo forzado de los indios, quienes laboraban inicialmente en los obrajes para luego ser desplazados a minas como la de Potosí. Los trabajadores de los obrajes fueron sobre todo tributarios, tenían que pagar impuestos a partir de lo que ellos mismos producían, o a partir de su reducido salario. Este sistema contribuyó a mantener una situación de dependencia económica que aseguraba su puesto en el sistema productivo encomendero.
Antonio de Oré es un miembro de la nobleza de las islas Canarias que se unión a las tropas españolas en Perú. Oré fue parte del cabildo desde su creación. Su perfil encomendero se distinguía ya que no era como tal un conquistador, pero su título de nobleza le permitió instalarse en el cabildo como una figura influyente, llegando a ser regidor de éste. Obtuvo así numerosos recursos territoriales y de mano de obra con los cuales creó empresas que ampliaron su patrimonio económico. Fundó su primer taller : el obraje de Canaria. Se erigió con el trabajo de los hanan chillques, etnia que formó su reparto. Las legislaciones obrajeras definidas por la Real Audiencia de Lima con autorización del Consejo de las Indias, no eran respetadas por los encomenderos. Éstas no hacían mención de ninguna forma de salario para la mano de obra, lo cual les dejó la total libertad y poder de decisión. Esto provocó conflictos entre los empresarios y las autoridades, el obraje de Canaria fue clausurado, pero inmediatamente después Antonio de Oré fundó junto con su hijo, Gerónimo de Oré, el obraje de Chincheros donde continuaron con su actividad.
Hernán Guillén de Mendoza fue un conquistador que se instaló como vecino en Huamanga, donde participó en el cabildo, del cual fue procurador en 1561. El ser parte de un cabildo significaba poder encima del ya adquirido como encomendero, obteniendo acceso a más privilegios y recursos. Tenía bajo su encomienda a la etnia de los tanquigua, quienes se encontraban en Vilcashuamán, cerca de la ciudad. Ahí fundó el obraje de San Juan Evangelista de Cacamarca. Las duras condiciones laborales llegaron a tal nivel que provocaron muertes en cantidades desmedidas, generando una forma de extinción de la fuerza laboral. En consecuencia, Hernán Guillén se quedó sin capacidad productiva, arruinando su fortuna y sus empresas.
Los obrajes se situaban en cuerpos de agua para poder instalar una estructura esencial : el batán. Esta máquina era el elemento distintivo de los edificios obrajeros, sirve para compactar las telas y funciona con la energía hidráulica de los ríos. Los asentamientos obrajeros se formaban por una estructura cuadrada cuyos diferentes cuartos representaban una etapa distinta de la producción. La estructura física misma de los obrajes estaba construida con la idea de seguir un método productivo en cadena. Primero se encontraban los recursos de lana que eran minuciosamente seleccionados, seguidos por talleres de hilado, que mandaban los hilos preparados para ser tejidos y, finalmente, el resultado era almacenado.
Impacto social y demográfico La organización jerarquizada de los emprendimientos textiles en Huamanga siguió el modelo previamente instalado por los incas. Mientras los españoles impusieron un método laboral de alta demanda y de producción intensiva, se pudieron conservar ciertos aspectos de los organismos manufactureros textiles. Los kurakas eran mayordomos encargados de asegurar la presencia, la comunicación y el buen funcionamiento del trabajo. Como la población obrajera era considerable, también requirieron ayuda de quipucamayos quienes gestionaban aspectos económicos, rindiendo cuentas en los quipus. Esto testifica una conservación de las formas antiguas de organizar las sociedades incas por medio de los sistemas contadores antiguos.
Las condiciones insalubres junto con el desgaste y la vulnerabilidad física de los trabajadores generaron un ambiente apto para la aparición de enfermedades y epidemias. Cuando se empezó a demandar mayor calidad de los paños, la labor se volvió mucho más minuciosa, precisa. Los trabajadores, teniendo que cumplir con cierta cantidad de tareas al día, tardaban más en realizarlas y eran severamente castigados por los supervisores. La población en Huamanga y alrededores contaba con aproximadamente 40 000 tributarios en 1532, en 1570 eran 26 052 y al llegar el , eran 16 542. Es decir que la crisis demográfica representó la pérdida de más del 50% de la población nativa.
En los años 1560 surgió el contramovimiento religioso del Taki Ongoy, donde diversas etnias de la región se rebelaron ante los españoles. Fue una corriente que celebraba y añoraba a las culturas precedentes a la presencia española. Sus ritos y creencias de procedencia Wari e Inca reunieron poblaciones que también estaban relacionadas con los obrajes de Cacamarca y Canarias. La manifestación del descontento en los obrajes demostró el resentimiento de quienes trabajaban en ellos. Como respuesta, los encomenderos intentaron llevar una doctrina evangelista más marcada para reducir la amenaza que representaba este tipo de movimientos para sus producciones.
En los años 1570, bajo el reino de Felipe II y con Francisco de Toledo como virrey, se llevaron a cabo numerosas iniciativas por parte de la Corona española para recobrar control sobre las actividades dominadas por los encomenderos. Uno de los recursos fue defender los derechos laborales y salariales de los trabajadores tributarios. Después de numerosas visitas a obrajes a través del virreinato (entre ellos el de Cacamarca), se expidieron cédulas limitando la labor forzada y estableciendo reglamentaciones salariales precisas. Por medio de las reformas aprobadas por la Real Audiencia de Lima en 1584, la Corona afectaba a la economía al poder que tenían los encomenderos en la región de Huamanga. La clausura del obraje de Canarias se realizó en causa de estas voluminosas deudas salariales que tenían los dueños Oré.
Participación política de las mujeres huamanguinas
A raíz del CAI, las mujeres huamanguinas empezaron a participar en actividades políticas y trabajos designados dentro de su comunidad con el fin de sobrevivir y en la búsqueda de justicia, por lo que la sororidad estuvo presente en tanto se educaron entre mujeres en temas relacionadas con la autofinanciación y el liderazgo. En esta nueva participación comunitaria de las mujeres huamanguinas, la educación y la economía se posicionaron como herramientas empoderantes, tales son los casos de las organizaciones ANFASEP y vasos de leche.
En el caso de la ANFASEP, sirvió como un medio para denunciar ante el Estado la vulneración a los derechos humanos, la búsqueda de justicia, así como la preservación de la memoria. Además, fue un espacio para la formación y participación política comunitaria de las mujeres luego del CAI, evidenciandose que las mujeres tenían mayor protagonismo político en espacios separatistas, pues sus voces fueron más influyentes en las decisiones futuras de esta organización. Por otro lado, funcionó como un centro educativo de autosustento e independencia económica, lo que posteriormente sirvió para que fueran agentes activas de su comunidad, formando inclusive, parte de consejos directivos.
Antecedentes de la participación política de las mujeres Huamanguinas
Estructura de dominación hacia la mujer andina